31.12.11

A pesar de todo, feliz 2012

"El arte de ser atropellado, conservando el amor propio. ¿No lo habré utilizado en exceso? A veces funciona, a veces no".
Tomas Tranströmer.

Un poema en Norbania

Llega el primer ejemplar de la nueva revista cacereña que dirige el juez (y poeta) Jesús María Gómez y Flores. Dentro, versos y prosas, claro. Entre los primeros, los de José Luis Bernal. Volvió hace tiempo a la poesía y afina un libro inédito, Tratado de ignorancia, libro que sus lectores y amigos estamos deseando ver en las librerías. Por eso me ha hecho una especial ilusión compartir páginas con él. En mi caso, con este poema:

FUERA DE TEMPORADA

Imagina uno aquello
silencioso y desierto.

Arenas que nadie pisa,
olas que a nadie mojan.

Restaurantes cerrados,
casas deshabitadas

y paseos vacíos
donde sopla el levante.

Del verano regresan
la luz, unas palmeras.

30.12.11

Retana / Hidalgo Bayal: "Caracteres"
















La edición "asequible" de Caracteres (la otra, de la que dimos cuenta aquí, la original, se limitaba a la lujosa edición de siete libros de artista) acaba de salir de la imprenta Romero de Jaraíz de la Vera con el sello de La Rosa Blanca y ya está en las librerías. Como la editorial es modesta y su catálogo sólo consta, por ahora, de dos títulos (el de Empalaos y éste), a la espera de una distribución digna (que ya se perfila), se puede encontrar en Plasencia (El Quijote), Madrid (en Antonio Machado, La Central, Paradox, por ejemplo, y en otras, algunas vinculadas a libros raros y de arte, como Panta Rhei, Gaudí y Gloria), Salamanca, etc.
"Es un libro en colaboración con el escritor Gonzalo Hidalgo Bayal, por el que siento admiración como lector y, además, es amigo. Es una experiencia positiva en tanto que el proyecto se hace libro, partiendo de la misma referencia: Elías Canetti y su singular obra El testigo de oído. Una aventura textual y plástica, un ensayo serio y divertido. Los libros a veces surgen de otros libros, Caracteres deviene de la obra de Canetti, de su lectura. No es del todo fácil que dos autores, un escritor y un pintor, lleven a buen puerto tamaña aventura que, independientemente de afectos y empatías, complicidades, haya rigor", comenta Retana.
El libro tiene dos partes, que son en realidad una sola: un extenso ensayo de Gonzalo Hidalgo Bayal y cincuenta dibujos (caracteres también), tantos como los personajes que inventó Canetti. "Con el nombre que él les asignó, un tanto atrabiliarios, son como anotaciones al margen, algo parecido a los garabatos sin ninguna pretensión -precisa Retana-. Surgieron sin pensar, salieron a vuelapluma, por su propio pie, como si el texto, al leerse, facilitara su forma. A veces la invención se manifiesta en cosas mínimas, no tiene por qué haber solemnidad, preparativos, escoger buenos materiales. Ésta no avisa, se embosca casi siempre. Es por eso por lo que nunca sabemos si la invención nos aleja o nos acerca. Una lectura parece dotarnos de una cierta invención, ves una cosa en otra cosa. El camino a seguir nunca es principio sino continuidad", concluye.

29.12.11

Calleja del Altozano: una carta

Hace unos meses, José Julián Barriga Bravo me envió el mecanoscrito de su libro Calleja del Altozano. Memoria de un lector inexperto que ahora publica Beturia (Madrid, 2012) con unos bonitos dibujos de Carlos Vilardebó. Después de leer, escribí al periodista extremeño la carta que copio a continuación:

Excelente libro, querido amigo. Ha sido un placer leerlo. Vaya por delante. Y eso que lo he hecho, ay, demasiado deprisa. Ya estoy deseando volver sobre él con la calma debida.
No hace falta que te diga que ese “formato”, entre el diario y el ensayo, la reflexión y la poesía (sí), la memoria y el olvido, me encanta. Ningún principio mejor que ese prologuillo lleno de gracia que le has puesto. Bueno, después del título, del todo acertado. Por no mencionar el irónico subtítulo.
Lo demás ya viene solo. Esa mezcla de las memorias de lo rural y, ya allí, de la infancia, y los contrapuntos literarios y filosóficos que van dando soltura al libro, aligerándolo a veces y adensándolo otras. Los nombres (y las citas) son elocuentes: de Pla a Jünger, de Seifert (¡cuánto me agradó esa obra!) a JRJ, de Espriu (¡qué injusto olvido!) a Baroja (y la anécdota cauriense y zapatillesca sobre la que escribiera nuestro Gonzalo Hidalgo Bayal) y… Canetti, Paz, Torga, Leopardi, Camus, los rusos, Manent (imprescindible), Unamuno, Andrade y hasta mis admirados Brines y Gil-Albert. ¡Hasta Jaccottet! Ah, y Eliseo Diego. No te falta nadie.
Detrás de tu libro hay un elogio de la lectura que debe ponderarse. Sobre todo por quienes hemos hecho de la lectura un modo de vida.
Déjame que te envíe (recuérdame tu dirección postal) el último libro del suizo, editado en Extremadura de la mano de la Fundación Ortega Muñoz.
De Hiperión, ya lo veo, has sacado un imperio poético que no hay poeta que se salte. Cultura, de la buena, que no falte. Tampoco escritura de la mejor: da gusto leerte y eso, ay, es muy de agradecer. Tu estilo sin retóricas ni falsos brillos, sobrio y elegante (muy extremeño, si se me permite el exceso) es casi lo mejor del libro. No es decir poco.
Me gusta también ese ir de lo local a lo universal (lo local sin fronteras). Ese cosmopolitismo garrovillense que es mucho más que muchos paletismos neoyorkinos. Un lugar, el tuyo, que es un mundo, el de todos o el de cualquiera que quiera irse a vivir en él.
Qué bien le va a venir este libro a nuestra literatura (otro exceso): a la extremeña y a la española, de la que aquélla forma parte.
Qué envidia de paseos, de casa, de patio, de jardín, de lecturas, de pueblo… Ay, los que no lo hemos tenido nunca. Los que desconocemos el nombre exacto de las cosas del campo, por ejemplo. Cuánto agradece uno que le rescaten para siempre un mundo que ya se ha ido, delante de nuestras narices de fin de siglo. Siente uno nostalgia de lo que no conoció, que diría Siza.
Qué estampas. Qué personajes (Dionisio El Tonto, pongo por caso, o tía P., la suicida). Qué paisajes (clasificados por Manguel o no).
Bien también por tu sentido del humor. Sordo, sin altisonancias de chiste. Ejemplar. Como cuando cuentas lo de las cerezas.
No te importará que te diga que tu libro me recuerda, a veces, al mejor Trapiello. Y lo digo como elogio, claro.
Muy bien por las alusiones y viajes a Portugal. A Marvao, por ejemplo.
Bueno, a qué seguir. Impecable, amigo.
¿Pegas? Ninguna. Si acaso algunas erratas o así: a veces das las fechas enteras y otras no (1984 u 84); Emilio La Parra (no “de la Parra”), o cuando hablas de Ángel Valente y no de José Ángel Valente. Nada más me ha llamado la atención.
Bueno, lo dicho, enhorabuena por ese libro y mil gracias por haberme permitido leerlo. Un privilegio, sin duda.
Sólo una pena: no haber llegado a tiempo de ser su (posible) editor.

Un fuerte abrazo,
Álvaro Valverde

(Nota: en la fotografía, el autor, a la izquierda, junto al periodista Fernando Ónega durante la presentación madrileña del libro.)

28.12.11

Chaves Nogales

Hace tiempo que Manuel Chaves Nogales entró en el grupo de escritores imprescindibles del siglo XX español. Como toda historia, ésta sería larga de contar. Corta o larga, el nombre de Andrés Trapiello (Las armas y las letras) estará ahí. Como el de María Isabel Cintas Guillén, autora de El oficio de contar, una completa biografía del periodista sevillano.
Lo que importa ahora es que Renacimiento, en su ejemplar colección Espuela de Plata, en edición de Cintas Guillén, rescata para los lectores dos nuevos libros del autor de Juan Belmonte, matador de toros; su vida y sus hazañas. Felicitémonos por ello.

La felicitación de Cálamo

En el invierno te pintas en el aire
ásperamente gris, te reconozco
como a un amigo excéntrico
de imprevisibles citas
que elige los momentos peregrinos
de la estación. ¿Tiritas como yo?
Vienes con frío, llegas
fiel a cualquier sorpresa de diciembre.

Carlos Pujol | Barcelona, 1936
Poema incluido en El corazón de Dios.
Ediciones Cálamo, 2011

27.12.11

Bibliofilia














No es ése un vicio mío; con todo, no está de más echarle un vistazo a estos dos blogs del género: El bibliómano, de Bibliographos, y Notabilia, "An in-progress registry of provenance, bindings, annotations, and other evidence for book history from the rare book collections at Princeton".
.

Troxler dixit

"La naturaleza de las cosas y su unidad primera no puede captarse sino desde el último escondrijo del alma humana. El interior de la naturaleza exterior está íntimamente relacionado con el interior de nuestra propia naturaleza... De ahí este hecho maravilloso: que mientras más nos adentramos en nosotros mismos, apartándonos de las apariencias, más penetramos en la naturaleza de las cosas que están fuera de nosotros". Ignaz Paul Vitalis Troxler (autor de la frase: "Hay otro mundo, pero ese mundo está en este"), citado por Andrés Ibáñez a partir de El alma romántica y el sueño, de Albert Béguin.

