31.1.14

Manual para aturdidos

Juan Carlos Pajares (Huelva, 1961) tiene una sección en la internáutica Tam Tam Press denominada Aforismos del pájaro. De los publicados en 2013, ha reunido 52 (tantos como semanas de un año) en un libro singular que a uno, lo confieso, le ha deslumbrado. Su título: Corner of the silenced (Un año en Tam Tam Press). Lo publica Eolas Ediciones
No es baladí que lleve un prólogo de Tomás Sánchez Santiago, alguien que contagia, por adelantado, un razonado entusiasmo. Alude el poeta zamorano afincado en León (como Pajares, que vive en esa misma provincia) a la "escritura lapidaria" (y a la "terapéutica lapidaria"), al "pensamiento colectivo", a la "moralidad", al "tufo de los discursos impostados que arrojan desde los escenarios públicos cada día sobre nuestras cabezas", a "lenguajes de relámpago"... Define al libro como "anuario puntual y crítico" y afirma que está escrito "bajo una visión afilada y llena de matices". Cree "que la palabra que sostiene todo es la palabra 'decepción'" y que es "también un manual para aturdidos con el que se deberían recuperar las agallas de la dignidad. En las escuelas, en los hospitales, en las paradas de autobús, en las pantallas de los estadios tendrían que estar a la vista estas páginas, de una en una, pequeña baraja de lápidas que habría de terminar con el rincón de los silenciados, que ya no caben, desde luego, en un rincón."
Sí, estamos ante un "texto de combate", pero a uno lo primero que se le vino a la boca para definirlo fue la palabra poesía. Es, ya digo, lo que encuentro ahí, en eso que él llama aforismos. 
"Con la orza rota y la nave al pairo en mitad de la tormenta, las ratas subieron de la sentina en tropel para cruzar la cubierta y abandonar el barco, mientras la marinería, caótica, desesperada, intentaba infructuosamente dirigir la proa lejos de los escollos, y el capitán, en su cámara, lustraba meticuloso el sextante, el compás, la ballestilla, el astrolabio…”, leemos en el número 5.
Y en el 18: “Urge un reparto equitativo de la pobreza”.
En el 20: “Me armé de palabras, crucé por mis hombros dos cananas de verdades como puños, me pertreché con un buen escudo de silogismos y salí a la calle a disparar contra toda esa infamia. No tardaron mucho en abatirme. No era la munición adecuada”.
En el 23: “Nuestro destino es al fin y al cabo otro lugar de paso”.
Y, por no copiar aquí todos (ganas me dan), en el 40: “Abriéndose paso entre las hierbas altas de la pradera, las murallas de espinos y los escobares, zigzaguea veloz el perro. Es feliz, como sólo pueden serlo las almas puras. Camino detrás, observando y poniendo cuidado en todo, con la inmensa tristeza, la angustia y la desolación que sólo la razón procura”.
¿Me explico? Pajares, a la perfección. 
Desde esta "esquina de los silenciados" todo se ve y se comprende mejor. Que estos tiempos aciagos darán libros que nos harán mejores es algo que demuestra a las claras y por derecho esta obra tan "despojada de inocuidad". Tan necesaria. 

30.1.14

Félix

EFE
Ha muerto Félix Grande. El cáncer de páncreas empieza a ser una maldición para los escritores extremeños. Dulce, Ángel, Félix...

Dignidad

"Diría que hay una ética de la escritura -igual que hay una ética de la ingeniería civil o del comercio exterior- que para mí tiene que ver con el respeto hacia la propia tarea. Respetarse a uno mismo implica respetar a los demás y respetar a la propia literatura. No estafar, no ensuciar las palabras, no fingir que te interesa la literatura cuando en realidad lo que te interesa son otras cuestiones ajenas como alcanzar parcelas de poder y dinero. En ese respeto, mayor o menor, encuentro yo que reside la dignidad de nuestro oficio". Entrevista a Eloy Tizón, por Carmen de Eusebio. Cuadernos Hispanoamericanos, nº 763, enero de 2014.

29.1.14

Botín de libros

No dejan de llegar libros a casa y uno los lee con gusto, sin duda, aunque no de todos se pueda hablar por largo en este rincón. Así, de entre los últimos rescato El violín mojado, de Javier Sánchez Menéndez, que no ha perdido frescura a pesar de los más de veinte años transcurridos entre su primera edición y la que ahora presenta Libros del Aire; Alas los labios, de Pilar Blanco, editado con esmero por Olcades, una poesía que, en su aparente fragilidad, no deja de ocultar iluminaciones; Sin lugar seguro, de José Luis Zerón Huguet, editado por Germanía, un libro íntimo y poderoso donde el autor nos lleva hasta la casa de la infancia, donde regresa, al campo y la naturaleza, al tiempo que nos ofrece un sinfín de vivencias y recuerdos, de reflexiones e interrogantes acerca de esa encrucijada de su vida; Hueco Mundo solo, de la profesora y estudiosa Xelo Candel Vidal, en Renacimiento, poesía con las mejores hechuras, digamos, mediterráneas y, más en concreto, valencianas, donde tan bien se da el género (o lo que quiera que sea). "Somos aquello que recordamos", escribe.
Más tiempo lleva publicada la poesía reunida (1991-2006) de Rafael-José Díaz, La crepitación (La Garúa Libros), con un epílogo de Mario Martín Gijón (que acaba de publicar, por cierto, novela: Un día en la vida del inmortal Mathieu, Ediciones Irreverentes). Sin correcciones, tal como salieron en su momento ("El poema es para mí un fogonzazo que, certero o no, alumbra un segundo la mente y desaparece para siempre"), los versos de R-JD -seis libros y dos plaquettes- obedecen al convencimiento de que "El poeta (al menos el poeta que yo desearía ser) habita desde el principio los límites difusos de un umbral en el que las palabras se adelgazan para cruzar silenciosas entre la vida y la muerte". No es poco. 
Dejo para el final otro rescate, como el del principio. Me refiero a 8 estampas extremeñas con su marco, de Francisco Valdés (Editora Regional de Extremadura), con edición, introducción y notas de José Luis Bernal Salgado y Manuel Simón Viola, pulcros coautores de alguna edición anterior del mismo libro. Por suerte, la colección Serie Rescate, donde aparece, no ha sufrido variaciones en lo que respecta al diseño de sus cubiertas y a la maquetación, algo que no se puede decir de otras de la Editora; en mi modesta opinión, para mal.

