30.8.07

Crónica

La muerte que nos iguala y que no cesa: Enma Penella, Paco Umbral, Antonio Puerta, la hermana de Julián Muñoz, José Luis de Vilallonga... Y el toro que coge, día sí y día también, a Cayetano y a José Tomás. Y la Pantoja en Venezuela. Y la sucesión de Rajoy. Y fotos y más fotos de la familia real en bañador. Y este agosto inaudito... ¡país!

28.8.07

Umbral

Se ha muerto esta madrugada. Lo he leído muy poco. Como en otras ocasiones, se me interpuso el personaje. Demasiado indigesto o estomagante para mi gusto. Hasta que se me hicieron insoportables, frecuenté sus columnas en El País. Gonzalo, nada umbraliano, me animó a leer La noche que llegué al café Gijón, un libro muy bonito. Tengo más de una edición de Mortal y rosa, la que dicen su obra maestra, pero lo de la muerte del hijo es para uno asunto tabú.
Me molestó siempre su desdén para con esta tierra. Aquella triste ocurrencia de que "Marte es una especie de Extremadura, pero sin cabras".
Nunca he llegado a saber porqué me incluyó en su Diccionario de Literatura. Para encabezar, sólo eso, la lista de poetas que García-Posada (uno de los críticos que más han defendido y estudiado a Umbral) seleccionó para su antología La nueva poesía española.

26.8.07

Segundo aniversario




















Hoy hace dos años que murió Fernando. Cómo pasa el tiempo. A algunos nos parece que fue ayer.
Estoy leyendo un libro que le habría gustado. Seguro. Hablo de Cien cartas a un desconocido de Roberto Calasso, el editor de Adelphi. Reúne un centenar de solapas escritas por él. Compara "esas pocas palabras eficaces" con el hecho de "presentar un amigo a un amigo".
Fernando dirigió durante una década la Editora. Cuando Calasso dice que "una cultura literaria se reconoce también por el aspecto de sus libros", no puedo por menos que ver en los de la Editora la feliz constatación de lo mucho que, para bien, hemos cambiado en estos años. Esos volúmenes son una hermosa prueba incontestable.

24.8.07

Paseos con Walser

De entre las lecturas del verano (la prolífica y a ratos empachosa biografía de Borges, las intereseantes conversaciones de Philip Roth con un puñado de escritores judíos, la poesía en español -por fin- de Anne Michaels, los delirantes diarios de Cataño, La educación del estoico del Barón de Teive/Fernando Pessoa...), me quedo con un libro que compré hace mucho pero que, vete tú a saber porqué, estaba perdido en un rincón de las estanterías. Me refiero a Paseos con Robert Walser de Carl Seeling (Siruela). No hace falta decir que me ha gustado mucho. No descubro nada nuevo: es un libro de culto, en el mejor sentido del término. Me acordé de él cuando intentaba leer, por segunda vez, Doctor Pasavento, de Vila Matas. El Walser de don Enrique se me volvió a caer (y mira que de este hombre he leído, y con gusto, casi todo) pero el de Seeling me ha llenado de contento. Qué delicia de paseos. La Suiza rural de la lluvia y la nieve (que uno entrevió en los alrededores de Lucerna) contrastaba con la moderada frescura del poniente y con la visión del mar y con las caminatas por la playa. Lo dicho, una lectura más que recomendable.

23.8.07

El blog de Martín

Aunque lo tengo en los enlaces, me apetece destacar que Martín López-Vega, al revés que otros, ha aprovechado el verano para incorporar nuevos poemas a su blog, que a uno le parece una nueva entrega de su memorable antología Equipaje de mano. El último, Isla dorada, del mozambiqueño Rui Knopfli, me ha encantado. Obrigado, Martín.

