8.2.23

Una fuente


Jorge Cañete ha tenido el detalle de enviarme el sonido de una de las fuentes de Grandson. Tal vez de esta que aparece en la fotografía, situada enfrente de su casa y de la Galerie Philosophique. Una de las que suenan en mi último libro. 

5.2.23

Lo que ves

Abierto toda la noche
Charles Bukowski
Traducción Eduardo Uriarte
Visor, Madrid, 2022, 516 páginas. 

Pocos poetas toleran mejor la condición de leyenda que Bukowski. O la de poeta maldito. Nació en Alemania y murió en San Pedro, barrio portuario de Los Ángeles, ciudad californiana a la que siempre estuvo ligado. Tuvo una “infancia brutal”, vagabundeó por el país, no llegó a terminar sus estudios universitarios, tuvo empleos precarios y a principio de los 50 empezó a trabajar en el servicio de correos (Post Office tituló su primera novela, protagonizada por su alter ego Henry Chinasky), el oficio más duradero que tuvo hasta que optó por la literatura. Escribió, además, cuentos, artículos, ensayos y diarios. Se disputa con Fante la invención del realismo sucio. 
Su hospitalización en 1955 por una úlcera sangrante estimula su dedicación a la poesía. Aunque sostuvo que no era “principalmente un poeta”, esta ocupa una parte sustancial de su producción literaria. 
En España, su editorial ha sido Visor, que tiene en su catálogo una veintena de libros suyos. Este, traducido de nuevo con solvencia por Eduardo Uriarte (en una cuidada edición de Nicole Brunzin), reúne no pocos poemas inéditos de los muchos que dejó al morir, escritos en los últimos catorce años de vida.
Tanto el fiel lector de Bukowski como el casual o primerizo podrán tocar al hombre (alcohólico y depresivo) que concibió esta poética caracterizada, simplifiquemos, por la sobriedad del lenguaje (vulgar y hasta soez a ratos: “mis poemas son crudos”), cierto minimalismo (recordemos a Carver) que excluye lo retórico e innecesario, la adjetivación y lo imaginativo. Él hablaba de “estilo sencillo”. Aquí la prosaica realidad manda. La máquina de escribir Olympia, una verja española, conducir por la autopista…
“La atención infinita a uno mismo”, señalada por Jennifer Schuessler, estaría en el origen de su proverbial fecundidad versificadora que no siempre superar la categoría de inane o anecdótica. Fue, sí, un trabajador nato.  “No me gusta la mayoría de la poesía, así que escribo la mía como me gusta leerla”, afirmó. Y: “el lector es una / idea adicional”. 
La suya es narrativa, coloquial, irónica, de tono natural y espontáneo. Está llena de personajes corrientes (borrachos, drogadictos, indigentes, prostitutas, apostadores), pobres, violentos y perdedores casi siempre, a los que les suceden cosas ordinarias en esos ambientes a menudo sórdidos (“bares baratos”, hipódromos, cuartos inhabitables de casas, pensiones y moteles). Los conocía bien. Era uno de ellos. Ni inventaba ni fingía. Por ejemplo, cuando alude a las mujeres. Tuvo numerosas relaciones, se casó dos veces y tuvo una hija. Su poemas al respecto abundan. De temática sexual, no propiamente amorosa. Incorrectos políticamente; censurables, me malicio, para el comisariado de la cancelación.
Bukowski le dijo una vez a su editor que un jardín literario requiere “mucho estiércol”. Por eso destacan poemas tan logrados como “Himno desde el huracán”, “Belleza desvanecida”, “Algunos de mis padres”, “Black Sun” (“la pena, sí, tira de mí / no sé por qué”), “Bruckner” (“los de segunda fila”), “Lo que necesitamos” (“hay demasiados poetas / y demasiados poemas”), el imponente “Chatterton tomó raticida…”, “Sobre vagabundos y héroes”, “Hola”, “Una entrevista”, “Chinaski”, etc. 
En uno de los últimos leemos: “he tenido un buen viaje”. En otro confiesa que lo que más le enorgulleció fue que “la madama de una casa de putas de Nevada” le comentara que “a ella y a sus chicas / les gustaba lo mío”.  

NOTA: Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL.

2.2.23

Bases

 


PREMIO DE POESÍA “GABRIEL Y GALÁN”
 

La “CASA-MUSEO GABRIEL Y GALÁN” de Guijo de Granadilla (Cáceres) convoca el XXXVIII Certamen regido por las siguientes bases.

      1ª Podrán optar al PREMIO DE POESÍA “GABRIEL Y GALÁN” todos los poetas de habla española que lo deseen, con originales inéditos escritos en Lengua Castellana o Dialecto Extremeño.

 

     2ª Los premios se distribuirán del modo siguiente:

- Primer premio dotado con 600 €.
- Segundo premio ó accésit de 450 €.

 

    3ª Las composiciones serán de tema libre, EXTENSIÓN MÁXIMA DE CIENTO CINCUENTA VERSOS.

