31.1.12

Leopardi por Millanes

Ya se pueden escuchar las dos conferencias que pronunció José Muñoz Millanes en la Fundación March el mes pasado: El mundo de Giacomo Leopardi y El pensamiento y la obra de Leopardi.
(Imagen: Giacomo Leopardi, óleo sobre tela de A. Ferrazzi (1820), Recanati, Casa-Museo Leopardi)

Truinas, de Jaccottet

La página literaria 'La nube habitada' publica Truinas, un breve pero intenso libro de Philippe Jaccottet traducido por Rafael-José Díaz. "Se trata -cuenta el poeta canario- de una evocación de su amigo el poeta André du Bouchet a raíz de la muerte de este y de los rituales funerarios celebrados en su lugar de residencia, Truinas, no lejos de Grignan, donde vive Jaccottet".
El texto va ilustrado con dibujos de Anxo Pastor, que coordina la citada página.

30.1.12

Bloom, poesía e influencias

"Mi favorito es Cernuda. No sé por qué hay críticos españoles que no le aprecian. Para mí es uno de los dos mejores en lengua española del XX; es el poeta de poetas, increíblemente refinado".
"El gran poeta español es Góngora. Con él, los otros grandes exponentes del barroco, Lope de Vega, Calderón, Quevedo, crean un grupo de literatura tan poderosa y rica que combinado con el mayor genio de todos, Cervantes, producen un efecto abrumador en todos estos escritores de lengua española del XX".
"En realidad lo que yo llamo influencia es amor literario. Amor entre escritores pasados y futuros. La presencia del amor es vital para entender lo maravillosamente que funciona la literatura".

De El Cultural

29.1.12

GHB: popurrí

"No sé si he perdido fe en las posibilidades de la palabra, pero sí creo que a menudo el lenguaje es insuficiente, a veces por su malversación, a veces por sus carencias. De ahí la importancia de la literatura y de ahí su necesidad".
"La verdad literaria es la verdad personal del sentimiento y la verdad personal del pensamiento, que son las que nos dan sentido como individuo. Decía Godard: “La fotografía es verdad, el cine es verdad 24 veces por segundo”. En ese aspecto es en el que puede decirse que la literatura es verdad, la verdad que permanece".
"Creo que la magnificación publicitaria, que es una tendencia casi infantil, termina volviéndose insignificante a fuerza de reincidencias y de hipérboles. Cuando todo es superlativo y supercomparativo, el grado más certero es el positivo: humilde y neutro. Siempre que me encuentro una frase de ese tipo, “uno de los mejores libros”, me gustaría saber cuáles son los otros cuatro o cinco libros mejores equivalentes, porque tiendo a pensar que es una comparación en el vacío, que es uno de los mejores libros, pero en sí mismo, sin otros similares, una suerte de “unus inter pares” pero sin “pares”, o sea, solo “unus”, menos numeral que indeterminado".
"Creo que la repercusión literaria de los premios, si la tienen, o es efímera o no es mérito del premio. He tenido la fortuna de contar con editores amigos, como Fernando Pérez o como Ángel Campos Pámpano y Manuel Vicente González y Del Oeste Ediciones. No aspiraba a más: el sosiego de la provincia y la fluidez editorial. Luego surgió Tusquets. Tanto mejor". 
Palabras de Gonzalo Hidalgo Bayal, de una conversación con Javier Morales Ortiz. 

28.1.12

El Cervantes de don Víctor

Cuando el PP lanzó la noticia de que habían propuesto a Vargas Llosa la dirección del Instituto Cervantes y éste, indirectamente, renunció a esa cartera, iba a haber comentado algo aquí; sin embargo, uno se dijo: deja esos asuntos elevados en manos de quien corresponda, que no eres tú, un poeta de provincias. Ayer, cuando escuché en RNE que el designado para el cargo era el académico, profesor y otrora crítico de poesía Víctor García de la Concha no pude por menos que alegrarme y ese contento es el que ahora quiero hacer público (un decir). Después de su paso por la dirección de la Real Academia Española, uno está seguro de que lo hará bien, si se me permite la humilde opinión.

