17.6.18

Tres antologías

En la colección La Gruta de las Palabras, que dirige para Prensas de la Universidad de Zaragoza el escritor Fernando Sanmartín, se publica Al sur de la palabra, una antología de poetas marroquíes contemporáneos. La edición y el ilustrativo prólogo son de Juan Antonio Tello, profesor de francés del Instituto Español 'Severo Ochoa' de Tánger, y la traducción corre a cargo de éste y de Victoria Khraiche. 
Como la poesía del joven país vecino, la muestra se caracteriza por "la multiplicidad y la pluralidad". Los autores incluidos, nacidos entre 1942 y 1988, escriben en árabe o francés.
La eclosión de la poesía marroquí moderna se sitúa en los años sesenta del siglo pasado, en los principios de su independencia, y su carácter fue de denuncia, resistente y reivindicativo. Al estilo de nuestros cantautores. En la de ahora, variada como se ha dicho, no encuentra uno diferencias con la que se escribe en cualquier lugar del mundo, en lo que a la calidad respecta. Su modernidad, digamos, es indiscutible. Los poetas, hombres y mujeres, tampoco son distintos. Destaca su alta cualificación educativa y, en consecuencia, destacan los titulados universitarios. 
La selección no podía empezar mejor, con un precioso poema de Bassry (Settat, 1960), "Ejercicios sobre la soledad". Me han llamado también la atención los poemas de Bentalha, Boudouma, El Assimi (muy barceloneses), Gharrafi (un poeta viajero), Hmoudame (autor de "Tánger ragtime"), Madani (tangerina de nacimiento, ciudad donde reside otro poeta: El Annaz), Raoni (la más joven) o Laâbi (el mayor del grupo). Todo un acierto. 

La Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía publica una preciosa y limpísima antología de poemas de Pablo García Baena, miembro fundador del grupo Cántico. El título elegido, un verso del poeta cordobés: Un navío cargado de palomas y especias. La selección, las notas y el estudio preliminar son del también poeta Guillermo Carnero. Nadie mejor. Tras dedicar su tesina de licenciatura (dirigida por Blecua) a la mencionada cuadrilla lírica, fue quien, gracias a la mítica antología El grupo Cántico de Córdoba: un episodio clave de la historia de la poesía española de posguerra (Editora Nacional, 1976; segunda edición ampliada, Visor & Fundación Vicente Núñez, 2009), puso en nuestro mapa poético la obra de Pablo García Baena, Ricardo Molina, Julio Aumente, Juan Bernier y Mario López, que tanto influyeron en los novísimos. Después de describir en "Un asunto de familia", desde una visión personal, cercana y biográfica, las generalidades del grupo, Carnero aborda su poética, que resume al final, de efectiva manera didáctica, en cinco puntos. Realiza más tarde unas consideraciones acerca de la religiosidad de García Baena (actualizando opiniones pretéritas al respecto) y, por fin, analiza su depurada técnica del verso a partir de lecciones extraídas de sus dos primeros libros: Rumor oculto y Mientras cantan los pájaros. A un puñado de poemas memorables y muy bien escogidos, le sigue, a modo de colofón, una útil bibliografía poética.

Hilario Barrero, poeta (acaba de dar a la imprenta BlendingCuadernos de Humo, donde leemos: Qué cruel es el tiempo / que te pone delante de tu rostro / su espejo cada día / y te niega la luz cuando es de noche), diarista, profesor jubilado de la Universidad de Nueva York, ciudad en la que vive desde hace décadas, vuelve a sorprendernos con su tarea de traductor y publica en La Isla de Siltolá A quien pueda interesar, antología (bilingüe) de poesía en inglés, según reza el subtítulo. Es complementaria de otra que vio la luz en la misma editorial sevillana, Lengua de madera. Aquélla, sin embargo, sólo recogía poemas breves. Aquí se reúnen más de un centenar de poemas, cortos o largos, de cincuenta y cuatro poetas, del siglo XVIII hasta la actualidad. Los divide Barrero en varios grupos: primitivos, modernos, postmodernistas, novísimos, y jóvenes. Incluye tres "mini antologías": de Sandburg, Gilbert y Hall (que junto a su mujer, J. Kenyon, Barrero dio a conocer al público español).
Confiesa que empezó el florilegio "hace casi cuarenta años", que es muy personal, para todo tipo de lectores y, en última (o primera) instancia, que lo concibió para sí mismo.
A todos los poetas incluidos se les puede calificar de "clásicos" y, en consecuencia, son muy representativos del panorama de la poesía escrita en inglés a lo largo de los últimos siglos.
Son muchos los agradables hallazgos que uno se encuentra, poco importa por dónde abra el elegante volumen. Ya sean versos de Frost o de Simic, de Thomas o Stevens, de Walcott o Berger, de Levertov y Schuyler. Y de poetas mucho menos conocidos.
Los lectores habituales de la revista Clarín ya conocíamos algunos de estos versos. De Donald Hall, pongo por caso. Poemas magníficos como "El amo" y "Té" o el divertido "A la manera de Horacio".
La mayor sorpresa para mí está, con todo, en el primer poema, de Robert Southey (1771-1843), donde se lee: "Y, sobre los bosques vecinos que se divisaban, / la torre de la iglesia de Navalmoral nos anunció / nuestro lugar de descanso esa noche, -una señal bien recibida; / aunque nos demoramos deliberadamente para contemplar / con detenimiento la llanura fértil de Plasencia..."
Una delicia, sin duda.