28.9.07

Salud mental

Uno de los recuerdos más doloroso que conservo tiene que ver con el manicomio (ahora, hospital psiquiátrico) que existió en la Plasencia de mi infancia. Estaba justo enfrente del colegio de los Maristas, donde pasé diez años de mi vida, desde 1965 hasta 1975. De Elemental a 6º de Bachillerato, según el Plan Educativo de entonces. Ese era, sin duda, un edificio de película (oscarizable) de miedo. Los enfermos (locos, se les llamaba entonces) se asomaban a los balcones enrejados y, por ejemplo, nos increpaban o nos escupían. Por llamar la atención, más que nada. A través de las ventanas, se oían también sus gritos, sus canturreos, sus monólogos, sus peroratas... Conocía el triste caserón por fuera pero tuve ocasión de conocerlo por dentro. Eso fue peor. Una hermana de mi abuela trabajaba allí, en el taller de costura (muchas veces la vi con arañazos y hematomas provocados por las enfermas). Uno necesitaba unas alpargatas para disfrazarse de murciano (¡), en una obrita musical preparada para la fiesta del colegio, y pensaron que en otro de los talleres podrían fabricarlas. Un buen día entré a probármelas y todavía tiemblo al recordarlo. Qué pasillos, qué oscuridad. Ya dije: ¡qué tristeza! Por suerte, hace años que se construyó uno a las afueras. Por sus puertas pasan, sin saberlo, todos los que atraviesan la ciudad por la N-630. Será por poco tiempo y no sólo porque esa carretera quede obsoleta por la autovía. La Junta de Extremadura ha decidido transformar, mediante un plan plurianual, esos hospitales. Me alegro. Siquiera sea para poder superar del todo una de mis peores pesadillas.

Cáceres 2016

Anoche estuvimos en el primer gran acto de apoyo a la candidatura de "Cáceres 2016". Había mucha gente pero eché de menos a no pocos. Hasta ahora, las cosas no se han hecho bien y eso se nota. Ya ha habido abandonos y, como quien dice, ni siquiera nos hemos echado a andar. Abandonos incluso forzados, conviene precisar. Como en el caso de Miguel Ángel Lama. La pequeñez provinciana marcó una primera etapa que, por fin, se ha superado. Con todo, no lo veo fácil. Como casi todos. Nuestra esperanza de conseguir esa designación se basa en presentarla, con solvencia, para una ciudad, sí, pero en nombre de toda una región. Ya le toca. Ya nos toca. Para hacer visible el profundo cambio que, entre todos, hemos conseguido. Pero antes, como dice Vara, nos lo tenemos que creer. Y ahí estamos.
Del acto, muy sobrio, me quedo con los alardes de una de las intérprete de signos para transmitir a los sordos el cante flamenco de Miguel de Tena. ¡Qué difícil!

27.9.07

Paula Rego

De inquietante, como poco, puede ser calificada la pintura de la portuguesa, residente en Londres, Paula Rego. No me extraña que todos los periódicos, y sus correspondientes suplementos, estén dedicando tantas páginas a su obra, con motivo de la exposición que le dedica estos días el Museo Nacional Reina Sofía. Se titula, sin ambages, Retrospectiva.
Su componente narrativo, dentro de una figuración de tono expresionista, la hace muy asequible.Más directa, imposible..
No está de más leer la entrevista que publicó el pasado sábado Babelia. Lo suyo es más que feminismo.

23.9.07

Acuse de recibo

Rafael Fombellida me envía desde Santander un cuaderno de Planeta Clandestino (Ediciones 4 de agosto) titulado Verano, invierno donde ha reunido un puñado de haikus. Acostumbrado a leer sus extensos poemas discursivos, me llaman la atención estas iluminaciones. Ahí va una:

Respiro y callo.
La luna no ha venido.
Un sauce tiembla.

Títulos

Uno siempre ha tenido serias dificultades para titular. No tanto los artículos como los poemas, los libros de poesía o las novelas (en mi caso, este plural suena excesivo). Para solucionar el problema, he echado mano de los títulos de otros, de versos ajenos y de cuanto mereciera la pena fusilar. Envidio (sanamente, claro) a esos afamados tituladores profesionales, famosos por su facilidad para poner nombre a obras propias y ajenas. Andrés Trapiello, Vicente Molina Foix... Por todo esto, me ha llamado la atención una referencia del diario Hoy a propósito de un libro titulado Masturbando palabras en el cerebro cósmico. ¡Uf!

