30.3.10

Intempestiva

Aunque en otro contexto, me llaman la atención algunas reflexiones de las cartas de Jaime Gil de Biedma que estoy leyendo. Por lo que tienen de actuales. O por lo que anticipaban, si se prefiere. Así, le dice en 1962 a Joan Ferraté: "Parece que España, que es un país feudal que no ha tenido feudalismo, y un país burgués que jamás ha hecho una revolución burguesa, se prepara a ser un país neocapitalista sin gran capitalismo. (...) Es decir: adquiriremos nuevas miserias y nuevos defectos sin perder ninguno de los antiguos".
Un año después le escribe a Valente: "Me ha hecho reír tu descripción del ambiente que por aquí se respira: «resignación objetiva», por lo excacta. Lo peor, sin embargo, es la «deteriorización subjetiva» de que va acompañada".
La primera se compadece con la situación que la economía nacional arrastra desde hace años; por ejemplo, a partir de aquel 59 de mi nacimiento que es el del fin de la España cervantina, cuando se ponen en marcha los planes de desarrollo. La segunda, además, con ese contexto regional o autonómico a que hacía uno mención en la entrada anterior.

Botellas, náufragos

Un lector, al que por discreción no llamaré por su nombre, me escribe para decirme que le han gustado las palabras de don Gregorio Marañón -para los extremeños, indisolublemente unido al viaje de Alfonso XIII a Las Hurdes- y añade que "le han invitado a la reflexión". Luego me ofrece una propia, muy de agradecer. Recuerda a Chomsky, aquello de que “no digo lo que pienso porque pienso que nadie piensa lo que yo pienso”. Eso fue, matiza, "en plena lucha contra el pensamiento único y antes de la aparición de Internet". Según él, "en medio de esta sociedad dirigida por mediocres" (que él califica de "mediocracia"), no es raro que algunos hayamos establecido en la red nuestros "cuarteles de invierno". Más allá, ésta nos permite leer a otros que, ojalá, escapan a esa misma mediocridad, siquiera sea porque piensan por sí mismos.
Hago también mía la conclusión de su carta: "Lo que más lamento de este proceso de empobrecimiento general que estamos viviendo es la sensación de que nos han cercenado la ilusión, las ganas de tantas y tantas personas que, cada uno en su ámbito, un día pensaron que era posible construir una sociedad mejor, una Extremadura mejor. A veces pienso que hoy por hoy, solo nos queda el refugio de la red (que no es poco)...".
Le he contestado, entre otras cosas, que uno -solitario en su isla-  se alegra de que alguien encuentre una de las botella que lanzó. De náufrago a náufrago.

29.3.10

Un aforismo de Marañón

"En la oposición de los hombres frente a los cargos públicos hay una absoluta oposición entre el querer y el deber. El que quiere un puesto es que no debe ocuparlo. El que lo ocupa y lo quiere conservar es que se debe ir (las dictaduras, por ejemplo). El que quiere irse, debe quedarse. Por la magnitud del deseo de irse se mide la necesidad de quedarse".
De "La sabiduría portátil del desterrado", Javier Rodríguez Marcos, Babelia, EL País.

26.3.10

Cien narradores

José María Pozuelo Yvancos, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia y crítico literario (ahora en el suplemento cultural de ABC) es autor del libro 100 narradores españoles de hoy. Lo edita Menoscuarto. Estos son los seleccionados: Mariano Antolín Rato | Juan Pedro Aparicio | Fernando Aramburu | J. J. Armas Marcelo | Bernardo Atxaga | Andrés Barba | Xuan Bello |José Manuel Caballero Bonald | Javier Calvo| Carlos Casares | Francisco Casavella | Antón Castro | Rafael Chirbes | Javier Cercas | Juan Cruz Ruiz | Luis Mateo Díez | Pablo D’Ors | Luciano G. Egido | Cristina Fernández Cubas | Javier Fernández de Castro | Agustín Fernández Mallo | Jesús Ferrero | Juan José Flores | Alejandro Gándara | Adolfo García Ortega | José Antonio Garriga Vela | Marcos Giralt Torrente | Belén Gopegui | Juan Goytisolo | Luis Goytisolo | Irene Gracia | Almudena Grandes | José María Guelbenzu | Raúl Guerra Garrido | Menchu Gutiérrez | Enrique de Hériz | Gonzalo Hidalgo Bayal | Andrés Ibáñez | Paula Izquierdo | José Jiménez Lozano | Irene Jiménez | Eduardo Lago | Luis Landero | Luis Leante | Anjel Lertxundi | Elvira Lindo | Manuel Longares | Lola López Mondéjar | José Carlos Llop | Javier Marías | Juan Marsé | Gustavo Martín Garzo | Ignacio Martínez de Pisón | Ana María Matute | Eduardo Mendoza | Ricardo Menéndez Salmón | José María Merino | Juan José Millás | César Antonio Molina | Vicente Molina Foix | Inma Monsó | Rosa Montero | Quim Monzó | Antonio Muñoz Molina | Justo Navarro | Marcos Ordóñez | José Ovejero | Sergi Pàmies | Carlos Páramo | Javier Pérez Andujar | Arturo Pérez-Reverte | Ramiro Pinilla | Álvaro Pombo | Juan Manuel de Prada | Soledad Puértolas | Valentí Puig | Carlos Pujol | Juan Pedro Quiñonero | Javier Reverte | Manuel Rico | Carme Riera | Julián Rodríguez | Isaac Rosa | Ramón Saizarbitoria | Clara Sánchez | Miguel Sánchez-Ostiz | Elena Santiago | Berta Serra Manzanares | Lorenzo Silva | Antonio Soler | Emili Teixidor | María Tena | Javier Tomeo | Andrés Trapiello | David Trueba | Ángela Vallvey | Juana Vázquez Marín | Berta Vias Mahon | Enrique Vila- Matas | Pedro Zarraluki.