28.1.14

El cambio de CHA

La veterana revista Cuadernos Hispanoamericanos cambia de aspecto. Por fuera y por dentro. Cubiertas, maquetación, ilustraciones... Costará acostumbrarse al principio. Con todo, no es el primero que uno ve. Por suerte, hace muchos años que la frecuento y alguna metamorfosis ya hemos conocido. 
A pesar de la fotografía de Paul Auster (a todo paraguas por, suponemos, Central Park), el dossier, lo sustancial del número de enero de 2014, está dedicado a José Ángel Valente. Coordinado por José Luis Gómez Toré, reúne colaboraciones de Andrés Sánchez Robayna, Juan Soros, Esther Ramón, Carlos Peinado y Jacques Ancet, además del propio Gómez Toré. Se incluye un fragmento de Palais de Justice, un texto narrativo inédito que, íntegro, publicará el próximo otoño Galaxia Gutenberg. 
Le sigue una entrevista de Óscar Curieses al citado Auster, centrada, eso sí, en su faceta cinematográfica. Además, textos sobre Buñuel, Marosa di Giorgio y unos poemas del canario Jesús Díaz Armas. 
Carmen de Eusebio conversa con Eloy Tizón, que está en boca de todos tras el éxito de Técnicas de iluminación (Páginas de espuma), su último libro de cuentos. La entrevista me ha parecido espléndida y la lucidez de Tizón, deslumbrante. Las reseñas (entre ellas, una de Eduardo Moga sobre una antología de poetas mexicanos publicada en Chile y otra de Martín Gijón sobre el Lorca de Llera, ya mencionado aquí) cierran una entrega a la altura de esa nueva época que el renovado diseño impone. Bien, Juan Malpartida. 

27.1.14

José Emilio Pacheco

JEP por Rogelio Cuéllar



















Ha muerto uno de los grandes. Leímos lo de su caída y lo de su golpe en la cabeza y... Para uno seguirá siendo un poeta de cabecera, eso que llaman referencia ineludible; el autor, por ejemplo, de "Alta traición":

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

26.1.14

Presentación


Las formas disconformes
Lecturas de poesía hispánica

de
Jordi Doce

Miércoles 29 de enero, 20 h
Centro de Arte Moderno
C/ Galileo, 52
Madrid

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Participan:
José Luis Gómez Toré, poeta y crítico literario
Juan Soros, poeta y editor
Jordi Doce, autor


25.1.14

Una antología

El mes que viene saldrá el número 10 de la neoyorkina  Hostos Review / Revista Hostosiana, Revista Internacional de Cultura, una publicación del Latin American Writers Institute de Hostos Community College / CUNY (The City University of New York).
Se trata de un monográfico titulado Vuela un cuervo sobre la luna. Muestra de poesía contemporánea española (1959-1980).
El prólogo, la selección y las notas corren a cargo del crítico y poeta Miguel Ángel Zapata, profesor de Hofstra University.
Esta son, en primicia, las cubiertas. 
Los poetas seleccionados son 23 y uno, por cierto, es el mayor (por edad, claro). 
La antología se publicará también en Perú.

24.1.14

Monólogos del jardín

He aquí un libro singular de esos que a uno le gustan tanto y que, en consecuencia, he recibido con alborozada sorpresa. Monólogos del jardín (Huerga y Fierro, colección Versión celeste-Signos) es su bonito título y su autor, Ángel L. Prieto de Paula, profesor de la Universidad de Alicante, estudioso de la literatura española, traductor (de Lucrecio, por ejemplo) y, sobre todo, uno de los críticos de poesía (aunque no sólo) más respetados de un país donde la crítica responsable tanto escasea. Lo digo sin empacho, siquiera sea porque, si mal no recuerdo, nunca se ha ocupado de un libro mío, por más que tuviera a bien incluirme en una de las antologías con más solidez y criterio de las últimas décadas, Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia (Calambur).
En la obra que hoy nos ocupa, de esmerada edición, reúne algunos artículos que fue publicando en el suplemento de Artes y Letras del diario Información de Alicante. Da cuenta de "lecturas que hacía por placer y hasta por capricho" y, por eso, dice haber dejado fuera las de poesía, lo que no significa que las referencias a ésta abunden.
"Hablaba -añade en la introducción- de esto y aquello conmigo mismo, que no es la peor manera de interesar al otro". Su pretensión, en suma, "integrar lo leído y lo vivido, lo antiguo y reciente, lo canónico y lo conversado en barras de bares o en paseos vespertinos". 
El libro iba a titularse Monólogos del páramo, pero como homenaje a los filósofos del jardín epicúreo, por su "actitud de vida", terminó por llamarse de otro modo. 
Ya se dijo que la poesía es tema omnipresente y, con ella, la "estirpe irritable de los poetas", seres vanidosos donde los haya (quién se atreve a negarlo), aquejados de solemnidad y engolamiento, pululan por estas inteligentes y amenas páginas como Pedro por su casa: JRJ (en su faceta más humana, la que permite a PdeP acuñar el verbo "juanramonear"), Gamoneda, Valente, Colinas, D'Ors, Claudio Rodríguez, Ángel González, David Leo, Gerardo Diego, Aníbal Núñez ("voy viniendo"), Carlos Sahagún, Oliván y Fombellida, Cumbreño... Menudean las divertidas anécdotas al respecto.
Se habla, cómo no, de premios, antologías (propias y ajenas, ínsulas e ínfulas) y de la vida literaria; de "viajes y ruinas" (a pesar de que él se considera un hombre sedentario y de rutinas); de teología (a propósito de González de Cardedal) y de pedagogía; de la universidad, el "curriculear", Bolonia (con mención a Miguel Ángel Lama) y otras académicas perversiones; de la juventud e infancia perdidas; de la vida retirada en provincias; de los pájaros (y de su asesor ornitológico, Antonio Cabrera); de la justicia literaria (a veces); del tabaco (como fumador que era o es); de los abajo firmantes y los presuntos intelectuales comprometidos; de los eternos convalecientes juanramonianos (el propio JR o Aleixandre); del toreo de José Tomás y de los blogs, estos "confesionarios".
El tono personal, tan alejado del que gasta en sus reseñas; la ironía, sabiamente dosificada; el humor, tan oportuno (léase "El curioso impertinente" o su encuentro nocturno con Pepe Ledesma: "¡Coño!, tú eras Prieto de Paula, ¿no?"); la voluntad de estilo, por sobrio que parezca (de alguien, diría, con sentido común), dan al libro un carácter que va mucho más allá del que presuponemos a una simple reunión de columnas. 
Encontramos endecasílabos (ah, ese secreto pasado de poeta): "La vida es una tarde de domingo"; hallazgos: "Vivir es ver llover", "Leopardi, cuya tristeza me proporciona tanta dicha", "Sigo creyendo que la patria de los libros es la intemperie"; aforismos o sentencias: "La fe en nuestro tiempo se resume en un axioma: no hay nada en que creer.", "Cualquiera de nosotros ha conocido a un hombre dedicado a defenderse de la desgracia futura.", "Me gustaría pensar que la corrección es un preámbulo del acierto", "Más vale no rebatir al necio."... Son sólo ejemplos. 
Destacaría muchas más cosas, pero me conformo con señalar artículos como "Epístola moral a Andrés", donde alude a su "vocación literaria" y a la tentación de dejar la crítica "de urgencia": "Al cabo, prefiero leer a Emily Dickinson a escribir sobre Robayna."; "Mariposas en la cabeza", donde se hace eco de la muerte del poeta venezolano Eugenio Montejo con unas palabras que hago mías: "Amo a este autor por la intensidad y maestría de sus poemas difíciles de escribir y fáciles de leer..."; "¿Qué fue de Sabino Ordás?" donde evoca al grupo Claraboya y la lucha de sus componentes: Aparicio, Mateo y Merino, "marxistas de secano" (Carnero dixit), contra el desembarco novísimo; "Vida en provincias" y el ya citado "De viajes y ruinas" (a partir de cierta edad, se viaja "para confirmar lo que se sabe", "Para diario, prefiero la costumbre"); "Notas a pie de página"; "La gata y los libros"; "La sonrisa y la boca"; "Misericordia" (uno de los mejores), "Herratas" (he creído localizar una muy graciosa en la página 114; "autora (sic) boreal")...
Coincido con él en la manía por las "infancias ajenas", tan prescindibles casi siempre en las memorias (y digo "casi" porque aún estoy deslumbrado con la que narra Kathleen Raine en Adiós, prados felices), aunque la suya, que acabó con su marcha a un internado salmantino, quedé perfectamente contada en "Una vida de estreno".
Dice, en fin, PdeP que ha descubierto "dos rasgos de la edad venerable": "regresar al lugar donde nací" (la nunca nombrada villa de Ledesma, a orillas del Tormes) y "releer los libros que me hicieron feliz". A uno le gustaría que eso no le impidiera seguir escribiendo monólogos. Hemos disfrutado mucho con las reflexiones de este "pobre filósofo de jardín", como se llama a sí mismo; las de un estoico en su "escualida juventud" que devino epicúreo en su "oronda madurez". No deja de ser "un espacio de silencio" en medio del ruido. Será que a uno también le gusta "el trato con personas que no dan voces". 