26.12.11

Regalar libros

«Gonzalo Hidalgo Bayal confiesa que no sabe regalar otra cosa, tal vez porque “un libro es el regalo más personal, ya que implica a la conciencia y al gusto tanto del que regala como del destinatario, y más perdurable, porque permanece doblemente en la memoria, como regalo y como texto. Personalmente, puedo hacer lo indecible por conseguir un libro si sospecho que a alguno de los míos les pueda interesar y convenir. Con suerte, es el mejor acierto”.   
Pero, pregunta Nuria Azancot, ¿cuándo nace el prestigio del libro como el mejor regalo? (...) Para Hidalgo Bayal también es cuento largo, “antiguo y selecto, de supremacía intelectual, paraíso cerrado para muchos. El prestigio social tal vez sea más cercano, un ingrediente añadido a la teoría de la clase ociosa. Creo que ahora los antiguos prestigios -social e intelectual- se han fundido en un prestigio nuevo, que no es de gremio ni de clase, sino democrático y común, popular y personal, de inmensa minoría y brotes humanistas (casi estoy por decir humanos')”.  
Gonzalo Hidalgo Bayal apuesta este año por Yo confieso, de Jaume Cabré, “una novela magnífica y voluminosa que compré un poco a ciegas, leí con gusto y he regalado con entusiasmo”, y por La noche feroz, de Ricardo Menéndez Salmón, “una de mis preferencias”».

25.12.11

Feliz Navidad

Natividad Mística. Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. 1500. Témpera sobre lienzo. The National Gallery. Londres.

24.12.11

Nota de prensa de Clarín

En el número 96 de Clarín. Revista de nueva literatura la catedrática de Literatura Rosa Navarro Durán descubre que una de las obras clásicas de la literatura catalana, la novela Curial e Güelfa, es en realidad una falsificación.
El erudito Milá y Fontanals en 1876 anunció el descubrimiento del manuscrito de una novela catalana del siglo XV, Curial e Güelfa; pero se calló un dato esencial: que la había escrito él mismo.
Rosa Navarro Durán aporta las pruebas de la verdad de lo afirmado ya hace veinte años por Jaume Riera i Sans. Se las proporciona la propia literatura, porque en el texto del Curial e Güelfa pueden verse claras huellas de la lectura de La Celestina, del Lazarillo, del Cortesano de Luis Milán, del Quijote, de las Novelas ejemplares, del Marcos de Obregón… y de Los novios de Manzoni, la obra que tanto le gustaba al cultísimo Milá.
Además, el modelo que guió a la ingeniosa pluma del genial creador fue Tirant lo Blanc. El Curial encierra sorprendentes misterios, pero su autor dejó en la propia obra claves para que los resolviéramos y para que gozáramos de esa espléndida creación romántica, que calificó el propio Milá entre “gótica y renacentista”: gótica a lo Walter Scott y renacentista porque estaba creada por uno de los escritores de la Reinaxença. La ironía que recubre esa divertida historia medieval nos ayuda a descubrir esa genial superchería.

23.12.11

Dan

Mi alumno Dan Jacob se va. Vuelve a su Chile natal. La culpa, claro, de la crisis. Sus padres vinieron hace unos días a decírmelo. Lo comentamos después en clase y uno de sus compañeros no pudo evitar las lágrimas. Le echaré (le echaremos) de menos. Está en el colegio desde los cuatro años, lo que quiere decir que lleva seis años en ese grupo. Tres conmigo.
Es un chico sensible, curioso y capaz que por su calmada forma de ser y su peculiar acento -sobre todo por el seseo- daba a la clase, tan movida ella, un tono, digamos, agradable. O distinto.
Ya no podré bromear con él a propósito del desfase horario ni escuchar sus interminables y liosas explicaciones cuando algo no salía como él esperaba.
Nos hemos hecho una foto de grupo, para que se lleve un recuerdo, y le hemos entregado un cuaderno donde cada uno ha ido escribiéndole algo.
Con motivo de la concesión del Cervantes a Nicanor Parra, leí en clase tres poemas y él estuvo muy orgulloso de saberse paisano de tan insigne y anciano poeta. A partir de ahora los terremotos que sufrirá serán otros. No sé si más intensos que los de 4º A, pero sí más reales. Con todo, antes de ayer, al terminar la fiesta de Navidad, en la que estuvieron bastante tranquilos, su amigo Jorge, apenado, no tuvo más remedio que decirle delante de mí: "¡Jo, Dan, ahora que empezamos a portarnos bien, te vas!"

22.12.11

Félix Grande, fieramente humano


















Cada vez que coincidía con Félix Grande (hace unos años, con cierta frecuencia), me preguntaba por la poesía. Solía decirle que poco, pero que algún poema escribía (entre otras cosas, porque él mismo me advirtió de lo peligroso que era olvidarse de hacerlo por culpa de un eventual servicio público que además, como acabó sucediendo, ningún político me iba a agradecer) y me contestaba siempre que lo mío era suerte porque a él ya no le salía. Se ve que aquella racha pasó. Hace unos meses publicaba en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores la última edición de su poesía completa, Biografía, con prólogo de Ángel Luis Prieto de Paula, donde se incluía un extenso poema inédito: La cabellera de la Shoá (que no conozco), y ahora, en la colección Palabra de Honor de Visor, Libro de familia. El título no deja lugar a equívocos. Hay poemas destinados (más que dedicados) a Francisca o "la Paca" o "Curra", su mujer (último Premio Nacional de Poesía); a Guadalupe, su hija (también poeta); a su padre y su madre (que le nació en Mérida en plena Guerra Civil), a su suegro, el pintor republicano Lorenzo Aguirre... y a sí mismo, al "hijopaterno de mí".
A una edad ya avanzada, Félix Grande hace recuento, recuerda, pide perdón, se confiesa, conversa con los vivos y con los difuntos y todo eso (y más) lo hace, "criatura del dolor", desde el desgarro, desde la visceralidad, desde la inmediatez, desde el exceso, a tumba abierta, como quien redacta un testamento para intentar saldar las cuentas pendientes con su dura, difícil, particular e intensa existencia, para tirar por tierra el odio, la culpa, el miedo, la humillación y el rencor, que tanto y tan largo ha padecido y que por medio de la fraternidad, el perdón y la piedad parece haber superado por fin. Al fondo, claro, la infancia y, ya allí, la posguerra y, cómo no, la pobreza, "la cultura de la pobreza".
Poesía inspirada, que parece surgida a borbotones; excesiva, ya se dijo, y hasta brutal a ratos, escatológica por momentos incluso; más preocupada de lo que se dice que del decir mismo; vanguardista dirían algunos, superrealista para otros, llena de fuerza en todo caso, con  versos, rimas, versículos, poemas en prosa y prosas con poesía (como en las notas esenciales de "La letra pequeña"); despojada, esencial e innovadora; con palabrotas, neologismos y vulgarismos; poesía hablada más que escrita (qué bien hubiera venido un cedé con los poemas dichos por el propio poeta: yo, al leerlos, le he escuchado); urgente, veloz, directa, que huye de la poesía vacía, la más culturalista (que no culta) y lujosa; humana más que humanista, fieramente humana. Y ya que lo cito, llena de homenajes a sus maestros. A los clásicos (de Cervantes a Kafka) y a los contemporáneos: Blas de Otero, sí, pero también a José Hierro, Antonio Machado (a quien dedica uno de los extensos poemas del libro), César Vallejo... Deudora de otro magisterio capital: el del flamenco, una forma de ser y de sentir y de vivir que él centra en su larga historia y su indudable verdad, la de otros maestros: La Periñaca (que dijo aquello de "cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre", una poética asumida por Grande), Paco de Lucía, Antonio Chacón, etc. Y otra música, más lejana: la de Bach.
"En el principio fue la angustia, /  la humillación, el miedo, el hambre", escribe. Le he escuchado muchas veces citar a su amigo Saramago, aquello de que "el hombre es un animal inconsolable". Y para luchar contra ese destino maldito Félix Grande ha optado, optó, por la palabra, porque "las palabras han nacido para erguir a las emociones". Por la Poesía, tan cercana a la pobreza y al dolor, pero tan rica y consoladora, aunque no salve.
Qué a gusto se habrá quedado el poeta tras escribir este libro. Ninguna terapia mejor. Eso sí, consciente de que, a pesar de eso (o a su favor), quien escribía el libro era alguien en pleno ejercicio de sus facultades poéticas; alguien que, sin querer (o queriendo, vete a ver: por pura necesidad), volvía a hacer verdad ese tópico de que hay poetas que siguen escribiendo buenos libros al final, es un decir, de su vida y no sólo cuando son jóvenes o, como Rimbaud y su admirado Claudio Rodríguez, todavía adolescentes. Qué lección, Félix.
En la foto de Alenarte, F.G. y F.A.

21.12.11

Carolina

Se termina el año del centenario de Carolina Coronado, poeta romántica en una España que no lo fue, natural de Almendralejo, y se queja Carmen Fernández Daza, estudiosa de su obra y autora de un libro fundamental: La familia de Carolina Coronado. Los primeros años en la vida de una escritora, editado por el ayuntamiento de su ciudad natal, de que haya pasado en Extremadura sin pena ni gloria. Eso, lo tengo claro, no hubiera ocurrido en tiempos recientes, cuando la sensibilidad de las instituciones era otra. Basta recordar lo que se hizo con José María Gabriel y Galán, que no fue poco. Que conste, eso sí, que la responsabilidad de organizarlo era de las anteriores autoridades culturales, si bien las actuales estuvieron a tiempo de suplir ese desinterés. Pues bien, a modo de colofón, el lunes se inauguró en la Biblioteca Regional de Extremadura la exposición bibiliográfica 'Carolina Coronado o el despuntar de las escritoras extremeñas'. Conviene aclarar que "esta exposición se exhibió ya en Almendralejo hace algunos meses y ahora llega a la Biblioteca Regional tras la solicitud cursada por su nuevo director, Joaquín González Manzanares". Algo es algo.
Por este motivo, recupero un poema que envié a un reciente homenaje que se celebró en Almendralejo, donde recreo el tono de los álbumes de CC y que está inspirado en un poema suyo dedicado al terremoto de Lisboa.

