31.12.08

Más libros

Desde Santander, Alberto Santamaría me hace llegar El poema envenenado, el libro de ensayo que publicó Pre-Textos. Como aperitivo, he podido disfrutar de El alma de un oso blanco (La mirada creadora), una breve antología poética de su admirado paisano Luis Felipe Vivanco -un autor casi olvidado que, por cierto, tan bien escribió sobre la obra de Ortega Muñoz- al que ha añadido un penetrante prólogo que lo vuelve a situar en el mapa lírico de su tiempo.
Ya conocía Un animal rozado por el tiempo, de María José Flores. Por la sencilla razón de que uno tomó la decisión de publicarlo. Julián Rodríguez ha cuidado una preciosa edición que se ajusta de la mejor manera posible a la palabra esencial de la poeta de Burguillos.

29.12.08

Libritos

Compré La isla, del triestino Giani Stuparich, hace unos meses en Mérida. Apenas lo abrí, ya en casa, lo dejé de nuevo en la estantería: porque, contra lo previsto, era un relato (una novela breve, mejor) y porque trataba de la muerte de un padre que viaja, en compañía de su hijo, a su isla natal; un tema, como he comentado más de una vez, doloroso para mí. Al ver La isla mencionada entre los libros del año (un decir) de Babelia, me picó la curiosidad y la rescaté de su rincón. Me alegro. A punto de terminarla, no es que uno crea que merezca el vulgar calificativo de "libro del año" sino mucho más. Es, como quiere el tópico y el chiste fácil, una obra "mayúscula" editada por Minúscula. Otra vez un libro de unas pocas páginas se hace tan grande como el de centenares. Una sensación que también me visitó ayer después de leer otra obra necesaria: ¿Para qué sirve la literatura?, de Antoine Compagnon (Cuadernos del Acantilado), un apasionado elogio de los libros y la lectura capaz de levantar el ánimo a cualquier letraherido.

27.12.08

"Otros colores", de Pamuk

A uno le cuesta leer novelas pero le encanta leer libros de novelistas. De Orhan Pamuk, por ejemplo, he leído Estambul y La maleta de mi padre (dos libros que me gustaron mucho) y sin embargo ninguna de sus novelas, y eso que de Nieve tengo hace tiempo un ejemplar en casa. Esta primera semana de vacaciones (merecedoras, por fin, de tal nombre) he leído Otros colores (como los antes citados, publicado por Mondadori) y también me ha gustado. Incluso cuando habla de sus novelas. Del escritor turco, que pudo ser ingeniero (como su abuelo y su padre) o pintor o arquitecto, me gusta especialmente la pasión que transmite por su oficio. "Trabajo como un oficinista", confiesa. Es alguien -sí, uno entre tantos- que ha elegido la literatura como centro y razón de su vida. Se nota. Es algo que se comprende a la perfección en esta obra miscelánea donde se mezclan los recuerdos personales ("la muerte de cada hombre empieza con la de su padre"), los libros y las lecturas, la política (centrada en su ser fronterizo, siempre entre Oriente y Occidente), sus novelas o sus viajes americanos. Una de las últimas secciones del libro, "Cuadros y textos", es, con todo, la que más me ha sorprendido. Como lector, no sólo comparto con Pamuk la mencionada pasión por la literatura sino también por la arquitectura (y allí, Estambul) así que "¿Por qué no me hice arquitecto?" o "La mezquita Selimiye" tenían, a la fuerza, que interesarme.
Qué ligeras se hacen, a veces, casi quinientas páginas. Qué pena que un libro se termine tan pronto.

26.12.08

"Las herencias", de Bonnett

Ya mostré aquí mi sorpresa cuando Piedad Bonnett adelantó en la revista CHA un puñado de poemas de su libro Las herencias. Lo ha publicado Visor en su lujosa colección Palabra de Honor y, una vez leído y releído debidamente, puedo asegurar que es uno de los mejores libros de poesía con los que me he cruzado en los últimos años y -o eso creo- una de las obras mayores de la poesía en español de estos tiempos. A la altura, en fin, de la mejor tradición de la poesía colombiana, una de las mejores de nuestra lengua.
Para este lector, bastaría la última sección, la que da título al volumen, para afirmarlo pero no hay poema que me haya dejado indiferente. Al revés, todos y cada uno son tan memorables como los presentados en Cuadernos Hispanoamericanos y están escritos con una fuerza capaz de desarmar a cualquiera. Son, en fin, de verdad.
Por aquello de que las circunstancias mandan, copio unos versos de "En Ollataytambo":

En la humilde librería de pueblo,
entre best-sellers y guías de turismo,
ha aparecido, ave extraña y reciente,
el último libro de mi amigo poeta.
El que prometió enviarme, sin lograrlo:
entre su promesa y esta tarde soleada
sobrevino su muerte.

25.12.08

Naranjas















"Naranjas con sol de noviembre" titula el poeta Antonio Cabrera su felicitación navideña. Muy hermosa. Como un poema.

Felicitación




















Envía Chema Corrales la suya. "La he elaborado, dice, a partir de papeles viejos de periódicos para evitar el despilfarro de materias y energía, pero antes de triturar el papel seleccioné solo noticias buenas y positivas aparecidas a lo largo de 2008". Añade que "la hoja es de uno de los robles que crecen en el Campus de la Universidad, un árbol que representa la fortaleza y la longevidad".

22.12.08

"Desde fuera" en el blog de V. L. Mora

Álvaro Valverde, Desde fuera; Tusquets, Barcelona, 2008. “A modo de inventario” es el primer verso de uno de los poemas de Desde fuera, y da la impresión de que el autor de Plasencia, al borde de los 50, recapitula o inventaría una descripción existencial, marcada más por la búsqueda de equilibrio que por la efectiva consecución del mismo (problemas de ser occidental, los orientales sobrellevan mejor este asunto). La indagación elegíaca es una de las características más reconocibles de la poesía de Valverde, presente ya en su excelente Ensayando círculos (1995), poemario que nos sirvió a muchos para conocer esta poética sustancializada y contenida, tan enemiga de la falsa profundidad como del aspaviento innecesario. Valverde tiene una voz muy personal, capaz de saltar de las tierras extremeñas a las praderas holandesas sin necesidad de variar su tono meditativo y sosegado. En uno de los mejores poemas de este libro, “El viaje de mi vida”, el yo se disuelve en un personaje diez años mayor que repasa el “espacio metafísico” de la breve distancia entre su casa natal y la que ahora ocupa. Una variante de ese paseo meditante la reflexión es el propio Desde fuera, lleno de viajes, sobre todo de viajes interiores, y que sitúa en el juego dialéctico del par conceptual interioridad/exterioridad su clásica estructura.
(Del blog de Vicente Luis Mora)

18.12.08

"Desde fuera" en El Cultural

Con cierto retraso (o no, nunca es tarde...), se publica en El Cultural de El Mundo una reseña de Desde fuera que firma Túa Blesa. Muy de agradecer.

Navidad

Sin porqué (más allá de un mero acto torpe y mecánico de su gabinete), me llega la felicitación de Navidad de la consejera de Cultura y Turismo. Se limita a reproducir con su letra una insulsa frase de Paul Claudel sobre la felicidad. Es lo que tiene echar mano de citas célebres. Ésta figura incluso en internet.
Antes de tirar el tarjetón, le da a uno tiempo a preguntarse si sabrá esa señora que ese poeta y diplomático francés era el más católico de los escritores de su tiempo y un hombre, en esencia, conservador. Lo digo porque ella es -o era- muy de izquierdas. Ya, ya sabemos que estas cosas no las elige ella, pero cuando menos las transcribe. Y las firma. Luego, las decide. Bueno, qué se puede esperar de alguien que en la reciente presentación de un libro recalcó, para regocijo de los presentes (muchos de ellos estudiantes universitarios), que lo había leído "entero". En ésas estamos. Uno, en fin, sólo desea que le dejen las Fiestas en paz. Éstas y las que vengan.

