30.6.05

Heaney & Rexroth

"Los medios de transmisión se han acelerado y la traducción sacia mucho antes nuestra sed de conocimiento de lo que es posible en poesía, pero dudo a la hora de usar la palabra “global”, pues es una palabra que pertenece de una forma muy clara al mundo económico, el mundo de los productos y los mercados. La poesía siempre ha sido, en cierto sentido, global. Además creo que siempre ha sido también, de algún modo, local: su primer florecimiento es siempre en una lengua y una cultura concreta, y de ella depende y en ella vive y crece", dice el poeta irlandés Seamus Heaney en una interesante entrevista firmada por Martín López-Vega que publica hoy El Cultural.

A propósito de traducciones, recomiendo la primera antología de poemas del norteamericano Kenneth Rexroth en español. Su título: Actos sacramentales (Gadir). Ya se habían vertido a nuestro idioma, eso sí, sus deliciosos Cien poemas chinos (Lumen).

Trillo

No puedo por menos que sumarme a lo dicho por Santos Domínguez en su blog a propósito de lo que dice de Trillo en el suyo, con la lucidez que le caracteriza, Gonzalo Hidalgo.
No se olvide, añado, que el tipo es militar, ya que ingresó, como número uno de su promoción, ¡qué menos!, en el Cuerpo Jurídico de la Armada allá por el 74 del pasado siglo. Esto hace que su infamia sobrepase incluso a la de cualquier personaje de Shakespeare. Estos son humanos; Trillo, no.

29.6.05

Consuelo

"El éxito en la sociedad actual", prosigue John Berger, "es una cuestión de cantidades: número de copias de un disco, de visitantes en una exposición, de libros vendidos. Es ahí donde manda el mercado, pero el mercado ignora que lo que importa del arte es su vida subterránea, lo que ocurre cuando una persona se ve afectada por lo que ha visto, ha escuchado, ha leído. Esa persona deja ya de ser la que ha sido, puede actuar de manera diferente. Pero es eso, precisamente, lo que no se puede cuantificar. Esos minúsculos cambios que el arte desencadena ni siquiera son fáciles de explicar". (El País)

28.6.05

Cementerio alemán (II)

En la primera entrada sobre el Cementerio alemán de Yuste, se me olvidó citar a un poeta que también ha dedicado un poema a ese "lugar de la duración" (por decirlo con palabras del maldito Peter Handke). Me refiero a José María Micó y su texto aparece en su último libro, recién publicado: La sangre de los fósiles.
Como recuerda, fue fruto de su visita al lugar en compañía de los poetas Jordi Virallonga y Eduard Sanahuja.

27.6.05

Juan Palomo se hace eco del blog

Acabo de leer esto en la página web de El Cultural, en la sección La papelera de Juan Palomo: Los blogs tienen mucho peligro, y si no, que se lo digan a Álvaro Valverde. La semana pasada alguien respondió a su encendido elogio del último libro de Campos Pámpano con una maldad: ¿estará en algún jurado conveniente próximamente? Ese comentario desapareció enseguida, pero el anónimo insistió. Resultado: Valverde se ha cargado la posibilidad de comentar las notas de su blog, al grito de “que se coman ellos su mierda” (versión corregida posteriormente: ahora dice “detritus”).
Insisto, hasta ahora no lo había leído. Sólo un par de precisiones. La primera: desde 1993 no me presento a ningún premio literario (en lo que a la poesía se refiere) y no tengo previsto cambiar de costumbre. Usé los premios para conseguir publicar mis primeros libros y cuando encontré editor dejé de hacerlo.
La segunda: si "me he cargado" (qué dureza, ¿no?) la posibilidad de que se comenten mis entradas es sólo porque esa opción no sólo era utilizada por personas con criterio (amigas o no) sino también por gentuza. Y a estos, por muy anónimos y cobardes que sean, no está uno dispuesto a darles nada. Ni siquiera una línea de su humilde blog.