21.9.07

Más Mery Castaña

Mi hija Leticia (con c) sigue ampliando mercados con sus broches. O difusión, por lo menos. Los prestigiosos blogs Curvas Glamourosas y De Tacones y Bolsos dan noticias de sus simpáticas creaciones. Con un poco de suerte, esta muchacha me retira.

20.9.07

Vergüenzas

El de "vergüenza ajena" es uno de los sentimientos más impertinentes que hay. Uno, sin embargo, no puede por menos que notarse rejuvenecido después de leer la afectada prosa solapera de un tocho que se me ha cruzado, ay, en el camino. Por el simple hecho de que ha logrado arrancarme los colores. Hacía mucho que no se me subía el pavo de esta manera y eso que uno ejerce de tímido profesional. Lo que no acabo de explicarme es cómo algo así no provoca, en el fatuo escribidor, "vergüenza propia". Sí, ya, por eso.

19.9.07

Writers' rooms

Mi amigo Luis Sáez me envía un enlace curioso. Se trata de una página donde aparecen los cuartos de trabajo de diferentes escritores: Heaney, Tóibín, Banville, de Botton... Visto lo visto, quizá esto explique por qué, en algunos casos, eso tipos escriben tan bien. El ambiente importa, o eso dicen. No es mi caso. Por no tener, ni siquiera tengo esa cosa tan woolfiana de la "habitación propia". Me da que si uno tiene algo que decir lo dirá en cualquier sitio. Por eso descreo de esas parafernalias tan de escritores: que si el folio así o asá, que si la pluma, etc. Manías para epatar, supongo.

17.9.07

Cambios

Cambiamos, no hay duda. Hablo de cambios, diríamos, sustanciales. Esta mañana, por ejemplo, he mirado hacia atrás de golpe y me he dado cuenta de que uno en mayo era otro. Y a mediados de febrero, pongo por caso, otro más. Algo que no deja de ser tan inquietante como entretenido.

15.9.07

Misa en latín

Tengo que preguntar a mi hermano Fernando, el cura, qué opina del regreso de la misa en latín. Presupongo su respuesta. Ayer estuve pendiente de un telediario porque preguntaban por el asunto a distintos sacerdotes. En el entorno del Vaticano, donde él vive.
Cuando el último Concilio decidió dar paso a la misa en los idiomas nacionales, las quejas no venían del lado ideológico sino, eso creo, del estético: a algunos les gustaba aquella ceremonia que desaparecía. No pocos, en especial no creyentes, han ponderado después la pompa y circunstancia de aquella celebración.
Me temo que no hay gesto más elocuente para explicar lo que se avecina que volver a ver a un cura ofciando de espaldas al pueblo.

Los diarios de José Antonio

Anna Caballé firma en ABCD de las Artes y las Letras una reseña sobre Invitación a la resistencia. Diarios 198o-1993, libro póstumo de de José Antonio Gabriel y Galán publicado por la Editora Regional de Extremadura. Vendrán más, seguro.

13.9.07

Mario Luzi

Conocimos al poeta toscano en Sevilla, en 1998. Evoca ese viaje Coral García, la intachable traductora y prologuista del primer libro completo de Luzi (1914-2005) que se publica en España, Primicias del desierto (Hiperión). Hasta ahora sólo teníamos una antología suya en Huerga & Fierro.
Ya era un hombre muy mayor, pero con la cabeza intacta. Recuerdo su mirada penetrante.
Nos reunió la iniciativa de Carmelo Vera, profesor de la Universidad de Sevilla (y traductor de Attilio Bertolucci), para celebrar el segundo centenario del nacimiento de Leopardi.
Fueron unos días hermosos, inseparables de la figura de este poeta necesario. Tan coherente en su vida como en su obra, tal como nos cuenta con detalle la profesora García en su interesante introducción.

