23.4.26

La pobre poesía y el Día del Libro


Hoy, Día del Libro, quiero defender desde este rincón a la pobre poesía. La que viene desde lo más remoto, desde lo primitivo. Desde que los seres humanos que piensan (o casi) existen. La que resiste al tiempo por ser machadiana "palabra en el tiempo". Y al espacio: porque es un lugar habitable. 
Aunque pasa por uno de sus mejores momentos, al menos en este país llamado España, sigue siendo ninguneada, cuando no objeto de desprecio. En algunos suplementos, por ejemplo, que evitan las reseñas de libros de poesía. En La Lectura, del diario El Mundo. O en Babelia, de El País, que sin llegar a tanto, renegó hace mucho de la crítica regular de obras líricas, y eso que hasta se llegaron a publicar poemas en sus páginas. 
El Cultural (ahora en El Español) y Abc Cultural mantienen esa sección. El primero, con cuatro críticos de poesía entre sus colaboradores habituales y una página semanal dedicada a ese tipo de libros. Loable. 
También, entre otros, periódicos como La Vanguardia (y Cultura/s, que dirige Sergio Vila-Sanjuán), Heraldo de Aragón (y Artes & Letras, dirigido por Antón Castro), Córdoba (y Cuadernos del Sur, a cargo de Rafael Romero Castillo), Hoy de Extremadura (y Trazos) o El Correo (y Territorios, coordinado por Teresa Abajo) mantienen su atención a la poesía, a pesar de que venda muy poco, si se compara con la narrativa, y apenas merezca, como decía, el seguimiento público. Ella, ay, sólo tiene lectores. Pocos. Bueno, mejor no entrar en detalles tras el demoledor informe de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), siendo las librerías nuestras mejores aliadas. 
Sí, es triste, cuando no indignante, que se seleccionen 50 o 100 o 1.000 libros (que si del siglo, que si de la década, que si del año) y sólo sea elegido uno de poesía (caso reciente de Babelia en sus recomendaciones para este Día) y más por cierto revuelo mediático muy bien llevado que por otra cosa. Al ser una antología de poetas jóvenes, toca a varios. Bien está.  

(Nota. La fotografía es de Carlos Medrano.)