EN UN ÁLBUM DE UN POETA EXTREMEÑO AFECTADO POR EL TSUNAMI DE JAPÓN

Ahora que en Japón tiembla la tierra
y los muertos se cuentan por millares,
recuerdo tu poema para el álbum
de una dama que vivió en Lisboa.

Evocaba el horrible terremoto
que arrasó la ciudad y casi acaba
con uno de los sitios más hermosos
que concibió la mente de los hombres.
Entre ruinas, incendios y derrumbes,
entre escombros y casas devastadas,
por la desolación y las cenizas,
rememoras su shock y su deriva.

Le adviertes, eso sí, que, cuando pare,
“cuando el estruendo horrible haya cesado,
cuando la luna venga tristemente
a visitar al pueblo sepultado”,
ni se vaya ni tiemble, que las sombras
que “gimiendo errantes giran”, no son muertos,
sólo huérfanos y madres que suspiran
“en torno a los sepulcros entreabiertos”.

Plasencia, primavera de 2011
(Nota: en la fotografía de Pakopí (Hoy), se ve a Carmen Fernández Daza detrás de una de las vitrinas y, al fondo, un retrato de la poetisa almendralejense.)

20.12.11

Cosecha del 59

Elías Moro escribió el pasado 8 de noviembre en su blog, El juego de la taba: "Hace un tiempo, (...), caí en la cuenta, gozosamente, de que tengo algunos y buenos amigos, magníficos escritores y personas, que, por esas casualidades de la vida, nacieron (nacimos) el mismo año.
Y esa casualidad me ha llevado a querer lanzar otra tirada de estas tabas y crear una nueva etiqueta que se me ha ocurrido titular Cosecha del 59.
Envié un correo a todos ellos dándoles cuenta de mi intención y todos -ya os he dicho que son buenos amigos- respondieron de buena gana a mi capricho que incluía el deseo de que en lo posible fueran textos inéditos". Ese mismo día, añado yo, se puso en marcha el proyecto y a uno le ha tocado, por aquello de las fechas, la séptima entrega, después de Aramburu, Moro, Fombellida, Flórez, Sanmartín y Mena.

19.12.11

Llega Norbania

Jesús María Gómez, juez y poeta, y María Adela Cornejo son las almas de Norbanova, asociación cultural que, a su vez, edita la revista Norbania. Su primer número se presenta mañana martes, 20 de diciembre, a las 20:30 horas en el Gran Café de Cáceres. Suerte y larga vida, amigos. Que esto no parezca un erial.

Última hora: rumores

Ya se oyen, Rubén, los claros rumores. Según diversas fuentes (no Eugenio), se dirige hacia Mérida un presunto cortejo de paladín y paladina. Van llegando, como las muñecas de Famosa al portal. Ya era hora. Casi un año después, habrá, al parecer, director en la Editora (que está, por cierto, en plena mudanza) y responsable (¿o debo decir responsabla?) del Plan de Fomento de la Lectura. Para este cargo, el nombre se da por seguro. Si se confirman las nominaciones, unos se alegrarán, a otros les dará la risa floja, los de más allá lo verán lógico (yo entre ellos: todo encaja) y, en fin, se podrá constatar el inmenso poder político de cierto pueblo de la provincia de la Cáceres del que todos parten -bien- camino de la capital autonómica. Puro fluxus.

Sibila y Turia

Llega el número 37 de la sevillana Sibila, tan hermosa e interesante como siempre y, entre poemas y relatos de Hugo Mujica, Verónica Zondek, Miguel Ángel Zapata o Marina Perezagua, y pinturas poderosas de Walton Ford, se encuentra uno con otras sorpresas, como el Canto III de Han venido unos amigos, de Antoni Marí (tengo entendido que la edición en castellano de Han vingut uns amics aparecerá pronto en Periférica, no sé si en versión del desaparecido Félix Romeo, que firmó la del poema del mismo libro que publicó Turia) o "Para un retrato de Sophia", del ensayista Eduardo Lourenço, al que acompaña "Invocando a Pessoa", un extenso poema de la esencial poeta portuguesa Sophia de Mello Breyner Andresen (a la que tan bien tradujo Ángel Campos).
Ah, también aparecen tres poemas inéditos de uno ("El muro", "Junto al río" y "El mirlo") que, más adelante, puede que vaya colgando por aquí.
La recién mencionada Turia llega al redondo número 100 y, por eso, viene de lujo. En "Letras", Taller" y "Pensamiento", colaboraciones de Javier Marías, Vila-Matas, Echenoz, Magris, Martínez de Pisón, la fallecida Ana María Navales (junto a Raúl Carlos Maícas, impulsora de la revista turolense) o Javier Gomá. El amplio "Cartapacio" está dedicado a Soledad Puértolas, con motivo de su ingreso en la Real Academia, aunque supongo que no hacía falta esa excusa para hablar bien de su literatura. Además de las reseñas de "La Torre de Babel", no quiero olvidar dos de mis secciones favoritas: "Conversaciones", donde un inmenso Juan Carlos Soriano entrevista a José Manuel Blecua, director de la Española, y "La Isla", con una nueva entrega de los diarios del director, Maícas, del que ayer colgué aquí palabras que hice -y hago- mías.
Hablando de olvidos, dejo para el final la sección de "Poesía" donde, salvo contadas excepciones, haberlas haylas (uno póstumo de Tomás Segovia, por ejemplo), poetas de primerísima fila, poetas "de verdad", ofrecen poemas que, a mi modesto entender, no están a la altura. A la de sus afamadas obras, digo. Será que nadie es perfecto.

18.12.11

Palabras de Maícas que hago mías

"Este islote provinciano es, mal que me pese, nuestro escenario más recurrente. Mi campo de batalla. Aquí percibo certezas y reconstruyo conjeturas. Aquí, a veces, sufro incompetencias varias o la peligrosa actuación de aquellos que sólo se alimentan de la envidia que les genera la supuesta felicidad ajena.
En ocasiones, todo son cruces de caminos, temores sin fundamento, maledicencias, chismes o cotilleos que nos ayudan, con su zafiedad o su sutileza, a ir madurando. Que nos desatan la risa amarga o nos ayudan a ordenar nuestro depósito de vivencias, silencios, denuncias y perspectivas. 
(...)
Por todo ello, escribir este diario es la única forma de vengarme de la vida que llevo.
(...)
Atrapado en la ciénaga del malestar existencial, solitario y huérfano de cariño, emprende uno todos los días la aventura claustrofóbica y angustiosa de ir narrando por capítulos cómo va nuestra supervivencia en territorio comanche".

17.12.11

Demolición

Decía aquí atrás Antón Reixa, y con razón, que "la cultura puede convertirse en una beneficencia". Me temo que ya estamos en ello. Al menos en Extremadura. Lo del Festival de Mérida, todo un escándalo, o lo de la orquesta son muestras evidentes de esa demolición que llega. Espero que Castelo, que ayer se entrevistó con Monago, además de hablar de la Real Academia y sus proyectos, le explicara la gravedad de la situación, como se deja entrever en la nota periodística ("se habló de los «tiempos de crisis» y su incidencia en la cultura regional"). Sí, esa es la clave, porque esta gente, de cultura, ná de ná.
Por seguir, Cumbreño piensa enviar una carta a la dirección de Canal Extremadura para ver si se puede evitar que uno de los escasísimos programas culturales de la televisión española (La isla de viernes) desaparezca. Uno ya ha firmado. Para poco, bien lo sé. Al parecer, el último está previsto que se emita el 29 de diciembre.
Por cierto, ganas le dan a uno de añadir a cada entrada de este blog  lo que Forges (con Haiti) a sus viñetas: "No te olvides de la Editora". Muerta en vida. Pues eso.

16.12.11

Palabras en el Verdugo

Cuando Juan Ramón Santos nos confirmó que algo habría que decir en el acto de reapertura de la Sala del Verdugo, Hidalgo Bayal echó mano de la literatura y citó la socorrida frase de Bartleby, el personaje de Melville: "Preferiría no hacerlo". Como buen discípulo, y sin insistir dos veces, me puse manos a la obra y pergeñé el texto que voy a leer a continuación, no sin antes encomendarme al santo del día, San Juan de la Cruz, patrón de los poetas. Una vez escrito se lo pasé a Gonzalo que me dio un benévolo "visto bueno", más que nada por quitarse de encima el mochuelo cuanto antes. Hablo, pues, en nombre de los dos. O, mejor, leo en nombre de los dos.  (En ese momento Gonzalo añadió: "Somos escritores por escrito".)

