Poesía. Tusquets reúne en Territorio la obra poética del
placentino Álvaro Valverde entre 1985 y 2025
Por Enrique García Fuentes
Diario HOY. Sábado, 18 de abril 2026
La aparición de este volumen que recopila la práctica
totalidad de la producción poética de Álvaro Valverde (Plasencia, 1959), una de
las voces incuestionablemente más propias y preclaras de la poesía
española contemporánea, solo cabe ser saludada como uno de los acontecimientos
literarios de este año, sin discusión de ninguna clase y por muchos más
interesantes que lleguen y ojalá tengamos la suerte de disfrutar. Conviene
decirlo cuanto antes y si hay alguien remiso a llegar hasta el punto final de
estas palabras ya puede dejarlo si tiene prisa porque lo básico y esencial ya
ha sido enunciado.
Para la construcción de una obra sólida, coherente e
inmarchitable solo cabe un trabajo intenso y dedicado con el material empleado
para erigirla, la palabra, evidentemente, en este caso; esa juanramoniana
palabra que logra encontrar el nombre exacto de las cosas y que queda plasmada
desde el mismo título (y subtítulo) de esta compilación de cuarenta años de
poemas inobjetables. Hace muchos años que nombrar a Valverde venía
irremediablemente seguido de ese inolvidable 'Hagamos de este lugar un
territorio', que aparecía en su primer poemario y que, como hemos visto, sigue
sintetizando de manera exacta su ya amplia producción. Por eso es lógico que dé
título a esta reunión de altos vuelos y resuma con su significación el logro
fundamental de su poesía: haber acotado una porción cada vez más amplia y
coherente que le asegura un lugar de privilegio en el superpoblado terreno de
la poesía actual que le es propio, identificable y que, gentilmente lleva
compartiendo con nosotros tantos años. Por otro lado, elegir 'reunida' (y no
'completa') como complemento del núcleo 'poesía' garantiza (y tranquiliza:
'completa' tiene mucho de 'acabada') que, dentro de –esperamos– muchos años
Valverde no tenga de añadir (a lo Guillén) un '… y otros poemas' cuando le dé
por volver a editarla, igual de fresca que ahora, pero muy ampliada por
venideros versos.
Para lujo de apasionados y exegetas, este Territorio
compendia –además de los libros editados en su momento por el poeta– un amplio
ramillete de poemas publicados en otros formatos: revistas, homenajes,
misceláneas, etc.; un libro inédito hasta la fecha, Geografías del jardín, tan
vinculado y bien inserto como corroboración de la solidez de su obra, y varios
apéndices, como uno que detalla cronológicamente los volúmenes hasta ahora
dados a la imprenta y, por si fuera poco, como indispensable coda, el extraordinario
epílogo en el que, con su habitual maestría, Gonzalo Hidalgo Bayal dilucida
acerca de la inquebrantable unidad y coherencia de la producción poética de
Valverde, calidades que, como muchos reconocen, son los pilares sobre los que
se sustenta. Un exhaustivo análisis redactado con la facundia cercana de un
autor que, con sus palabras explicita, a la vez que magnifica sin alardes
hagiográficos, la producción del poeta placentino.
El resto queda explicado en su interior por el propio
Valverde cuando toma la palabra, devoto siempre de no dejar cabos sueltos, a la
hora de declarar el proceso que ha conducido a la selección de lo aquí
publicado: la 'limpieza' de algunos poemarios, la disposición adoptada en lo
que ahora ofrece, la procedencia de los poemas sueltos no incluidos en libros,
etc. El hecho de disponer ahora en un solo volumen de tal cantidad de
indiscutibles versos permite, por ejemplo, apreciar una evolución que en absoluto
empece su claro carácter unitario ya señalado, desde la poesía hondamente
meditativa de sus primeras entregas, de versos largos, de sintaxis complicada
que nos obligaba a estar atentos para no perdernos, hasta la aparente (insisto:
aparente) liviandad de sus últimos libros.
Como la de los grandes, la producción poética de Valverde
transciende (aunque no me termine de gustar del todo el verbo, dadas sus
connotaciones un tanto mesiánicas, aplicado a un poeta que ha logrado hacer del
lenguaje cotidiano y sin alharacas un discurso factible y asumible para todos)
desde ese territorio consuetudinario donde habita (y reflexiona). Adobándolo
con vivencias obtenidas de periplos más lejanos -más habituales en la medida en
que las circunstancias jubilosas de la vida permiten esos tránsitos- y lecturas
continuadas –y perfectamente asumidas, dada la atención, rayana casi en la
unción con que son atendidas– acaba convirtiéndose en toda una novela que
leemos como si de nuestra propia vida se tratase (o al revés, como si en esa
vida suya que reconocemos latiera también nuestra particular novela). No eran
caprichosas –un adjetivo discordante con nuestro poeta– las citas elegidas para
orlar la entrada al monumento, la de Juan Ramón Jiménez («En realidad, voy
haciendo mi poesía en el curso de la existencia. Si ofrece unidad en su
continuidad es la que le imprime, desde su centro, la vida misma») y la del
menos conocido Eliseo Diego («Aquí no pasa nada, no es más que la vida»). Lo
que encontramos a continuación no hace sino remachar la idea de que poesía y
vida son términos inseparables y deben recrearse el uno en el otro. Álvaro
Valverde hace tiempo que ostenta una incuestionable categoría de 'clásico', la
publicación de este indispensable volumen no hace más que corroborarlo.
