20.4.26

El afán infinito

Esperanza Ortega (Palencia, 1953) reunió en Diario de lo no vivido (2020) su poesía completa. Desde 2002, ha mantenido un prolongado silencio sólo roto por la publicación de Las cosas como eran (2009), prosas memorialísticas.
Se refería Tomás Sánchez Santiago en el prólogo de Diario… a la “resistencia a abandonar la espera a pesar de las opacidades del tortuoso proceso de la creación poética”. Ese “mucho tiempo de espera” ha dado sus frutos: Los versos de mi amiga, una obra luminosa dominada por un hondo sentimiento de compasión.
Se abre con los versos de Arnaut Daniel: Nunca la tuve / pero me tiene. La poesía, sí, “que me posee sin que yo la posea en absoluto”. Luego anota: “Tras un largo periodo de aridez, he oído la voz de una mujer que me dictaba el eje fundamental de mi escritura”. Atenta a esa voz que le dicta lo sentido desde una aparente otredad, los sugestivos versos de las ocho secciones y un poema final que componen este libro único, en el doble sentido, atravesado por la dicha de volver a escribir: “Escribir un poema te llena de dicha”. Y hacerlo en las postrimerías, cuando “pasa el amor y se aproxima el miedo, / nacen los nietos y mueren los amigos”.
Aunque nunca haya pretendido ”usar un lenguaje de índole utilitaria” (TSS dixit), la claridad de esta lírica, su feliz tono doméstico con detalles incluso de humor, dista de la suya de antaño, más sucinta, reticente y minimalista. Eso no obsta para que en “Copos de nieve Oración)”, seis poemas breves en forma circular, juegue con la poesía visual.
Aquí, la desaparecida casa familiar, las manos de la madre, los rasgos de su padre, el proceso creativo, los niños y los jóvenes, su elegida “horma de mujer” (“¿Qué hubiera sido yo / de haber nacido hombre?”), la nieve, los inmigrantes, la amistad, las hermanas, “la vida pequeña”, los muertos (la muerte) y las fosas. Aquí, “los versos de alguien que ha vivido” y que, si resucitara, volvería a “escribir un poema”.
 
Esperanza Ortega
Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2026. 144 páginas. 14 €

NOTA: Esta reseña se ha publicado en El Cultural.