27.1.12

Hoy en Plasencia

Hoy viernes, 27 de enero, a las 20.00 horas, en el Centro Cultural Las Claras (Sala de Artesonado), el alcalde, Fernando Pizarro García-Polo, impartirá una conferencia sobre el músico placentino Manuel García-Matos, dentro de los actos conmemorativos del centenario de su nacimiento.
A la misma hora, en la Sala Verdugo, tendrá lugar la presentación del libro Lisboa (Editora Regional de Extremadura), de Javier Morales Ortiz a cargo de Juan Ramón Santos.
Media hora después, en el Teatro Alkázar, se representará la obra de teatro "El deleitoso y otras delicias", de Guirigai Teatro.
¡Quién dijo miedo!

26.1.12

Colinas ensaya

Antonio Colinas es uno de los autores más completos y prolíficos de su generación, la del 70. Poeta, traductor, ensayista, biógrafo, narrador... Ha tocado casi todos los palos literarios y, además, bien. La Isla de Siltolá, que está a la que salta, acaba de publicar, en su colección Inklings de Siltolá, Nuevos ensayos en libertad, donde Colinas reúne un poco de todo: un bonito texto sobre el simbólico olivo, un viaje a Pompeya y Herculano (con su amado Leopardi al fondo), reflexiones sobre el paisaje y el despoblado territorio de su Noroeste del alma y ensayos (propiamente dichos) sobre el citado poeta de Recanati, Juan Ramón, Rilke o Pablo García Baena (con la omnipresencia de Córdoba, la ciudad donde el adolescente que fue descubrió la poesía). Añadiremos a la lista una consideración sobre el arte de traducir (en clave personal); la "Carta a un joven lector de poesía", que abre su antología Nuestra poesía en el tiempo, editada por Siruela en 2009; un hermosa meditación sobre su propio quehacer poético (siete poemas para cuatro tiempos creativos), y, por fin, el sugerente prólogo que escribió para su poesía completa.
Los lectores de Colinas encontrarán en esta nueva entrega sobradas razones para perseverar en la lealtad. Quienes no, la excusa perfecta para explorar una de las poéticas más fértiles de este tiempo.

25.1.12

Garzón

Podría parafrasear a Marianne Moore, aquello de "a mí tampoco me gusta. Pero...". Ella se refería a la poesía, yo a Garzón. Con todo, dejando atrás otras consideraciones, uno está de su parte. Lo ha expresado muy bien Soledad Gallego-Díaz, con la claridad que suele, en "Algo que cualquiera puede ver". No hay derecho, nunca mejor dicho.

24.1.12

Géiser

Ayer llegó un sobre de la Editora. Hacía tiempo. Aunque mi amigo Cumbreño la diera por muerta, sigue viva. En estado latente, es verdad, pero continúa publicando libros de la etapa del director, que cesó hace casi un año. A la espera de que, por fin, llegue el que anuncian (el rumor, ay, se desvanece), sobrevive a duras penas y, además, cambia de domicilio. Ya tuve que sufrir una mudanza (de su bonita sede en Manos Albas a la horrible y bancaria de Almendralejo) y sé lo que eso significa. Cualquiera que tenga muchos libros en casa lo sabe. En fin. Vuelvo al sobre y al libro que venía dentro. Por sorpresa, de la colección de poesía que, por cierto, tan parada ha estado estos últimos años. Con todo, hace poco apareció Continuo mudar, de Luis María Marina, un libro curioso e interesante, y anuncian una antología de Santos Domínguez.
El nombre de la autora de Géiser, Carmen Hernández Zurbano, no me sonaba de nada. En la solapa se explica que nació en Salamanca en el 76, que vivió su infancia y adolescencia en Extremadura y que aquí trabaja como pediatra. Es su primer libro. No lo parece. Escrito de una forma directa, con poca literatura (en el mal sentido del término), sin mayúsculas ni signos de puntuación, poco pendiente de formalismos, sus versos son cortantes, acerados, cercanos y, sobre todo, frescos. "soy una Carson McCullers / sin talento", dice en el primer poema.
Pocas veces ha leído uno poemas escritos aquí, en sitios de aquí, con nombres de aquí, que ofrezcan una imagen tan diferente de aquí. Iba a decir tan "moderna", pero ¿qué demonios significa a estas alturas eso? Y, sin embargo, no parece escrito por alguien de aquí. Perfecto.
Sin retórica, con lucidez, esta mujer (creo que eso se nota mucho al leer) demuestra con su ópera prima que hay poeta y, lo que importa más, que en Géiser hay poemas. Si para algo sirve haber vivido no pocos años ya y haber leído algunos libros es para detectar dónde está el gato y dónde la liebre. Un poema como "gran café" -y como ése hay bastantes- no lo escribe cualquiera. Los aficionados a las estadísticas pueden certificar la entrada en la lista de otra poeta. Qué bien. A los Víctor les va a gustar.