Evocaba hace poco lo que ha significado para muchos ciudadanos de Plasencia, entre los que nos contamos, el confortable salón de actos del Aula de Cultura, más conocido, por algunos, como el Club del Verdugo, denominación atribuida a Gonzalo Hidalgo Bayal. Fue a mediados de noviembre, en la presentación del libro de Álex Chico. Aquí asistimos a no pocas sesiones del cine-club (de, pongo por caso, un clásico del género: El año pasado en Marienbad, una peligrosa decisión que le pudo costar la vida a su programador, un tal Gonzalo Hidalgo Bayal), presentaciones de libros (cuánto me impactó la de Cantos de Plasencia, del mexicano Hugo Gutiérrez Vega), recitales musicales (de Pablo Guerrero, por ejemplo), conferencias (del vehemente Santiago Amón –que no Antón, alma de esta sala durante años- o del tranquilo Gonzalo Hidalgo Bayal, que disertó una vez sobre los goliardos), etcétera, etcétera, etcétera. En lo personal, tanto Gonzalo como yo hemos presentado aquí libros nuestros y una vez lo hicimos al alimón.
Durante años, de Caballero Bonald a Bernardo Atxaga, el Aula de Literatura "José Antonio Gabriel y Galán" tuvo en este lugar su sede portátil y por ella pasaron 28 escritores. Luego han seguido pasando, hasta 56, pero por el flamante auditorio de Santa Ana. Es verdad que fuimos Gonzalo y yo quienes la fundamos, pero sería injusto olvidar a nuestro querido amigo Ángel Campos Pámpano, a la sazón presidente de la Asociación de Escritores Extremeños, el principal instigador de esta aventura; una aventura fundamental en lo referente al definitivo abandono de nuestro secular atraso literario, un hito que conviene recordar hoy en presencia del Director General de Promoción Cultural de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura, para que lo tenga en cuenta a la hora de aplicar los dichosos recortes presupuestarios.
Es justo mencionar también a la Caja de Ahorros de Extremadura, que gracias a la complicidad del citado Santiago Antón, ha venido ejerciendo de patrocinadora desde el principio. Y, cómo no, a los institutos de secundaria, a sus alumnos, equipos directivos y profesores, que han aportado el imprescindible ingrediente pedagógico al invento. Por no hablar otra vez de los fieles que en número suficiente -y, a días, hasta abundante- nos han acompañado.
Sí, por fin recuperan los ciudadanos placentinos el Verdugo, de lo que muchos nos alegramos. Se renuevan las butacas, se pintan las paredes en blanco y negro, cambia la mesa presidencial y sus altos sillones tapizados de terciopelo, se instala la calefacción (para que no tengamos que repetir aquella famosa frase de mi padre: “María José, ¡cuántos resfriados nos hemos pillado aquí!”), aunque con esos cambios no volverá aquella pregunta mágica, inevitable, que flotó durante años sobre este local, noche tras noche, detenida en nuestra memoria para siempre: "¿Su poesía es vertical u horizontal?".
"Nosotros, los solitarios", dijo Nietzsche, una frase a la que solemos acogernos los escritores y, en especial, los poetas. Escribir es una tarea ingrata por lo que tiene de soledad y aislamiento, de ahí que cualquier reconocimiento por parte de los lectores -del público, de la inmensa minoría-, por mínimo que sea, resulte tan gratificante. No digamos si es en la patria chica, en la que uno, ay, nunca es profeta. Así entendemos este gesto del Ayuntamiento, de su Concejalía de las Artes, hacia Gonzalo y hacia mí al dedicarnos ahora esta sala.
Con actividades como la del Aula de Literatura, no nos cabe duda, se contribuye al fomento de la cultura (y de la lectura, por supuesto) y, de paso, se hace ciudad y nosotros estuvimos encantados de que así fuera. Lo mismo que, después, han seguido haciendo Nicanor Gil y Juan Ramón Santos. Ése ha sido todo nuestro mérito.
No siendo Gonzalo y yo abogados o arquitectos para ponerle a un despacho o a un estudio Hidalgo & Valverde; ni empresarios, como los de esa fábrica de vigas y otros hormigones que había en la A-5, a la altura de Maqueda: Pujol y Castelo; ni tan osados como para escribir, como Bioy y Borges -o como Benítez Reyes y García Montero-, una novela a cuatro manos, sólo había una posibilidad de unir nuestros respectivos apellidos y consolidar, de paso, nuestra ya vieja amistad, y esa feliz coincidencia ha llegado bajo la forma de una modesta placa situada en un discreto rincón de ese lugar donde, tanto Gonzalo como yo, hemos pasado horas gustosas. Gracias.

NOTA: Este texto, como dije al principio, se leyó anoche en la Sala Verdugo en presencia del alcalde la Plasencia, Fernando Pizarro, del mencionado director general, de algunos concejales (Prieto, Custodio y Nisa), del diputado regional Francisco Martín y de numeroso público entre el que cabe destacar un grupo de compañeros y amigos. La mayoría, con todo, eran aficionados a la música. Después de escuchar el magnífico concierto de Pacombo, me confirmo: lo importante de la velada fue el jazz.

15.12.11

Lengua de madera

He aquí un libro ideal para celebrar la festividad de San Juan de la Cruz, patrón de los poetas. Esta Antología de poesía breve en inglés, como reza el subtítulo, ha sido publicada en una nueva colección de La Isla de Siltolá (este editor no deja de sorprendernos): Nuevas traducciones, cuya directora es Ana Pérez Vega, y es una fiesta en sí misma.
Su traductor y artífice, Hilario Barrero, neoyorkino de Toledo (1946), que ha enseñado español en la Universidad de Princeton y en la actualidad es Profesor titular en BMCC (CUNY), estudioso de la obra de Félix Urabayen (del que la Editora Regional publicó en 2005 La última cigüeña, en edición de Simón Viola), diarista y poeta, la comenzó hace treinta años, a partir de un poema de Pound. Ahora ocupa más de trescientas páginas (hermosamente editadas, cabe precisar) y recorre cuatrocientos años de poesía en inglés, tanto inglesa como norteamericana. Lo único que une esos centenares de poemas, sí, es su brevedad, algo que la hace aún más eficiente, acercándola a esa intensidad, economía y concisión que siempre ha caracterizado la palabra poética.
No puedo anotar el nombre de todos los poetas incluidos. De unos se traduce un solo poema y de otros, varios. Me quedo con los de Emily Dickinson ("Di la verdad pero dila oblicuamente", por ejemplo), Yeats, Frost, W. C. Williams, Lawrence, Pound, Sassoon, Macleish, E. St. V. Millay, Parker, L. Hughes, Auden, Ewart, Gilbert, Bly, Oliver, Simic, Heaney, Kooser, Glück, Brown y Lux. Y hay muchos (y mucho) más.
Como curioso, señalaría el poema "Ya se van los pastores", de Dudley Fitts (1903-1968), que comienza: "Señora, todos los pastores se han ido / a Extremadura, llevándose las ovejas con ellos", y termina, seis versos más abajo: "Los pastores, Señora, se han ido a Extremadura, / hacia el este, hacia el amanecer".
Pocos libros ayudan más a la poesía que los de este tipo. Misceláneas que nos permiten, en su esencial variedad, captar esa riqueza múltiple que define lo poético, más allá de escuelas y tendencias reductoras. En efecto, esta antología es un asequible "catálogo de deslumbramientos" que no debería perderse ningún letraherido.

GRATITUD A LOS VIEJOS MAESTROS

Cuando caminamos o paseamos por el lago helado
ponemos los pies donde nunca han estado.
Andamos sobre lo no andado. Pero nos sentimos intranquilos.
¿Quién está ahí abajo sino nuestros viejos maestros?
El agua que en otro tiempo no podía resistir peso humano
-éramos estudiantes entonces- sostiene ahora nuestros pies,
y se extiende una milla más allá de nosotros.
Bajo nosotros los maestros, y alrededor la tranquilidad.

Robert Bly (1926)

Nota: Sin haberlo preparado, tres amigos hablan hoy, precisamente hoy, de la misma antología: José Luis García Martín, Elías Moro y Andrés Trapiello.

14.12.11

Invitación

Se reabre oficialmente al público la antigua Aula de Cultura de Caja de Extremadura, situada en la calle del Verdugo, rebautizada como “Sala Verdugo”. Con motivo de su reapertura, la sala será dedicada a los escritores Gonzalo Hidalgo Bayal y Álvaro Valverde, que pusieron en marcha en ese mismo lugar, en el año 1997, el Aula de Literatura “José Antonio Gabriel y Galán”.
Tras el breve acto inaugural, tendrá lugar un concierto del grupo Pacombo Jazz, integrado, en gran medida, por músicos placentinos, que interpretarán diversos temas de jazz clásico con alguna pincelada de jazz latino.

Hasta aquí lo sustancial de la invitación que llega desde la Concejalía de las Artes de Ayuntamiento de Plasencia. También lo recogen en el HOY y Digital Extremadura. Lo importante de la noche, of course, el jazz.

13.12.11

Azúa

Antonio Lucas entrevistaba al profesor, novelista, poeta y bloguero Félix de Azúa a finales de noviembre en El Mundo. Allí nos enteramos, entre otras cosas, de que este barcelonés del 44 ha abandonado su ciudad natal para residir en Madrid, una decisión relacionada con su inminente paternidad.
El sábado publicaba en El País "Un descalabro", interesante artículo, propio de uno de nuestros pocos intelectuales (no sé si "melancólico") de verdad, en el que confiesa que, lo mismo que muchos españoles, ha dejado de votar socialista. Como bien dice, "ha de ser un caso frecuente, así que (excúseme la inmodestia) escribo en nombre de varios centenares de miles de ciudadanos que han rechazado la imposible candidatura del PSOE. Y la causa es fácil de resumir: creo que han caído en el más absoluto desconcierto". 