22.1.14

FN

Sé que Fabio de la Flor está encerrado en su casa de Salamanca dando los últimos toques a la edición de la obra completa (poesía y ensayo) de Felipe Núñez que publicará muy pronto Editorial Delirio con el título Obras. Es una gran noticia. El secreto poeta placentino volverá a sorprender a más de uno, como ya ocurriera cuando vieron la luz sus poemas reunidos. Un acto de justicia, sin duda. Poética... o no.

De vuelta a Salamanca

En Lecturas y algo más, blog de la Red de Bibliotecas Municipales de la ciudad de Salamanca, se da cuenta de la visita que hizo uno el sábado pasado al club de lectura de la Torrente Ballester. No puedo sino mostrarme muy agradecido.

21.1.14

Bonilla en Plasencia

Me recuerdan Juan Ramón Santos y Nica Gil que esta semana comienza el curso 2014 del Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán" (desde 1997) con la visita del bibliófilo, poeta, crítico, articulista y narrador Juan Bonilla.
La sesión tendrá lugar mañana miércoles, día 22 de enero, a las 20:00 horas, en la Sala Verdugo (antigua Aula de Cultura de Caja Extremadura). Al día siguiente, el jueves, el autor visitará el IES Pérez Comendador para celebrar un encuentro con alumnos de los distintos centros de enseñanza secundaria de la ciudad.

20.1.14

La poesía de Enrique Andrés Ruiz

Hace mucho que tengo a Enrique Andrés Ruiz como uno de los mejores y más exigentes poetas de mi generación, la de la Democracia o de los 80, y creo haber leído toda o casi toda la poesía que ha publicado. Una opinión que comparto con otros, como Juan Manuel Bonet. Eso sí, confieso que la lectura de su último libro se la debo a José Muñoz Millanes. Me lo recomendó y no contento con eso terminó enviándome un ejemplar. A su criterio, del que me fío, se unió mi interés por una poesía, ya digo, que aprecio. Lo demás ha venido rodado.
El perro de las huertas (Pre-Textos) se titula y no, no es un título usual. Tampoco los versos que encierra y que se abren con esa magnífica viñeta de Chema Peralta que ilustra la cubierta. Como ese animal, la poesía de EAR es, en el mejor sentido, magra, enjuta. Quiero decir que va al grano y no se pierde en retóricas. No por eso ha de interpretarse que sus poemas sean breves ni que su poética tienda al minimalismo, al revés: son amplios y discursivos, sujetos a un elegante ritmo que no pierde de vista la precisión. 
Cree uno que nacer en según qué sitios imprime carácter y uno de esos lugares es Soria, donde EAR vio la luz en 1961. Sin ánimo de comparar, esa manía tan humana, y aun reconociendo que sus poéticas son distintas, aprecio esa vinculación a una tierra y a un paisaje en los versos de otro soriano, Fermín Herrero. También ahí, Castilla. La sequedad, el páramo, la nieve... Y las amenas orillas de los ríos y las luces y sombras del verano. 
Del regreso a la casa soriana, a la pequeña ciudad de provincias, al pasado convertido en presente, dice mucho este libro. El niño y el hombre se cruzan en los versos de una obra hermosísima, de serena delicadeza, meditativa y muy plástica, siquiera sea por la estrecha vinculación de su autor con el arte y, en especial, la pintura. 
Desde el soneto que abre el volumen, que da título al conjunto (y que se puede leer en la página enlazada más arriba), la sucesión de hallazgos es significativa. En poemas como "Nuestros antiguos viajes", "Primavera en invierno", "Nuevo intento de rescatar la vida", "A la hora de encender las lámparas" (acaso el que más me ha gustado), "La encina y el amigo", "Los veranos perdidos", "El Duero, por Oporto", "Poesía e historia", "Muerte de un amigo"...
Y dos parcas dedicatorias elocuentes: a J. Jiménez Lozano ("A Pepe... en longitud de onda") y a Julio Martínez Mesanza (al que brinda "Las niñas de Túnez"). 
Por libros así La Cruz del Sur es la colección que es. Y Enrique Andrés Ruiz, a mi modesto entender, un poeta sustancial de nuestro panorama.  