13.12.08

De camino a Babadag

Como hago siempre, feché la compra de este libro el 9 de abril de este año. Recuerdo que lo empecé a leer con interés. Conocía a su autor, Andrzej Stasiuk, del que ya había leído Dukla y Mi Europa (todos en Acantilado). Por lo que fuera (qué difícil era casi todo hace unos meses), dejé la lectura para el verano. Tampoco pudo ser. En mi caso, el calor se lleva mal con cierta literatura. Con la más exigente, podría decir. El caso es que en pocos días he terminado lo que empecé y, además, con la sensación de que ha sido una de las experiencias lectoras más gratificantes de mi vida. El de Stasiuk no es un libro de viajes cualquiera, aunque básicamente lo es. Híbrido de muchas cosas -de la teoría política a la poesía, pasando por la filosofía y la antropología-, este Camino es sobre todo el relato de una pasión: la que Stasiuk, polaco de Varsovia, siente por paisajes y lugares de nombres impronunciables que, por más remotos y lejanos que parezcan, están situados en el corazón de Europa. Una pasión fría, tal vez. Llena de una densa y penetrante melancolía. Siempre por carreteras secundarias, abominando de las ciudades grandes y de las autopistas, el viajero llega (y nosotros con él) a lugares de Hungría, Rumanía, Albania (memorable su viaje a Shqiperia), Moldavia, Eslovaquia... donde el "presente dura desde siempre". "Países inevidentes", dice él, a los que va por "mi tendencia a la periferia, mi atracción por las provincias, el amor perverso a todo lo que se extingue, se pierde y se deteriora". "Elijo -confiesa- lo viejo".
Por eso su pasaporte tiene sellos de tantas fronteras. Stasiuk hace suyo el verso de Bishop: "Más delicados que los colores de los mapas de los historiadores son los colores de los cartógrafos". Cita, por si acaso, a Danilo Kiš quien, citando a Andersen, dejó escrito que "viajar es vivir". De eso se trata.
A pesar de que nada en el libro tiene desperdicio, me quedo con el extenso capítulo final, el que da título al volumen. Allí, por ejemplo, vuelve sobre una "obsesión": la de los gitanos, que él busca incansablemente en todos los sitios a los que va. "La Europa sin fronteras, concluye Stasiuk, es un sueño gitano".
En fin, un libro inagotable al que uno volverá, como cada poco regresa el autor a los lugares visitados para comprobar que siguen allí. Para saber, incluso, si existen.
Hago mía su frase, "describo el pasado y el espacio porque es lo único que hay" y me felicito porque haya editores que publican libros así. A los que, por cierto, les vendría muy bien un mapa.

11.12.08

Leticia

Mi hija y sus broches

Cuento

No volvemos a la realidad hasta que la soñamos. Al despertarme, era aún de noche. En el sueño, estábamos sentados casi al lado. Había más gente. No sé quién. De golpe, con un arrojo impropio, le dije que iba a contárselo todo por primera y última vez y le pedí que me mirara a los ojos. Él lo hizo. Eran de un exagerado y penetrante color azul. Luego repetí mi verdad. La verdad, mejor: sólo hay una. Sonó tres veces en mi boca la palabra indecente (la repito desde hace tiempo con frecuencia, se ve que hasta dormido). Hubo más, pero no lo recuerdo. El calvo, encantador, nunca dejó de sonreír.

10.12.08

El Aula, por Achótegui

Eduardo Achótegui, vasco de Badajoz, publica en Hoy un artículo sobre el Aula de Poesía Enrique Díez-Canedo, una de las cosas que más quiso su amigo Ángel Campos.

Contexto en Barcelona















Antonio Flórez me envía su crónica de la celebración anoche en Barcelona del número 2 de Contexto y, de paso, del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial conseguido por Libros del Asteroide, Barataria, Papel de liar, Impedimenta, Nórdica, Sexto Piso y Periférica. Uno de sus directores, Julián Rodríguez, "llevó la vocería", como dice Antonio. Fue en la librería La Central de la calle Mallorca. En las foto los cuatro extremeños (que se sepa) presentes en el acto. De izquierda a derecha: Antonio, Álex, Efi y Julián.

9.12.08

Un tal Bedate

Es pintor y expone estos días en Cáceres. No me resisto a "colgar" estas dos entrevistas. Una en el Hoy y otra en El Periódico Extremadura. Me he divertido leyéndolas.

8.12.08

Para Ángel, de Medrano

INVITACIÓN AL ALBA


a Ángel Campos Pámpano


Sobresalta tu ausencia.

A veces las palabras

rescatan la memoria,

señalan una búsqueda,

una tensión; descifran

la huella que nombraba

la nebulosa forma de la vida.

En mi espalda una herida

me ajena, tu carencia

que desvela la mía,

una espada que corta,

un sueño que golpea.

Lo que nadie esperaba

-la vida de otro modo-

fue un sereno adentrarte

donde el aire no habita.

Otra vez no te vayas

y envuélvete en la luz de nuestros días.


Carlos Medrano, 4-XII-2008

El minuto y el año

A lo largo de este otoño que ahora termina, he venido leyendo, con una gustosa demora, ese libro de artículos de Antonio Cabrera (Ediciones La Palma). Merecía la pena, ya digo, esa desacostumbrada lentitud. Bueno, tampoco es un libro al uso. Quiero decir que estos textos de Cabrera son también poesía. Por cómo están escritos, por su alto grado de exigencia. Son de la misma, particular estirpe que sus poemas. Por su capacidad de reflexión, por su natural hondura. Artículos dignos de un lector exigente que busca en la prensa del día algo más que corrupción y sucesos. (No en vano fueron apareciendo en la edición valenciana de ABC, de la que también es colaborador el poeta Carlos Marzal.)
Su brevedad y autonomía, en fin, te permite degustarlos poco a poco. Y eso ha hecho uno. Con pena de que se acaben. He dejado para el final la sección central, titulada "Bestiario". A ella se refirió García Martín en ABC cuando dijo: "Prodigioso bestiario el de este libro de un poeta con vocación de naturalista".

7.12.08

"La vida en el campo", de Verga

A veces, las solapas de los libros tienen razón. O eso le parece a uno. De La vida en el campo, del siciliano Giovanni Verga, publicado por Periférica, se dice en la contracubierta que "es uno de los mejores libros de la literatura italiana". Como Lawrence, pienso, con la debida modestia, que estos cuentos están a la altura de la mejor literatura universal. Precisamente porque parten de lo más recóndito y humilde, de la vida y la muerte de los hombres y las mujeres de Sicilia, esa maravillosa isla del fin del mundo. Sigo en ello. Deslumbrado. Con la debida angustia.

Noticias de Micó

Desde Barcelona, me llegan noticias del poeta y profesor José María Micó. Dos láminas y un tríptico, todo exquisitamente editado por él.
En la primera, el cuadro Magdalena, de Georges de La Tour, y un inédito: "A ". Termina con unos versos que me llegan al alma: "Lo que fui ya no es, y aquí os declaro/ mi póstumo deseo: que esta muerte/ a todos os parezca prematura".
En la segunda, una fotografía de Florencia (Duomo: Campanile) con un poema de La sangre de los fósiles.
El tríptico, titulado "La isla", se abre con una cita de Chateaubriand e incluye un breve texto en prosa -mitad narración, mitad ensayo- sobre ese lugar mítico, además de un poema.
Por el blog de Antonio Rivero Taravillo -vasos comunicantes-, me entero de que acaba de publicar en Gredos el libro Las razones del poeta. Forma poética e historia literaria, de Dante a Borges, que también leeré en cuanto me sea posible.

6.12.08

La voz de la mirada

Con ese título firma hoy Luis García Jambrina en ABCD una extensa reseña de La vida de otro modo, poesía completa de Ángel Campos Pámpano.

Un poema de Kornel Filipowicz

La felicidad de vivir

Blaiberg hombre
Con un corazón transplantado
Dijo
Veintiún días después
De la operación cito
Hoy me he lavado me he afeitado
Y me he puesto solo los calcetines
Y ha sido el día más hermoso
De mi vida.

(De Di esta palabra.
Traducción de Abel Murcia.)

4.12.08

Ángel, por Juan Domingo Fernández

En su blog. Pocas entrevistas más hondas, por cierto, que la realizada por el periodista cacereño cuando se publicó La semilla en la nieve.