 

     4ª No podrán participar en el Certamen los poetas que hubieren obtenido el PRIMER PREMIO hasta que hayan transcurrido CINCO CONVOCATORIAS.

 

     5ª Los originales deben presentarse escritos a MÁQUINA U ORDENADOR, DOBLE ESPACIO Y POR CUADRUPLICADO. Se enviarán a la siguiente dirección:

                                   
PATRONATO CASA-MUSEO “GABRIEL Y GALÁN”
Plaza de España, 11 – Tlf. 927 439082.
10665 GUIJO DE GRANADILLA (Cáceres) España.

 

     6ª El plazo de admisión de trabajos finalizará el día 28 de abril de 2023.

 

   7ª Cada autor podrá presentar UN SOLO TRABAJO y no serán devueltos los que se reciban ni se mantendrá correspondencia sobre ellos.

 

     8ª Se utilizará, preceptivamente el sistema de “LEMA” y “PLICA”.

         Serán eliminados los poemas que permitan de alguna forma la identificación del autor.

 

     9ª El fallo del Jurado será inapelable y se dará a conocer en mayo en Guijo de Granadilla, durante los actos que se celebran con motivo de la Fiesta de Exaltación de la Poesía, será el segundo domingo de mayo.

 

    10ª La CASA-MUSEO se reserva el derecho a la publicación de los trabajos presentados.

 

    11ª Cualquier duda en la interpretación de estas Bases será resuelta por el Jurado de forma inapelable.

 

    12ª El hecho de concurrir a este Premio supone la aceptación de las presentes Bases.

                                         

GUIJO DE GRANADILLA, 1 de febrero de 2023.
CASA-MUSEO “GABRIEL Y GALÁN”

29.1.23

Porque no durar es vida

Lujurias y apocalipsis
Luis Antonio de Villena
Visor, Madrid, 2022. 104 páginas. 
 
El narrador, antólogo, memorialista, crítico y traductor Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951), adscrito a la Generación del 68 o de los Novísimos (aunque no figurase en el florilegio castelletiano), ideador –con Enrique Loewe– de un premio fundamental en la lírica hispanoamericana contemporánea, reunió por última vez su poesía completa el pasado año bajo el título La belleza impura (Poesía 1970-2021) en la editorial catalana Milenio, que dirige el poeta Josep M. Rodríguez. Antes lo había hecho en Visor, su sello de cabecera, en 1983, 1989 y 1996, en esa ocasión con el mismo rótulo con el que lo hace ahora. Los dos volúmenes de la edición ocupan 1.636 páginas e incluyen obras tan significativas como Hymnica, Huir del invierno (Premio de la Crítica), La muerte únicamente, Celebración del libertino (Premio Ciudad de Melilla), Los gatos príncipes (Premio Generación del 27), La prosa del mundo o Proyecto para excavar una villa romana en el páramo.
Con un obra tan extensa a las espaldas, es difícil que el poeta sorprenda a sus lectores, ya sean habituales o esporádicos: pocos mundos tan propios como el del madrileño y pocas voces tan marcadas como la suya. En Lujurias y apocalipsis, un libro necesariamente pandémico (está fechado entre 2019 y 2021), Villena constata, dice en el “Postfacio”, a lo Zweig, que “el mundo de ayer […] se hunde”. Que vivimos un tiempo “de vulgaridad e ignorancia" que ni entiende ni le gusta. “Hace ya años que vivo refugiado, huyendo”. Por “países de la Tierra Caliente”: Colombia, México… De “salvar la Belleza” se trata, concluye. “Solo el arte salva y redime”, leemos en “Tumba de Murasaki Shikibu”. “Himno a la belleza intelectual”, con Shelley al fondo, titula otro. Para ello, “el lenguaje basta y sobra”, escribe en un tercero dedicado a Stevens.
Apegado a la memoria y a las lecturas (su culturalismo es vital), el poeta habla de sí y de ese mundo que se desmorona (“Escenas de este tiempo horrible”). Mediante monólogos dramáticos, en un juego de espejos que protagonizan personajes (clásicos y modernos) como la dadaísta Emmy Hennings, Lord Byron, Heliogábalo, Cetina, Casanova, Castiglione, Galdós (que visita a Tolstói) o Don Juan Manuel (que viaja a Nishapur), o, desde lo confesional y reflexivo, con personas reales como “Juan Ibagué”, “Manolo”, MGA (tío desaparecido en la última guerra civil: “Te asesinó la tenaz brutalidad del mundo”) o su madre, a la que dedica tres emotivos poemas: “Y si algo salva mi vida será tu vida”.
Me han gustado especialmente sus conversaciones, digamos, con Sandro Penna y Eliseo Diego.
En “Las ciudades del final”, la decadencia. La del Saigón colonial, sí, pero, en otros versos, también la del cuerpo, que la edad maltrata: “No me engaño. La vejez nada tiene de admirable”. “Lo que sobra de la vida”, cita a Céline. Este es un tema esencial y recurrente; en “Senectus”, por ejemplo.
De una vida mejor (siempre en verano) dan cuenta “Gran café París” (en su amado Tánger) o “Sunion”. De muchachos y sexo (recuerdos, ausencias), “Aromas” o “Retrato de habitación con chicos”.
El mejor Villena regresa en el cavafiano “El emperador elogia huir del día” y en “Thysdrus”.
La huida, ya se dijo, es otro motivo reiterado. “Huir es también buscar”, se lee en “Un poema en el incendio de Babilonia”.
“La poesía es eso tan solo: un fulgor de pieles, juventud y música de verbos”. Los “pobres poetas”, seres caídos que aspiran “a la perfección que no hay”. En su desangelada visión del mundo Villena logra atrapar siquiera vislumbres de dignidad y belleza. No en vano se pregunta: “¿Tendrá algún mérito haber vivido?”.