12.9.07

Monterrosiana

No sabía uno, aunque debía sospecharlo, que Juan Domingo era un declarado seguidor de Augusto Monterroso, Tito para los amigos. De ahí que, a sabiendas de que no rompo ningún código ético, venga a relatar aquí siquiera un par anécdota de las muchas que este personaje tan singular suscitara en vida y que contaron, en primera persona, dos amigos suyos: Marisa Blanco y Tomás Segovia. La periodista madrileña recordó aquélla que sitúa al escritor (nacido hondureño, nacionalizado guatemalteco pero residente durante la mayor parte de su vida en México) en un restaurante. A sus espaldas, en la mesa de al lado, dos mujeres hablan. Una le dice a la otra: "ya he leído el cuento del dinosaurio", a lo que la otra responde: "yo voy por la mitad". La de Segovia es también muy divertida. Fueron compañeros de trabajo durante años y asegura que era un tipo la mar de ocurrente, de ocurrencias instantáneas. Su última mujer (se casó varias veces a pesar de que todos coinciden en señalar, contra el tópico, que no era un tipo ni alto ni guapo) se llama Bárbara Jacobs (una mexicana hija de judío norteamericano, como señalaba con sorpresa el poeta). Tito la envío al despacho de Tomás. Cuando llegó, la puerta estaba abierta. Entonces éste levantó la vista, la miró y dijo: ¡Bárbara! A lo que ella contestó: "y además me llamo".
La que más le gustó a mi amigo Luis, excelente, que relató María Luisa Capella, compañera también de Monterroso en la UNAM, es ésa en que el escritor recibe una llamada telefónica y alguien le insta a que deletree su nombre y él responde: t de Tito, i de Tito, t de Tito, o de Tito".

11.9.07

Aguascalientes

Hace ahora cuarenta años que se creó el Premio de Poesía Aguacalientes en su formato actual, aunque su trayectoria se iniciara, como Juegos Florales, en 1931. Bajo esa denominación lo ganó, entre otros, nuestro paisano Enrique Díez-Canedo. Con ese motivo, el suplemento La Jornada Semanal, del diario mexicano La Jornada, le dedica un oportuno monográfico. No en vano, su director, Hugo Gutiérrez Vega (que dedicara, por cierto, un libro a Plasencia y a La Vera), es uno de los ganadores del prestigioso premio. Al repasar la nómina, uno se sorprende. Si todos los galardones poéticos... Ahí están José Luis Rivas, Coral Bracho, Fabio Morábito, Efraín Bartolomé (al que acaba de publicar Renacimiento), Antonio Deltoro... El citado número recoge una amplia antología. Elijo, a modo de homenaje, un poema de José Emilio Pacheco, "Crítica de la poesía", que, cómo no, ganó en 1969 el Aguacalientes con No me preguntes cómo pasa el tiempo, el segundo año que se convocó. No pudo empezar con mejor pie. Y como digo, la fiesta no ha decaído. ¡Larga vida!

He aquí la lluvia idéntica y su airada maleza.
La sal, el mar deshecho...
Se borra lo anterior, se escribe luego:
Este convexo mar, sus migratorias
y arraigadas costumbres,
ya sirvió alguna vez para hacer mil poemas.

(La perra infecta, la sarnosa poesía,
risible variedad de la neurosis,
precio que algunos pagan
por no saber vivir.
La dulce, eterna, luminosa poesía.)

Quizá no es tiempo ahora.
Nuestra época
nos dejó hablando solos.

8.9.07

Currículum vitae

En estos tiempos de mudanza, hemos tenido ocasión de leer más de un currículum vítae para saber quién era el recién nombrado. No han faltado ocasiones para la risa. La "relación de los títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc." que, según el diccionario, "califican a una persona" es, en muchos casos, tan pormenorizada que la sonrisa (cuando no la carcajada) surge de la forma más inocente, natural y espotánea. Con todo, lo que cuenta mi amigo Josemari Lama en su blog supera con creces todo lo leído. Pertenece al currículum de un pintor, paisano de mi padre y casi mío, que, por desgracia, acaba de fallecer. Como dice el flamante pregonero de la Feria de Zafra de este año, "a pesar de la muerte", "siempre me hizo gracia uno de los méritos que incluía en sus notas biográficas": 1979. Roban el cuadro “Ristra de ajos” del restaurante Casa Pepe.