Noticias de Cirlot

Manuel de la Fuente nos cuenta en ABC que Siruela acaba de publicar Del no mundo, el tercer y último tomo de la poesía completa de Juan Eduardo Cirlot en edición de Clara Janés. Una estupenda noticia. Cuando uno empezó a leer (en serio) era casi imposible encontrar un libro de este autor. Eso que ganan los jóvenes lectores de hoy. Y los que ya no lo somos. Nunca es tarde...

Antología










El martes que viene se presenta en Córdoba Los círculos del aire. Antología de poesía española contemporánea del paisaje y la naturaleza. El editor es Francisco Gálvez y la ha publicado Algaida. Los poetas incluidos son: Diego J. Jiménez, Antonio Colinas, R. Álvarez Merlo, José Luis Puerto, Julio Llamazares, A. López Andrada, Antonio Cabrera, Basilio Sánchez, Vicente Valero, J. A. Bernier, Francisco Onieva y uno.

3.12.08

Un poema de Basilio Sánchez

EL RÍO DE MI ALDEA

a Ángel Campos

Como diría Caeiro,
ahora duermo del lado
del corazón, y dejo que bajo la almohada
un saquillo de hierbas curativas
me acompañe en el sueño y me conduzca,
junto a este río callado
que respira conmigo,
a la vida que tuve en el poema.

B. S.

El Loewe

Este año no he podido asistir a la comida del Loewe. Razones laborales.
Por primera vez en 21 años, lo gana una mujer. A punto estuvo de hacerlo Angélica Becker en el 91.
Conozco la poesía de Cristina Peri Rossi desde hace mucho. Nunca ha llegado a entusiasmarme. Ojeé en la librería su poesía completa -el tocho de Lumen- y sonreí con algún que otro poema ocurrente, casi siempre eróticofestivo. Dicen que Play Station no va por el mismo camino. Es suya la frase: "ya es hora de que la poesía española se modernice, igual que hizo la estadounidense con Bukowski". Los efectos del premio, supongo.

2.12.08

Artículo

He vuelto a publicar en el diario Hoy. Hacía mucho. El artículo surge de una entrada de este blog. Por los comentarios que me hicieron sobre él personas en cuya opinión confío. La limitación en el número de caracteres me ha impedido desarrollar el asunto como hubiera querido pero...

1.12.08

Martín, desde Oviedo

No sabía nada de él desde los días felices del otoño pasado en Lisboa y Cascais. De pronto, al abrir el correo, una breve carta de Álvaro Valverde que es como un puñetazo: «Hoy, a las doce, enterramos a Ángel Campos Pámpano. Todo ha sido tan rápido como trágico». Ignoraba que estuviera enfermo. Tenía cincuenta años, la misma edad que Ramiro Fonte, quien desapareció por el escotillón de idéntica manera hace un mes. Busco entre las fotos de entonces y los veo, sonrientes y juntos, la mano del uno sobre el hombro del otro, frente a la Boca do Inferno. Quién iba a sospechar que se los tragaría tan pronto. Me vienen a la aterrada memoria Howard Carter, lord Carnavon y Arthur Mace, los profanadores de la tumba de Tutankamón. ¿Qué recinto sagrado profanamos sin saberlo aquellos maravillosos días portugueses? ¿Qué maldición nos persigue? No puedo pensar en otra cosa durante todo el día, aunque resulte especialmente ajetreado. Me acuesto todavía tembloroso, como si una bala me hubiera rozado y otras silbaran cada vez más cerca.

(Publicado ayer en La Nueva España por José Luis García Martín)

Llop, desde Palma

Dos: la poesía. El poeta Álvaro Valverde me escribió el miércoles diciéndome que acababa de morir un poeta de su tierra y de nuestra generación: Ángel Campos Pámpano: había nacido en 1957. Recordé su labor de enlace entre la cultura española y la portuguesa en esa ya tradición contemporánea donde cierto cosmopolitismo extremeño nace y se desarrolla en Lisboa. Recordé también su poemario La ciudad blanca –con el mismo título que una de mis películas favoritas y con la misma ciudad, Lisboa, ahí al fondo–. Subí al estudio para leer los poemas de aquel libro, como quien lee una oración. Me costó encontrarlo: no estaba donde creía. Seguí buscándolo y lo descubrí, luego, colocado en horizontal sobre otro poemario que también me había gustado tiempo atrás –Estampas de Ultramar– de un poeta muerto hace veinte años: el salmantino Aníbal Núñez. Abrí el libro de Ángel Campos al azar. Ahí, en esa página abierta había una dedicatoria: para Aníbal Núñez. Pensé que ya estaban juntos, mirando cómo la tarde enciende las luces del puerto, mientras en medio de la bruma, un barco cruza el estuario.

(Publicado en Diario de Mallorca por José Carlos Llop)


Ortega Muñoz en Lanzarote

De la mano maestra de Antonio Franco, la Fundación Godofredo Ortega Muñoz, presenta en otra fundación, la César Manrique, una exposición titulada "El mar absoluto" con los cuadros lanzaroteños del pintor de San Vicente (otro grande de ese pueblo). En el catálogo, junto a la reproducción de las obras (inolvidable su visión en el MEIAC), se publican interesantes textos del poeta Jesús Aguado y de los críticos Alfredo Taján y Estrella de Diego.

30.11.08

Con Agustín

Agustín Muñoz Sanz es un médico especialista en Patologías Infecciosas que escribe. Como era amigo de Ángel y trabaja en el Infanta, cuando nuestro amigo empezó a entrar y salir del hospital, su compañía se hizo constante. El miércoles pasado, al salir del funeral, sentí necesidad de darle las gracias por ello. De testigo, Castelo, que también se lo agradeció. Nos contó que hizo lo que debía. Con orgullo, nos confió que fue la última persona a la que Ángel besó, en la puerta del quirófano, donde logró arrancarle la única sonrisa de esos últimos días. Hoy publica un artículo dedicado, merecidamente, a sus mujeres.

29.11.08

Ángel, por Aníbal Lozano

LA COLUMNA DESNUDA

Ángel Campos Pámpano

Por Aníbal Lozano

La muerte –hace unos días, escribo en miércoles- del poeta y amigo Ángel Campos Pámpano (San Vicente de Álcantara, 1957 – Badajoz, 2008) además de sentir el zarpazo nos ha devuelto el retorno por un instante a la Facultad de los tiempos de la transición. Se ha hablado y escrito del hecho político que la universidad transmitía en la calle pero no es menos cierto que quizás más implacable era la vida intelectual dentro y fuera de las aulas sobre cuyos pilares se basa la olvidada transición precisamente, el puente a la democracia y los valores humanos, la tolerancia y la diversidad de ideas y juicios, el valor de la palabra sobre la violencia y la manifestación estética de unas vanguardias literarias que ante todo eran creativas y sugerentes. En la Facultad de Filología de Salamanca se fraguaban en la última parte de los setenta, un Aula de Teatro como el Juan del Enzina por donde pasaba la vida cultural en todas sus manifestaciones e incluso encerronas. Y también se fraguaba desde el Palacio de Anaya la fundación de revistas, como “Zurguén”, dirigida por el también poeta José Diego (hoy profesor en Barcelona) y “El Callejón del gato”, al amparo de Ángel Campos Pámpano por donde andaba una suerte varia de poetas hoy espléndidos literatos, José Luis Matilla, Quías Blanco, -como no Tomás Sánchez Santiago-, la palabra también hermosa de Fernando R. de la Flor, la poesía sonora de Jaime Siles –hoy a afortunadamente de vuelta a Salamanca-, y la de otros inevitablemente desaparecidos como Claudio Rodríguez, Javier Ángel Marigómez o no digamos Aníbal Núñez. Por allí andaba también la juventud de Gonzalo Alonso-Bartol, Marochi Vicente, Miguel Figuerola y la sombra de quien siempre recibía, Gonzalo Torrente Ballester, años antes de que el autor del “Don Juan” metiera la gamba con lo del “botín de guerra”. Ángel Campos Pámpano tenía su doble en los heterónimos de Fernando Pessoa: Alberto Caeiro, Álvaro Campos y el inolvidable Ricardo Reis cuyas odas fueron el motivo de su primera traducción. Se casó con Carmen a quien dedicó su propia Lisboa y fundó una gran revista literaria como “Espaço escrito” consiguiendo además el Premio Nacional de Traducción y ampliando su palabra a los libros de Eugenido de Andrade o de Sophia de Mello cuya traducción de “Nocturno” es una maravilla. No será posible que recoja otro premio en Extremadura, pese a que su palabra esté caliente aún ante su amigo y poeta Álvaro Valverde. Fue Pámpano también uno de los primeros en acercarse a un tal José Saramago, cuando nadie hablaba del autor de “Memorial del Convento”. Pero Pessoa siempre ha estado en el fondo como el denominador de estudiantes que fueron un día de portugués y hoy lo son de Filología comparada, como Concha Baéz, otra salmantina, en la Universidad de Vigo. “Lisboa, bajo el celaje tenue del otoño, es casi un cuadro cubista tendido en la ladera” había escrito Ángel de la ciudad blanca. Reverberando algunas otras cosas, hace quince años Ángel Campos Pámpano hizo que la Diputación de Salamanca realizara un homenaje a la obra de Aníbal Núñez teniendo como voz la presencia de José Ángel Valente y la complicidad de su viejo amigo Suso de “Hydria” Fue valedor Ángel de una palabra que ocupa su sitio en la memoria.