26.6.05

En positivo

En el debate que tuvo lugar la semana pasada en la Asamblea, el presidente de la Junta, Rodríguez Ibarra, hizo referencia a la negatividad de la oposición respecto de cualquier logro alcanzado no ya por el Gobierno autonómico en particular sino por la sociedad extremeña en su conjunto. Mencionó, a ese propósito, a escritores y artistas.
Aquí, para la facción que les apoya, es norma cercenar mediante el insulto y la descalificación cualquier atisbo de calidad y de excelencia, sobre todo si el aval viene de fuera (de Miravete para allá, lejos de las fronteras de Santa Marina) y, para colmo, desde instancias que, por su innegable prestigio, pueden hacerlo por encima de toda sospecha, de cualquier consideración amistosa o partidista.
Normal, dirán los realistas. Son reglas de la provincia, inveteradas costumbres de provincianos. Insólito, dirán otros, cansados de soportar esa aburrida cantinela acerca de la preterición y el ninguneo; las jeremiadas de los de siempre, incapaces de sustituir sus tediosas milongas por obras de arte consistentes.
Lo llevaré a mi terreno, el de los libros. Dos autores, poetas por más señas, acaban de conseguir sendos premios literarios y me parece oportuno destacar ese éxito. Para que cese, siquiera un rato, esa negatividad que ofende. Un éxito (palabra gastada, por debajo de las expectativas a que aludo) que no pesa sólo sobre los ganadores, conviene recordar, sino sobre la literatura escrita por extremeños. Todos ganamos, por más que algunos, los negativos, se empeñen en perder.
El primero, por orden de fechas, recayó en Ángel Campos Pámpano. Para ser más exactos, en su libro La semilla en la nieve. Aunque el Premio Extremadura a la Creación, en esa categoría, ya lo habían ganado dos poetas, es la primera vez que se le concede a un libro de poesía, lo que desmonta para siempre la falsa creencia de que al no distinguir entre géneros estaba condenado a entregarse siempre a novelas.
No voy a volver sobre unos poemas (o, mejor, sobre ese largo y único poema) que ya comenté en su momento, apenas apareció el libro y lo leí. A pesar de que a él no le guste la expresión (y lo comprendo), es el mejor de los suyos. Que esto es así, que estamos ante un buen libro, lo ha reconocido alto y claro el jurado que se lo concedió. Empezando por su presidente, el novelista y académico Luis Mateo Díez. Una opinión que fue refrendada por el presidente de otro de los jurados, Saramago, cuya poesía Campos acaba de traducir, como ha hecho (algo que suma a favor de su calidad poética) con buena parte de la mejor poesía portuguesa del siglo XX, con Pessoa y Andrade, ay, a la cabeza.
El otro, más reciente, ha recaído en Basilio Sánchez, por su libro Entre una sombra y otra. Su nombre no es bonito: Unicaja se denomina, como la entidad que lo convoca. Se lo ha entregado en Cádiz un jurado que no me resisto a mencionar: Caballero Bonald, Benítez Reyes, García Montero, Manuel Alcántara, Alfonso Canales y Jesús García Sánchez. Éste último nos da la pista sobre lo mejor del premio (además de su montante económico, doblado porque el año pasado quedó desierto): que se publica en una de las mejores colecciones de poesía de España, la emblemática Visor, donde Basilio publicó su libro anterior y donde, por cierto, hasta ese momento sólo se había editado, desde su creación, un libro de autor extremeño.
Hace unos pocos años hubiera sido impensable que unos poemas que se adscriben a la denominada “poesía de la meditación” hubieran salido adelante con el voto de algunos poetas de ese jurado, máximos representantes de la “poesía de la experiencia”. Uno se alegra especialmente de que las cosas por fin hayan vuelto a su verdadero cauce: el de la poesía a secas.
No quiero ser indiscreto, pero me consta que este libro estuvo a punto de aparecer en otra de nuestras grandes colecciones poéticas y que por muy poco no consiguió alzarse con uno de los premios más prestigiosos de nuestro panorama. Poco importa eso ahora: será el libro, que saldrá a finales de año, quien tenga la primera y la última palabra. Y está bien que, por encima de esos azares, así sea.
No lo puedo ocultar: uno se alegra con la alegría de sus amigos y Ángel y Basilio lo son. Desde antiguo. Eso sí, más allá de esta circunstancia, que me honra, como lector y como extremeño me enorgullezco de que dos poetas y dos libros (uno publicado y el otro inédito) ganen premios y vean la luz en editoriales acreditadas. Para que luego venga el enterado de turno a decir que los extremeños no destacamos en nada y que no hay escritores de esta tierra conocidos fuera de la región. Da igual. Los hechos, sobre todo los escritos, duran más que las figuraciones de un desinformado portavoz. Si no, al tiempo.