7.9.07

Carta de Cáceres

Ayer se entregaron en Cáceres los Premios "Extremadura a la Creación". Fue una noche intensa y calurosa, demasiado calurosa. El sudor, a veces, no sólo es fruto de la temperatura ambiente.
Entre los premiados estaba Basilio Sánchez al que estimé primero, en el Cáceres provinciano de los 70, como persona y luego he llegado a admirar como poeta. De ahí mi alegría. Una alegría que tenía que compartir con Tomás Segovia, a quien conocí ayer pero al que, en rigor, conocía desde hace mucho también, por el mero hecho de haberlo leído. Con uno y con otro (y con el cantaor Miguel de Tena) compartió uno ayer comida y, lo que es más importante, conversación. Con todo, más allá de las hilarantes anécdotas que cruzaban, por ejemplo, Marisa Blanco y Segovia sobre Tito Monterroso, lo mejor de la charla se lo adjudica uno a las dos mujeres que tenía más cerca. Lógico, dirá cualquiera, eran las que tenías al lado. Es verdad. De lo que hablaba la citada Marisa, y Maribel, la mujer de Basilio (otra joven amiga), y la de Miguel, poco puedo decir. Pero sí de lo que contaban Isabel Verdejo, viuda del pintor Ramón Gaya, y María Luisa Capella, profesora de la UNAM, exiliada española en México como él y esposa de Tomás Segovia. No voy a relatar lo que dijeron. Uno se limitaba, sobre todo, a escuchar. Con la emoción de quien se reconoce ante las compañeras de dos artistas inigualables, que fueron además grandes amigos. Real, pura historia. No, no voy a caer en la torpe frase al uso, ni a mencionar lo de detrás o de delante. De lo que no cabe duda es de que la vida de Ramón y de Tomás, de Gaya y de Segovia, hubiera sido otra sin la presencia inteligente y elegante de estas dos mujeres. Por lo oído, supongo que también ellas han vivido o viven felices a su lado. Una obviedad: las palabras y los gestos lo dicen todo.
Isabel había venido a Extremadura en el 66 del siglo pasado. Volvió a principios de los 90, a la casa trujillana de Trapiello. Recordaba esta tierra como lo que es: una maravilla, no importa el orden. María Luisa estaba encantada con el descubrimiento. Y con la comida, como su amiga. ¿Quitamos el elemento sorpresa?, dijo alguien. No soy de los que se documentan cuando visitan nuevos lugares y prefiero, si es posible, el asombro, por precario que sea a estas alturas de la televisión y de los siglos. Lo dijo Gumucio, el escritor chileno: no estamos preparados para Extremadura. Pues eso.
Al despedirnos, Tomás Segovia nos entregó un ejemplar dedicado de Llegar, su último libro. En la edición mexicana de Ediciones Sin Nombre. Aquí lo publicó Pre-Textos (Borrás, otro íntimo amigo de ambas familias). Ese pequeño volumen fue sólo una parte del tesoro que ayer nos trajimos a Plasencia desde Cáceres. ¡Menudo botín!

4.9.07

Zach

Llego a la página 38 de la antología Continente perdido, del poeta judío Natan Zach. Ahí está "Palabras", un poema que me conmueve. Escribo a lápiz, con letra menuda: fantástico. Me acerco al ordenador y escribo esto. Tenía razón, como (casi) siempre, Jaime Siles. El sábado pasado terminaba así su reseña sobre este libro en ABC: "Haberlo dado a conocer [a Zach, pronúnciese Zaj] es un gran acierto". Como lo es la heterodoxa traducción de otro poeta, Jenaro Talens. Chus Visor tampoco se ha quedado atrás publicándolo.
"Esa/ alegría y dolor -¿no lo sabías?-/ van y vienen".

Littera Libros

No estamos sobrados, nunca lo hemos estado, de editoriales en este tierra. Por eso nos alegra la aparición en escena de Littera Libros. No es una recién nacida pero ahora estrena página web. Tienen pocos libros aún en su catálogo pero ya han dado en el clavo. Buena señal.

Libro de la semana para hispanistas

Metapoesía y ficción: Claves de una renovación poética. Generación de los 50-Novísimos (Madrid, Visor, 2007), de Ramón Pérez Parejo (un libro que se benefició de de una de las Ayudas a la Edición convocadas por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura 2006-2007), ha sido elegido Libro de la semana en el Portal del hispanismo del Instituto Cervantes. El impecable ensayo del profesor extremeño lo merece. Sin duda. Enhorabuena.

Nota. Después de escribir esta entrada, me encuentro con un breve artículo de Liborio Barrera sobre el mismo asunto en El Periódico Extremadura.

2.9.07

Rui Knopfli









Vuelve a sorprenderme este hombre, el delgado poeta mozambiqueño. Cada nuevo poema suyo que publica Martín en su blog, es motivo de una pequeña fiesta. Íntima, silenciosa, como corresponde a la poesía.

Empacho

Se pasa uno el día leyendo ditirambos a Rosa Díez, denuestos contra Rosa Regás y loas a favor de María España. Un suma y sigue cansino e incesante que va a conseguir empacharnos a todos. Al menos a mí. ¿Quién decía que la Navidad empezaba cada vez más pronto?