(El Adelanto, Salamanca, 28 de noviembre de 2008)

Carta de Salamanca

Ayer recuperé una festividad perdida: la del Día del Maestro. Para cambiar de aires, nunca mejor dicho, nos fuimos Yolanda y yo a Salamanca. Como tantos placentinos cada poco. Por el tortuoso camino en que se ha convertido ese trayecto por culpa de las obras de la autovía, íbamos hablando de Ángel. Salamanca era uno de sus lugares. Y ya allí, todo nos recordaba a él. Y es que, como bien dice Tomás, ahora "todo es Ángel". Por la Rúa, uno de sus pisos de estudiante, al lado de la sede de la CNT. Más allá, en Portonaris, donde entramos a por la antología de Pablo García Baena que ha preparado el salmantino Juan Antonio González Iglesias, el librero nos habló de Ángel y nos enseñó los recortes con algunas necrológicas. La de El Mundo, por ejemplo, que no conocíamos. Aunque fuimos a Víctor Jara, no me atreví a visitar Hydria. No me encontraba con ánimos de saludar a Suso. Hacía demasiado que... La Plaza estaba llena de enormes esculturas de Manolo Valdés. Amenazaba nieve. De nuevo la nieve. Por la tarde, en una mesa del centro comercial, me refugiaba en la poesía del cordobés. Del frío, de la intemperie, de la vida.

28.11.08

Un poema de Riechmann

LUAR

Ángel Campos Pámpano in memoriam (1957-2008)

1

Luna portuguesa,

poeta muerto.

Intraducibles

los dos fulgores

2

Conmemorabas

que a menudo un poema

nos enseña a caer

3

Puente final: morir.

Dejas de traducirte,

dejas de traducir

27 de noviembre de 2008

26.11.08

Carta de San Vicente

Acabamos de llegar, como quien dice, de San Vicente de Alcántara. Hemos ido al funeral de Ángel. En el coche, María José, Yolanda, Gonzalo y yo, que he conducido. El día ha sido largo. Todo es largo desde que conocimos la noticia de su muerte. Otra muerte anunciada. El día ha sido frío. Glacial, casi. No era inoportuno recordar la nieve de su último libro. En la iglesia, mucha gente. Apenas si he echado de menos a alguien. De los habituales, digo. Todo ha sido muy rápido como para que pudieran venir los de fuera (y allí estaba Castelo, Rosa Vicente, Ada Salas...). La familia, hundida, como quienes les acompañábamos: sus paisanos y sus amigos. El cura, ya es raro, ha estado bien. Era compañero en Lisboa. Llevaba en las manos la poesía completa de Ángel. Lo peor ha sido, sin duda, la música. De iglesia postconciliar. Bueno, y la ausencia incomprensible de la consejera de Cultura o de algún director general de la casa; el de Promoción, por ejemplo. No es resentimiento, ¿para qué?, es simple y sencillamente vergüenza ajena. O que uno, ay, tiene un anacrónico sentido de lo institucional, de lo cívico y de lo público. Será. Mañana sí estará en Guarda, con las hijas de nuestro amigo. Quedará muy bien al lado del presidente Cavaco. Otra señal, y perdón por la insistencia, de que ni se enteran de lo que importa ni quieren saberlo. ¿Para qué? Me subleva este tratamiento para con quien lo merecía todo. ¿O no ha sido él uno de los máximos protagonistas de estos requetecelebrados XXV Años de... Paz? Sólo falta que le concedan la Medalla de Extremadura a título póstumo. Toma nota, Poeta.
Nos hemos quedado a comer en el pueblo. Los cuatro citados al principio y Malama. Nos ha dado tiempo de reír y de llorar (de nuevo) y de recordar a Angelito pidiendo de postre natillas. Cuando él vivía, las pedía por ti. ¡Para mí, natillas!, gritaba. Y para nosotros, como tu inolvidable dulzura, amigo.

Ángel, artículo de El Periódico

Ángel

Álvaro Valverde

La última vez que vi a Ángel fue en Badajoz, en la entrega de los premios Extremadura a la Creación, el que sería sin yo saberlo mi último acto público como director de la Editora Regional. Los dos estuvimos en el vino de honor el tiempo justo. Él estaba hablando con Susi Covarsí y, tras saludarla, salimos juntos. Se ofreció a llevarme en su coche hasta el mío que estaba aparcado cerca de la librería Universitas. Al entrar en su coche, vi unas pastillas y bromeé sobre ello. Me dijo algo de unos recientes problemas de estómago. Le había visto, es verdad, más delgado. En los últimos años, Ángel adelgazaba y engordaba con facilidad así que no le di importancia. De vuelta a casa, recordaba nuestra larga amistad y me felicitaba en silencio por el detalle de acompañarme. Le había comentado, a propósito de su vuelta a la ciudad después de los años lisboetas, que no iba a encontrar muchos cambios: a mi modo de ver, en poco tiempo habíamos retrocedido más de veinte años. Esto te será familiar, le dije. Están las mismas personas en los mismos sitios. Él asintió.
Desde esa noche, me llamó varias veces para interesarse por mí y por mi nueva vida tras la destitución. Estaba a mi lado en Almendralejo, durante el fallo de los premios literarios, cuando la consejera se dirigió a mí y delante de todos los asistentes a la cena dijo aquello de: “Álvaro, estamos en el buen camino”. Menos mal.
Conocí a Ángel, personalmente, en Zafra, a principio de los ochenta. En una lectura organizada por Josemari Lama y Luciano Feria. Ninguno de los cuatro –puedo sumar a otro Lama, Miguel Ángel- hemos vuelto a separarnos. Junto a otros escritores, hemos hecho lo posible y lo imposible por modernizar la literatura escrita aquí. Por ponerla en hora. Con él casi siempre a la cabeza. Desde la Asociación de Escritores, por ejemplo. La creación de las Aulas Literarias, con su original componente educativo, basta y sobra para demostrar su valía. Me pidió que le acompañara en la aventura de la antología Abierto al aire y también estuve con él cuando se decidió a fundar, junto a Diego Doncel, la revista hispano-lusa Espacio/Espaço escrito. La misma que él solo ha mantenido contra viento y marea.
Le admiré siempre como agitador cultural, sí, pero más como poeta. Para mí sus libros capitales son el primero y el último, La ciudad blanca y Semillas en la nieve. Qué dolor, por cierto, el día que enterramos a su madre, Paula Pámpano, en San Vicente.
Sin sus traducciones de poetas portugueses contemporáneos, los poetas españoles de mi generación, y de las siguientes, no hubiéramos sido los mismos. Para peor, digo.
Como editor también acertó. Publicando, pongo por caso, obras de Gonzalo Hidalgo Bayal, un escritor hoy en boca de todos.
Me quedo con un recuerdo. En el balcón de su piso de Mérida. Yolanda nos hace unas fotos para la solapa de Abierto al aire. Nos miramos a los ojos y nos reímos. Uno, ay, le quería.

