Me entero por el blog de Álex Chico (donde hay un enlace que nos permite verlo) de la existencia de un documental sobre la vida y la obra de Jaime Gil de Biedma realizado por su sobrina Inés García-Albí para RTVE. Todo un acontecimiento.
30.4.10
29.4.10
Regreso al Cementerio Alemán
Hasta que llegue en forma de libro (sería lo suyo), Elías Moro publica en su blog una antología de poemas sobre el Cementerio Alemán de Yuste. Ya está lista la primera entrega.
Saudade
Me llega desde Londres Saudade. An anthology of fado poetry, editada por Mimi Khalvati y cuya selección se debe a Vasco Graça Moura. Publicada por la Calouste Gulbenkian Foundation, reúne, como su propio título indica, letras de fados vertidas al inglés por distintos traductores doblados, a veces, de poetas. Es el caso de Ruth Fainlight, esposa del recién fallecido Alan Sillitoe. Otro de ellos es Philip Jenkins, un inglés que termina un doctorado en Salamanca, traductor de la poesía de Eli Tolaretxipi, a quien conocí en la librería El Quijote de Plasencia hace algunos sábados, que se ha encargado de hacer las gestiones para que me envíen el libro.
Jenkins ha trasladado a su lengua materna la melancolía de las letras de Lobo Antunes, José Régio y Vasco de Lima Couto. La edición, en fin, sobria y hermosa, está a la altura de tanta y misteriosa saudade.
Jenkins ha trasladado a su lengua materna la melancolía de las letras de Lobo Antunes, José Régio y Vasco de Lima Couto. La edición, en fin, sobria y hermosa, está a la altura de tanta y misteriosa saudade.
Brines gana...
... el Reina Sofía. Le pilló en Segovia, donde le ha entrevistado Elsa Fernández-Santos para El País. Escucharle es, como siempre, un placer. "Y eso que la poesía -dice- tiene poca conversación. En ninguna sobremesa se habla de poesía, sólo de chismes de poesía. La poesía nos alimenta por dentro, en silencio, porque los que leen poesía la necesitan como unos drogadictos. Y por eso son lectores tan agradecidos, tan reales. Y eso es algo que nos une a todos los que la leemos".
27.4.10
Travesías de Díaz
Con un duro comentario sobre la poesía joven, inaugura el poeta y traductor canario Rafael-José Díaz su blog Travesías. Bienvenido y larga singladura.
Ordovás y "Avanti"
Miguel Ángel Ordovás habla en su blog, Vísperas de nada, de Avanti y, de paso, reflexiona acerca de las antologías. Un tema, ay, eterno.
De "Carnets", de Camus
"No ceder; en eso consiste todo. No consentir, no traicionar. A ello contribuye toda mi violencia, y al punto que me lleve, mi amor me alcanza y, con él, la furiosa pasión de vivir que da sentido a mis días".
26.4.10
Vasos comunicantes
Cada vez que releo "Alta traición" el memorable y archicitado poema de José Emilio Pacecho no puedo dejar de acordarme de otro poema, quizás menos conocido, pero también inolvidable: "Ensayo de cántico en el templo", de Salvador Espriu. Nada, vasos comunicantes.
25.4.10
Ángel en Guareña
Mañana, 26 de abril, tendrá lugar en el IES "Eugenio Frutos" de Guareña un acto-homenaje bajo el título Ángel Campos Pámpano, la otra mirada. Ana Mazo ha coordinado una exposición sobre el poeta, profesor de ese centro en los años ochenta. Una pena no poder aceptar la amable invitación para asistir.
Dios es una biblioteca
Así ha titulado su último artículo sobre libros el poeta y ex ministro César Antonio Molina. Excelente.
24.4.10
Otra antología de Villena
Ayer celebré el Día del Libro regalándome un ejemplar de La inteligencia y el hacha (Un panorama de la Generación poética de 2000), la nueva antología poética de Luis Antonio de Villena que ha publicado Visor. Lo compraba en Madrid, poco después de que tuviera lugar el gesto poético de la jornada: la caída de pantalones de mi admirado José Emilio Pacheco. Ni a propósito lo hubiera explicado mejor. La poesía, digo.
