20.4.26

Decimonónica

De Salas (Madrid, 1999), ya sorprendió con Los reales sitios, un libro de calidad ineludible. Pagaba, según su editor, Unai Velasco, “los peajes que se le piden al poeta: singularidad, presencia en el mundo y articulación de la lengua”. Vuelve a apostar por él y el salto adelante impresiona. Alude en su nuevo prólogo a la poesía poética y a “la estética marica” que lo vertebra, menciona a Álvaro Pombo y resalta su “cumplida dimensión epopéyica” en torno a la historia decimonónica española de la época de Isabel II (con obras de ingeniería como el canal que lleva su nombre y guerras carlistas), siglo al que este libro remite sin renunciar a la modernidad y, lo que considero más importante, a hacer avanzar la poesía por caminos no transitados.
Consta de siete partes. La primera se centra en el citado cauce artificial, a partir de textos de Severino Bello, “el ingeniero”. Ya se aprecia ahí la originalidad del proyecto lírico (léase “El curso alto”) y una voz sólida que no parece, paradójicamente, lírica. El lenguaje documental y técnico se transforma con naturalidad en poesía y el formato soporta el uso de la prosa, del versículo o del verso, digamos, tradicional, que domina y cincela para darle aspecto de sentencia. Tanto da que en el poema extenso como en el breve. En la deliberada clasicidad o en la arriesgada experimentación (como en “Arbre magique”). El oído siempre disfruta.
También pronto comprueba el lector que De Salas no le hace ascos, al revés, a la transgresión y al desenfado, al juego y al humor (así, en “El ancho ibérico”), hable de amores, de política, de trenes, de ciudades o de arquitectura (lo que me ha recordado al Aníbal Núñez de Alzado de la ruina o al Ferlosio hidráulico). Tampoco a la experimentación, como en esos poemas que fluyen como sólo un río sabe hacerlo, sin atender a la puntuación ni a otra cosa que no sea ritmo y discurso, o al usar el fanfic. No se sale indemne de El siglo. Turba.
 
Juan de Salas
Ultramarinos, Barcelona, 2025. 160 páginas. 18 €

NOTA: Esta reseña se ha publicado en El Cultural.