NOTA: Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL

26.1.23

Primeros ejemplares

 
En efecto, ya están aquí los primeros ejemplares de Sobre el azar del mapa. El libro llegará a las librerías el 1 de febrero. 
Los lectores dirán la última palabra sobre su contenido, pero la edición ha quedado preciosa. Y, por suerte, no hemos visto ninguna errata. 
Gracias, Juan Cerezo. Gracias, Tusquets. 

19.1.23

Sin término medio

Al sostener en las manos el segundo libro de poemas de Fernando P. Fernández (Término medio, en RIL Editores) me pueden las emociones, lo reconozco. Y no creo que sea a causa de la edad. En primer lugar, porque es suyo y bien sabe cuánto le estimo. Después, porque lo leí cuando era sólo un proyecto y ahora... Pero, sobre todo, porque no puedo evitar acordarme ni de los ausentes ni de los presentes. El primer grupo, el de las dolorosas pérdidas, lo encabeza su padre, mi siempre añorado amigo Fernando Tomás Pérez González, que tan orgulloso (no hay otra palabra) se sentiría en este momento, y, a poca distancia -no en vano compartieron muchas cosas-, Julián Rodríguez, un maestro para Fernando. No muy lejos, sí, veo a Antonio Franco sonriendo. A una distancia mayor, está su abuelo Fernando Pérez Marqués. Porque también lo traté, puedo afirmar que sería hoy otra persona feliz. 
En el segundo grupo, por suerte más numeroso, está Susi, su madre, y Celes, Isabel y todas sus tías y tíos. Ah, y su hermano Isidro, claro. Y muchos poetas extremeños de distintas generaciones que aprecian al cacereño residente en el Sur por lo que vale. 
Cómo olvidar, ya que he mencionado a la familia, el día que pasamos (ellos cuatro y nosotros cuatro) en su casa de La Barrosa, una escena que he evocado alguna vez, en torno a la conversación, el baño y una paella. Fernandito (con perdón), un crío (o casi). 
Habrá tiempo, si procede, de hablar del libro, pero anticipo que tiene fuste. Poesía, quiero decir. Eso basta. 
Concluí la necrológica de su padre (que publicó el diario HOY el día siguiente de su muerte) con estas palabras: «La esperanza, a pesar de los pesares, está de nuestra parte. Por lo que ha realizado, que no es poco, y porque tengo el convencimiento de que la saga continúa. Hay otro Fernando Pérez, su hijo mayor, dispuesto a seguir dando la batalla por la cultura y la libertad de esta tierra. Seguro». 
Aunque firme sus libros -todo un detalle- como Fernando P. Fernández, me alegro de no haberme equivocado, y eso que uno es un perfecto inútil para los augurios. 

14.1.23

En pizarra celeste

Pureza Canelo
Pre-Textos, Valencia, 2022. 132 páginas. 
 
