12.6.26

Veinticinco poetas del XXI

Explica la nota editorial que “solo se puede definir el fenómeno de la última poesía española como un estallido”. Por calidad, diversidad, número de propuestas y entusiasmo “entre las capas más jóvenes del público lector”, que “la demanda, la busca activamente, la encuentra, la lee, la discute y la comparte tanto en redes sociales como en foros analógicos”. Excesivo parece el diagnóstico, como comparar la “nueva nómina de autoras y autores nacidos entre 1984 y el año 2000”, con la de la generación del 27, a punto de cumplir un siglo. Es cierto que su aparición ha causado un revuelo inusual y hasta llamativo. Encabeza la lista de los libros más vendidos, algo que no ha ocurrido con otro reciente florilegio de similar alcance: El tiempo está cambiando. Nueva poesía española, de Juan Marqués (Vandalia). Si a eso añadimos que ve la luz en el catálogo de una colección tan veterana como canónica… Al editor, Juan F. Rivero, poeta él mismo (ha declinado figurar en la muestra), habrá que atribuir parte del mérito.
A veinticinco años, veinticinco nombres: María Salgado, Ben Clark, Lola Nieto, Elena Medel, Javier Vicedo, Bibiana Collado, Martha Asunción Alonso, Unai Velasco, Ángelo Néstore, Ángela Segovia, Berta García Faet, Luna Miguel, Ruth Llana, Álvaro Guijarro, Cristian Piné, Gema Palacios, Xaime Martínez, Mayte Gómez Molina, Pablo Baleriola, Rodrigo García Marina, Andrea Abello, Juan Gallego Benot, Rosa Berbel, Laura Rodríguez Díaz y María de la Cruz.
En su sustancioso, académico y algo mareante prólogo (la lista de libros y poetas es fatigosa), Molina Gil y López Fernández sostienen que “nuestro objetivo no ha sido en caso alguno programático, pues no perseguimos construir generación o grupo; sino panorámico” y “nuestro empeño ha sido ofrecer una secuencia de voces y discursos con los que poder alumbrar estética y temáticamente la mayor cantidad posible del territorio, por lo que resultaría tremendamente reduccionista leer esta antología solo desde los nombres”.
De su introducción obtenemos algunas conclusiones generales, aunque su pormenorizado análisis vaya por lustros; así, la ausencia de una tendencia dominante y la pluralidad; “la reivindicación de la identidad, del cuerpo y de las genealogías de género”; “el boom de la poesía escrita por mujeres”, centrada en “la búsqueda de la madre” (y ahí, asuntos como la maternidad, la violencia, la enfermedad o la familia); la crítica social (poesía política y “de la conciencia”, con la precariedad y la crisis en primer plano); lo comunitario y lo afectivo; la cotidianeidad y el culturalismo; la espacialidad (que afecta a lo rural y a lo urbano); la importancia de nuevas editoriales audaces (Ultramarinos, La Bella Varsovia, Kriller71, Isla Elefante, Cántico, etc.) y premios que respaldan la poesía joven… Se destaca, sin “estilo privativo”, la presencia de dos núcleos (o “derivas”) expresivos e interconectados: el figurativo (parte del continuum realista) y el experimental (con un fuerte componente lingüístico: “en este recorrido, la del lenguaje es realmente la primera y la última tensión”). Señalan una “vanguardización de lo figurativo y una figurativización de la vanguardia”.
Teorías y cavilaciones mediante, la razón de ser de cualquier antología poética está en los poemas que reúne. Trescientos versos por autor (u ocho poemas) dan fe de cada trayectoria, muy cortas algunas. De ahí que pesen más los logros de Clark, Alonso, Velasco, Segovia o García Faet que los de quienes apenas empiezan, con la excepción de Gallego Benot o Berbel. Que faltan nombres es evidente (la lista de “merecedores” recogida en “Esta edición” es larga). Juan de Salas, por ejemplo.
Con todo, superada la comercial moda parapoética, se ve a las claras que la poesía resiste y que sonar, suena.
 
Edición de Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández
Cátedra, Madrid, 2026. 456 páginas. 20 €



5.6.26

Mapa y no calco

Lo he intentado hasta el final, pero no ha sido posible. Cada año se queda alguna reseña atrás. De las que envío a El Cultural, quiero decir, aunque estén previamente aceptadas por ambas partes: los editores y el crítico. 
Que esta al final no se publique me duele de una forma especial. El libro merecía una recensión, por breve y torpe que fuera, en el suplemento que mejor cuida la poesía en España. Con todo, ahí va.
Y añado: los poemas de FPF podrían haber figurado en cualquiera de las dos antologías que celebran la poesía escrita por los nuevos poetas del siglo XXI.



Pérez Fernández (Cáceres, 1984), debutó con una
plaquette publicada en la colección 3x3 de la Editora Regional de Extremadura, que con tanta ejemplaridad dirigió su padre, y es autor de los libros Cargas familiares y Término medio.
Compensatoria pone de manifiesto la voz decantada de un hombre con una consistente formación filosófica. Se abre y se cierra con sendos poemas largos que remiten al título, a esa educación que busca la igualdad de oportunidades para los alumnos del profesor que él es: “adolescentes angustiados / que tienen que crecer”, los que pasan por el trance de la antigua Selectividad (“¿Cuántos exámenes caben / en sus juventudes torpemente gestionadas”, “¿Qué será de ellos?”). Prima, en el tono, la compasión. Se pone en su lugar: el de la fragilidad. “Pues yo quise vivir y no lo hice / a vuestra edad”. Una “vida factible”: “pero tengo amor, esa certeza”.
“Nostalgia de provincias” reúne una serie de poemas propios de alguien que pretende abolir “esa torre de marfil / en que los poetas a menudo se refugian / para solazarse y comportarse como necios”. Juan Andrés García Román  subraya en su epílogo su pasión por la intemperie, la libertad y la impureza. También alude a su “gran amor […] por cada pequeñez”. De lo cotidiano es capaz de extraer verdaderos hallazgos, frutos de una minuciosa, inteligente observación. Léanse “Eso sigue ahí” o “Toujours recommencée”. A la espera de que “sobrevenga lo agradable”. Poemas logrados como “Memoria histórica”, “El poeta paga sus facturas” o el agudo “Tienes que pensar en otra cosa”: “la poesía, promesa de esperanza / que nunca desemboca en lo esperable”. “Choz” abre la tercera sección (más compleja en concepción y lenguaje), una excelente enumeración caótica que remite a las “mil referencias raras”, señala el epiloguista, de este libro, sí, singularísimo. 

Fernando Pérez Fernández
Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2025. 78 páginas. 13 €
 

4.6.26

En Arenas de San Pedro


El próxima sábado volveré a Arenas de San Pedro para intervenir en el XXI Encuentro de Animadores a la Lectura titulado "La memoria del bosque". Organiza la Asociación Cultural Pizpirigaña. 
Hablaré de jardines. En sentido literal, no en el otro (que algunos he pisado). De los de uno, que son los que mejor conozco. Más lectura de versos que otra cosa. Me antecede en el uso de la palabra Gustavo Martín Garzo. El programa completo está aquí

El cartel es de Marc Taeger.