19.1.14

Carta de Salamanca

Las quitanieves apostadas en Vallejera y Guijuelo daban pistas fiables sobre lo que nos esperaba: la nieve estaba al caer. La niebla, la lluvia y el viento hicieron de mi breve viaje a Salamanca una delicia. Menos mal que la radio... En esas circunstancias siempre le queda a uno recordar los viejos tiempos. Y darle vueltas a lo que tienes por delante. 
La biblioteca Torrente Ballester, en el Barrio Garrido, estaba llena de lectores. Al atravesar la inmensa sala, mi primera impresión fue: no estoy en España. Y eso parecía. En la más recogida donde se reúne el club de lectura de Isabel Sánchez, salmantina (un decir) de Badajoz, la intemperie era sólo el título de un libro de moda. Empecé, agradecimientos mediante, leyendo una "Defensa de la poesía", pues que a la defensiva anda la pobre. El problema del público (la inmensa minoría juanramoniana), de su presunta utilidad (un debate intemporal), el lector de poesía (ese milagro), la poesía y la crítica (divertido asunto), lo mudo o lo sonoro (un poema que no se "oye", cree uno, no existe), la poesía como traducción (y la traducción de poesía, esa bendición de Babel), prosa versus poesía... Llegaron después los tópicos, que pesan como losas sobre ella. Y las dificultades de muchos para leerla y hasta el miedo que sienten algunos al enfrentarse a un poema. Que me perdonen mis colegas, sobre todo los de Secundaria, más siendo uno un simple maestro de escuela, pero el daño que ha hecho el dichoso comentario de textos (que Lázaro Carreter descanse) es causa principal de ese temor y del consiguiente alejamiento de los versos de generaciones y generaciones de españoles. Lleva uno años diciéndolo. Predicando en el desierto, quiero decir. El poema como artefacto: título, tema... Ay, el dañino verde de Lorca.
Para ejemplificar mi defensa, otra poesía es posible, incluso para los que no leen poesía, llevé conmigo algunos libros que se han cruzado en mi camino estos últimos meses y de ellos leí algunos poemas. Gustaron mucho. Sirvieron para quitar telerañas, que diría mi paisana Bebe. Encantó, por ejemplo, "Mi rosa sin por qué", de José María Micó. También leí de Margarit, Bar-Yosef, Munárriz y H. Gutiérrez Vega
Es gratificante hacer proselitismo cuando el fin lo merece. Y la poesía es una aliada perfecta. 
Al volver, ya caía la nieve. Sí, de lo más poético. 

Premio de Poesía "Plaza Porticada" de Garrovillas

Con el fin de promover la conservación y divulgación de los valores monumentales de su Plaza Porticada (de estilo mudéjar en alguno de sus tramos, y uno de los conjuntos monumentales más característicos de la arquitectura rural regional), la Asociación Cultural “Plaza Porticada” de Garrovillas de Alconétar (Cáceres) ha convocado un Premio Nacional de Poesía que será fallado en el próximo mes de mayo. Está dotado con 1.000 euros y será otorgado por un jurado de prestigio.
Bases: 
PRIMERA. Podrán participar todos los escritores que lo deseen, con un máximo de tres poemas originales e inéditos, cuya temática deberá referirse necesaria y explícitamente a la Plaza Porticada de Garrovillas de Alconétar. Los textos, escritos en castellano, no deberán superar los treinta (30) versos. El jurado rechazará aquellos poemas que no se atengan a las normas establecidas.
SEGUNDA. Los poemas se presentarán por duplicado, en formato Din-A4, escritos a máquina o en ordenador a doble espacio y por una sola cara. En los originales sólo se hará constar el título de la obra y un seudónimo. En sobre aparte, cerrado y con el título de la obra y el seudónimo en el exterior, se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellidos, dirección, teléfono de contacto y correo electrónico, fotocopia del DNI o del pasaporte y una breve nota bio-bibliográfica.
TERCERA. La dotación del Premio será de MIL (1.000) euros, sujeta a la legislación tributaria vigente. Se entregará también al ganador un elemento artístico acreditativo. Igualmente podrán otorgarse hasta tres accésits sin asignación económica. El Jurado podrá declarar desierto cualquiera de los premios, si a su juicio las obras presentadas no alcanzaran la calidad suficiente.
CUARTA. El plazo de presentación de originales finaliza el día 20 de marzo de 2014. Los originales se enviarán a: Asociación Cultural Amigos de la Plaza Porticada.-Casa de la Cultura. C. Ramón y Cajal, 32.-10940.-Garrovillas de Alconétar (Cáceres). Se considerarán incluidas dentro de este plazo las obras que se envíen por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior. 
QUINTA.- La Asociación “Amigos de la Plaza Porticada” designará un Jurado integrado por personas de reconocido prestigio literario a nivel nacional. El Jurado hará una previa selección de poemas, en número proporcional a los trabajos presentados, que tendrán el carácter de finalistas. Entre ellas se elegirá la obra ganadora, así como los correspondientes accésits. Los textos de las obras finalistas serán expuestos, en el formato que se estime oportuno, y formarán parte de una exposición que se celebrará en fecha posterior al fallo del Jurado. 
SEXTA. El fallo, composición del jurado y entrega de premios se hará público durante el mes de mayo de 2014 y serán inapelables. 
SÉPTIMA. Las obras premiadas podrán ser publicadas por la Asociación “Amigos de la Plaza Porticada” en cualquier formato, especificando siempre el nombre del autor y su participación en el Concurso. No se devolverán los trabajos presentados y no seleccionados, que serán destruidos 10 días después de la proclamación del fallo, ni se mantendrá correspondencia con sus autores.
OCTAVA. La participación en este Premio implica la total aceptación de las Bases. El Jurado resolverá todos aquellos aspectos no contemplados en las mismas.
Paralelamente, la Asociación convocará entre los alumnos de los centros escolares de la localidad un concurso de dibujos que ilustrarán los poemas seleccionados y que serán expuestos en Cáceres y en Garrovillas.