No se conforma la extremeña Pureza Canelo (Moraleja, Cáceres, 1946). Le gustan los retos. Así, esta nueva vuelta de tuerca a su exigente, acendrada y personalísima obra lírica cuando parecía que lo siguiente sería reunirla por fin al completo. Más después de publicar Retirada (2018), un título revelador. “¿Después de Retirada, dónde cobijarse?”, ha escrito. Ya nos dio una pista acerca de su vitalidad creativa cuando a la petición de una antología de poemas relacionados con el paisaje respondió con un libro inédito: Palabra Naturaleza (2020).
Sobre el movimiento de traslación, el diccionario indica el “de los astros a lo largo de sus órbitas” y el “de los cuerpos que siguen curvas de gran radio con relación a sus propias dimensiones”. Entre las acepciones de traslación, la de “traducción a una lengua distinta”. Lo digo porque el riguroso lenguaje de Canelo (seco, escueto, sentencioso, elíptico) a veces lo parece. “No conozco / lo convencional / en la escritura”, afirma. Y: “Prohibido / el prosaísmo”. Un logro. Como cuando despoja a los sustantivos del artículo dándole otra existencia a su significado. 
El libro, unitario en extremo (del mismo modo que lo es su poesía completa), se compone de más de un centenar de poemas (con versos cortos y sin comas) que, salvo el primero y el último (planteamiento y coda), llevan por título o “Pizarra” o “Celeste”. Ahí, lo telúrico y lo sideral: “trasteas con celeste desde la tierra”.
Para la lectura,  conviene fijarse en las citas que lo abren, ambas de la autora: “Todo lo vivido está escrito en la bóveda celeste, es mi pizarra” (que toma de Retirada) y “Si te pierdes conmigo en la nave de la poesía. Si no sabes a qué unirte, sobre los versos encontrarás una línea que se alterna en sucesión de espejismo del hacer y deshacer creación” (fechada en septiembre del 21). Creación, sí, una palabra clave. Sobre ese concepto se funda esta poesía escrita desde la duda y la perplejidad, sin brújula (“deambulo / sin órbita / ni destino”, “a la deriva”), entre las luces y las sombras del misterio (esa “clara oscuridad”). Para conocer. Desde “la ignorancia”: “este libro / azotado / de pavorosa ignorancia”. De hecho estamos otra vez ante una poética (recuérdese el libro de libros Cuatro poéticas), en el sentido que indica Wallace Stevens en su verso “la poesía es el tema del poema”. La indagación incesante de esta “mujer, en escritura” se instala, igual que el poeta norteamericano, en “una búsqueda de lo inexplicable”. De lo enigmático. Una exploración. Su voluntad es escribir sobre “lo imposible”: “sólo / lo indecible / hay que ofrecer”. “Ve al verso / indefinible”, aconseja. Sobre “lo inalcanzable” y “lo insondable”. “Hacia lo invisible” incluso. Con ambición y firmeza: “la Poesía / creó el Mundo”. Esquivando el vacío y la nada, “este laberíntico / renglón de la extrañeza”. Sólo ella y la palabra, porque −de nuevo Stevens− Canelo no tiene “otra vida que en la poesía”. “Ser de palabra”, diría Valverde.
Todo gira en torno a la creación, que es su vida (y viceversa), y “este libro / con linfa de ave / no permite /raíl / ni confesión directa”. Ni “escritura / de la inteligencia” (aunque incluya pensamiento) ni “del corazón” (aunque el amor aflore en la página 87). El timón de esta nave ha de llevarlo el lector. “No es / poesía ficción”. “¿Poética del espacio?” Bien podría. Por JRJ y por Oeste, su verdadero, moralejano territorio.
No, esta poesía ensimismada y “para el nadie” “no reluce”. Se aplica a eso de “Lo pequeño. / Tómalo”. Está concebida “cuando creías / en traslación / de lo vivido / a pizarra celeste”. “Ay la unción / de la todopoderosa / Poesía”.

NOTA: Esta reseña (en una versión ligeramente reducida) se ha publicado en EL CULTURAL

13.1.23

Marcelo y "Argentina 1985"

 
Vi hace poco la excelente película Argentina 1985, apenas una semana. Me encantó, sí. Es muy emocionante y el trabajo de Darín me pareció soberbio. De él y del resto, debo precisar, empezando por el director y coguionista, Santiago Mitre. No me extraña que haya ganado el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa. No es el primer premio importante que consigue y vendrán más. 
Mientras la veía no dejaba de pensar en mi familia argentina. Lo que no sabía entonces es que mi primo Marcelo Martínez es el location manager del film, esto es, el responsable de las localizaciones. En la fotografía aparece junto al protagonista de la cinta en el papel del valiente fiscal Julio Strassera. Lo he sabido por su orgulloso padre, Gonzalo, como su hermano Hugo, hijos de Paco y de Matilde, tíos de mi madre. 
A Marcelo, que nos visitó cuando era un adolescente y con el que recorrí Las Hurdes un buen día (imagino que todavía le dura esa sorpresa), le dediqué el poema "Vista de ciudad con transatlántico", un homenaje a la fotografía del mismo título de Horacio Coppola. ¡Enhorabuena!

11.1.23

"Forge of Destiny", contra las noticias falsas

Mi hermano Jesús, profesor titular en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura (campus de Cáceres) y, entre otras cosas, director del Campus Virtual de la misma, en su condición de coordinador del Grupo de Investigación Nodo Educativo, ha presentado, junto a Alberto González Fernández, Forge of Destiny, "el primer videojuego de aventuras multiplataforma diseñado para combatir los bulos y las noticias falsas". Está disponible de forma gratuita en la plataforma Steam y el patrocinio parte de la Fundación COTEC (que preside la exministra Cristina Garmendia) y la Universidad extremeña. 
La base académica del proyecto se recoge en el artículo Desinformación y multialfabetización: una revisión sistemática de la literatura, publicado en la revista Comunicar, una de las publicaciones científicas de referencia en el ámbito de la educación y la comunicación.
La recepción de este recurso educativo está siendo muy favorable. Me alegro mucho. Nunca antes había sido tan necesario saber distinguir entre la verdad y la mentira. Y cuanto antes, claro, mejor. 