21.8.07

Don Mariano Fernández-Daza

Uno, que tuvo un trato esporádico con él, nunca se dirigió al marqués de la Encomienda como Mariano Encomienda, que es como le llamaban sus amigos. Era, sencillamente, don Mariano Fernández- Daza.
Ayer acudimos Luis Sáez y yo a su funeral, en Almendralejo, su ciudad natal, donde deja su legado más importante: la biblioteca que fue reuniendo a lo largo de su vida, una de las más importantes de Extremadura. (Por allí aparecieron en cierta ocasión Ferlosio y Gonzalo Hidalgo, para ver de cerca sus tesoros. Puede que el autor de Paradoja del interventor evoque la visita algún día.)
Era un noble señor jovial y vitalista. Buen conversador. Cercano. O al menos así lo recuerdo. Coincido con quienes piensan que si la aristocracia, siquiera una parte, se hubiera comportado como él otro gallo (histórico) nos hubiera cantado.
A distancia, envidio sanamente (sí, se puede) la vida que llevó. Fatigando estanterías, visitando librerías de viejo, escribiendo escasas pero enjundiosas páginas (Lama señala su condición de ágrafo). Haciendo, en fin, todo lo que uno no ha hecho, entre otras cosas porque no me ha llamado Dios por el camino de la bibliofilia.
Vi a su hija Carmen muy apenada, como es lógico. A los que amamos los libros (que en esta tierra, mal que le pese a algún desinformado del PP, somos unos cuantos), nos alegra saber que ella va a seguir ahí, al pie del cañón. Además de otros valores heredados de su padre, Carmen escribe, lo que redunda en beneficio de todos. Ahora preside la Unión de Bibliófilos, uno de los empeños que animó su padre (aunque el santo patrón de eso siga siendo, ay, mi querido Joaquín González Manzanares). Otro, la Real Academia de Extremadura (también abracé a Castelo).
El funeral, y voy terminando, fue ejemplar: Tejada Vizuete no es un cura cualquiera. Eso es una homilía. A su lado, Sánchez Adalid asentía.

Celes y Fernando

A punto de cumplirse el segundo aniversario de la muerte de Fernando, Celes, su hermana del alma, publica en el número 17 de Voz Emérita un interesante artículo titulado "Fernando Tomás Pérez, ensayista y editor". Su recuerdo, ay, nos sigue emocionando.

19.8.07

Un poema

Se publicaba ayer en Babelia, al lado de la reseña de Antonio Ortega sobre la antología de W. H. Auden que ha preparado para Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores Jordi Doce, un libro extraoirdinario del que ya dimos cuenta aquí. Es un poema espléndido en la que no dudo en calificar como la mejor versión.

IX (De Doce canciones)

Detened los relojes, descolgad el teléfono,
Haced callar al perro con un hueso jugoso
Y silenciad los pianos; con tambor destemplado
Salga el féretro a hombros, desfilen los dolientes.

Den vueltas los aviones con vuelo inconsolable
Y escriban en el cielo las nuevas de su muerte,
Que lleven las palomas crespones en sus cuellos
Y los guardias de tráfico se enfunden negros guantes.

Era mi Norte y Sur, mi Oriente y Occidente,
Mi día laborable y mi domingo ocioso,
Mi noche, mi mañana, mi charla y mi canción;
Pensaba que el amor era eterno; fui un crédulo.

No queremos estrellas; apagadlas de un soplo;
Desmantelad el sol y retirad la luna;
Talad todos los bosques y vaciad los océanos;
Pues ya nada podrá llegar nunca a buen puerto.

(Abril 1936)

18.8.07

Mery Castaña

Mi hija tiene una afición extraña: confecciona broches. Digo extraña porque coser (y la artesanía manual) no es algo usual en la gente de su edad (ella es de la cosecha de 1986).
Su nombre artístico,
Mery Castaña. De hacerlos para ella y sus amigas, ha pasado a la venta por internet. Ayer nos comunicaba que ya están en tiendas. Se pueden adquirir tanto en Casa do Cura (en Trabada, Lugo) como en la de zapatos y complementos Divay de Gijón (Libertad, 14).
Permítaseme, pues, esta entrada publicitaria. Muy propia de un perdonable padre orgulloso.