El florilegio incluye a 32 poetas; de ellos, sólo 4 mujeres. Por edad (desde 1964 hasta 1988), Juan Antonio González Iglesias, Isabel Pérez Montalbán, Álvaro García, Luis Muñoz, Lorenzo Oliván, Rafael-José Díaz, Pablo García Casado, Andrés Navarro, José Manuel Romero, Carlos Pardo, Joaquín Pérez Azaústre, Juan Antonio Bernier, Andrés Neuman, José Daniel García, Javier Vela, Elena Medel, Balbina Prior, Jorge Gimeno, Lorenzo Plana, José Luis Piquero, Javier Rodríguez Marcos, Mariano Peyrou, José Luis Rey, Juan Carlos Abril, Antonio Lucas, Rafael Espejo, Alberto Santamaría, Josep María Rodríguez, Ana Gorría, Juan Andrés García Román, Fruela Fernández y David Leo García.
En el prólogo -escrito con la particular sintaxis a que Villena nos tiene acostumbrados- afirma tajante que "generaciones existen", dicho lo cual pasa a justificar el porqué de su apuesta: la "de 2000" lo es y sus miembros -sobre todo los más mayores- no son meros epígonos de la anterior la "del 80". Así, dos de ellos, Luis Muñoz y Álvaro García, adscritos a la nombrada por García Martín, pasan, según él, "de segundones" a "jefes de fila". Concluye que "existe una poesía nueva" y que "predominan ahora mismo (...) los que quieren que el poema sea -más o menos hermético- mejor que el resultado de la emoción, el de la inteligencia".
Habría que hacer, dice en la línea final de su introducción, una "posible y deseable antología autonomista" (más que nada para recoger lo escrito en comunidades con lengua propia). Digo esto porque me he tomado la molestia de repasar la procedencia geográfica de los elegidos: 15 andaluces (de los cuales nada menos que 9 son de Córdoba), 4 madrileños, 3 catalanes, 2 asturianos, 2 cántabros, 2 argentinos (residentes, según creo, en Granada -un andaluz más- y Madrid), 1 valenciano, 1 castellano (y leonés), 1 canario y 1 extremeño (seguimos en los porcentajes habituales).
No voy a entrar en lo referente a la selección. No soy quién. El gusto del antólogo marca la pauta, y punto. Me alegro por ciertas presencias y echo de menos otras. Nada nuevo en este tipo de inventos. Es verdad que, para mi sorpresa, he leído a más poetas jóvenes de los que creía. Son pocos los nombres que ni siquiera me sonaban, aunque alguno había. Diré, en todo caso, que más que la avalancha de poetas andaluces (estará contento aquel compañero de jurado que en plena votación, y ante un libro bastante "nórdico", lanzó aquello de que a él sólo le gustaba "la poesía andaluza"), me extraña la escasez de poetisas (dicho con todo respeto). Más allá del presunto fenómeno lírico-femenino que los medios airean cada poco, en estos últimos años se han dado a conocer obras fundamentales escritas por mujeres. Por llevar el agua a mi molino (autonómico), bastaría citar a Ada Salas (Cáceres, 1965). Villena alude a ello en el prólogo, en un "paréntesis" donde explica el paso del todo a la nada en casos concretos como los de Blanca Andreu (que ahora resucita, por cierto, con Los archivos griegos), Almudena Guzmán, Carmen Jodra Davó y Elena Medel (que, al parecer, no llegó a sucumbir tras publicación de su segundo libro, como las otras tres).
Ahora sólo queda disfrutar de los poemas. Releer los ya conocidos y degustar los nuevos. Porque son inéditos (que no faltan) o por simple omisión. Para esto sirven las antologías.
El florilegio incluye a 32 poetas; de ellos, sólo 4 mujeres. Por edad (desde 1964 hasta 1988), Juan Antonio González Iglesias, Isabel Pérez Montalbán, Álvaro García, Luis Muñoz, Lorenzo Oliván, Rafael-José Díaz, Pablo García Casado, Andrés Navarro, José Manuel Romero, Carlos Pardo, Joaquín Pérez Azaústre, Juan Antonio Bernier, Andrés Neuman, José Daniel García, Javier Vela, Elena Medel, Balbina Prior, Jorge Gimeno, Lorenzo Plana, José Luis Piquero, Javier Rodríguez Marcos, Mariano Peyrou, José Luis Rey, Juan Carlos Abril, Antonio Lucas, Rafael Espejo, Alberto Santamaría, Josep María Rodríguez, Ana Gorría, Juan Andrés García Román, Fruela Fernández y David Leo García.