En el adiós a Uriz

Leo que el aragonés Francisco J. Uriz, Paco Uriz para los más, ha muerto. Y bien que lo siento. Ha sido a los 90 recién cumplidos y en Zaragoza, su ciudad natal. 
Aunque poeta, pasará a la mejor historia de la literatura hispanoamericana contemporánea por su labor como traductor. De la poesía nórdica. Vertió a nuestro idioma la obra de más de 150 poetas de esas frías latitudes. Fue "un explorador en la jungla de las palabras", según su paisano Juan Marqués, que escribió un excelente artículo sobre él publicado en la revista Turia
Su trabajo -recordé en cierta ocasión- fue reconocido con la concesión, en dos ocasiones, del Premio Nacional de Traducción: en 1996 por Poesía nórdica (Ediciones de la Torre, 1995) y en 2012 por el conjunto de su obra.
La Academia Sueca le otorgó en 1975 el Premio de Traducción y en 2008 el Premio por la Difusión de la Literatura Sueca en el Extranjero. Por su parte, el Gobierno de España le concedió en 2008 la Encomienda de la Orden del Mérito Civil.
Cabe recordar, en fin, que fue el fundador de la Casa del Traductor de Tarazona.
Por este blog pasó algunas veces. Tenía el detalle de enviarme los libros que publicaba (en Libros del Innombrable, sobre todo) y cruzamos algunas cartas que me permitieron conocer un poco al hombre, trabajador incansable, sí, con gran sentido del humor, pero, más que nada, un apasionado defensor de la poesía y un lector con criterio. De cuanto he podido leer gracias a él, me quedo con la poesía de Kjell Espmark y, en concreto, de su libro La libertad del ocaso, donde el sueco alude al "estilo tardío". 
En la colección "Voces sin tiempo", de la Fundación Ortega Muñoz, publicamos una de sus traducciones: Partitura, de Gunnar Ekelöf. 
En las recientes listas de los mejores libros del año incluí Llueve en la taza, del danés Henrik Nordbrandt (otro poeta excepcional), traducido por él e ilustrado por Kike de la Rubia para Nórdica. Creo que es el último libro que publicó. Descanse en paz. 

9.1.23

Resistir


Y ahora qué, le pregunta Antonio Lucas al filósofo José Luis Pardo. Este responde: "Resistir. E intentar que las instituciones resistan. Y reconstruir una opinión pública. Un lugar donde se pueda hablar libremente. A mí no me preocupa que me llamen facha, pero sí que esa etiqueta funcione como una cancelación y esa opinión no se discuta. Que haya posibilidad de argumentar es imprescindible. No me preocupan los insultos ni el tono borde en el Parlamento, sino la vacuidad de lo que se discute".

(La fotografía es de Bernardo Díaz para El Mundo)

4.1.23

Pasos


Un domingo, delante de la casa de mi madre, Juan me preguntó: «¿Te has planteado alguna vez ir despacio?». Le respondí que no, que era incapaz de caminar de otra manera. «Pues peor para ti», aseveró

Aquí atrás, durante el paseo matutino, cerca de la estación, un señor mayor (más mayor que yo, quiero decir) se paró delante de mí y me preguntó: «¿Has estado en la Legión?». «No», contesté sorprendido y sonriente. Entonces añadió: «Pues lo parece, tienes paso de legionario»

Tiempo al tiempo. 