Aquí.

Necrológica de Ángel en ABC

Ángel Campos: una voz extremeña y universal


Álvaro Valverde


Como pasó con Dulce Chacón, para el poeta Ángel Campos Pámpano no ha servido el eufemismo “larga enfermedad”. En un suspiro se nos ha ido, sin tiempo siquiera de que nos hiciéramos a la terrible idea de que sería para siempre. Ayer fallecía en Badajoz al no poder superar una delicada intervención quirúrgica.

El poeta había nacido en San Vicente de Alcántara en 1957. Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y muy pronto, a su vuelta a Extremadura, empezó una intensa carrera como profesor de Lengua y Literatura en distintos institutos de enseñanza media de la región. Era, me consta un profesor vocacional, algo de lo que pueden dar fe quienes tuvieron la suerte de ser sus alumnos.

Acababa de regresar de Lisboa, donde había ejercido durante ocho años en el Instituto Español Giner de los Ríos.

Muy pronto también, inició otra carrera, la literaria, que en él tuvo dos vertientes fundamentales. De una parte, la poética. La que más quería. Con la desazón propia de quien se sabe seriamente enfermo, ha llegado a tiempo de ver publicada su poesía reunida. La ha editado Calambur bajo el título La vida de otro modo y lleva un lúcido prólogo del profesor Miguel Ángel Lama. Un libro de libros que es, en fin, su único libro; el que formado, entre otros, por los poemas de La ciudad blanca (1988), Siquiera este refugio (1993), La voz en espiral (1998) y La semilla en la nieve (2004), por el que recibió el premio Extremadura a la Creación.

Fue incluido, entre otras, en las antologías Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000) y Campo Abierto (Antología del poema en prosa en España).

Firmamos juntos otra antología, Abierto al aire. Antología consultada poetas extremeños (1971-1984) y fue el responsable de una más, Los nombres del mar. Poesía portuguesa 1974-1984, ambas de 1985.

Conviene resaltar sus numerosos libros de autor con artistas extremeños como Javier Fernández de Molina, Antonio Covarsí y Luis Costillo.

De otra, está su labor como traductor. Ángel ha sido, me atrevería a decir, el mayor y mejor introductor de la poesía portuguesa contemporánea en España. Por ello tenía que recibir el próximo jueves en la ciudad lusa de Guarda el IV premio Eduardo Lourenço “destinado a distinguir personalidades o instituciones de lengua portuguesa o española que hayan demostrado una intervención relevante e innovadora en la cooperación transfronteriza y en la promoción de la identidad de la cultura de las comunidades ibéricas”.

Ha traducido, entre otros, libros de Eugénio de Andrade, Fernando Pessoa, Carlos de Oliveira (sobre su obra realizaba la tesis doctoral), Antonio Ramos Rosa, Al Berto, José Saramago y Sofia de Melo Breyner Andresen. En 2006 le fue concedido el premio de traducción Giovanni Pontiero por la edición, precisamente, de una antología de la poetisa portuguesa: Nocturno mediodía (1944-2001).

No fue Ángel, con todo, un escritor encerrado en torre alguna, ni siquiera la de su casa de campo en La Raya, en Jola, cerca de La Codosera, donde, por cierto, ya nunca podré verlo. Al revés, consciente, como otros, de que en Extremadura, la tierra que eligió para vivir, estaba casi todo por hacer, se convirtió desde principio de los ochenta en un agitador cultural de primer orden. Desde la Asociación de Escritores Extremeños, por ejemplo, de la que fue presidente. Fundó las Aulas Literarias. La primera en Badajoz, “Enrique Díez-Canedo”, por la que han pasado los mejores poetas vivos de la literatura española de fin de siglo.

Bajo su mandato nacieron también los Talleres de Relato y Poesía, en torno a una idea del que fuera su amigo, el editor Fernando Pérez González.

O creando, junto a Diego Doncel y a uno mismo, la primera revista literaria en dos lenguas, el castellano y el portugués, Espacio/Espaço escrito y animando otra, Falar/Hablar de poesía.

En 1994, creo, junto a Pedro Almoril y Manuel Vicente González, Ediciones del Oeste, una de las escasas editoriales privadas extremeñas. En ella publicó alguna de sus primeras obras Gonzalo Hidalgo Bayal, otro de sus mejores amigos.

La poesía, la española y la portuguesa, pierde a un hombre fundamental. Extremadura, a uno de los mejores, cuando más lo volvíamos a necesitar. Lo peor, sin embargo, es para Ángela y para Paula que han perdido, qué desgracia, a su padre.

Aquí.

25.11.08

Ángel

Aunque cueste creerlo, el poeta Ángel Campos Pámpano ha muerto esta mañana en Badajoz.

24.11.08

Elizabeth Bishop

Recojo en el apartado un envío de Igitur. Nada menos que la Obra poética de Elizabeth Bishop. Ha sido una agradable sorpresa. Ya sabía que el libro iba a salir por el avance que dio ABCD hace una semana. Lo que no esperaba es que con tanta rapidez pudiera leer lo conocido y lo desconocido, para mí, de una de las poetas que más me gustan. La edición es de Sam Abrams y Joan Margarit, la pareja que ya nos ofreciera un excelente Hardy en La Veleta. No se lo pierdan.

Premios y más

Dos personas de máxima actualidad, Juan Goytisolo, al que acaban de conceder el Premio Nacional de las Letras, y Helena Almeida, con una exposición comentadísima en la Fundación Telefónica, ganaron en su día el premio "Extremadura a la Creación". No consta, es verdad, en sus biografías. Da igual. Dan fe de que aquí las cosas se hicieron bien.

Tres artículos...

... que, según creo, merece la pena leer. Uno de Javier Rodríguez Marcos con reflexiones sobre la poesía, otro de José Luis García Martín sobre la crítica y un tercero de Andrés Ibáñez sobre lo leve y lo pesado.

23.11.08

Excelentes... de fuera

Ibarra titula un capitulillo de su libro de memorias "Una Extremadua excelente". Destaca allí, y con toda justicia, al MEIAC, la Coordinación Regional de Transplantes y la Unidad de Quemados de Cáceres, para añadir después los nombres de cinco escritores y artistas extremeños "de reconocimiento nacional": Javier Cercas, Luis Landero, Manuel Martínez Mediero, Enrique Carrero y Eduardo Naranjo. Con independencia de la valoración que cada cual haga de esa selección (uno está en desacuerdo, matizo), cuatro de los cinco elegidos vive fuera de Extremadura y fuera de aquí ha desarrollado su tarea literaria o artística. Es lo mismo que ha ocurrido -ya se comentó aquí- con los "excelentes" de la última campaña publicitaria de Marca Extremadura: de los cinco (recuerdo: Sánchez Silva, Berta Collado, Soraya, Calderón y Adalid) sólo uno, el escritor, vive y trabaja aquí y, más aún, aquí lo ha hecho siempre.
Se dirá que habíamos dejado claro -yo el primero- que lo del "dentro" y el "fuera" era una trampa. Sí, es verdad, pero sólo hasta cierto punto. La idea que se traslada, muy peligrosa, es de que sólo "fuera" se puede conseguir el éxito. ¿A quién le extraña entonces que los jóvenes se vayan? Vamos a tener que aplicar también aquí lo de las cuotas. Quiero decir que lo que ha hecho -lo que hemos hecho, mejor- la generación que ha crecido arística o literariamente con el Estatuto de Autonomía a lo largo de los últimos, celebrados 25 años es algo más que limitarse a escribir libros o a pintar cuadros. Y ese trabajo añadido se ha realizado "desde dentro"; en lo literario, a través de múltiples iniciativas culturales, de las Aulas Literarias a los Talleres de Relato y Poesía pasando por los Clubes de Lectura y las lecturas en centros educativos y bibliotecas de toda la región gracias a los planes de fomento de la lectura de distintas instituciones, públicas y privadas. Es un agravio llamativo, y un pelín impertinente, el que se ejerce contra quienes con el mismo "reconocimiento nacional" son sistemáticamente silenciados a favor de escritores y artistas a los que, por cierto, no siempre cuadra, si nos ponemos rigurosos, el adjetivo "extremeños". ¿No merecen Gonzalo Hidalgo Bayal, Julián Rodríguez o Eugenio Fuentes la misma consideración? Me temo que son los mismos complejos que se denuncian los que obligan a nuestros políticos y periodistas a caer sistemáticamente en el mismo, desinformado error.
Un caso: el de Ángel Campos Pámpano. El próximo jueves, en presencia del Presidente de la Republica, le entregan en Guarda el Premio Eduardo Lourenço por su larga y excelente tarea de traductor de poesía portuguesa al español. No podrá recoger personalmente el galardón por razones de salud, pero no por eso dejará de representar la excelencia de esta región y de sus letras. Alguien que viene siendo, además, un agitador cultural de primer orden y un poeta también excelente, lo que se aprecia a la legua al leer su poesía completa, recién publicada por Calambur.