18.1.14

Flórez en la frontera

Treinta años después, pero con mucho mejor aspecto, sigue en pie la benemérita Colección de Poesía Alcazaba, del Departamento de Publicaciones de la Diputación de Badajoz. El número 53, En las fronteras del miedo, es obra del poeta hispanocolombiano Antonio María Flórez. En esa mezcla de nacionalidades está una de las claves, acaso la primordial, de este libro. Nacido en Don Benito en 1959, Flórez vivió su infancia en Colombia, más en concreto en Marquetalia. A esas tempranas vivencias y a otras que llegaron después, todas entre estas y aquellas tierras, dedica unos poemas que, en su conjunto, no dejan de ser un canto dolorido al paraíso perdido. Sí, este también es un libro triste. Desgarrado a ratos. El asunto es conocido. Más por los extremeños. Los de antes y los de ahora. Afecta, ha afectado y seguirá afectando a muchas mujeres y hombres del planeta. Buena prueba de lo que digo está en el título de los capítulos que lo forman: "El exilio", "El miedo", "Corazón de piedra", "Destino", "Desolación"... La experiencia con todo es única: la suya, tan personal, acaso, como transferible. 
El tono, confesional, directo, sin ambages (más allá de los que impone la preceptiva). Propio de alguien que monologa e intenta poner en claro su pasado, su presente y aun su futuro, tan dudoso como cualquiera. 
"Peregrino desde la infancia, / tengo la convicción del exilio", escribe. 
En ese estar entre dos mundos, tan distantes como distintos en todos los sentidos, en la frontera, ni aquí ni allí, ni de aquí (donde ahora vive y trabaja como médico) ni de allá (donde viaja frecuentemente y tiene tanta o más vida familiar, amistosa y literaria que aquí) se centra el nudo del conflicto. 
En una encrucijada, convencido de que no hay regreso posible y no menos persuadido de que éste tampoco es su lugar, el poeta camina por la cuerda floja al tiempo que repasa lo ya transitado e, insisto, lo por recorrer. 
Del poemas más breve, despojado y esencial ("En la frontera") a la prosa poética ("El miedo") pasando por el diálogo (con el hijo, sobre todo, que abunda en "Desolación"), distintas voces (que son al cabo la misma) intentan desenredar la madeja, dar sentido al dolor, justificar siquiera cierta felicidad perdida.
En la trayectoria de Flórez, no es éste un libro más. Hace falta poca sagacidad para reparar en ello. Ni para él ni para sus lectores, añado. 
Sigue uno, en fin, leyendo libros tristes. Con la certeza de que son algo más que un mero signo de estos tiempos sombríos.

17.1.14

Cultura y sociedad

Uly Martín /El País
"¿Por qué los políticos no entienden los beneficios tangibles y no tangibles de la cultura?", le pregunta Jesús Ruiz Mantilla, de El País, a Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, y éste responde: "Para que lo entiendan se lo debe reclamar la sociedad civil. La cultura forma parte de la esencia de los servicios públicos y la sociedad debe entender que un puesto de trabajo en un museo es tan importante como en un hospital o un colegio. Debe ser la sociedad la que reclame que cuando llegan las dificultades no sea la cultura quien pague las consecuencias".

16.1.14

El silencio sonoro de d'Ors
















Ya comentamos aquí en su día el libro Biografía del silencio, de Pablo d'Ors. En la Fnac Callao tendrá lugar el próximo día 20 un encuentro con el autor, que estará acompañado por el exministro Gabilondo. Una pena no poder estar ese día en Madrid. Es lo que tiene ser de provincias. 
Ah, el breve ensayo sobre meditación va por su sexta edición. Y luego dicen.

15.1.14

Lo de Guadalupe

En Guadalupex, una asociación cuyo objetivo básico es el de colaborar a integrar en la provincia eclesiástica de Extremadura a la patrona de esta región y a los 31 municipios extremeños que dependen de la diócesis de Toledo, se hacen eco, con "perplejidad y desazón", de las declaraciones del nuncio apostólico del Papa en España, Renzo Fratini, en su reciente visita a la archidiócesis de Mérida-Badajoz los pasados días 7 y 8 de enero. La reflexión de Vicente Sánchez-Cano, presidente de la citada asociación, se puede leer aquí.

14.1.14

El contrato social, según Marías

«Lo cierto es que nuestro actual Gobierno del PP y de Rajoy, en sólo dos años, ha hecho trizas el contrato social. Si se privatizan la sanidad y la educación (con escaso disimulo), y resulta que el dinero destinado por la población a eso no va a parar a eso, sino que ésta debe pagar dos o tres veces sus tratamientos y medicinas, así como abonar unas tasas universitarias prohibitivas; si se tiende a privatizar el Ejército y la policía, y nos van a poder detener vigilantes de empresas privadas que no obedecerán al Gobierno, sino a sus jefes; si el Estado obliga a dar a luz a una criatura con malformaciones tan graves que la condenarán a una existencia de sufrimiento y de costosísima asistencia médica permanente, pero al mismo tiempo se desentiende de esa criatura en cuanto haya nacido (la “ayuda a los dependientes” se acabó con la llegada de Rajoy y Montoro); es decir, va a “proteger” al feto pero no al niño ni al adulto en que aquél se convertirá con el tiempo; si las carreteras están abandonadas; si se suben los impuestos sin cesar, directos e indirectos, y los salarios se congelan o bajan; si los bancos rescatados con el dinero de todos niegan los créditos a las pequeñas y medianas empresas; si además la Fiscalía Anticorrupción debería cambiar de una vez su nombre y llamarse Procorrupción, y los fiscales y jueces obedecen cada día más a los gobernantes, y no hay casi corrupto ni ladrón político castigado; si se nos coarta el derecho a la protesta y la crítica y se nos multa demencialmente por ejercerlo…
Llega un momento en el que no queda razón alguna para que los ciudadanos sigamos cumpliendo nuestra parte del pacto o contrato.» Javier Marías, "La baraja rota", El País Semanal. 