29.12.22

Lecturas de fin de año


Como he contado alguna vez, de los libros que leo, aparto los que me gustan especialmente y voy formando con ellos una inestable columna (parecida a la que forman los que tengo pendientes) en una mesa que está justo al lado de esta en la que escribo. Con la intención de comentar algo acerca de esas gustosas lecturas. (Estas, por cierto, llegan después de las listas y los análisis del año poético, que nadie se enfade.) El tiempo pasa y al final los buenos propósitos quedan en nada. O en poco, como ahora. Ya que la lluvia me impide dar el paseo, aprovecho la mañana para mencionarlos al menos, por si alguien se anima también a leer. 
Aunque del 21, La luz que enciende el cuerpo (Visor), de Ioana Gruia, es un libro que merece la pena. Por ejemplo, su primera parte, "Las mujeres de Hopper", título de un libro de cuentos que acaba de publicar. 
En Cantar qué (Pre-Textos), de Juan de Beatriz, un libro que, contra todo pronóstico, leí lápiz en mano, hay un conjunto de poemas emocionantes. 
La ruptura de una pareja puede convertirse en poesía, por más que ese doloroso trance, tan prosaico en principio, no parezca tenerla. Lo consigue Jesús Beades en Orden de alejamiento (Visor) y con una descarnada y llamativa belleza. 
También en el veterano sello madrileño (que sigue dando en el clavo muchas veces, mal que les pese a algunos), dos libros de un par de viejos conocidos: Luis Antonio de Villena y Juan Vicente Piqueras. Del primero, Lujurias y apocalipsis. Del segundo, La habitación vacía. De Villena (que había reunido hace unos meses en la editorial Milenio su poesía completa: La belleza impura) ahonda en su desangelada visión del mundo y se ve atrapado, con nobleza, en las redes de la decadencia (ajena) y la vejez (propia). No es ni de lejos una obra epigonal. 
Piqueras, por su parte, dialoga, como dice Landero, con la muerte y, sin lloriqueos ni patetismo, nos ofrece un puñado de poemas dignos del solvente poeta que es. 
Los haikus y tankas de Vaho, de Sergio Berrocal, encajan muy bien, por su sutileza y sencillez, en una colección que José Mateos ha sabido ahormar con una coherencia destacable. 
El médico y escritor colombiano Octavio Escobar Giraldo es ante todo narrador; sin embargo, Manual de hipocondría (Ediciones La Palma), es un libro de poesía excelente. Puede que ayude a comprender mi alta valoración, más allá de su dominio del lenguaje y de lo bien hilado que está, la condición de hipocondríaco profesional que uno ostenta desde temprana edad. Bromas aparte (bueno, lo de ser aprensivo es demasiado serio), el volumen me ha parecido impecable. Me extraña que Escobar Giraldo sea un poeta tan parco. A diferencia de lo que suele ocurrir con otros narradores, no se nota aquí esa condición, más allá de lo que de narrativos tengan estos lúcidos versos.
En "El deseo de los signos. Notas para una poética", un poema de Diciembres iniciales (Pre-Textos), Mariano Peyrou escribe: "Nada es insignificante" y "La realidad nunca ha hablado un lenguaje realista". Dan buena idea de lo que el poeta pretende. Nada al uso. Una poesía tan desconcertante como lúdica, tan del pensamiento como de la claridad. Escrita con "el deseo de fomentar la individualidad del lector". No apta para cobardes líricos. 
Me gustó mucho Autobús de Fermoselle, de la castellana Maribel Andrés Llamero, que inaugura ahora la colección Isla Elefante (dirigida por Ben Clark) con Los inútiles, un libro que confirma mis expectativas con creces y, me atrevo a decir, las de cualquier lector. Su "Arte poética" reza: "Esta tarde yo también quiero confesar, / como Sá de Miranda, / que gusto de lamer mis versos / con el mismo amor y dedicación  / que la osa a sus hijos / más necesitados". 
Precisamente Llamero firma la nota de la contracubierta de Astroblema (Isla de Siltolá), de Carlos Asensio, un libro personal, con voz propia, quiero decir, diferente a lo habitual en poetas de su edad, demasiado apegados a las simplonas modas parapoéticas. Podríamos decir que se trata de una singular lectura del Altazor de Huidobro, con el que, como afirma Llamero, dialoga. De "meteoro insolente" lo califica la profesora de la Universidad de Salamanca. 
Muy oportuno el rescate de Libro del frío (Galaxia Gutenberg), de Antonio Gamoneda, treinta años después de su aparición. Lo reseñé en la revista Ínsula y recuerdo bien la llamada telefónica del añorado Carlos Álvarez-Ude al colegio de Montehermoso, donde uno trabajaba entonces. Ahora le pone un brillante prólogo uno de los poetas que mejor le conocen, a él y a su obra: Tomás Sánchez Santiago. El autor, cabe añadir, de un librito tan breve como precioso titulado La belleza de lo pequeño (Eolas Ediciones) que reúne textos "contra la demasía", inspirados en las cosas cotidianas ("desde el sitio de las cosas") y "los seres suaves". De los que el poeta está siempre "cerca". Palabras que se acercan a una realidad que parece mirada por primera vez. Con sigilo y suma atención. En torno a lo que el leonés de Zamora denomina una "épica domiciliaria". 
En la benemérita colección Antologías de Renacimiento ve la luz Arderé siempre, del cántabro José Luis Hidalgo. Reúne poemas publicado entre 1936 y 1947. Por Extremadura pasó durante la guerra. Muy oportuna me parece esta salida a escena, en pleno año Hierro, de los versos del autor de Los muertos que ha editado su paisano Rafael Fombellida, que firma un enjundioso prólogo. Muerto joven, con veintiocho años, cuatro libros y algunos poemas sueltos conforman su legado. Suficiente para reconocerle un lugar en el canon literario del siglo XX español, como pone en evidencia este florilegio. 
Cómo he disfrutado leyendo los "perfiles" ("texto en tercera persona de un periodista sobre un personaje") que reúne el director del suplemento cultural de La Vanguardia y escritor Sergio Vila-Sanjuán en su libro Vargas Llosa sube al escenario (librosdevanguardia). Sí, un título que despista un poco. "Y otros perfiles de escritores y artistas de los que he aprendido", lo subtitula. También uno ha aprendido mucho al leer estos "encuentros, momentos, anécdotas y trayectorias" de y con gente tan interesante como Margaret Atwood, Enrique Badosa, Antón Castro, Annie Ernaux, Fumarolli. Vallcorba, García Márquez, Ishiguro, Susan Sontag, Pérez-Reverte, Kallifatides, Kundera, Claudio López Lamadrid, Martín de Riquer, Tom Wolfe, Kapuscinski, Barceló, Tomeo, Bofill, etc. Enseña y deleita, qué más se puede pedir. 
Dejo para el final el hermoso cuaderno que la colección Terre di Spagna dedica a la poesía de Jordi Doce, flamante autor del mejor libro de poesía de 2022 según El Cultural, y donde se recogen poemas del gijonés traducidos al italiano por Valerio Nardoni. 
Ah, y no me olvido de las revistas. Del espléndido número que la malagueña Litoral ha dedicado a las aves, pongo por caso (en la sección "Bandas sonoras", mi poema El mirlo"), y que consigue lo que parecía imposible: mejorar lo ya realizado en entregas anteriores. Un ejemplo a seguir. Una inevitable referencia. Como ocurre con Sibila, que es otro lujo del que sentirse orgulloso. En la última, entre otros hallazgos, poemas inéditos de Pureza Canelo, José Mateos, María Gómez Lara y Antonio Gamoneda, o un bonito texto del poeta polaco Tomasz Różycki sobre su paisano Adam Zagajewski. Destacaría. además, la pintura de Irma Palacios que ilustra la portada y el encarte de las páginas interiores. Y qué decir de Clarín, otro referente. Por desgracia, saca a la calle su último número (la echaremos de menos), el 162, donde encontramos las firmas de algunos colaboradores habituales: Uriarte (cuyos famosos diarios empezaron a publicarse en la cosmopolita revista asturiana), Cereijo, Benítez Ariza, Cilleruelo, Montesinos, Trapiello, etc. Javier Rodríguez Marcos, que tampoco es nuevo en esa plaza, publica "Cuaderno interrumpido de Tokio". La causa de la interrupción queda sutilmente expresada en la última anotación de su diario: "28 de junio de 2019. Atardecer en el paseo de los filósofos, junto al regato. Una llamada desde España. Allí es mediodía. creo que sí, pero no recuerdo —y ese era el objeto de la llamada—si Julián era donante de órganos. Era". Pérdidas, adioses. Llega 2023. 

