A propósito de traducciones, recomiendo la primera antología de poemas del norteamericano Kenneth Rexroth en español. Su título: Actos sacramentales (Gadir). Ya se habían vertido a nuestro idioma, eso sí, sus deliciosos Cien poemas chinos (Lumen).
30.6.05
Heaney & Rexroth
A propósito de traducciones, recomiendo la primera antología de poemas del norteamericano Kenneth Rexroth en español. Su título: Actos sacramentales (Gadir). Ya se habían vertido a nuestro idioma, eso sí, sus deliciosos Cien poemas chinos (Lumen).
Trillo
No se olvide, añado, que el tipo es militar, ya que ingresó, como número uno de su promoción, ¡qué menos!, en el Cuerpo Jurídico de la Armada allá por el 74 del pasado siglo. Esto hace que su infamia sobrepase incluso a la de cualquier personaje de Shakespeare. Estos son humanos; Trillo, no.
29.6.05
Consuelo
28.6.05
Cementerio alemán (II)
Como recuerda, fue fruto de su visita al lugar en compañía de los poetas Jordi Virallonga y Eduard Sanahuja.
27.6.05
Juan Palomo se hace eco del blog
Insisto, hasta ahora no lo había leído. Sólo un par de precisiones. La primera: desde 1993 no me presento a ningún premio literario (en lo que a la poesía se refiere) y no tengo previsto cambiar de costumbre. Usé los premios para conseguir publicar mis primeros libros y cuando encontré editor dejé de hacerlo.
La segunda: si "me he cargado" (qué dureza, ¿no?) la posibilidad de que se comenten mis entradas es sólo porque esa opción no sólo era utilizada por personas con criterio (amigas o no) sino también por gentuza. Y a estos, por muy anónimos y cobardes que sean, no está uno dispuesto a darles nada. Ni siquiera una línea de su humilde blog.
26.6.05
En positivo
Aquí, para la facción que les apoya, es norma cercenar mediante el insulto y la descalificación cualquier atisbo de calidad y de excelencia, sobre todo si el aval viene de fuera (de Miravete para allá, lejos de las fronteras de Santa Marina) y, para colmo, desde instancias que, por su innegable prestigio, pueden hacerlo por encima de toda sospecha, de cualquier consideración amistosa o partidista.
Normal, dirán los realistas. Son reglas de la provincia, inveteradas costumbres de provincianos. Insólito, dirán otros, cansados de soportar esa aburrida cantinela acerca de la preterición y el ninguneo; las jeremiadas de los de siempre, incapaces de sustituir sus tediosas milongas por obras de arte consistentes.
Lo llevaré a mi terreno, el de los libros. Dos autores, poetas por más señas, acaban de conseguir sendos premios literarios y me parece oportuno destacar ese éxito. Para que cese, siquiera un rato, esa negatividad que ofende. Un éxito (palabra gastada, por debajo de las expectativas a que aludo) que no pesa sólo sobre los ganadores, conviene recordar, sino sobre la literatura escrita por extremeños. Todos ganamos, por más que algunos, los negativos, se empeñen en perder.
El primero, por orden de fechas, recayó en Ángel Campos Pámpano. Para ser más exactos, en su libro La semilla en la nieve. Aunque el Premio Extremadura a la Creación, en esa categoría, ya lo habían ganado dos poetas, es la primera vez que se le concede a un libro de poesía, lo que desmonta para siempre la falsa creencia de que al no distinguir entre géneros estaba condenado a entregarse siempre a novelas.
No voy a volver sobre unos poemas (o, mejor, sobre ese largo y único poema) que ya comenté en su momento, apenas apareció el libro y lo leí. A pesar de que a él no le guste la expresión (y lo comprendo), es el mejor de los suyos. Que esto es así, que estamos ante un buen libro, lo ha reconocido alto y claro el jurado que se lo concedió. Empezando por su presidente, el novelista y académico Luis Mateo Díez. Una opinión que fue refrendada por el presidente de otro de los jurados, Saramago, cuya poesía Campos acaba de traducir, como ha hecho (algo que suma a favor de su calidad poética) con buena parte de la mejor poesía portuguesa del siglo XX, con Pessoa y Andrade, ay, a la cabeza.
El otro, más reciente, ha recaído en Basilio Sánchez, por su libro Entre una sombra y otra. Su nombre no es bonito: Unicaja se denomina, como la entidad que lo convoca. Se lo ha entregado en Cádiz un jurado que no me resisto a mencionar: Caballero Bonald, Benítez Reyes, García Montero, Manuel Alcántara, Alfonso Canales y Jesús García Sánchez. Éste último nos da la pista sobre lo mejor del premio (además de su montante económico, doblado porque el año pasado quedó desierto): que se publica en una de las mejores colecciones de poesía de España, la emblemática Visor, donde Basilio publicó su libro anterior y donde, por cierto, hasta ese momento sólo se había editado, desde su creación, un libro de autor extremeño.
Hace unos pocos años hubiera sido impensable que unos poemas que se adscriben a la denominada “poesía de la meditación” hubieran salido adelante con el voto de algunos poetas de ese jurado, máximos representantes de la “poesía de la experiencia”. Uno se alegra especialmente de que las cosas por fin hayan vuelto a su verdadero cauce: el de la poesía a secas.
No quiero ser indiscreto, pero me consta que este libro estuvo a punto de aparecer en otra de nuestras grandes colecciones poéticas y que por muy poco no consiguió alzarse con uno de los premios más prestigiosos de nuestro panorama. Poco importa eso ahora: será el libro, que saldrá a finales de año, quien tenga la primera y la última palabra. Y está bien que, por encima de esos azares, así sea.
No lo puedo ocultar: uno se alegra con la alegría de sus amigos y Ángel y Basilio lo son. Desde antiguo. Eso sí, más allá de esta circunstancia, que me honra, como lector y como extremeño me enorgullezco de que dos poetas y dos libros (uno publicado y el otro inédito) ganen premios y vean la luz en editoriales acreditadas. Para que luego venga el enterado de turno a decir que los extremeños no destacamos en nada y que no hay escritores de esta tierra conocidos fuera de la región. Da igual. Los hechos, sobre todo los escritos, duran más que las figuraciones de un desinformado portavoz. Si no, al tiempo.
(HOY)
23.6.05
Los presentes
Poesía y novela (memoria y olvido)
Por el contrario, la novela es, ante el olvido, un castillo pobremente fortificado".
Milan Kundera, El telón.
Tempus fugit
Ansia
Baño
22.6.05
De los periódicos
A Adonis se le preguntó, inevitablemente, por la división que viven aquí en España los poetas, alineados, con el fanatismo de «hooligans», en la llamada «poesía de la experiencia», apegados a lo cotidiano como material lírico, o la «poesía metafísica», que reivindica un verso existencialista y tradicionalista. «Esto ocurre en todo el mundo –respondió el libanés-, pero yo creo que el malentendido arranca porque no nos ponemos de acuerdo sobre lo que significa realidad. Para mí la realidad no equivale sólo a lo cotidiano, eso sería quedarse en lo superficial: la realidad es lo que se ve y lo que no se ve, lo visible y lo invisible, y hasta lo que imaginamos».
Glosa. El periodista también tiene un problema con la "realidad": hace muchos años que los poetas ya no se enfrentan por esos conceptos. Hubo un tiempo... Parece que lo único que importa, por fin, es la Poesía. Sin adjetivos, please.