13.1.14

Premios Quimera

Desconocía uno que la revista Quimera tuviera sus propios premios. De hecho ya ha salido la lista de los libros finalistas del 2013. Supongo que estar ahí ya es un premio; al máximo que uno puede aspirar, añado. Ahí van los títulos elegidos:

MEJOR LIBRO DE NARRATIVA EN LENGUA ESPAÑOLA
Alfaguara – Juan Gabriel Vásquez: Las reputaciones
Anagrama – Ricardo Piglia: El camino de Ida
Anagrama – Rafael Chirbes: En la orilla
Cuadernos del Vigía – Max Aub: Buñuel. Novela
Lumen – Lara Moreno: Por si se va la luz
Páginas de Espuma – Eloy Tizón: Técnicas de iluminación
Seix Barral – Jesús Carrasco: Intemperie
Seix Barral – Isaac Rosa: La habitación oscura
Tusquets – Gonzalo Hidalgo Bayal: La sed de sal
Xordica – Rolando Hinojosa: Estampas del Valle

MEJOR LIBRO DE POESÍA EN LENGUA ESPAÑOLA
Bartleby – Rosa Lentini: Tuvimos
Calambur – Rafael Saravia: Carta blanca
De la luna libros – Álvaro Valverde: Plasencias
Denes – Joan de la Vega: Y tú, Pirene
Hiperión – Basilio Sánchez: Cristalizaciones
Igitur – Mateo Rello: Meridional asombro
La Garúa – Rafael Mammos: Casas rivales
Pre-Textos – Abraham Gragera: El tiempo menos solo
Pre-Textos – Erika Martínez: El falso techo
Vaso Roto – Eduardo Moga: Insumisión

Hipocondria (Homenaje a Lennon)

La salud es lo que sucede mientras estás preocupado por tus posibles enfermedades.

12.1.14

Antonio Sáez

El profesor, crítico, traductor y poeta Antonio Sáez responde al cuestionario de Salvador Vaquero para El Periódico Extremadura. Por ejemplo...

-¿La situación política extremeña de hoy ha supuesto algún cambio en el ritmo de la cultura?
-La situación extremeña y la no extremeña, me temo. Pero esos cambios son estructurales, y también han afectado y afectan a otras áreas. Fernando Pessoa escribió que "la política es la menos estética de las diversiones inútiles", y según qué días, realmente, al leer los periódicos, hay que contenerse para no pensar lo mismo.

-¿Por qué desconocemos tanto a la cercana Portugal?
-Unamuno diría que por la prepotencia de los españoles y por la suspicacia de los portugueses. Creo, de todos modos, que esta situación está cambiando mucho. Cada vez se conoce mejor al vecino ibérico. El caballo de batalla siguen siendo los medios de comunicación: los portugueses ofrecen con mucha frecuencia noticias sobre España, pero en España es difícil encontrar información sobre Portugal. Pero este es un mal endémico de España y los españoles, pensar que, tantas veces, más allá de sus fronteras se acaba el mundo.

-Una anécdota divertida.
-Hace unos años compartí mesa en la cena de un premio literario, en una ciudad de la región, con un par de concejales y sus esposas. A mi derecha se sentaba una de ellas, muy simpática por cierto. Al preguntarme qué escribía, yo, tímido por naturaleza, le dije que había escrito poesía, ensayos, crítica, traducciones... "De todo menos novela", concluí. Entonces ella, comprensiva y caritativa al mismo tiempo, en un gesto encantador, me puso una mano en el hombro y me susurró al oído: "No desesperes, seguro que algún día consigues escribir una novela".

-Una reflexión ante la vida.
-Hay una frase de Ricardo Reis (¡qué bien nos vienen siempre las citas!) que intento aplicarme cada día: "Pon lo máximo de ti mismo en lo mínimo que hagas".

11.1.14

Piedra y Cielo, 5

Acaba de aparecer el número 5 de la revista canaria Piedra y Cielo con el siguiente sumario:

El rey de los elfos | J.W. Goethe
Enigmas | Stefano Pradel
Microrrelatos | Jesús Díaz Armas
Papeles de San Petersburgo | Frederic Amat
Frederic Amat en el vórtice | Francisco León
Dos poemas | Carlos Javier Morales
La ciudad de los bárbaros | Alejandro Krawietz
Ángel tras el cristal | Javier Mérida
El taller del lenguaje | Ramiro Rosón Mesa
Nueva edición de Lo imprevisto | Francisco León
Discreción y autenticidad | Sergio Barreto
Documentos:
Sobre literatura y tradición (Lucubraciones de un diletante) | Manuel González Sosa. Nota final de Miguel Martinón

10.1.14

Castellet

En la imagen, a la derecha, Mario Vargas Llosa, y a la izquierda, Josep Maria Castellet. Al parecer estaban celebrando la publicación de Pantaleón y las visitadoras. La fotógrafa, a la altura de la ocasión: la agente literaria Carmen Balcells. 
El más alto, el editor, estudioso y crítico catalán, uno de los puentes más firmes y auténticos entre la cultura catalana y la castellana a lo largo del último medio siglo, acaba de morir. Tenía 87 años. Carles Geli y Juan Cruz publican las respectivas semblanzas del personaje en El País. Arcadi Espada se basta con tuenti.
Para uno, como lector, Castellet será siempre el autor de Los escenarios de la memoria (lo tengo fechado en junio del 88) y, ya allí, del retrato del poeta Ungaretti con el que coincidió en un viaje a Grecia, que es, por cierto, el que abre un libro memorable por el que pasean Alberti, Pla (al que dedicó su monumental Josep Pla o la raó narrativa), Paz o Gimferrer.
No puedo olvidar tampoco la archifamosa antología Nueve novísimos poetas españoles. No en vano uno se formó, o así, en la poesía de la mano de los jóvenes poetas de entonces, los novísimos, algunos de los cuales figuraron en aquella antología. 
Más importancia tiene, en lo que a uno respecta, su vinculación al grupo catalán del 50, a poetas como Barral (editor del citado florilegio), Gil de Biedma, Ferrater, Goytisolo, Costafreda, etc. 
Con todo, puede que a la postre lo mejor de su obra sea el catálogo histórico, digamos, de Edicions 62, que lo retrata como el apasionado lector que fue. 