27.12.22

Carlos Díaz Dufoo, hijo

Reconozco que no había oído hablar de este hombre, y eso que, según Vila-Matas es "un genio de las letras mexicanas". No sé si de verdad lo es (la palabra me da repelús), pero a mí me ha encantado Epigramas, que publica por primera vez en España la gaditana y exquisita Firmamento. Reúne lo que el editor denomina "formas breves" y que a veces son aforismos o reflexiones o sentencias y otra no sé sabe muy bien qué. Pecios, al modo ferlosiano, por ejemplo. 
Se añaden a la amplia muestra el delicioso "Ensayo sobre una estética de lo cursi" ("Lo cursi es un éxito que fracasa", "como la moneda falsa de la estética") y "Diálogo contra el éxito literario" ("El éxito es la muerte de la buena literatura, su inevitable degradación", "el peor enemigo de la elegancia"), dos títulos que harán salivar a cualquier letraherido. 
Aunque el libro se publicó en 1927 (cinco años antes de que su autor decidiera quitarse la vida), su actualidad sorprende. Y qué lenguaje gastaba "el aforista desconocido", sobrenombre con el que se le conoce en ultramar. "En un plano verbal, todo es posible", escribió, y estas otras joyas: "Regalaba, generosamente, las ideas ajenas". "Que tus obras sean frutos maduros, no fábrica de hombres industriosos". "De los libros valen los escritos con sangre, los escritos con bilis y los escritos con luz". "El bien en los hombres es cosa de metafísica; en las mujeres es cosa de moral". Y acaso el mejor: "Gastó largos años para hacerse un estilo. Cuando lo tuvo, nada tuvo que decir con él". 
"Me pregunto -con el autor de Suicidios ejemplares- qué caminos recorrerá Epigramas en este país. No puede hablarse de 'acontecimiento', porque ahora cualquier cosa lo es y porque, además, tal vez se trate de un sutil 'desacontecimiento'...". 
Confieso que pensé en el cínico utilitarista Pedro Sánchez al leer el primero de estos dos que copio. El segundo puede que nos afecte a todos, o casi. 

PRAGMATISMO
 
—Busca en tu acción el fin. 
—¿Y si surge una idea pura en mi camino? ¿Y si una teoría inútil llama a mi puerta? 
—Aplástalas y atranca ciegamente tu morada.

EL MAL LECTOR

Leía sin propósito, con la actitud humana normal para los conceptos y para las imágenes, sin comprender completamente los primeros ni dejar de comprender enteramente las segundas. Entendía mal. Entendía a veces. Desentendía casi siempre. Era un lector común.