Ciudades mansas

"Las vidas en las ciudades mansas invitan mucho a citar a Kavafis. Y al final no hay tiempo, ni Kavafis ni poetas ni novelistas del tedio. (...) Ciudades molidas por el tedio, que ya fueron; y por completo invisibles, como tú mismo en esta playa más sucia que la de Punta Arenas, en Magallanes, uno de esos lugares sembrados de mugre que solo la poesía de reparto hace escenario de lirismo". Miguel Sánchez Ostiz, Deriva de la ciudad vieja.

25.3.10

Dos citas

"En España gustan los personajes chulescos, quizás por un hábito muy antiguo de servilismo al que manda, y la mala educación se considera un síntoma de autenticidad, hasta de recia hombría. En España conviene ser arrogante, porque al que no lo es tiende a mirársele por encima del hombro, y porque es un país pomposo en el que hinchar el pecho y ahuecar la voz gana inmediatas simpatías. En España el desdén sarcástico se interpreta como un signo seguro de inteligencia, y el franco entusiasmo por algo, la abierta admiración, son tan perjudiciales como la llaneza. En un país así, Miguel Delibes resultaba una anomalía. (...) Era escritor porque escribía libros, no porque interpretara el personaje público de escritor a la manera española, a la manera francesa o latinoamericana". 
A. Muñoz Molina. "Delibes, a lo lejos". Babelia. El País.

"Mi tesis, que he desarrollado en otro lugar, es que el modo en que uno se gana la vida y -tan importante como lo primero- la disposición, positiva o negativa, de conformidad, rebeldía o resentimiento respecto al deber de ganársela y el medio elegido por cada uno para hacerlo, dentro de las limitadas posibilidades que la sociedad le ofrece, determina esencialmente en el hombre la constitución de su personalidad y de su mundo interior. (...) Yo leería con avidez -y creo que proyectaría nueva luz sobre el fenómeno creativo- una historia de la cultura desde la perspectiva de cómo se ganaron la vida poetas, novelistas, dramaturgos, pintores, filósofos y músicos, y de su propia disposición íntima de identificación o rechazo hacia el modo elegido o impuesto de hacerlo, que incluyera extensas y minuciosas precisiones sobre cómo ambos aspectos -modo y disposición interior- determinaron el tipo de hombre que el artista en último término es, y cómo contribuyeron decisivamente a conformar su mentalidad, su sentimentalidad y, en suma, su mundo personal". 
Javier Gomá. "Ganarse la vida". Babelia. El País.

Actualidad de Ted Hughes

Me sorprendió ver en la librería el grueso volumen marrón de Gaudete, el libro de Ted Hughes que publica Lumen (en traducción del argentino Juan Elías Tovar). En un interesante reportaje de Peio H. Riaño, el diario Público comenta la actualidad del poeta inglés de quien, además, Bartleby está a punto de distribuir  una antología con el título El azor en el páramo (en traducción de Xoán Abeleira).
Otro de sus traductores al castellano, Jordi Doce, acaba de "colgar" un poema del autor de Cuervo en su blog.

