Ida Vitale (Montevideo, 1923), decana de la poesía en
español y una de sus máximos representantes (reconocida con premios como el Reina
Sofía, Lorca y Cervantes) publicó en Tusquets su Poesía reunida en
2017 y en 2021 Tiempo sin claves. Ahora se recuperan quince poemas
juveniles, en general inéditos.
En el epílogo, cuenta Camila Guillot cómo encontró por
casualidad, mientras ordenaba la biblioteca de su padre, “un librito que más
parece una libreta” dedicado a su abuelo Gervasio. Su título: Poemas (1943-1946).
Al sacudirlo para quitarle el polvo, cayó un pedacito de papel y se desveló la
autoría: eran de su alumna Ida Vitale. Un “tesoro” para la bibliófila Guillot
que visitó a la poeta para mostrárselo y conseguir su permiso para darlo a
conocer. “¿Quién querría leer esta vejestud?, fue la respuesta de
Vitale, que al final consintió, tras pensarlo detenidamente, y la ayudó a transcribirlos.
Como la edición es facsímil, podemos apreciar su hermosísima caligrafía. La copia
resultaría sencilla.
Guillot habla de “estructura clásica” y, en efecto, los
sonetos iniciales y el resto de poemas con rima de la primera parte dan a
entender que no hay voluntad de experimentación sino más bien de ejercitar el
estilo, algo natural en cualquier poeta que empieza. Son versos que surgen de
esas lecturas tempranas e imprescindibles de la tradición; más modernista y
romántica que áurea, en su caso.
En la segunda parte el tono cambia y ahí sí apreciamos la
voz, aún no del todo nítida, de la poeta que Vitale ha logrado ser: “Sueño
quebrarse el tiempo en la noche de los relojes”.
Al soneto vuelve en la tercera sección y sobresale el
inicial, el que comienza: “Tanto he pensado en ti, oh, muerte mía”.
Siempre es emocionante descubrir los orígenes de los poetas
que admiramos. Su precoz solvencia.
Nota: Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL.