16.8.07

Regreso

Casi un mes sin anotar nada aquí. Este año he llegado a las vacaciones al límite. Regreso, con todo, de aquella manera. Como todos. Mañana, con el consiguiente madrugón y el viaje y el trabajo, despejado del todo, seguro.
Está uno todavía en Conil, como si dijera. Mejor que nunca nos ha parecido aquello este año. Y ya son yendo y viniendo de ese rincón del Sur. Y ni levante siquiera. Ese viento es una leyenda (que, por cierto, uno ha vivido, y cómo). Esta quincena ha soplado día y medio. En fin, no cambiamos un par de semanas allí por nada. Estamos deseando volver.
No, en Plasencia no sopla el fresco poniente ni se lee igual que en la terraza del apartamento, viendo, al levantar la vista de una página, el cielo de Conil. Esa suma perfecta de nítido azul y blanco cegador, el de las sucesivas azoteas que coronan sus casas en forma de cubo.
Más allá, Tánger.

18.7.07

De veraneo

A esta hora de la siesta, adormilado (sigo madrugando), echo un vistazo a los blogs habituales y compruebo que, como éste, están ya de veraneo. Sus autores, digo. Menos mal que Elena no ceja y anota:

Una forma

Sólo hay una forma de decir las cosas.

El resto es ruido.


11.7.07

Porca miseria

Pocos ejemplos más evidentes de la miseria humana que el vulgar de dar un golpe con el coche a otro y marcharse como si nada, sin dejar una nota o dar parte a la compañía de seguros. Ayer, al llegar a Mérida, comprobé que alguien había hecho lo propio y me había dejado una notable abolladura encima de la rueda delantera derecha. Me acordé de toda su familia. Empecé, claro, por su pobre madre. Sí, porque pocas cosas le pueden poner al hombre que conduce más cerca de su miserable condición que ésta que relato. Miseria por miseria. Porca miseria.

9.7.07

Regreso al Molino

Ayer pudo uno volver a pasar un típico domingo veraniego en El Molino. Lo que durante tanto tiempo fue norma es ahora, ay, excepción. Por eso me supo a gloria. Después de la lectura de la prensa bajo la parra, la comida (paella, of course) y la siesta (con lecturas y cabezadas), me di el paseo. El corto. Me volví a empapar con el agua helada de la Fuente de los Alisos, observé con deleite aquellos viejos parajes inmutables y pude, en fin, comprobar que, contra todo pronóstico, la garganta corre, cosa más que llamativa a estas alturas del año. El perfecto colofón lo puso un baño en el estanque. Como dejé escrito, me volvió a parecer el primero. Pero también el último.

8.7.07

Margarit

A este poeta y arquitecto catalán apreciado universalmente, la revista El Coloquio de los Perros le dedica un número monográfico: Joan Margarit, uno de los nuestros. Me ha parecido tan completo como interesante. Al análisis de su obra se añade una entrevista con el autor de Joana, multitud de fotografías, textos de su mujer y de sus hijos y, por poner coto, esos poemas que le han convertido en un poeta (casi) popular.

6.7.07

Poeta y ministro

Zapatero ha decidido nombrar Ministro de Cultura a un poeta: César Antonio Molina. Seguro que lo hace tan bien como en el Cervantes. No será fácil olvidar, eso sí, a Carmen Calvo (me cayó muy bien cuando la conocí en Castuera), una Consejera autonómica que llegó, como nuestra paisana Trujillo, a la Moncloa y a Madrid.
A más de uno le resultará chocante que un poeta llegue a ese destino. Pero es que algunos no se han dado cuenta de que las cosas, sin duda, han cambiado.
No conviene olvidar que a Secretario de Estado llegó el poeta Luis Alberto de Cuenca y Jon Juaristi, como éste, a la Biblioteca Nacional y, después, al Cervantes.