21.11.08

Realidades de la realidad

Yolanda y yo nos acercamos la otra noche hasta San Francisco para visitar la exposición "Realidades de la realidad" (promueve Caja de Extremadura) que reúne obras de arte realistas de la segunda mitad del XX español. Sólo por ver los dos delicadísimos cuadros de Carmen Laffón, los del tangerino José Hernández (que a su paisana le gustaron especialmente), el dibujo de unos membrillos y un par de telas de los primeros cincuenta de Antonio López, los luminosos jardines de su mujer, María Moreno, y la escultura de Lorca (tan creíble, por cierto) de Julio López, ya compensó el paseo.
Esto es lo que merece la pena traer a la ciudad (lo que se reforzará, supongo, cuando la Caja tenga su propia sala de exposiciones en las Carmelitas) y no tanta nadería como se cuelga, sobre todo, en las dependencias municipales. Y todo, como siempre, por falta de criterio, algo que perjudica a los pintores que de verdad lo son cuando se los mezcla con los aficionados que son sólo eso. Pero eso, verdad Laura, pasa con todo.

Libros, libros, libros

Llegan desde Mérida novedades. Tres calentitas de la Editora (aún sin distribuir, supongo). Hablo de La canción de la tierra, una antología poética de Félix Grande (Editora de Bolsillo); Freinet en Las Hurdes durante la Segunda República (Colección Estudio), un interesante estudio del profesor salmantino Antonio García Madrid a partir de las experiencias innovadoras de los maestros José Vargas Gómez y Maximino Cano Gascón en la comarca altoextremeña, y Blanca de Borbón, de José de Espronceda, en edición de Gregorio Torres Nebrera (Colección Rescate), pensado para celebrar el segundo centenario de su nacimiento, ahora que se celebra en Almendralejo un congreso internacional dirigido por los profesores de la Uex Lama y Bernal, ha gozado del alto honor de ser el primer libro de la Editora presentado por la consejera de Cultura y Turismo desde que llegó, hace año y medio, al cargo.
Otras tres se vieron beneficiadas con Ayudas a la Edición de la Junta. Así, un nuevo libro de poemas de José Luis García Martín, Légamo (Pre-Textos), que ya leo con la debida pasión; Fragmentos de cal (El Gaviero), de Juan Manuel Barrado, que a uno le ha traído el regusto de la poesía del poeta al que está dedicado, Felipe Núñez, dicho esto en el mejor sentido, y, por fin, Algo de nadie, ópera prima de un jovencísimo poeta de Badajoz, para mí deconocido, llamado Luis Darío (Pre-Textos).

20.11.08

Barrendero

Esta tarde, durante el paseo, me he cruzado con un barrendero. La suya es una profesión que respeto. Estaba en la acera del Asilo. Tenía apiladas las hojas secas en pequeños montones. De momento, sopló una ráfaga de aire y todo el suelo se llenó de más y más hojas amarillas. Le comenté que lo tenía complicado. Él se quejó. Ayer por la tarde, dijo, tenía toda la acera limpia. Ya estaba metiendo en el cubo los montones. Entonces sopló el aire como ahora y... Casualmente, llegó el encargado y le afeó la tarea. Desde casa, añadió, se hace todo muy bien. Le he deseado que le sea leve y he seguido con mi caminata. Después he recordado los versos, en clave metapoética, del gran Felipe Núñez:

¿Aterra al barrendero

la razón última de sus escobajos?
No.
Barre.

Periférica

Es una de las editoriales que ha conseguido el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. Se reunieron bajo la denominación de Asociación de Editores Contexto para abrirse paso mejor en medio de la selva de la industria libresca española. Al lado de Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, y Sexto Piso.
Aquí, como siempre, ha sido tratada con las debidas reticencias. Incluso, por parte de algunos, con el consabido desprecio. La ignorancia, ya se sabe. Sí, pero ahora toca celebrar el premio y olvidar esas miserias. Tal vez otro día lo cuente.
Enhorabuena, Julián.

Desde Cracovia

El traductor y poeta Abel Murcia abre blog en Cracovia, su nuevo destino como director del Instituto Cervantes. Se llama Al trasluz y se subtitula "Apuntes de traducción".

19.11.08

Un coche

Jo, lo que está dando de sí la noticia.

Poesía y periódicos

Uno, claro, se felicita de que El País lance una colección de libros de poesía que se venderá los miércoles con el periódico. No es mal maridaje ese. Y se fomenta la lectura doblemente.
Aquí, se me hace inevitable la referencia, los nuevos responsables de la cosa dejaron por el camino aquella buena idea de "Un libro, un euro". Nunca antes habían llegado los libros tan lejos pero...

18.11.08

En el programa de la Gemio

Al parecer, mañana día 19 por la noche aparece uno en el programa de Canal Extremadura Cuéntaselo a Isabel. Sí, la Gemio. Grabamos una entrevista a finales de agosto, en la piscina del hotel V Centenario de Cáceres. Lo que sudé aquella mañana, Dios mío. Por suerte, mi incorporación a clase impidió que tuviera que encontrarme en un plató, cara a cara, con la famosa presentadora de Alburquerque.

Revistas de aquí

Escribía Moisés Cayetano Rosado en Trazos, el suplemento del Hoy, sobre la supuesta pujanza de las revistas culturales y eruditas (sic) en la Raya. De este lado, con Espacio/Espaço escrito en dique seco, no sé a qué auge puede referirse. Es verdad que Revista de Estudios Extremeños, que él dirige, mantiene una dignidad -en lo regional, no se olvide- encomiable. Que Alborayque podría acompañar a la institución que la ampara, la Biblioteca de Extremadura, en el camino hacia esa debida excelencia que nos merecemos los extremeños de la cabecera de nuestro sistema bibliotecario. Que V. O. mantiene contra viento y marea su espacio a favor del cine. Que una que no menciona, Manga ancha, podría dar de sí. Lo demás... Empeños menores, según creo. Me reenvían, por ejemplo, la ridícula Vitela y, tras ojearla (la cosa no da para más), no puedo por menos que volver a preguntarme cómo es posible que la Consejería siga manteniendo semejante dispendio. ¡Pobres árboles! Y para nada.
¿Estos son los síntomas del presunto "auge"? La comparación con Andalucía, sin ir más lejos, ...
Lo del Centro de Estudios Lusitanos, una promesa presidencial, y las relaciones de la región con Portugal (tan modélicas hasta ahora) son parte de otra historia. Vamos, la que al autor del artículo quizá más le interese. Lo de las revista parece un mero pretexto.

17.11.08

GHB en Canal Andalucía

Julio Pérez ha localizado el enlace que nos hace posible ver y escuchar la entrevista que le hicieron a GHB, en Sevilla, hace unas semanas.

Humet

Una parte pequeña pero sustancial de la banda sonora de mi primera juventud -de mi vida, vamos- la ocupan unas cuantas canciones de Joan Baptista Humet. Y eso ya no lo cambia nada.