Hernández Zurbano en La Puerta



9.1.14

Intempestivos

En la colección «Pequeños tratados» de Periférica acaba de publicarse Contra (post) modernos, de Fernando R. de la Flor, que lleva el extenso subtítulo Tres lecturas imtempestivas (Disidencia, Provincia, Carencia). Miguel Espinosa, Claudio Rodríguez y Antonio Gamoneda
Ya sabemos que el salmantino no transita por las rutas habituales, algo que delatan de antemano los rótulos de sus ensayos. Aquí se ocupa, con la originalidad que le caracteriza, de tres autores ("hombres del pasado", por seguir a Paul Morand) que eligieron (en el caso de los dos primeros, ya fallecidos) o eligen (por el leonés Gamoneda) residir en la provincia, siquiera, como en el caso del zamorano Rodríguez, vecino temprano de Madrid, mentalmente. 
Confieso que una de mis imperdonables lagunas literarias es la obra del murciano Espinosa, de ahí que la lectura disidente que de ella hace FRF me haya resultado, en lo personal, gravosa. Del mismo modo, declaro que he disfrutado sobremanera con la de la poesía primera de Claudio Rodríguez (la que está de verdad arraigada en su ciudad natal y el campo que la rodea), uno de los grandes, un maestro ineludible para cualquier poeta que se precie o que aspire a serlo. Me ha resultado imposible no volver a evocar el lúcido verso de José Emilio Pacheco: "No leemos a otros: nos leemos en ellos". Salvando, ay, las infinitas distancias, de provinciano a provinciano. 
Del todo inquietante me ha parecido, en fin, la que hace de la poesía histórica (incluso a su pesar, por lo que tiene, como en los otros casos, de extemporánea) de Gamoneda, poeta de las pérdidas; una poesía donde el dolor y la pobreza anidan. 
Este triple paseo a contratiempo por las periferias (ninguna editorial mejor: por su sede cacereña y por su propio nombre), que FRF denomina "trabajos de melancólica arqueología", vuelve a demostrarle a uno lo difícil que resulta calibrar dónde se ubica eso que seguimos llamando, a pesar de los pesares, Modernidad.

8.1.14

Lo monaguesco

JOSE MANUEL ROMERO (EL PAÍS)
1. Aquí ya se le conocía. Ahora también por ahí fuera. Luis Gómez publica en El País un perfil del personaje y titula su artículo "El hombre que guía a Monago".
¿Qué pasara hoy en Madrid, en el presunto debate interno sobre la nueva ley contra el aborto? ¿Qué le habrá aconsejado el ocurrente? Veremos.

2. Se refería Álex Grijelmo en su columna dominical del citado diario madrileño al uso que hacen algunos del "yo, mí, me, conmigo". Recelo, como él, de los que abusan del pronombre personal menos necesario de nuestra lengua. Monago lo usa constantemente. Pueden fijarse. A cuanto dice le antecede un prescindible "yo". Por minúsculo que sea.

3. La vecina de página de Grijelmo, mi muy admirada Soledad Gallego-Díaz, recordaba el mismo día al profético Orwell, quien «creía que el caos político está siempre ligado a la decadencia de la lengua y que se podía aportar alguna mejora a la política a partir de la claridad verbal». Por eso, «criticaba la “falta de precisión” y las “imágenes estancadas”». También esas palabras me han recordado al presidente del Gobierno de Extremadura, como con humildad se designa. Lo monaguesco, diríamos. 

5.1.14

La cultura Loewe

Ya dio uno cuenta aquí de la exposición de Loewe "Elogio de la cultura", que se ha podido ver en Madrid y Barcelona. El motivo por el cual regresa a este rincón es que me ha llegado el libro-catálogo de la misma, una preciosa edición (de tirada limitada) a cargo de La Fábrica acorde a la ocasión (los primeros 25 años de la Fundación Loewe) y a la casa que representa, puro lujo. 
La obra tiene varias partes y se abre, tras los preceptivos saludos de Enrique Loewe, Lisa Montague y Sheila Loewe, con el texto que ha escrito Francisco Brines para celebrar el acontecimiento. Le sigue un sucinto repaso por las actividades de estos años: el apoyo a la Poesía (con texto de Jaime Siles), a la Música y la Danza (con texto de Miguel Ángel Recio), al Diseño y la Artesanía (con texto de Juli Capella) y a la Fotografía (con texto de Isabel Muñoz). A continuación se muestran los retratos que ha hecho Chema Conesa a amigos de la Fundación que, a su vez, han escrito breves reflexiones sobre la tarea llevada a cabo, sobre todo, por Enrique Loewe, mencionado en numerosas ocasiones. Para terminar, se incluye una antología de poemas o fragmentos de los sucesivos Premios Loewe realizada por Luis Antonio de Villena. Un florilegio, añado, que demuestra a las claras la riqueza y pluralidad de voces que han conseguido ese apreciado galardón. 
Un libro, sí, para ver y leer, que da fe de la elegante defensa por la cultura consumada por don Enrique y su equipo (no olvido a Carla Fernández-Shaw, a quien se reconoce esa labor). Un trabajo gustoso que ahora está en manos de su hija Sheila. ¡Larga vida!

4.1.14

Revistas














Nada mejor para estas cargadas y cargantes vacaciones que la saludable lectura de revistas. Lo mismo que, entre cabezada y atracón, picas un bombón de la bandeja, bien está leer un desengrasante artículo, un par de ligeros poemas, alguna digestiva reseña...
Clarín llega al número 108 y el índice lo dice todo acerca de su buena salud. Lo mismo se elogia a las bibliotecas (lo de Jordá me ha sabido a poco, un tipo tan viajero como él podría habernos contado algo más) que se evoca a Sthendal, Azorín o Cernuda (y quién mejor que otro sevillano: Lamillar), se conversa con alguien que domina el tono ideal para ello: el de la voz baja (José Mateos es en eso un maestro), se leen unos versos de Olay (con poética incluida), Housman ("Del árbol más hermoso, el cerezo...") y Pagis, o se va uno de viaje con Rivero Taravillo al Camino de Santiago y con Toni Montesinos (que acaba de publicar nuevo libro en La Isla de Siltolá) a la Sicila de Il Gattopardo.
Tras las reseñas de rigor (entre ellas, una que firmo sobre Amor, el libro casi póstumo de Vicente Sabido), una reflexión de Benítez Ariza sobre Bolaño (al que considera, ante todo, cuentista) y una divertidísima crónica de Enrique García-Máiquez sobre el último congreso jerezano de la Fundación Caballero Bonald: "Cervantes al jerez".
Por su parte, Cuadernos Hispanoamericanos, en su nº 762, nos trae un dossier sobre la poesía argentina actual (que viene a demostrar lo lejos que seguimos estando), una semblanza de Máximo José Kahn a cargo de alguien que conoce su obra muy bien: Mario Martín Gijón, otra vez el intemporal Azorín (Francisco Fuster García publica aquí "Azorín y los libros: autorretrato de un lector" y en Clarín "Las tres vidas de Azorín"), una entrevista a Rosa Montero (que no he leído) y un puñado de reseñas, entre ellas una de Marta Agudo sobre una obra que quiero leer: Pensar por lo breve, de Ediciones Trea.
Saludable, ya dije. 

