26.9.20
Memorias de La Raya
24.9.20
Dos de Asturias
Rodrigo Olay
Hiperión, Madrid, 2019. 74 páginas.
Este es el tercer libro del asturiano (Noreña, 1989), premio “Jaén”. Con el primero, Cerrar los ojos para verte, ganó hace diez años el Asturias Joven y el segundo, La víspera, apareció en 2014. Al reseñarlo, dije: “Intuye uno que el tercero será, cómo no, otro libro”. No me equivocaba. Este poeta precoz pero debidamente leído y maduro, que bien podría formar parte de esa docta tradición tan española de los “poetas profesores”, mantiene un intenso equilibrio entre clasicismo, en su más amplio espectro, y novedad. Entiendo por tal su afán por dotar al lenguaje de la fuerza necesaria para afrontar el reto que la poesía exige, no un mero decir más. Por eso su virtuosismo, la variedad de uso de las distintas formas poéticas (del soneto al haiku), la sintaxis (un punto barroca: “en qué dónde la muerte va a clavársete”), la rima y la métrica (donde el encabalgamiento juega un papel fundamental), la intertextualidad y las constantes referencias a la literatura, se ponen a favor de un modo de decir que no deja de ser actual, claro y preciso. Con voluntad de estilo. Un juego serio. De su voz “desnuda y diáfana” habla Carlos Iglesias Díez en la contracubierta.
No oculta Olay, nunca lo ha hecho, sus débitos, que son al cabo homenajes. El ajedrez y Borges, por ejemplo. También podríamos nombrar, de los contemporáneos, a De Cuenca, D’Ors, Siles, González Iglesias y, sobre todo, a Juaristi, sin olvidar a Gil de Biedma.
Por lo demás, lo que narran los poemas de Olay tiene que ver con su vida (es un poeta autobiográfico: “Nada sabe de versos quien no fuera / capaz de desnudarse en el papel”) y con una sensible educación de la mirada. El niño de “2º B”, el muchacho del verano (“cuánto corre el pasado”), el hijo de “Rodrigo y Jovita” o el hermano de “Ángel y Martín”. Y el nieto (“mi abuela, a quien he echado / más de menos que a nadie nunca”). El viajero: Belfast, Burdeos, Ginebra, Mérida... El enamorado: “lo tengo todo: tú”. El lector y estudioso, como en “Desiderata” o “De vita philologica”: “diestros / en lo que ya no importa”, “como el don de sentirnos humanistas”. El de la “alegría de leer”.
No falta el dolor por “la situación incierta de la patria”, tan común ahora: “Rotos timón y quilla, ya el naufragio, / Meléndez, Moratín, Machado: / España”.
22.9.20
Jubilación
19.9.20
Una gramática del dolor
16.9.20
Carlos Alcorta lee "Porque olvido"
15.9.20
Algunas lecturas singulares
Por cierto, aunque aún no lo tengo, para la conmemoración, Pre-Textos publicó recientemente su primer libro: Por la Calzada de Jesús del Monte, con prólogo de su hija Fefé.
14.9.20
El canónigo
8.9.20
Basuras

28.8.20
Sibila 61
Abril de 2020 es la fecha que encabeza este nuevo número de la lujosa revista sevillana de arte, música y literatura que dirigen con tanta pasión como acierto el matrimonio formado por Juan Carlos Marset y Patricia Ehrle. Da gusto tenerla en las manos y ante los ojos. Por su impresión en papel de Amalfi y por los contenidos que ofrece. No es extraño que patrocine esta ya larga aventura la exigente Fundación BBVA.
23.8.20
Desde Brooklyn con amor
PRIMER RECUERDO
para vengarme yo misma
de mi padre, no
sino por lo que yo fui: desde el principio del tiempo,
en la infancia, creí
que el dolor quería decir
que yo no era amada.
Quería decir que yo amaba.
FIRST MEMORY.- Long ago, I was wounded. I lived / to revenge myself / against my father, not / for what he was— / for what I was: from the beginning of time, / in childhood, I thought / that pain meant / I was not loved. / It meant I loved.