(HOY)

23.6.05

Los presentes

"Hace años, Juan José Arreola lanzó una editorial con el afortunado título de Los Presentes. La escritura como regalo y acto de presencia. Tal vez también aludía a los testigos necesarios, los que se desconocen pero están ahí, para recordar que algo perdura, algo lejano, quizá dicho por otro". Juan Villoro, en Letras Libres.

Poesía y novela (memoria y olvido)

"La poesía lírica es una fortaleza de la memoria.
Por el contrario, la novela es, ante el olvido, un castillo pobremente fortificado".
Milan Kundera, El telón.

Tempus fugit

Ayer recogí a mi hija en la Residencia Universitaria donde ha pasado (a ratos) este curso. Con ella, venían los últimos bártulos. Parece que fue ayer cuando su madre y yo la dejamos allí por primera vez.
Que el tiempo pase tan rápido es la inequívoca señal de que uno se va haciendo viejo. Ya nada dura casi nada. Sobre todo lo bueno.

Ansia

"Sólo existo cuando escribo", dijo Ingeborg Bachamann y, sin embargo, leo los cuentos de Ansia y, en lo escrito, ella sigue existiendo.

Baño

Ayer por la tarde volví al molino y me bañé solo en el estanque. Como siempre, al entrar, ese baño me pareció el primero. Como siempre, al salir, tuve la sensación de que era el último.

22.6.05

De los periódicos

A Adonis se le preguntó, inevitablemente, por la división que viven aquí en España los poetas, alineados, con el fanatismo de «hooligans», en la llamada «poesía de la experiencia», apegados a lo cotidiano como material lírico, o la «poesía metafísica», que reivindica un verso existencialista y tradicionalista. «Esto ocurre en todo el mundo –respondió el libanés-, pero yo creo que el malentendido arranca porque no nos ponemos de acuerdo sobre lo que significa realidad. Para mí la realidad no equivale sólo a lo cotidiano, eso sería quedarse en lo superficial: la realidad es lo que se ve y lo que no se ve, lo visible y lo invisible, y hasta lo que imaginamos».

Glosa. El periodista también tiene un problema con la "realidad": hace muchos años que los poetas ya no se enfrentan por esos conceptos. Hubo un tiempo... Parece que lo único que importa, por fin, es la Poesía. Sin adjetivos, please.

Decisión

Está visto que según qué cosas y según qué nombres vienen a ocupar en este blog un espacio que no merecen. Menos es más, Tomás.

21.6.05

Lectores

Fernando Fernán Gómez a la todopoderosa Carmen Balcells: "No es verdad que los burros puedan aprender a leer". Y Gabriel García Márquez: "La lectura es el modo más feliz de conversar con uno mismo". Y Antonio Lobo Antunes: "Leo porque no sé bailar como Fred Astaire".

Homosexualidad

El PP no lo puede ocultar: no es un problema de términos (matrimonio o unión). El problema es de fondo: la homosexualidad y los homosexuales. Éstos son los que sobran. La infame y acientífica disertación de Aquilino Polaino (un nombre a la altura de su ridículo) lo demuestra a las claras. En sede parlamentaria. Con luz y con taquígrafos.