2.1.14

Ferrer Lerín

© Fran Ferrer
La revista Caminos de Pakistán dedica el número 7 al inclasificable, excelente escritor Francisco Ferrer Lerín, a quien todos llaman Paco. 
Hay entrevistas (una muy interesante de Antón Castro que lleva un elocuente titular: «Pocos perdonan que machaques la convención y el orden»), retratos (Manuel Vilas lo define como "el último dandy de las letras españolas"), filologías y estudios.
No faltan fotografías, incluso inéditas. No en vano estamos ante uno de los autores más fotogénicos del panorama literario patrio.
Hace poco me llamó la atención que Antoni Marí, director de la colección Nuevos Textos Sagrados, donde ha publicado Lerín sus dos últimos libros de poesía, firmara en la revista Turia una esclarecedora reseña sobre el último, Hiela sangre. FFL tiene fama de oscuro y su poesía, de hermética (con perdón). Uno, que aún no lo ha leído, disfrutó no poco con Fámulo y, por supuesto, desmiente esa mala reputación, lo que no quiere decir que la suya sea una poesía "para todos", como viene a explicar Marí. ¿Cuál, de serlo, lo es? En el vídeo denominado Reportaje cuenta una anécdota significativa, a la par que hilarante, al respecto. De cómo un crítico le confesó que quería reseñar su libro, pero no sabía qué decir. 
Celebra uno que alguien ensalce un mundo tan particular y genuino como el de Ferrer Lerín. Y por todo lo alto, algo normal si tenemos en cuenta que estamos ante un eminente ornitólogo. No puede haber una literatura que se precie sin autores tan singulares y valientes como él.

1.1.14

Torres

Me entero por Hilario Jiménez de la muerte de Gregorio Torres Nebrera, profesor que fuera de la Universidad de Extremadura y estudioso de la literatura y, en especial, del teatro. Alberti, María Teresa León, Carolina Coronado, Arturo Barea, Díez-Canedo son nombres que se le vienen a uno a la cabeza por el mero hecho de nombrarlo. 
Miguel Ángel Lama, compañero suyo, me había contado aquí atrás que estaba enfermo. De gravedad. Con todo, nadie imaginaba...
Mi trato con él venía de antiguo. Siempre estuvo cerca de la Asociación de Escritores Extremeños y de cuantos proyectos literarios abordamos a lo largo de estas últimas décadas en estas lejanas tierras. Se intensificó cuando llegué a la Editora Regional, donde ya había llevado a cabo distintas ediciones con Fernando Pérez. Conté con él desde el primer momento para que dirigiera la antología de la literatura en Extremadura en tres tomos que concebí para celebrar los primeros veinticinco años de la Editora. Y allí estuvo. Recuerdo ahora nuestra primera, larga conversación en el Gran Café intentando poner en pie esa idea sobre la palabra y el papel. Y otra conversación, telefónica esta vez, cuando me echaron de mala manera de aquella casa. También estuvo allí. Pronto. De los pocos.
Ariza, Gregorio... ¡Qué tiempos!

Dos mujeres

Sigue su curso la colección Luna de Poniente y presenta dos nuevas entregas: Todas las razones para la huida (Ñ), de Teresa Guzmán Carmona y Cifras de una fracción periódica (O), de Emilia Oliva. 
Poco hay en común entre una poética y la otra, entre un libro y otro, más allá de la coincidencia de que ambas autoras son mujeres y publican en la misma editorial. Acaso, por aquello de forzar las concomitancias, los dos son libros un tanto amargos, atravesados por la derrota y la tristeza, tan acorde con el momento que vivimos, más que mera crisis. Pero vayamos por partes.
Todas las razones para la huida, de Teresa Guzmán (Don Benito, 1972), es un libro de tono intimista, casi confesional, donde la soledad y el fracaso giran en torno al deseo y la imposibilidad de huir. "Nos hemos pasado la vida / mirando los círculos concéntricos / que conducen a nosotros mismos", dice. O: "La esperanza es siempre territorio de otros." Y: "Como en una estación de penitencia / nos pasamos la vida / acumulando escombros en los días". 
Con estudiada naturalidad, haciendo uso de un lenguaje cercano que no pretende llamar la atención, la protagonista narra sus circunstancias vitales, entre recuerdos y pérdidas, desengaños y olvidos. "El dolor tiene memoria", escribe. Sus escenarios: estaciones, habitaciones de hotel ("Creo en las habitaciones de hotel / en las que estuve a solas, / porque allí conocí a alguien  / que nunca creí haber sido."), casas vacías (la de infancia, por ejemplo)... 
"Lo que tiene de inútil toda huida / es que siempre llegamos a un lugar parecido", leemos a modo de conclusión, unas palabras que transmiten la misma desolación que el resto de una obra tan lúcida como doliente.
Emilia Oliva, que es de letras, cayó en la cuenta de que la fracción de las cifras 1957 y 1975, dos fechas claves en su vida, es una fracción periódica y lo tuvo fácil a la hora de elegir el título de su nuevo libro: Cifras de una fracción periódica, que ya estaba, además, en un verso de Borges.
Los poemas -sin título, escritos en minúscula y sin signos de puntuación, compuestos en la página con efectos tipográficos- dan fe de una vida vivida. Quiero decir que si por algo se caracteriza Oliva es por su vitalismo, por la intensidad con que disfruta o sufre, diría uno, cuanto le ocurre.
Aquí el tono oscila, sí, pero casi siempre, ya se dijo, del lado de la melancolía: "lo que puede pasar / siempre sucede en otra parte". "¿sabemos acaso qué es ser feliz?"
Por las notas que ella misma añade al final del libro, donde abundan las referencias a personas y lugares, es fácil concluir que son reflexiones apegadas al terreno, concretas, que tienen que ver con la actualidad sociopolítica (en Atenas, El Cairo o Ciudad Juárez), con los lugares donde uno está, con las relaciones familiares, con los viajes que uno emprende, con las conversaciones que se cruzan, con los encuentros que el azar propicia...
Si tuviera que elegir un solo poema del libro, me quedaría con el que lleva el número 4 del segundo periodo, dedicado al recuerdo del padre: "has dejado las piedras apiladas / limpio el campo / mana el aljibe en el declive / está listo el pilón / reverdece la hierba..."
Bien sé que decir esto no conduce a casi nada, pero no me resisto a señalar que Cifras es, a mi entender, lo mejor que ha dado, hasta ahora, a la imprenta Emilia Oliva. Algo parecido se podría decir del libro de Teresa Guzmán. Otra coincidencia. Algo de lo que uno, como lector y como extremeño (con perdón), se alegra.