23.2.13

Elogio de la lentitud

"Un paisaje, un acontecimiento, una experiencia vividos a toda velocidad, son distintos si se viven con lentitud: se encuentra uno con esa experiencia como si fuera la primera vez. Para conseguir esto basta con seguir los pasos del personaje de Buñuel, bajarse de la vida veloz y abrazar la vida lenta.
La lentitud. El desplazamiento a escala humana nos permite practicar la arqueología interior, hacer un viaje hacia adentro en busca de astillas y fragmentos que nos conduzcan hasta un descubrimiento crucial que termine reorientándonos la vida; un descubrimiento que difícilmente vendrá del exterior. No sé si sea exagerado decir que tanta velocidad nos impide conocernos.
La vida lenta. Hacer largas caminatas mientras se ensaya esa arqueología interior, conversar sin prisa y de manera arborescente, contar historias alrededor del fuego, observar con mucha atención, durante mucho tiempo, cómo se mueve la hoja de un árbol, o de qué forma pasa el viento sobre la hierba, porque ahí está la verdadera información, la verdadera noticia que es el misterio del mundo". Jordi Soler, "La lentitud", El País.