23.1.12

Cuatro piezas breves

Adagio
En quien carece de coherencia poética es previsible la incoherencia política.

Desconexión
Al parecer ella le amaba, pero él entendía todo lo contrario.

Duda
Aquel hombre dudaba si era un simple desgraciado o -lo que le parecía peor- sencillamente un gafe.

Colmo 
El colmo del aprensivo: soñar que está enfermo.

22.1.12

Del Dedo

Conocimos a Ignacio del Dedo en el colegio "Ramón Cepeda" de Jerte, allá por la segunda mitad de la pasada década de los ochenta. Es uno de los maestros más creativos con los que uno se ha cruzado, además de una de las personas más interesantes y con mejor sentido del humor que uno ha conocido en su vida. Inquieto, curioso, capaz, lo mismo interpretaba una canción a la guitarra que escribía un cuento. La Editora publicó en 2007 un libro suyo dentro de la colección Vincapervinca: Pozos del silencio.
Ignacio había sido alumno de José María Valverde en la Universidad de Barcelona, donde se licenció en Filosofía, y a uno le gustaba escuchar anécdotas de aquellas clases. Aficionado a los ordenadores desde que aparecieron por nuestras casas, es máster en Informática Educativa por la UNED. Estos últimos años ha sido el responsable del Taller de relato y poesía de Jaraíz de la Vera, localidad donde reside y trabaja, como asesor del CPR.
Casado con Virginia, maestra de Infantil, cuando nos encontramos tenían un hijo, Abel. Llegó el siguiente pronto, al que, machadianamente, le pusieron Martín. Algunas mañanas, eso sí, tras una mala noche, le llamaba de broma Caín. Pues bien, su orgulloso padre me escribe para comentarme que Martín es el Mojamé de la derecha, el que toca la trompeta, en un vídeo que adjunta. Se trata del grupo Pyramid Blue y está grabado con motivo de su paso por Los Conciertos de Radio 3. Una alegría.

21.1.12

Irene

Juan Domingo Fernández conversa, largo y tendido, con la poeta Irene Sánchez Carrón en Zona de paso. En papel, mucho más.

Caminata

                    a A. R. Ammons

Salgo a caminar temprano
y recorro por enésima ocasión
el mismo circuito de avenidas, calles y camellones:
miro con tristeza los árboles salvajemente podados
y constato que están vivos:
una ramita con hojas tiernas ondea en el viento

rodeo la enorme pila de hojas secas y cruzo el puente:
el sol ilumina mi rostro
el aire es fresco
y los cantos y los gritos de las aves
puntean el espacio
como los árboles puntean el paisaje todavía muy verde:
pinos, fresnos, eucaliptos
pirús, jacarandas, colorines, casuarinas
floreciendo algunos
simplemente verdes los más
a pesar de que es tiempo de secas

y aunque hay basura por todas partes
el paseo me sigue resultando
no solo necesario, sino agradable:
dos tórtolas juguetean en el prado, se persiguen, aletean
y parecen pelear pero no se separan
mientras otras pican la hierba minuciosamente

las sombras en los muros
dibujan con precisión los árboles que las anteceden
y los perros ociosos les ladran
a mis pasos y a mi sombra:
sé que lo que pasa fuera pasa dentro
y que esta caminata escrita
lo mismo es un retrato que una biografía. ~

Alberto Blanco,
publicado en Letras Libres.

20.1.12

Puntualización

Nuestra memoria histórica, Miguel Ángel Lama, me escribe para confirmar mi error. García Posada nunca llegó a formar parte de los jurados de los desaparecidos premios Extremadura a la Creación. Sí me consta, nos consta, que se intentó que así fuera y que esa gestión tuvo que hacerla Fernando Pérez.
También me confirma lo que no me atreví a decir: que las jornadas de Cáceres se celebraron para conmemorar el décimo aniversario de la publicación de la antología Abierto al aire, que preparamos para la Editora Ángel Campos y yo, lo que motivó la enérgica protesta de uno de nuestros más conspicuos poetas, ya que, según él, era menos importante que otro florilegio reciente: Jóvenes poetas en el Aula, de Ángel Sánchez Pascual, publicado un año antes.
Es más, Lama conserva en su archivo un soneto que escribimos entre varios en una de las divertidas comidas que tuvimos. Me acuerdo perfectamente de la cara de sorpresa de García Posada observando las carcajadas de aquellos proyectos de poetas. ¡Qué tiempos!