16.8.20
Conclausa
13.8.20
Eliseo Diego, 100 años
Al minucioso homenaje que dedicara al poeta cubano Eliseo Diego la revista Rialta, del que ya dimos cuenta en su día, se une el dosier que publica Cuadernos Hispanoamericanos (número 839-840, mayo-junio de 2020) bajo el título de "Eliseo Diego, isla entera".
Me ha gustado especialmente el artículo de hija Josefina: "Lo que cuentan los libros de la biblioteca de mi padre, Eliseo Diego".
Por cierto, entre otras muchas cosas, en el muro que Diego tiene en Facebook hay una entrevista reciente con Fefé (apodo familiar de la mencionada hija).
Nota: La fotografía está tomada de El Universal.
2.8.20
EN WELLINGTONIA
Que vaya por delante que no soy fetichista.
Ni siquiera un mitómano confeso.
Acaricio, con todo, esta madera,
el trozo de parqué del viejo suelo
y siento la emoción del que lo fuese.
Es de la biblioteca de Aleixandre.
Un pecio rescatado del naufragio:
las ruinas de su casa en Wellingtonia.
Regalo de un amigo que es bibliófilo.
Sabe que esa reliquia está pisada
por los pies de lo menos mil poetas.
De Madrid y venidos de provincias.
Los famosos del club del 27,
el etílico grupo del 50,
y antes varios vates de postguerra
y después, cómo no, los venecianos.
Desde Lorca y Cernuda a Villena y Colinas
pasando por Vivanco, Rosales y Valverde,
por Rodríguez, Valente y Gil de Biedma.
Sabe mi amigo que la lista es larga,
que por allí pasó toda la lírica
del fértil, opulento patio patrio.
La recibió tumbado en su chaise longue.
Enmarcaré la pieza y, ya colgada,
evocaré unos versos que he perdido.
1.8.20
Pinero habla de uno
ÁLVARO VALVERDE, UN POETA UNIVERSAL EN EL MICROCOSMOS PLACENTINO
Nadie quizá como José Luis García Martín
en su blog “Café Arcadia”, a propósito de la recensión a su libro de diarios, “Porque
olvido. Diario 2005-2009”, publicada en El Comercio de
Gijón y El Diario Montañés [1],
define tan nítidamente la peripecia profesional y como poeta de Álvaro
Valverde (Plasencia, 1959), al decir que su ciudad es una constante en su
obra, pero no es un escritor local porque “ha sabido encontrar un sitio en el
panorama nacional, ganar los más importantes premios, hacer oír su voz de
lector atento en algunos de los más significativos suplementos culturales... En
su microcosmos placentino -añade- cabe el mundo y el protagonista está lejos de
ser un personaje plano, como pudiera parecer al principio”, además de
calificarle como “el más educado, correcto, profesional, de los poetas
españoles contemporáneos”. Subraya el capítulo de las necrológicas, “cuando
despide de emocionada manera a escritores amigos, a familiares y conocidos y a
la vida familiar, sin incurrir en incómodas intimidades, aunque con alguna
concesión al sentimentalismo”. Así, destacamos los más recientes de su blog: “A
la tía Isabel” (20/06/20), la hermana pequeña de su suegro, o el dedicado a
su prima, “Mi prima Ana” (31/05/20), Ana Carolina Valverde García,
“cuyos recuerdos, que me unen a ella, seguirán mientras la cabeza aguante”, que
tanto nos emocionare por la bondad manifiesta de su padre, Paco Valverde, y los
caminos que ella le abrió, y porque se fue en un “abrir y cerrar de
ojos”. [2]
Mantiene una
columna de opinión en la revista griega Frear y desde 2005
mantiene su blog, Solvitur ambulante.
--------------------------------------------------
[1] Vid.: García Martín, José Luis: Local,
universal, en El Comercio de Gijón y El Diario Montañés de
22/05/2020 y recogido en el blog del autor “Solvitur ambulando” en la
misma fecha.
[2] Vid.: Ob. cit.
[3] Vid.: Valverde, Álvaro: Blog
personal “Solvitur ambulando”, desde 2005.
[4] Vid.: Biografía de Álvaro Valverde, en
la web de la Asociación de Escritores Extremeños (https://www.aeex.es/autores/valverde-alvaro/)
Nota: La fotografía está tomada de Vivir Extremadura.