En el prólogo -escrito con la particular sintaxis a que Villena nos tiene acostumbrados- afirma tajante que "generaciones existen", dicho lo cual pasa a justificar el porqué de su apuesta: la "de 2000" lo es y sus miembros -sobre todo los más mayores- no son meros epígonos de la anterior la "del 80". Así, dos de ellos, Luis Muñoz y Álvaro García, adscritos a la nombrada por García Martín, pasan, según él, "de segundones" a "jefes de fila". Concluye que "existe una poesía nueva" y que "predominan ahora mismo (...) los que quieren que el poema sea -más o menos hermético- mejor que el resultado de la emoción, el de la inteligencia".
Habría que hacer, dice en la línea final de su introducción, una "posible y deseable antología autonomista" (más que nada para recoger lo escrito en comunidades con lengua propia). Digo esto porque me he tomado la molestia de repasar la procedencia geográfica de los elegidos: 15 andaluces (de los cuales nada menos que 9 son de Córdoba), 4 madrileños, 3 catalanes, 2 asturianos, 2 cántabros, 2 argentinos (residentes, según creo, en Granada -un andaluz más- y Madrid), 1 valenciano, 1 castellano (y leonés), 1 canario y 1 extremeño (seguimos en los porcentajes habituales).
No voy a entrar en lo referente a la selección. No soy quién. El gusto del antólogo marca la pauta, y punto. Me alegro por ciertas presencias y echo de menos otras. Nada nuevo en este tipo de inventos. Es verdad que, para mi sorpresa, he leído a más poetas jóvenes de los que creía. Son pocos los nombres que ni siquiera me sonaban, aunque alguno había. Diré, en todo caso, que más que la avalancha de poetas andaluces (estará contento aquel compañero de jurado que en plena votación, y ante un libro bastante "nórdico", lanzó aquello de que a él sólo le gustaba "la poesía andaluza"), me extraña la escasez de poetisas (dicho con todo respeto). Más allá del presunto fenómeno lírico-femenino que los medios airean cada poco, en estos últimos años se han dado a conocer obras fundamentales escritas por mujeres. Por llevar el agua a mi molino (autonómico), bastaría citar a Ada Salas (Cáceres, 1965). Villena alude a ello en el prólogo, en un "paréntesis" donde explica el paso del todo a la nada en casos concretos como los de Blanca Andreu (que ahora resucita, por cierto, con Los archivos griegos), Almudena Guzmán, Carmen Jodra Davó y Elena Medel (que, al parecer, no llegó a sucumbir tras publicación de su segundo libro, como las otras tres).
Ahora sólo queda disfrutar de los poemas. Releer los ya conocidos y degustar los nuevos. Porque son inéditos (que no faltan) o por simple omisión. Para esto sirven las antologías.
23.4.10
Quince días de fuego
Así se titula el libro con el que Mario Lourtau ganó un accésit en el último premio Adonais. No hace mucho que dimos cuenta aquí de su segunda obra publicada. En apenas dos años este joven poeta extremeño que reside en Marruecos ha pasado de ser un autor inédito a tener tres libros en las librerías. No está mal. A la vista, eso sí, de lo leído, el avance ha sido notable. Quiero decir que el pequeño (en tamaño) libro de Adonais muestra a las claras una evolución que le acerca a ese ideal de una primera madurez. A uno es, de los suyos, el que más me gusta. Quince días de fuego es un libro en el mejor sentido de la palabra: hay unidad, hay ambición, hay coherencia.Y poemas magníficos como "Círculo de piedra", "Heráclito de Éfeso" o "Amarillo". Puro fuego.
¿Blog, libro?
Me ha gustado esta reflexión de Enrique Baltanás sobre el paso del blog al libro. O no.
22.4.10
Vírgenes y políticos
Hace unos años, cuando aún bajábamos al centro a ver procesiones en Semana Santa, me sorprendió mucho ver al presidente de la diputación -socialista, como casi todas las autoridades de aquí desde hace treinta años- presidiendo un desfile. Esa mezcla de religión y política siempre me ha extrañado. No deja de hacerlo. Veo, ingenuo de mí, que uno se queda corto. Vea y lea si no.
La fotografía es de El Periódico Extremadura.
La fotografía es de El Periódico Extremadura.
Internet y la novela
O algo así. Sobre ese enlace ha colgado Juan Cruz su reportaje de El País. Por opiniones que no quede.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