12.12.11

Natalia

Ayer cumplió 11 años mi sobrina Natalia; medio cacereña y medio cordobesa, como su nombre. Le recordaba al felicitarla que va con el siglo, lo mismo que su bisabuela Feliciana iba con el suyo: el XX. Soy también su padrino, aunque no creo que esté a la altura de ese difícil cargo honorífico. Y eso que ella está cerca, no como mi otro ahijado, Adriano, que nació y vive en Bruselas.
Desde pequeña, Natalia es una lectora voraz. Sin ser de la Casa de Alba, compartimos también la afición por las jaquecas, que padecí de niño, como ella. Ojalá se le pasen, como de joven me ocurrió a mí.
Nunca olvidaré la mañana en que su padre, mi hermano pequeño, le dijo al nuestro, pocos días antes de morir, con la voz entrecortada, que iba a ser de nuevo abuelo. No sé si Ramón llegó a darse cuenta; eso sí, sonrió.

11.12.11

Circunscripciones

Este es el llamativo título, por lo poco poético, del último libro de Luis Javier Moreno (Segovia, 1946), un poeta necesario de larga trayectoria, autor de libros importantes, que, sin embargo, no suele aparecer en los inventarios líricos que, cada poco, van dando cuenta del panorama. Poco importa. En este volumen, que publica Isla del Náufrago Ediciones, LJM reúne sus "poemas sobre lugares" -de ahí la pertinencia del título-, escritos entre 1965 y 1995. "Cualquier ciudad, afirma en el prólogo, tiene su gramática propia" y él ha interpretado la suya, gracias a estos "textos de naturaleza espacial" que no dejan de ser los "lugares de una (mi) vida", a Salamanca, donde estudió Filología Románica y comenzó a escribir y a publicar junto a otros amigos como Tomás Sánchez Santiago (al que dedica un intenso poema, "Decorados y representación") o Ángel Luis Prieto de Paula (destinatario de "El programa") y donde tuvo lugar un encuentro capital, en lo personal y lo literario: con Aníbal Núñez, que a uno se le aparece, por ejemplo, en el poema "Salamanca. Personajes (2): en-del 36"; a Cádiz y Cidaria ("un sitio real y mítico para mí"), donde vivió y trabajó cuando era muy joven  (Felipe Benítez Reyes fue alumno suyo), y a Granada, con Lorca al fondo.
El libro lleva, además del mencionado prólogo escrito por el autor, otros tres, uno por cada parte. El primero, "Más allá de la contemplación", sobre los poemas salmantinos, lo firma José A. Gómez Municio; el segundo, al frente de los poemas gaditanos, "El salario de las flores", Gustavo Martín Garzo y, el tercero, por fin, delante de los poemas granadinos, "Jardines abiertos", Juan Varo Zafra.
Martín Garzo, que conoce muy bien al autor de Circunscripciones, resume a la perfección el espíritu y la letra del poeta castellano: "A la manera de los epicúreos, que, hasta cuando su casa estaba en llamas, se tomaban tiempo para comerse el pan y beberse el vino, escribir es para Luis Javier Moreno el arte discreto y noble de la supervivencia". ¡Que dure!

10.12.11

El Nobel de Tranströmer












En la página oficial del premio puede verse y oírse la Nobel Lecture de Tomas Tranströmer donde, por culpa de su afasia, se ha sustituido el tradicional discurso del galardonado por la música y la lectura de poemas suyos traducidos a varias lenguas, la española entre ellas (minuto 35).
Y ya que citamos al poeta, nada mejor que leer el artículo que dedicaba a su poesía Juan Antonio González Iglesias en Babelia el pasado sábado.

9.12.11

Retratos

Cumbreño, el editor, ha colgado unas fotografías de la presentación placentina en La Puerta de Tannhäuser. El tipo de la segunda, el del primer plano, c'est moi. Como diría mi padre, no estoy serio, es que soy así de feo. Esa imagen, y cualquiera que uno ve últimamente (como las de la presentación del libro de Álex Chico), me lleva a unas palabras de Tomas Tranströmer, tomadas de las páginas finales de su antología El cielo a medio hacer: "Uno se siente siempre más joven de lo que es. Dentro de mí llevo mis rostros anteriores, como un árbol lleva los anillos de la edad. Es la suma de ellos lo que es «yo». El espejo ve solamente mi rostro ulterior, yo conozco todos mis anteriores". O, en un registro distinto, a unos versos de Javier Salvago, de su último libro, Nada importa nada: "Sucede / que no me reconozco ni me siento / en mis fotografías de este tiempo".

8.12.11

Eliot


















No conocía esta fotografía. O no la recordaba. Me resulta chocante ver así a uno de mis poetas favoritos, uno de los mejores, o eso creo, de todos los tiempos. En el pie -que ilustraba el pasado sábado una reseña de Jordi Llovet sobre La aventura sin fin, una antología de ensayos del poeta que ha publicado Lumen- rezaba: T. S. Eliot (St. Louis, Misuri, 1888-Londres, 1965, Nobel en 1948), en 1957.- Slim Aarons / Getty Images.

7.12.11

Chus Visor y sus vicios

Según Elsa Fernández-Santos, «el veterano editor Chus Visor lleva a gala sus tres vicios: la poesía, el fútbol y la cerveza. "No, no, pero el orden no es ese", corrige de inmediato. "Primero el fútbol, luego la cerveza y, después, la poesía"». Lo contó en El País.
Por cierto, sabía de su vicio atlético y futbolero, pero no que hubiera pasado por las aulas del Maestro Ávila salmantino. Ya se lo he contado a mi hermano el cura, que estudió y trabaja allí.

6.12.11

Escribir la lectura

Los blogs, en general, no están bien vistos. Ni los blogueros. Se suele despachar a unos y a otros con acusaciones de egotismo, vanidad y otras lindezas que vienen a denunciar que quien lo tiene es por el mero afán de presumir o darse a conocer, para el lucimiento personal y la autopromoción. No será uno quien dude de que existen blogs y blogueros así, pero, como en todo, cualquier generalización es errónea. Si dejamos a un lado que hay tantas modalidades de blogs como asuntos, materias, aficiones, tareas, etc. pueda concebir el ser humano, y nos centramos en los que podríamos denominar literarios, que son lo que me interesan, el panorama, aun siendo igual de rico o de confuso, según quién lo valore, es quizá más fácil de desbrozar. No todo es bodrio. Ni ganas de aparentar. A uno le basta con visitar los blogs que tiene enlazados y, desde ahí, ir a los que, a su vez, aquéllos recomiendan, para comprobar que lo que digo es cierto. No será una muestra científica, pero da una idea bastante aproximada del valor y la riqueza de esta nueva forma de escritura tan parecida, bien es cierto, a géneros como la poesía, la narrativa, el diario, el periodismo o la crítica.
Sirva esta introducción para señalar un descubrimiento. La excepción, si se quiere, que no confirma la regla. Hasta hace unos días no estaba en la citada lista de blogs que uno frecuenta. Es más, en rigor he llegado hasta él no a través de internet sino de un libro que recoge entradas de los años 2008 y 2009. Se trata de Escribir la lectura, está publicado por La Isla de Siltolá en su colección Álogos, lleva un prólogo de Antonio Colinas y esas entradas pertenecen a Trópico de la Mancha, el blog de Tomás Rodríguez Reyes (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1981). Un libro así justifica, para empezar, la existencia de la colección sevillana, y, para seguir, que un blog puede ser, lo es, una obra literaria. Porque es literatura y está escrito con voluntad literaria. Éste es el de un intrépido lector. De un lector que escribe y que no ve posibilidad de separar una actividad de la otra. De un letraherido que aspira a "ser literatura" (como Gil de Biedma aspiró a ser poema). Por eso, de un solitario.
Lo primero que uno encuentra en este libro, que antes fue blog, es mucha pasión. Normal. Mucho entusiasmo juvenil, algo más lógico aún. Un fervor contagioso, por cierto. Eso sí, sujeto a la noble disciplina de la lectura y a los benéficos rigores del pensamiento, lo que me lleva a afirmar que de esto último hay mucho en estas páginas, que se afilosofan, que adoptan la densidad debida de aquello que fluctúa entre dos aguas: la clara de la poesía y la más oscura de la filosofía. De ahí la naturalidad del tono, que suele ser sentencioso y aforístico. Con todo, es sobre la poesía, esa "estación del deseo", donde se asienta todo este preciso edificio de sonido y sentido. Es ella la que tira de todo lo demás. Se podría decir que Escribir la lectura no deja de ser una extensa e intensa poética. Escritura y lectura, sí, pero bajo ese prisma que todo lo ilumina como esa luz del Sur que se cuela por todos los resquicios de esta casa. Como se cuela la vida, pues no en vano TRR nombra su obra como Diario, con mayúscula. "La vida insospechada" que nos acecha mientras vivimos la otra, que es la misma. La vida de novela que parece vivir (y escribir) otro por nosotros. La que no olvida que "recordar es vivir". Como el oleaje, "quietud en movimiento".
Son  muchas las cosas que sorprenden de este libro, como la hondura y la madurez de su autor. En esta época de sublimación de lo joven al tiempo que de denuesto de los jóvenes -entendidos como colectivo infantil, caprichoso y desnortado-, llama la atención la lucidez interrogativa, la variedad de ideas, la capacidad de penetración, la riqueza lingüística (más que un mero acopio de vocabulario) y, en fin, de lecturas de alguien que no tiene treinta años y, en consecuencia, poca experiencia. Algo que me lleva a recordar otro de los tópicos que pesan sobre los dichosos blogs, como se ve, no siempre abocados a la precipitación y a la mala escritura por culpa de la presunta velocidad internáutica.
La necesidad de escribir la lectura es, a buen seguro, la clave del libro. ¿Qué lecturas? Tres sobre todas: de Renard, Kertész y Márai, que dan nombre a las tres "claves" en que se divide la obra. Además, clásicos aparte, Borges, Machado (Mairena), Gracq, Bernhard, Auster, Ribeyro, JRJ, Pessoa, Paz, Walser, Rilke, Steiner (ay, Romeo), Cioran... Entre los contemporáneos (que no abundan), Vila-Matas, una referencia fundamental (El mal de Montano), y Trapiello, omnipresente también, del que lee Troppo vero a la vez que descubre su poesía. Aunque critica la apropiación que solemos hacer, con alegre ligereza, de escritores y tradiciones para situarnos en el mapa literario, de autoenraizarnos, es evidente que también TRR, acaso sin querer, traza su propia genealogía, lo que a la postre dice mucho y bien de sus gustos que, por supuesto, no coinciden con los del común de los mortales. Basta, por ejemplo, con preguntar qué leen a los compañeros de trabajo.
Una de las entradas está dedicada a comentar Postpoesía -Hacia un nuevo paradigma-, del nocillero Agustín Fernández Mallo. Concluye que ésa es una "poética sin poetas", porque "una teoría sin obras es una entelequia". Por eso dejé para el final la lectura del primer libro de poesía de Tomás Rodríguez Reyes, El huerto deseado (La Isla de Siltolá, 2010), que viene a demostrar que éste es un poeta con algo más que "teorías". En el prólogo dice que "la poesía es un eco que aspira al silencio". Para él, la del huerto es la metáfora ideal para intentar expresarla. Los poemas de su ópera prima dialogan con las entradas del blog y hacen justicia a una anotación de la página 151: "Cuando la poesía es clara y sincera, mantiene su estación de lo vivido intacta", a lo que poco o nada cabe añadir. Un par de poemas inéditos publicados en el último, excelente número de la revista de su editorial vienen a demostrar que el camino poético crece y se asienta: fructifica.
"La lectura es una forma de la extrañeza", escribe TRR, y no encuentro mejores palabras para concluir el testimonio de este afortunado encuentro. Hacía tiempo que no subrayaba tanto.

