12.10.12

En plata

"Hablar de música, como hablar de arte, o incluso de literatura, es una actividad con mucha frecuencia fraudulenta, en primer lugar, porque es muy difícil encontrar equivalencias en palabras para las impresiones acústicas y las visuales, en segundo lugar, porque son territorios en los que cuesta poco dar gato por liebre o envolver en una apariencia de sabiduría lo que es simple vaguedad o ignorancia. Por eso siente uno tanta gratitud cuando se encuentra con alguien que conoce un arte desde dentro y sabe contarlo con precisión y entusiasmo. El más alto prestigio intelectual se lo quedarán siempre los palabreros y confusos, los que enuncien vaciedades con solemnidad de oráculo —“gloria me ha dado hacerme oscuro”, que decía Góngora— , pero el aficionado que se acerca a una obra por la pura vocación de disfrutar de ella agradece el talento pedagógico que casi nunca falta a los verdaderos maestros."
Antonio Muñoz Molina, "Talento en el derrumbe", Babelia, El País.