24.12.22

Novedad

 

Aunque no estará en las librerías hasta febrero, ya lo anuncian en la página web de Tusquets

De cine

Hacía años -sí, años-, desde antes de la pandemia, que no entraba en una sala de cine. Da vergüenza decirlo, pero... Eso sí, para desquitarme, en cuatro días he ido dos veces. Acompañando a Yolanda, preciso, pues ella fue la que me animó a ver As bestas. Como de todo aquello que recibe el aplauso unánime, uno recelaba. Craso error. Es verdad que todo han sido elogios para el film de Sorogoyen (con guion del director y de Isabel Peña); palabras de encomio de personas cuyo gusto respeto, además. Alabanzas justificadas, ahora lo sé. Sí, me pareció un peliculón y me alegro mucho de haberla visto, por dura que sea. Tanto o más que el otro trabajo suyo que conozco, la serie Antidisturbios


La segunda visita a los Multicines Alkázar fue cosa mía. Vamos, que fui yo quien se fijó en la cartelera donde, para mi sorpresa (Plasencia no es un paraíso para cinéfilos, aunque aquí abunden), vi anunciada Lucian Freud: un autorretrato. Es un pintor que aprecio. Soy, en todo, más figurativo que abstracto. Más realista que imaginativo. El único cuadro suyo que he visto está en el Thyssen: "Reflejo con dos niños (Autorretrato)" y espero con ansiedad a que se inaugure el próximo febrero en el museo madrileño, con motivo del primer centenario del pintor británico (nacido en Berlín, nieto de Sigmund Freud), la exposición Lucian Freud. Nuevas perspectivas. Anuncian, además, que propiciará la edición del "primer catálogo exhaustivo de Freud en España".
La película, vuelvo al principio, es magnífica y uno aprende un montón. A apreciar aún más su arte, sobre todo. Y al personaje, un ser digno de su abuelo. El suyo es un arte pictórico, centrado aquí en el autorretrato, que no desprecia la tradición. Vamos, que se inserta en ella. En la de Rembrandt, Velázquez o Tiziano, por ejemplo. Luego que cada cual dirima su lugar en el canon. Y el verdadero alcance de su apuesta. Cuestión de gusto.  

21.12.22

Feliz Navidad

 

La lista. Las listas


He aquí la lista que envié a EL CULTURAL con los, para mí, mejores libros de poesía de 2022. Una lista única de autores españoles. Antes, eso sí, elaboré otras tres distintas, en función de las peticiones que iban llegando desde la redacción del suplemento. Primero, una de diez libros de autores extranjeros y otra con otras tantas obras de autores españoles e hispanoamericanos; después, una donde se fundían las tres categorías; y, por fin, la definitiva, en la que sólo debía incluir libros de poetas españoles. Ya que las tuve que confeccionar, ahí van. Por listas que no quede. 

POESÍA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA
 
Maestro de distancias. Jordi Doce. Abada
Viejas canciones rusas. Pablo Anadón. Pre-Textos
De traslación. Pureza Canelo. Pre-Textos.
Azul el agua. Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Laberinto. José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Arqueología. Ada Salas. Pre-Textos
Lo inesperado. Antonio Moreno. Renacimiento
El campamento de los aqueos. Javier Velaza. Visor
Poesía completa. William Ospina. Lumen
A cada cual su cielo, de Fabio Morábito. Visor
 
 
POESÍA EXTRANJERA
 
La Tela y otros poemas. Mirella Muià. Pre-Textos
Mundo. Ana Luísa Amaral. Sexto Piso
Meadowlands. Louise Glück. Visor
Llueve en la taza. Henrik Nordbrandt. Nórdica
La insomne felicidad. Pier Paolo Pasolini. Galaxia Gutenberg
U.S. 1. Muriel Rukeyser. Ultramarinos
Combate espiritual. Gorazd Kocijančič. Vaso Roto
La poesía del siglo XX en Rumanía. Visor
Bondo. Menna Elfyn. Trea
Un puñado de tierra. Poesía y pintura de Ucrania. Reino de Cordelia


POESÍA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y EXTRANJERA
  
Maestro de distancias. Jordi Doce. Abada
Viejas canciones rusas. Pablo Anadón. Pre-Textos
La Tela y otros poemas. Mirella Muià. Pre-Textos
De traslación. Pureza Canelo. Pre-Textos
Mundo. Ana Luísa Amaral. Sexto Piso
Azul el agua. Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Meadowlands. Louise Glück. Visor
Laberinto. José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Poesía completa. William Ospina. Lumen
La poesía del siglo XX en Rumanía. Visor


MEJORES LIBROS DE POESÍA 2022

Maestro de distancias, Jordi Doce. Abada
De traslación, Pureza Canelo. Pre-Textos
Azul el agua, Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Arqueología, Ada Salas. Pre-Textos
Laberinto, José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Lo inesperado, Antonio Moreno. Renacimiento
El campamento de los aqueos, Javier Velaza. Visor
Los reales sitios, Juan de Salas. Ultramarinos
Los inútiles, Maribel Andrés Llamero. Isla Elefante
Los planetas fantasma, Rosa Berbel. Tusquets