24.3.10

Gil de Biedma en Plasencia

Ya tengo en casa El argumento de la obra, un volumen con correspondencia de Jaime Gil de Biedma que ha publicado Lumen. Sabía, gracias a Liborio Barrera, que el poeta viajó un verano a Extremadura y que visitó Plasencia. Para este fervoroso lector de su obra, la anécdota importa. Por supernativo, supongo. Busco la carta donde narra ese viaje y la encuentro en la página 332 y siguientes. Va dirigida a Gustavo Durán y está fechada en Barcelona, el 14 de agosto de 1968. Le comenta su regreso a Extremadura ocho años después. Conocía Cáceres y Palencia (sic), pero no Guadalupe, Trujillo y Yuste. Un poco más abajo, tras dedicar unas líneas de elogio al monasterio verato -donde rememora "El jardín de los senderos que se bifurcan ", el cuento de Borges-, alude al valle del río Jertes (sic), de regreso a su casa de campo segoviana. Con erratas y todo, memorable. Como su poesía.

23.3.10

Muñoz Rojas, el documental

El documental malagueño 'El Poeta sin tiempo', sobre el poeta antequerano José Antonio Muñoz Rojas, dirigido por Nacho Sánchez (que me informa) y Jorge Peña, ha sido seleccionado para la próxima edición del Festival de Cine Español de Málaga. Ya se puede ver el trailer.

22.3.10

Bilbao-New York-Bilbao

He leído del tirón, en un par de ratos, esta novela que se llevó el Premio Nacional de Narrativa del Gobierno de España cuando aún no estaba traducida al castellano. Tampoco tenía entonces editor, algo que solucionó de inmediato Seix Barral y el buen ojo, supongo, de Elena Ramírez.
Que por el hecho de ser breve haya dedicado poco tiempo a su lectura, no significa nada. Me ha gustado. Más que por la historia de historias que cuenta, por lo que tiene de modelo, digamos, de ejemplo para nuevas exploraciones narrativas. No he leído, lo siento, ninguna de las reputadas obras de la operación nocilla (literatura "mutante", según otros, o fragmentaria) y puede que esto que a mí me llama la atención ya estuviera -esté- allí. Eso al menos comentan algunos, prestos a incluir a Kirmen Uribe entre los miembros de ese moderno club del que acaba de borrarse, y no por nada, el poeta y crítico Vicente Luis Mora.
La cita de Canetti que abre el libro del de Ondarroa está muy bien traída: "Di tus cosas más íntimas, dilas, es lo único que importa. No te avergüences, las públicas están en el periódico". A ese camino me refería. Ya debidamente transitado, sin duda, pero que a uno le ha parecido como pisado por primera vez después de leer Bilbao-New York-Bilbao.

Padres y madres de alumnos... artistas

No cesan las actividades artísticas de personas que aprecio y que, además de artistas, son padres (o madre) de alumnos de mi colegio. Así, María Jesús Manzanares tiene obra en la muestra colectiva "Conceptos" (Museo Vostell) y está a punto de inaugurar una individual, "Enredados", en la nueva sala El Brocense de la Diputación cacereña. El padre de mi alumno Antonio, el ceramista Juan Pérez, expone en la galería madrileña Jordana Espacio. Por último, el escultor Antonio Morán (EMAC) me contaba que está exponiendo en la viguesa Art Next Don’t Go Fast, Dad, una serie que gira en torno a los accidentes de tráfico, que él considera sacrificios al dios moderno por excelencia: el automóvil. Y de todo esto me entero, ya digo, sin salir del colegio. Un lujo.

Ayer, Día de la Poesía

En su columna habitual de Hoy, Irene Sánchez Carrón (a la que se le acaba de conceder la Cereza de Oro en su natal Valle del Jerte) se preguntaba para qué sirve la poesía.
José Luis García Martín, también volvía en el suplemento cultural de Abc sobre ese tema (a propósito de un libro que estoy deseando leer, Isla Decepción, de Rafael Fombellida) y titulaba la suya "Contra la poesía".
Una y otra son capaces de decir cosas muy sensatas sobre tan insensato asunto. Menos mal.

21.3.10

Perlas cultivadas

Francisco Huerto, librero y editor de Carisma libros (sin comentarios) le pregunta a la consejera de Cultura de la Junta de Extremadura (que se ha sometido a un cuestionario de "personajes culturales" de Badajoz coordinado por la periodista Mercedes Barrado): "En la convocatoria anual de 'ayudas a la edición' recogida en el DOE, ¿por qué no se detallan los puntos obtenidos en cada apartado por los diversos solicitantes en base a los cuales se conceden o deniegan dichas ayudas y las cantidades que se les asignan?. De otra forma se crea una clara indefinición, una manifiesta desinformación y cierta sensación de arbitrariedad en la concesión de las citadas ayudas". Y ella le responde: "Cualquier persona que lo desee puede solicitar en cualquier momento en la Consejería saber la puntuación que se da a cada concurrente y por qué. Por otro lado, vamos a llevar a la Asamblea la creación de un Consejo para la Edición del Libro en el que estarán representados libreros, editores y autores para dar una participación amplia. Ellos serán los encargados de decir qué vamos a editar y por qué".
Uno, que siempre estuvo en contra de ese disparate (me refiero al Consejo en cuestión, impulsado por el PP de la mano de uno de sus ideólogos culturales, pero podía aludir a la última frase de su respuesta), uno, decía, se pregunta también: ¿y para qué servirá entonces el director de la citada Editora? Supongo que se amortizará el cargo ahora que los recortes están a la orden del día. Y con razón, añado. Para decidir ya estarán otros. Siquiera sea sobre el papel. Así estamos.