Sueño

Esta noche me he soñado con mi amigo Ángel. Estábamos sentados los dos en un sofá y Pámpano, que siempre toma la iniciativa, me proponía que conversáramos. "Antes, eso sí -dijo-, vamos a contar un chiste". Luego me he despertado.

16.11.08

Relatos relámpago

Fran Rodríguez Criado me envía un enlace para poder ver y oír un vídeo en el que se habla del microrrelato y, por cierto, de Relatos relámpago, la antología de relatos breves que publicamos en la Editora con prólogo de Luis Landero, al que se debe el término que le da título. Allí, Javier Almuzara lee un texto de Juan Ramón Santos. Otro de los lectores es José Luis García Martín.

Alborayque

Así se llama la revista de la Biblioteca Regional de Extremadura, como uno de los volúmenes de la famosa Biblioteca de Barcarrota. He pedido un ejemplar a su director, siquiera sea porque uno pertenece a su Consejo Asesor (compruebo, ay, que he sido degradado, antes estaba en el Comité Editorial). Dedica su segundo número a las letras y los libros de Extremadura, a los del periodo comprendido entre 1983 y 2008. De lo que he leído, me ha gustado mucho el texto de Serafín Portillo dedicado a la lírica. Argumenta una tesis peligrosa: que existe una poesía extremeña. Repasa, de paso, algunos sucedidos de estos intensos años.
Simón Viola se ocupa de la narrativa y, como suele, acierta en el panorama. Otro tanto ocurre con el que analiza, en torno al teatro, el bien informado profesor Torres Nebrera. No puede decirse lo mismo, según costumbre también, con la cosa sobre el ensayo. Por seguir con el infantil juego del ninguneo, silenciaré al artífice.
Ya conocía el extenso y bien intencionado discurso de Joaquín González Manzanares sobre la "industria libresca extremeña" por más que, como sostiene el profesor Lama, el término sea equívoco. ¡Qué más quisiéramos!
Rematan el tocho los artículos de Ana Teresa García sobre el sistema bibliotecario, de José Luis Bernal sobre "La Universidad de las Letras" (a propósito del papel capital de la Uex en este proceso) y de Juan García Pérez sobre la Extremadura de la transición.
Capítulo aparte merecen las ilustraciones. Las fotográficas, preciso. Las del iluminador Javier Alcaíns son muy bonitas. Por aquello de que no hay dos sin tres, alguno vuelve a colarse de rondón en la orla. Sin porqué. Otros, claro, no pasan el corte de la censura. Pequeñas miserias de la provincia, of course.

15.11.08

Gonzalo en Babelia


















(Cristobal Manuel. El País)

Confieso que que no he podido evitar un "¡joder!"-en voz baja, aquí todos duermen- al ver la foto de Gonzalo en Babelia, la que ilustra -a eso fui un segundo después- la entrevista que le hace Ángel S. Harguindey. Me alegro de este tardío reconocimiento. También por las "editoriales extremeñas" que publicaron los primeros libros, del "descubrimiento literario del año".

Diarios

En efecto, como anota Álex Chico, en Cultura(s), el suplemento de La Vanguardia, Laura Freixas ha publicado una reseña sobre los diarios de Gabriel y Galán. Es un libro que no cesa. Ni cesará.

14.11.08

Nadadora

El profesor y crítico cántabro Luis Alberto Salcines escribe en el Diario Montañés sobre la revista Nadadora. Ya está aquí el excelente número seis.

13.11.08

Ibarra

Ayer, casi a la misma hora que se presentaba en el Círculo de Bellas Artes de Madrid Rompiendo cristales, las memorias de Ibarra (para uno nunca ha sido Juan Carlos), treinta años de vida política (como reza el subtítulo), me llegó a casa, por mensajería, un ejemplar. No pude por menos que abrirlo y empezar a ver y a leer. Ojeé las fotografías, picoteé en el índice onomástico y hasta leí, ya digo, las sesenta y cinco primeras páginas. Antes, un capítulo del final que dedica al infame asunto de las fotos de Montoya donde confiesa que envió a la Asamblea una carta de dimisión que no llegó a tramitarse. Viví aquellos momentos con la intensidad de quien fue incluso denunciado, entre otros, por los Peones Negros. Mi delito era ser en ese momento el director de la Editora (a quien se quiso desprestigiar por haber cedido un número de ISBN). Recuerdo bien la tarde en que se hicieron públicas en una página web del PP aquellas fotografías que casi nadie había visto antes, cuando el promotor del asalto, un politicucho metido ahora, según dicen, a novelista histórico (la novela histórica no deja de ser, ay, un refugio de impostores), esparcía por tierra, mar y aire la porquería de la mano de su jefe por entonces, otro mindundi, y la de otro nefasto personaje, uno de Ávila. Iban contra todo, pero en especial contra Ibarra, que se marchaba, y contra mi consejero, Paco Muñoz, ya candidato in pectore a la alcaldía de Badajoz. Qué catadura moral la de algunos.
Las fotografías de Ibarra (no las Montoya) son bonitas, sobre todo las de su infancia y juventud, y están bien elegidas. Salvo la última, donde aparece (de lo más pop) flanqueado por un personajillo de esos que el fotógrafo Ismael Rozalén calificó en su día de colocadores (siempre salen con el cuello estirado en las instantáneas), y una señora...
El libro promete. El relato de sus primeros años de vida en el barrio de los Ferroviarios de Mérida es memorable. Bueno, y antes, la desternillante narración de su inoportuno infarto. Genio y figura. Ah, y está bien escrito. Puede que vuelva a comentar algo de él aquí.

12.11.08

GHB lee "Desde fuera"

Anoche presentamos en Santa Ana Desde fuera, haciéndolo coincidir -un detalle de Nica Gil y Juanra Santos, cómplices de Santiago Antón- con la inauguración de las lecturas para este curso del Aula "José Antonio Gabriel y Galán". A pesar de la lluvia, nos reunimos no pocos. Dije en público que me alegraba de ver a tantos maestros. Puede que sea por mi feliz regreso al gremio. Más mérito tuvo que algunos vinieran de fuera: desde Mérida, Celes Pérez y una amiga; desde Cáceres, Miguel Ángel Lama; desde Jaraíz, Salvador Retana. Lo mejor de la noche fue, como se esperaba, la presentación de Gonzalo Hidalgo Bayal. Ha tenido a bien colgarla en su blog. Que cada cual juzgue.

LGM

Uno lamenta que pasen estas cosas. El País informa de que el profesor y poeta Luis García Montero podría abandonar la Universidad. Por medio, una sentencia por injurias.
Me he acordado al leerlo de Vicente Sabido, su compañero de claustro granadino. Y de su ex alumno Álex Chico.

11.11.08

Jordi Doce en la March

Hoy y pasado mañana interviene el poeta y traductor Jordi Doce en el ciclo Poética y Poesía de la Fundación March. La mejor señal para constatar que se ha convertido en una referencia insoslayable en el panorama poético nacional. Gracias, claro está, al buen olfato lírico de sus organizadores, con el musicólogo Antonio Gallego a la cabeza.

"Desde fuera" y lo portugués

En el blog del Departamento de Portugués de la Escuela Oficial de Idiomas de Navalmoral de la Mata. Muito obrigado.

10.11.08

Otra (disparatada) antología

Si alguien tiene curiosidad, puede consultar el índice de la antología Poesía española del '90, de Marta Beatriz Ferrari, aquí. A ella hacía alusión el último artículo semanal de José Luis García Martín en ABCD. Enrique Baltanás comenta en su blog una frase del crítico.

9.11.08

José María Valverde

Con motivo del décimo aniversario de su muerte, se organizó una exposición (que pudo visitarse en Barcelona y Cáceres) y se editó un catálogo de la misma. Compruebo con agrado que se puede ver y leer, al completo, en Google Book. La edición es de Montserrat Lavado Fau y Nemrod Carrasco. Está publicado por Edicions Universitat de Barcelona y contó con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta. Cuando sus responsables todavía mostraba interés por la literatura.