19.1.12

Tempero

Así se titula el libro de Fermín Herrero que publica Hiperión (a pesar de los comentarios que me llegan, resiste) y que, según el diccionario, significa "sazón y buena disposición en que se halla la tierra para las sementeras y labores". No sé la tierra, pero Herrero sí estaba en ésas cuando escribió los poemas que lo componen. Poemas, por cierto, que uno ya conocía, aunque no en su actual forma impresa, porque tuvo ocasión de leerlos en un certamen que no ganó (al final se llevaron el "Alfons el Magnànim" de Valencia). Eso quiere decir, por volver sobre el aforismo de Juan Ramón, que el libro era o es otro y que prefiero éste, tan sobrio por fuera como por dentro, con las bonitas encinas de Arrechea en la cubierta. 
No, en su momento no se abrió la plica ni el autor, que no sabía de mi presencia en el jurado, me envió aviso alguno. Abrí el mecanoscrito, leí y dije: esto es de Fermín Herrero. Tan personal es lo suyo, tan diferente a lo del resto. Tan fácil señalarlo como propio. En Tempero acaso se note aún más. Supongo que la madurez es eso, salvo para quienes gustan de cambiar de voz (o eso quisieran; tenerla, digo) en cada nueva entrega o para los que se empeñan, a deshora, en estar a la moda de leche, cacao, avellanas y azúcar. Éste no es el caso. Al revés. Aquí no se camina hacia fuera, sino hacia dentro. Por las tierras altas de Castilla, por el alma de ese paisaje eterno. En Ausejo de la Sierra nació el poeta y a Soria vuelve una y otra vez, como demuestra Tempero, un libro donde el campo (la naturaleza) se hace palabra; machadiana palabra, claro, en el tiempo. "El asombro de ayer, idéntico / asombro, el de mañana". Y allí, un mundo que se fue. O, mejor, que se habría ido si él no lo hubiera sujetado con versos tan despojados como las parameras que frecuenta, tan libres como sus montañas desoladas, tan fríos e intensos como la nieve que cae desde el pasado y tiñe de blanca melancolía su presente. Climas, podría haberse titulado la obra. Los que transita a través de las estaciones con esa sabiduría antigua ("entre orientales y castellanos" define a sus versos) y campesina que le singulariza. Y siempre a la intemperie. Con "mis metafísicas", pero limpio, él y sus poemas, "de polvo y paja". 
Herrero pertenece a la estirpe de los paseantes: "Un paseo, una vida", escribe. A la de Claudio Rodríguez, castellano esencial como él y, como Herrero, maestro del encabalgamiento. O como su amigo Jiménez Lozano, con cuya sencillez poética (tan difícil) comulga. 
Al leer estos poemas uno piensa en miniaturas, en pequeñas acuarelas, de tan sutiles. Y, a pesar de su gravedad, en el mejor y más hondo sentido, de la tristeza que flota sobre ellos como la niebla persistente del invierno ("en el dolor no hay nadie"), de la "añoranza" o la "nostalgia" o la "desolación" ("estamos hechos de miedo") que se cuela por puertas y ventanas, la serenidad lo impregna todo, quizás porque, como escribe, "la belleza / es tranquila". Sí, la suya es una poética de la humildad, de la pobreza entendida como decir esencial, de lo austero. 
"Pero lo que fui, soy", confiesa en un verso. Hay una fidelidad a los orígenes insoslayable, de ahí que no pueda por menos que hacer alusión al "pueblo del que nunca salí". 
Son muchas las sorpresas que depara este libro a contracorriente. Poemas como "Amarte como nunca", por ejemplo, delicadamente amoroso. Lejos, como todo aquí, del tópico.
Libro de otro tiempo y, por eso, de todos. De cuando las palabras, por usar un verso suyo, "no estaban lastimadas". Libro que colma al lector, a pesar de que anuncie: "Todo está por decir".