¿Qué?

De acuerdo, llámenme tiquismiquis, pero en cuanto le mientan a un poeta la defición de poesía éste, a falta de revólver, suele echar mano de la expresión "jugar con fuego". Lo digo porque Joan-Ignasi Ortuño (un periodista cultural de Hoy que se acaba de presentar como poeta en la Biblioteca Regional de Extremadura) planta en mi boca algo que o yo no recuerdo o él confunde. Es verdad, ay, que uno se pone a veces estupendo, pero de ahí a esto: "La Poesía (la licencia de la mayúscula confiesa que es suya, menos mal), fundamentalmente, es un instrumento de profundización en el inconsciente, en cierto modo, una búsqueda de la revelación sagrada de la vida". Con todos mis respetos para el que lo dijera, uno no ha sido. O si lo lo fui, cosa que dudo muchísimo (¿será un principio de Alzheimer?), ahora no lo soy. Vamos, que le costaba muy poco a este hombre haber hecho lo que con los demás encuestados: llamar y preguntarme por ese delicado asunto aquí y ahora. Pueden estar seguros, queridos lectores, de que no hubiera dejado caer semejante galimatías. Se usan ahí palabras que no gasto, por el simple hecho de que no creo en ellas: inconsciente, sagrado, revelación, etc. Ni siquiera, me temo, cuando leía con fervor a María Zambrano. En fin, perdonen, pero no me hago responsable del pésimo enunciado. ¡Faltaría más!

20.3.10

Auf Wiedersehen, Clara

Sí, porque este adiós alemán se traduce, al parecer, como "a verse otra vez". A uno le da un poco de pena dejar a Clara, a Ratón y al resto de los personajes con los que uno ha viajado estos días por Alemania. Dejar esas ciudades llenas de ríos, monumentos y bombones, los momentos blam, al sobrino Kevin (y su presunto síndrome de Asperger), las jaquecas de la señora escritora y, en general, esa reflexión, entre irónica y humorística, sobre el matrimonio que va entreverada entre las páginas de Viaje con Clara por Alemania y que acaso sea lo más interesante y sustancial del libro. Aramburu ha escrito una obra tan deliciosa como el chocolate que cada poco degusta Ratón, alguien, por cierto, que a uno, que no lo conoce, se le antoja bastante parecido al Fernando que nació en San Sebastián en 1959 y que vive desde 1985 en Alemania. Sobre todo en lo que concierne a su sentido del humor, que, como acabo de decir, está en la base de esta novela. Sin entrar en el tópico autobiográfico, desmontado de antemano por él, no me cabe duda de que detrás del "Gracias, Alemania" que "ratoncito" pronuncia en la Isla de Rügen está la expresión concisa de un dilatado homenaje a ese país, no exenta de una moderada crítica a la forma de ser de algunos de sus paisanos.
He mencionado la palabra matrimonio y uno, que lee poca novela, no puede por menos que extrañarse de que un escritor español aborde ese asunto (por no decir problema) con la naturalidad debida. Sólo en las páginas de los diarios de Trapiello he leído, salvando todas las distancias, algo semejante. Habrá más, no lo dudo, pero a mí se me escapa. Y ya que menciono la palabra, en esta crónica viajera hay mucho de diario, lo que da un tono al libro que este humilde lector agradece. No leo para entretenerme -ignoro si por remilgos educacionales y religiosos parecidos a los que arrastra Clara a ratos- y, sin embargo, esta novela parece escrita para eso. No lo creo. O no del todo. Quiero decir que, por más que entretenga y hasta divierta, el verdadero festín está en las palabras, como debe ocurrir en literatura. Es por lo bien escrita que está (y que me perdonen los puristas y el propio autor por mentar a la "bicha") por lo que he disfrutado más, lo que viene a demostrar que no hay empeños mayores, medianos o pequeños entre los que aborda un escritor de fuste.
Para que no decaiga, sigo con la novela. Me espera otro vasco, Kirmen Uribe, su Bilbao-New York-Bilbao, y luego la Dublinesca, de Vila-Matas. Dos nuevas entregas de Seix-Barral que debo agradecer, otra vez, a Nahir.