5.12.11

Un poema inédito

Se titula "Otoñal" (ya se ve que la originalidad no es lo mío) y lo publica Fernando Valls en su blog La Nave de los Locos. Muito obrigado.

Aramburu y los escritores vascos (como él)

La semana pasada Fernando Aramburu dijo en Guadalajara (México), donde recogía el Premio Tusquets de novela: "Los escritores vascos no son libres, están subvencionados". Hoy publica en El País "Carta a los escritores vascos" en la que explica, razona y matiza el verdadero alcance de sus palabras.

AEEX

Ya dije aquí atrás que iba a haber elecciones en la Asociación de Escritores Extremeños. Me equivoqué al imaginar dificultades para que alguien se presentara con la que estaba cayendo. Ya hay candidata: Isabel María Pérez Gónzález, hija de Fernando Pérez Marqués y hermana de Fernando Tomás Pérez González. Por ser la única, será nombrada en la asamblea del próximo 17 de diciembre. Además, será la primera mujer que presida la AEEX.
Se despide de los socios Antonio Sáez Delgado, que ha logrado mantener vivo estos últimos años el espíritu amable de un grupo de escritores extremeños empeñados, desde los ochenta del siglo pasado, en poner a Extremadura en el mapa literario de España y del mundo. Muchas gracias, Antonio; enhorabuena, por anticipado, y suerte, Isabel.

4.12.11

De presentaciones














Y van dos viernes, casi seguidos. Anteanoche tocó, ya lo dije aquí, la de la Biblioteca de Gulliver, de Ediciones Liliputienses, en La Puerta de Tannhäuser, y la del nuevo libro de Juanra Santos, Palabras menores (De la luna libros), en la sala de la calle Verdugo. Una a las 7 y la otra a las 8.
Poca gente en la primera, pero más que en Cáceres. El entusiasmo contagioso de José María Cumbreño bastó para que los presentes pasáramos un buen rato y acabáramos convencidos de que los tres libros que abren la colección merecen la pena. Habló de su apasionante proyecto y desgranó, uno por uno, cada libro. Él y algunos espontáneos leyeron poemas de las respectivas obras de Luis Arturo Guichard, un mexicano que trabaja en la Universidad de Salamanca; Manuel del Barrio, un poeta de Úbeda con sentido del humor, y Rocío Cerón, a la que aún no conozco pero a la que habrá que leer cuanto antes, como recomienda Miguel Ángel Lama. Las cortas tiradas de 50 ejemplares por libro son algo más que una tentación para bibliófilos y coleccionistas. Por lo demás, se anuncian nuevos libros muy interesantes: de nuestro paisano Llera, por ejemplo, o del argentino Gambarotta. ¡Larga vida, liliputienses!
Corre que te corre nos fuimos Víctor Peña y yo hasta el Aula de Cultura. Fue él quien presentó, ante la inmensa -o no tanto- minoría verduguiana, el mencionado libro de Juanra y, como era de esperar, a carcajada limpia. Este muchacho... No cesaron las risas tras su intervención, que concluyó con "esto era todo lo que tenía que decir" al tiempo que hacía trizas los folios que había leído. Santos, otro tímido con gracia, habló poco del libro, pero bien, y leyó algunos cuentinos (por lo de cortos) que, cómo no, provocaron risas y sonrisas y nuevas carcajadas entre la concurrencia mientras su hija Mafalda, que no había dormido la siesta, correteaba por el hall y amenazaba, como él mismo dijo, con boicotearle la presentación. No hubo tal y todos salimos felices y contentos.
En lo social, la noche fue propicia. Conversé, pongo por caso, con dos políticos encantadores, miembros de la corporación municipal: Victoria Domínguez y Fernando Pizarro. La primera, que estaba en La Puerta tomando algo, había ofrecido por la mañana una rueda de prensa quejándose del maltrato que se nos da a los placentinos en Mérida (lo de siempre, ay). El segundo, hace tiempo correligionario de Domínguez, venía de tomar posesión como presidente de la Fempex extremeña (lo que no le impidió asistir al acto del Verdugo, un detalle). Eso y los acontecimientos del día (Dillana, la tercera vía socialista local, etc.) dieron para bastante.
Entre otros, volví a encontrarme, muchos años después, con Marino González, editor de Palabras menores, que me habló con el debido entusiasmo de otro proyecto: Luna de Poniente, que lleva adelante con Elías Moro -gracias al patrocinio del ayuntamiento de su pueblo, Almaraz-. Se trata de publicar 27 libros de poetas extremeños (que aparecerán bajo una letra del alfabeto); los mejores de entre los vivos, a su entender. Abrirá brecha en enero Jesús García Calderón, lo que no es un mal comienzo.
Dio de sí, ya se ve, la noche del viernes. Por un momento, incluso parecía que no estábamos sumidos en este pozo sin fondo en el que, sin duda, nos encontramos. Sobre todo, ay, para la pobre cultura.

3.12.11

Parra

Mentiría si dijera que he leído mucho a Nicanor Parra, flamante y justo Premio Cervantes. No, no es uno de mis poetas de cabecera. Tampoco tengo en casa su poesía completa, me basta con el grueso tomo que publicó la Universidad de Salamanca cuando le concedieron el premio Reina Sofía. A la vista está la importancia de la obra del chileno. Nadie lo duda. Menos, uno. No deja de chocarme, eso sí, que el creador de la antipoesía, un outsider que vive desde hace años retirado en Las Cruces; alguien a quien, según Echevarría, editor de su obra, "la idea de las obras completas le repugna", acabe recibiendo, a los 97 de su edad, el premio literario oficial por antonomasia. Suele pasar.
No comparto su idea de que, en literatura. "más vale nuevo que bueno". Sí que, como reza el Código de Manú, "humillación más grande que existir no hay". O eso empieza a parecernos ahora.
Babelia publica un excelente reportaje de Leila Guerreiro, que ha conversado con él a orillas del  Pacífico, donde calibramos con naturalidad la medida de este hombre.
Por cierto, el mismo día que le dieron el premio estuvimos en el colegio con Antonio Gómez, parriano de pro. En un momento de su charla, le advertí que le acababan de dar el Cervantes. Luego anotó en su facebook: "Nicanor Parra , la alegría de hoy".

#noeresextremeño

Así se titulaba el divertido artículo que publicaba ayer en Hoy Juan Domingo Fernández.

2.12.11

Ni golpear, ni babear

Reglas para una crítica equilibrada

1. Situar al autor, decir quién es y lo que representa el libro en su obra.
2. Ubicar el libro y juzgarlo con la perspectiva de una larga tradición literaria.
3. Argumentos razonados y con ejemplos para que el lector pueda comprender y evaluar.
4. Informar, educar y entretener.
5. Poca sinopsis y trama.
6. Informar sobre el estilo, el significado y la carga simbólica del libro.
7. Decir lo que piensa el autor sobre el tema del libro.
8. Decir lo que el crítico piensa sobre lo que el autor del libro dice sobre el tema del libro.
9. Ni golpear ni babear, una opinión ponderada y una fundamentación mesurada son más convincentes que un exabrupto.
10. Prohibir los adjetivos publicitarios, quien debe concluirlos es el lector.
WINSTON MANRIQUE SABOGAL

El crítico

"Si el poeta en la sociedad burguesa del segundo imperio francés había perdido su aura, como nos enseña Walter Benjamin en la figura de Baudelaire, el crítico ya había nacido sin ella. Ser consciente de ello es crucial para sobrellevar con inteligente dignidad la labor crítica. En palabras de Sartre: el crítico literario es el pariente tonto de la familia social. Así que me niego a hablar de influencia ni de poder. Somos profesionales de la lectura analítica. Y, aunque a veces no lo parezca, la crítica es un género literario. Cuando un crítico es bueno, se lo lee, no sólo para que influya en una dirección determinada, sino también por el simple placer de leerlo". J. Ernesto Ayala-Dip, Crítico de Babelia. El País.