7.11.08

Baltanás lee "Desde fuera"

Acaba de llegarme el número 77 (septiembre-octubre) de la revista Clarín (la única, por cierto, a la que sigo suscrito) y, con él, la reseña anunciada de Enrique Baltanás. Ha hecho una lectura preciosa del libro. Generosa, sí, pero certera y muy bien escrita, que es lo que importa.

Invitación

Aquí.

La roca, de Wallace Stevens

Compré el libro en Murcia. Lo he releído ya varias veces. No me canso. Cuesta, no lo dudo, pero es muy gratificante esta poesía. La última del poeta norteamericano.
Uno vislumbra -me temo que sólo eso- la inmensa categoría del poeta que la escribió. Tiene la certeza de que pocas veces la poesía ha llegado tan alto. O tan hondo.
Jaime Siles y Ángel Rupérez, en ABCD y Babelia, lo han analizado muy bien.
Vuelvo a leer "El río de ríos en Connecticut", pongo por caso, y no puedo por menos que sentir me bien por ser lector de poesía. Por haber hecho de la poesía uno de los centros de mi vida. El que irradia al resto. Pura roca.

5.11.08

Moga lee "Desde fuera"

Mi hermano Fernando me envía un enlace con la revista Letras Libres donde aparece una reseña del libro firmada por Eduardo Moga. No lo sabía.
Mi primo Mon también me avisa desde Córdoba. Así da gusto.

Ruido

En esta pequeña ciudad ruidosa, las molestias por esa causa se hacen cada vez más insoportables. Sobre todo, si como hace al caso, se vive en una calle céntrica con mucho tráfico. Los ciudadanos, es verdad, cada vez somos más sensibles a esa forma de tortura que no deja de ser un ataque directo e implacable contra nuestra salud. Como todo es susceptible de empeorar, al concejal del ramo se le ocurrió el pasado verano la brillante idea de transformar una calle (paralela a esta) de doble sentido en vía de sentido único (bajada) y la nuestra, ya de por sí cargada, se ha convertido en la única de sentido subida. Así, sufrimos en casa el ruido incesante de los coches, camiones, furgonetas y autobuses a los que hay que añadir el de esas deliciosas motos que suelen circular sin escape. Uno se levanta acordándose del concejal, experto, como tantos del gremio, en generar problemas donde no los había, y en el momento en que uno tenga que acercarse a votar en las próximas elecciones. O no. De momento, habrá que avisar a Fatela, por lo del climalit.

Obama

Escucho en directo el primer discurso de Obama en Chicago tras ganar las elecciones norteamericanas. Es emocionante, sí. Este es un día para la Historia. Por lo demás, y a los hechos me remito, es también nuestro presidente. Qué alivio, en fin, que ya lo no lo sea Bush.

3.11.08

Aramburu lee "Desde fuera"

UNA LECTURA DE ÁLVARO VALVERDE

Acostumbra Álvaro Valverde (Plasencia, 1959) insertar al final de sus libros en verso una o dos páginas de notas aclaratorias cuya finalidad no estriba en proporcionar claves posibles que aseguren el entendimiento cabal de este o el otro poema. Sirven para revelar la identidad de algún personaje real aludido anteriormente por sus iniciales; para referir las circunstancias en que fueron escritos determinados textos, aclarar una mención o consignar dedicatorias. Dan cuenta asimismo del tiempo que abarcó la composición del libro. No está de más saber que el trabajo de escritura de su última reunión de poemas, titulada Desde fuera (2008), se extendió por espacio de siete años. El dato es sintomático del cuidado riguroso que guía la mano del escritor en su empeño sostenido por elaborar un discurso poético cuyas características más ostensibles son la densidad de pensamiento y la expresión clara, concisa, limpia de adherencias retóricas.
Nacen los libros de poemas de Álvaro Valverde de una larga y honesta artesanía que casi no se nota. Resulta de ella una sencillez aparente que el lector recibe en moldes métricos irregulares, con un sustento rítmico generalmente endecasilábico, al cual se agrega en Desde fuera una sección, peculiar en el conjunto de la obra de Álvaro Valverde, de instantáneas poéticas escritas en arte menor e inspiradas, según lo declara una nota pertinente, en cuadros del pintor Godofredo Ortega Muñoz. Tras la tersura verbal de sus composiciones se esconde con frecuencia una rica variedad de matices significativos, de sutilidades sonoras, de finezas de toda índole que a menudo no se dejan desvelar sino mediante la repetición de la lectura. No nos parece la de Álvaro Valverde una poesía urdida para suscitar admiración por las habilidades y audacias del estilo, al modo del gusto barroco. Otra cosa, acaso más profunda para quienes no descartan de antemano que cierta suma de palabras bien compuestas contenga, además de sonidos, algún mensaje, prevalece en ella: la estrecha y afable comunicación con el posible lector, comunicación de un alto valor confidencial, de una naturalidad austera y de una belleza expresiva que no olvida descansar en la emoción.
Añadiendo algunas novedades relativas a los asuntos tratados, Desde fuera prolonga el complejo ejercicio de meditación que ya encontrábamos en títulos anteriores de Álvaro Valverde. Lo hace en secciones de tonos heterogéneos, lo cual importa poco en un arte que no tiene por qué sustentarse en simetrías; que, antes bien, halla por decisión del escritor su fundamento estético en la voz confesional, en las palabras privadas de un hombre que siente, que recuerda, que cavila, que hace en suma poemas con esas cosas no particularmente espectaculares ni solemnes (residuos las llama él) que la vida nos pone delante y luego nos quita sin dar explicaciones.
Tema frecuente en Desde fuera es el otoño de la existencia, abordado con serena lucidez. Predomina en los versos de Álvaro Valverde un tono de elegía a media voz. El poeta constata sin patetismo, sin desgarro, la caducidad natural de la existencia y celebra la vida desde la certeza de que eso, la vida, es todo cuanto hay. La poesía no nos proporciona el absoluto, pero rescata ciertos dones para el arte de la palabra (un espacio determinado, la mirada fugaz de una mujer hermosa en un tren paralelo, una escena pintada, un membrillo) depositarios de belleza y sabiduría. Y de tal modo, con breves y cotidianas esperanzas, y con saludable aceptación, el poeta pone por obra, sin quejumbre, sin ruido trágico, su ejercicio particular de dignificación de la vida.
El carácter reflexivo de la poesía de Álvaro Valverde no contradice el hecho de que en ella los elementos visuales tienen una relevancia primordial. Dicha dualidad contribuye a preservarla del exceso de abstracción. El poeta visita lugares y acompaña con pensamientos sus observaciones. No es, por lo demás, la de Álvaro Valverde poesía de un paisaje constante, a la manera de Antonio Machado, sino de muchos y distintos entre sí, lo mismo urbanos que rurales, próximos que lejanos, elegidos por el poeta de acuerdo con la movilidad y el gusto por conocer mundo de los hombres modernos, lo cual no excluye, ni tenía por qué, la elección ocasional de lugares de su región natal. Yuste, por ejemplo, acaso uno de sus predilectos, paradigma de espacio idóneo para el recogimiento tanto como para el juicio clarividente de quien no considera la vida terrena un estado provisional del ser.
Con frecuencia en los lugares que los sucesivos poemas convocan habitan figuras humanas. La evocación del padre fallecido suscita una serie de cuatro piezas elegíacas, en las cuales el lector hallará, acotada dentro de los límites de la contención y la seriedad, los poemas más sentidos y tal vez los más intensos del libro. Otras veces los versos dibujan un episodio protagonizado por algún señalado escritor: Ganivet en vísperas de arrojarse al río, Borges fotografiado, Stevenson que sueña con ver faros desde el mar, Lampedura, Andrade y tantos otros de quienes la inventiva del poeta se sirve para tender sobre la realidad concreta una mirada con ojos distintos de los suyos y, como si dijéramos, desde fuera de sí mismo, conforme a aquella certidumbre que Álvaro Valverde dejó escrita en Ensayando círculos (1995) y que entraña a un tiempo una declaración de fe en la poesía y de fe en el hombre: “Toda verdad, me dije, es un diálogo”.

Fernando Aramburu

Publicado en Territorios, de El Correo (1/11/2008), y en Trazos, de Hoy(2/11/2008)