1.12.11

Cien "Turia"

A la presentación del número 100 de Turia han acudido José Manuel Blecua y Soledad Puértolas. Marta Caballero habla en El Cultural con su director, Raúl Carlos Maícas, que desgrana la historia de la ilustre y centenaria revista turolense.

Viernes, 2

¡Cómo viene el viernes!, culturalmente hablando. A las 19 horas, en Puerta de Tannhäuser se presentarán los tres primeros libros de "La Biblioteca de Gulliver" que promueve Ediciones Liliputienses y dirige el poeta José María Cumbreño, y a las 20.00 horas, en el aula de cultura de la calle Verdugo, se presenta también el nuevo libro de cuentos de Juan Ramón Santos, Palabras menores (De la luna Libros), a cargo del joven poeta Víctor Peña Dacosta. ¿Quién da más?

30.11.11

Paseos

Me encontré con Víctor Peña en el paseo del río y me dijo con sorna: "Qué, ¿hoy te toca solo?". "Como siempre", respondí con una sonrisa. Ayer tarde, sin embargo, crucé la presa del km. 4 con mi amigo Néstor Hervás. Él con la bicicleta al lado y uno subido en la acera para compensar la diferencia de altura. Al final de la cuesta, me alcanzó. Nos saludamos, pero dio la vuelta. Hacía demasiado tiempo que no nos veíamos. Hemos echado muchos ratos conversando desde aquellos lejanos recreos galisteños del curso 92-93.  Muchos. Con él es fácil. Nos hemos despedido con un "hasta pronto". Esperemos. No todo va a ser caminar solo.

De jubilación
















Gonzalo Hidalgo Bayal recibe la felicitación del alcalde Plasencia en el homenaje del Ayuntamiento a los profesores y maestros jubilados en esta ciudad el curso pasado.

29.11.11

Aramburu, Premio Tusquets


















¡Enhorabuena, Fernando!

De varia lección

En casa, ni está ni se espera el nuevo número de la revista Alborayque dedicado a las escritoras extremeñas. Entre las contemporáneas, al parecer se fija el objetivo crítico en tres: Pureza Canelo, Ada Salas e Irene Sánchez Carrón, que son, quién lo duda, los nombres más visibles, en femenino, de nuestro panorama literario. Eso no obsta para que reconozcamos que hay más escritoras nacidas en Extremadura, por ejemplo Emilia Oliva (Malpartida de Plasencia, 1957), autora de Quien habita el fondo (Celya), un libro tan breve como enjundioso, dotado de la fuerza que a veces esconde lo pequeño, lo en apariencia frágil, lo pobre y lo humilde, que no dejan de ser, o eso creo, virtudes poéticas esenciales sobre todo en estos tiempos. 
De Adolfo Cueto, madrileño (1969) de procedencia asturiana, acaban de llegar dos libros: Palabras subterráneas, que reúne poemas escritos entre 2001 y 2004, publicado en Sevilla por Renacimiento (2010) y Dragados y Construcciones, con poemas del periodo 2005-2009, premio Emilio Alarcos, que edita en Madrid Visor (2011). "Coherente, con conocimiento del ritmo poético, que ataca la deshumanización de la vida actual y defiende la intimidad", dijo del segundo Francisco Brines, presidente del jurado, al que, por cierto, se agradece en el primero su complicidad para que Abelardo Linares lo publicara. Tanto en uno como en otro destaca una poética de la cotidianeidad, antes llamada "de la experiencia", donde el amor es protagonista, mejor resuelta, a mi modo de leer, en Dragados y Construcciones. El viaje también tienen una destacada presencia, como perfecta metáfora de la vida. Destaca Cueto el carácter de work in progress que distingue su obra, esto es, que está en proceso de desarrollo o en curso, algo que se nota, y mucho, cuando se leen, como en mi caso, sus dos libros seguidos, uno después del otro, en el orden en que fueron escritos.  
Recogí en El Quijote Esperanza (Roca Editorial), que allí había dejado para mí, con una amable nota manuscrita dentro, su autor, Jesús María Santos, placentino como yo, y periodista. Ha sido director de Asuntos de Presidencia de la Corporación RTVE, Subdirector de Informativos de Telecinco y director de Contenidos Multimedia. También ha ocupado, en Antena 3 Televisión, la Dirección del Canal Internacional, la subdirección de Informativos y la Dirección de Informativos de fin de semana.
“Al recordar a Esperanza Labrador no puedo evitar que las lágrimas me enturbien la vista y el recuerdo. No es posible sufrir tanto dolor y mantener la dignidad. Perder a su marido, dos hijos y una nuera y presentarse firme exigiendo justicia es algo que te reconforta y te hace avergonzarte por todas las veces que has tenido dudas o desinterés por la justicia", escribió el juez Baltasar Garzón a propósito de Esperanza Pérez, española nacida en Camagüey (Cuba), recriada en San Esteban de la Sierra (Salamanca) e instalada en Rosario (Argentina) cuya historia cuenta Santos con la sana y loable intención de que no se olvide.

De Pedro Serrano, impulsor de Periódico de Poesía, me llegan desde Chevy Chase, en Maryland (no en Hollywood), su último libro de poemas, Nueces, publicado en 2009 en la preciosa Colección Tristan Lecoq de Trilce Ediciones y la plaquette Naturalezas muertas seguidas de Arqueologías publicada en Nueva York por Pen Press dentro de la serie de poesía que dirige Mercedes Roffé. La poesía de Serrano recorre en Nueces geografías viajadas de Italia e Inglaterra, primero, para aterrizar después en tierras americanas. Es entonces una poesía dulce, descriptiva, amable incluso (así en "Tuscania"), que, poco a poco, a medida que avanza el libro va mostrando su cara más genuina, lo que en el caso del poeta mexicano viene a querer decir una poesía áspera, intensa, de estirpe barroca, dotada de una riqueza lingüística inusitada, con un ritmo tan veloz como la época en la que vive, vallejiana a ratos y muy inglesa siempre (una tradición que el traductor Serrano conoce bien), que no le hace ascos a lo escatológico, juguetona y provocadora, de enumeraciones caóticas y de seductores y envolventes versículos, que, sin embargo, es capaz de hacerse humana, demasiado humana, y hasta tierna, cuando alude al amor y al desamor, esas dos caras de la misma moneda. Una poética, en fin, que tiene su continuidad, al alza, en los poemas que adelanta en la citada plaquette en cuya tapa aparece, toda una declaración de intenciones, El espejo, de Magritte.

28.11.11

Corujeira

Por ahí (perdido) debe andar un poema que escribí a partir de unos cuadros del pintor argentino Alejandro Corujeira, que acaba de ganar el flamante premio del Salón de Otoño de Plasencia, aunque ahora se llame de otra manera. Me lo pidió Julián Rodríguez, que era, si no recuerdo mal, responsable de la Sala El Brocense de la Diputación de Cáceres por aquel entonces. A falta de internet, Corujeira agradeció por carta mis palabras que quedaron fijadas en el catálogo de la exposición. Además, tuvo a bien regalarme, o eso dijo, un dibujo o grabado que, por cierto, nunca llegó a mis manos. Anteayer, esperando a Bayal, lo vi en el bar del Alfonso VIII. Desayunaba a destiempo o comía muy pronto, no sé. Estuve tentado de acercarme, saludarlo, rememorar la historia y, cómo no, decirle que me alegraba y tal, pero... Para según qué cosas, ya está uno mayor.

27.11.11

Palabras menores

Cuenta Juan Ramón Santos en la contracubierta de su nuevo libro, Palabras menores (De la luna libros), que una vez le preguntaron: "¿Qué andas escribiendo?" y él contesto: "Una novela". "Ah, eso son palabras mayores", fue el espontáneo comentario de su interlocutor, "entonces pensé que, de ser así, sensu contrario, aquellas miniaturas, aquellas brevedades, aquellos cortometrajes en los que yo seguía enredado entre capítulo y capítulo, dándole de nuevo vueltas al peliagudo asunto de la Trinidad, o al fatal paso del tiempo, o al simple discurrir del sol por la órbita celeste, aquellas pequeñas historias sobre libros, lectores y escritores, sobre ferias, congresos o cumpleaños con las que me dedicaba a apurar la gramática, a afilar el léxico, a cincelar la prosa, en fin, con el cuidado de un orfebre, no podían ser sino palabras menores, entrañables, benditas Palabras menores".
Antes de llegar hasta ellas, el lector se topará con la pessoana cubierta, obra del propio autor de Plasencia ("la ciudad de Extremadura con más y mejores escritores por metro cuadrado", según nuestro crítico por  antonomasia) y con un retrato de JRS en la solapa firmado por su hija Mafalda (alumna de Infantil del colegio "Alfonso VIII"). De la "cotidiana agudeza de mi mujer", el tercer miembro de la familia, se da cuenta en los "Títulos de crédito", al final del volumen. No es casual que los denomine así: el subtítulo del libro, Cortometrajes, remite a su ópera prima, publicada en la Editora Regional allá por 2004 (casi una tradición para los escritores extremeños que la desidia del PP amenaza con liquidar). Como aquéllos, estos cuentos cortos (o muy cortos: microrrelatos), tienen una gracia particular, marca de la casa, que no es sólo humorística, y planean sobre lo habitual y lo corriente con la sana intención de darle la vuelta a esa realidad que suponemos conocida y previsible pero que al cabo nos desconcierta. A diferencia de aquéllos, en estos se aprecia una madurez y un dominio que sólo la paciencia y la persistencia conceden al escritor, más después de haber acometido, con éxito, las "palabras mayores" de una novela tan compleja y completa como Biblia apócrifa de Aracia.
Hay cuentos desternillantes ("Polinización" y "Promiscuidad", "fruto de largos paseos por los parques (1) de Plasencia empujando un carrito de bebé"), sutiles ("Stricto sensu", muy apreciado por GHB, otra presencia no menos sutil), sarcásticos ("Dostoievskana doméstica"), tiernos ("Mi Buenos Aires querido" o "Regalo de cumpleaños"), etc. Entre mis preferidos, "Oto(rrino)" y "Cábalas". Entre líneas, referencias en forma de homenaje a los heterónimos, algo tan portugués como Santos y Cía., y unos benéficos "susurros" que alguien ofrece, cada poco, a un personaje melancólico con el que no resulta nada difícil identificarse. No faltan, en fin, los juegos de palabras y otras derivadas lingüísticas, sutilezas que comparte con su otrora maestro de taller literario.
Uno, que no lee para divertirse, se lo ha pasado estupendamente bien con Palabras menores. Por la ironía y el humor de sus historias, por su agudeza, sí, pero también, lo que más me importa, por lo que el libro tiene de literatura. Mucho. Vamos, todo.
(1) El parque llano y el parque del poeta.

26.11.11

JDF entrevista a BS

En el Hoy, dentro de la serie, "Zona de paso", Juan Domingo Fernández conversa con el poeta Basilio Sánchez (hay vídeo). Para leer la entrevista al completo es necesario comprar el periódico. Merece la pena. 

Leer poesía

"(...) descubierta primero como un hecho extraño de la cultura, la poesía se interioriza a lo largo de los años hasta convertirse, por así decir, en una segunda naturaleza. Poesía que al principio estaba fuera de nuestro alcance, generando la necesidad de comprender y someter su extrañeza, se convierte finalmente en un camino familiar dentro de nosotros, en una corriente que la imaginación remonta gustosamente hacia un origen y una reclusión. Así pues, el estado final es mil veces mejor que el inicial, pues la experiencia de la poesía se ahonda y fortifica con cada nueva ocurrencia".
Seamus Heaney, "Aprendiendo de Eliot". Letras Libres. Traducción de Jordi Doce.

25.11.11

El día de las librerías

Se celebra hoy. Ana Marcos escribe sobre ello en El País y Marta Caballero en El Cultural.

Tres años sin Ángel


















Hoy se cumple el tercer aniversario de la prematura muerte de Ángel Campos Pámpano. El martes me llegaba el último Anuario de Periódico de Poesía con un poema suyo, señal de que su poesía sigue viva.  Esta es la invitación al homenaje que tendrá lugar en su pueblo natal dentro de unos días, organizado por  la Asociación Cultural "Vicente Rollano", y en el que intervendrá uno de sus grandes amigos y acaso quien mejor conoce su obra, Miguel Ángel Lama.
Luis Arroyo, otro viejo amigo suyo, le recuerda también en su programa radiofónico La luz de las palabras.

24.11.11

Reseña

Ada Salas publica una reseña en la revista Cuadernos Hispanoamericanos sobre la poesía reunida de Basilio Sánchez. Ya era hora de que alguien lo hiciera. Hay silencios indignos. Por cierto, la mía está a la espera del santo advenimiento en el improbable número dos de Suroeste.

Del blog de López-Vega: Glück

«En 1994, Louise Glück publicó un tomito de ensayos titulado Proofs and Theories del que me gustaría citar un paso. Dice al comienzo del ensayo titulado "Educación del poeta": "La experiencia fundamental del escritor es la impotencia. Con esto no pretendo distinguir entre escribir y estar vivo: tan sólo corregir la fantasía de que el trabajo creativo es un registro continuo del triunfo de la voluntad, de que el escritor es alguien que tiene la buena suerte de hacer aquello que es capaz o desea hacer: imprimir, de forma segura y regular, su ser en una hoja de papel. Pero la escritura no es una decantación de la personalidad. Y la mayor parte de los escritores emplean buena parte de su tiempo en diversos tipos de tormento: queriendo escribir, siendo incapaces de hacerlo; queriendo escribir de un modo distinto, siendo incapaces de hacerlo. En el tiempo de una vida son muchos los años perdidos esperando la llegada de una sola idea. El único ejercicio real de voluntad es negativo: tenemos, hacia aquello que escribimos, derecho de veto"». Más aquí.

23.11.11

Riechmann: poesía del nosotros

A estas alturas, no pretende uno descubrir a Jorge Riechmann (Madrid, 1962). Ya lo está desde hace años. Empezó pronto. El primer tramo de su poesía está reunido en Futuralgia (Calambur, 2011) y abarca desde 1979 a 2000. Después han venido otros títulos, entre ellos, Conversaciones entre alquimistas, que publicó Tusquets en 2007. En la misma colección, una de las más plurales del panorama, se edita ahora El común de los mortales.
Es fácil acusar a Riechmann de torrencial. No sólo escribe mucho sino que, además, sus libros suelen ser voluminosos. Éste, que incluye poemas escritos entre 2007 y 2010, tiene 264 páginas, algo poco frecuente en libros de poesía.
En plena crisis del capitalismo y recién estrenado el cambio político en España, pocas obras más actuales que ésta. Pero cuidado, no quiero dar a entender que estamos ante un libro "de ocasión", a la moda. No, nada más lejos de la verdad. Quienes seguimos a Riechmann sabemos que sus preocupaciones por la política y la ecología, ante todo, vienen de atrás. Lo que ocurre es que lo que parecían propuestas teóricas más o menos acertadas, atrevidas lecturas con su punto alarmistas (se menciona en alguna ocasión la palabra catástrofe) son ahora crudas realidades ante las que ya no cabe inhibirse. Estamos sin duda ante una poesía comprometida, de protesta, como se decía antes, pero nada panfletaria y, menos aún,  descuidada y mal escrita. La literatura prima sobre la denuncia y Riechmann tiene muy claro que la poesía es imprescindible para decir lo que quiere. Es más: ni puede ni quiere decirlo de otra manera. No es menos cierto que su discurso poético roza a veces lo prosístico (el ensayo es en él otra pasión) y que algunos versos parecen (o son) aforismos. Para comprender la fluencia de su tono, atento a la música de lo que importa, confesaré que hasta la página 126 no caí en la cuenta de que los poemas estaban escritos sin signos de puntuación, puntos y comas. Prima, ya digo, la poesía y la palabra brilla, desde su esencial pobreza ("vegetariana"), con toda su luz. La poesía y el amor, como declara en un verso."Somos lo que hay entre tú y yo/ entre yo y nosotros". Sí, estamos ante una poesía del nosotros que lucha decididamente contra el imperio posmoderno del "yo" y del individualismo liberal. Una poesía de "los otros", que son convocados, a veces, bajo la invocación de "amigos". "Otros" que viven bajo esa hybris denominada "sociedad industrial". Hombres y mujeres que sufren y padecen la expulsión de un paraíso primigenio donde la vida era sencilla y hasta humana.
Una poesía del No que lucha contra la indiferencia quejosa de los hombres huecos. La de alguien que proclama su fidelidad al mundo y al lenguaje. Una poesía de la inteligencia, lo que demuestra que no siempre la lucidez estorba al verso y que es peor la necedad y la tontería que encubre ese vacuo palabreo pseudosurrealista que tanto se sigue llevando.
Una poesía que no renuncia al humanismo y a la utopía, que declara su amor por los otros, ya se dijo, por la amada, sólo faltaría, pero también por los animales, muy presentes en estas páginas. Los primeros, claro, los poetas, esos "animales minusválidos". A la poesía, precisamente, le dedica una de las partes del libro, compuesta de poemas tan elocuentes como naturales, lejos de cualquier afectación metapoética. Y al fondo, detrás de los versos y de todo lo que estos declaran, la vida, verdadera protagonista de esta obra que no oculta su envés, la muerte, y ya allí, esos "morideros" donde llevan a los viejos y a los enfermos (esos "otros" que Riechmann no olvida) para el último, definitivo viaje.
Se trata al cabo de vivir, pero "de otra manera", viene a concluir el poeta. Por lo menos para poder seguir haciéndolo en este frágil planeta. "¿Cómo se sale del callejón sin salida?", se pregunta. Uno, después de leer El común de los mortales, parece entrever una salida. En estos tiempos de tribulación, con ese precario vislumbre basta. 

VASTOS HORIZONTES (4)

George Steiner declara
que él es un optimista de la catástrofe:
en las trincheras
de la segunda guerra mundial
¿no leía la gente a Rilke y Shakespeare?

Cuando las cosas van mal dice
la gente vuelve a la calidad


Así que amigos
nada de agobiarse:

una buena guerra civil
y regresamos a Garcilaso

un buen ecocidio
y volveremos a apreciar a Homero

(La fotografía es de Marta Beltrán)

22.11.11

Cultura en Plasencia

A contracorriente, la cultura de esta ciudad se mueve. Prueba de ello son estos dos blogs informativos: uno del Teatro Alkázar y otro de actividades culturales en general. Bien está.