15.6.26

Javier Morales lee "Territorio"


"En torno al lugar, pero desde otra óptica, (aunque, bien pensado, quizá no tanto), ha construido su obra otro poeta extremeño, placentino, Álvaro Valverde, quien ha reunido 40 años de escritura poética –como la de Basilio Sánchez una de las más interesantes del panorama patrio– en
Territorio. Poesía reunida (1985-2025) (Tusquets. Nuevos Textos Sagrados).
Hojas de acanto y rosas
una vieja piedra de molino y enramadas,
el suelo tejido de una hiedra fresca.
Dejarse caer cuando la siesta insiste,
cuando la parra protege y la chicharra canta.
Mecerse con la brisa de la tarde,
con la música acorde de las moscas.
Obligarse a vivir con mansedumbre.
Ni dormir ni tampoco estar despierto.
No buscar sino amor.
Aquí, en el huerto sombrío
donde las horas son luz tamizada
y del limón aroma.

Hagamos de este lugar un territorio”.

La intuición de este poema liminar y premonitorio le sirvió a Valverde para construir una obra, para perfilar una mirada que reflexiona sobre las ruinas, los paisajes urbanos y rurales en los que apenas transitan personas, sobre el paso del tiempo, sobre la memoria y el olvido o sobre ese cuarto del siroco que se convierte en el lugar de la poesía. “Por eso reducir la poesía de Álvaro Valverde a la noción de territorio, a la reflexión poética, a viajes y paseos, al campo y la ciudad, y a la nómina de personajes que no sé si calificar como afines, homólogos, paralelos o literariamente subrogados, no deja de ser un intento de resumir algo que es mucho más amplio y que no obedece a las leyes de la narrativa ni a ningún otro requerimiento taxonómico”, escribe en un lúcido y agudo epílogo el escritor Gonzalo Hidalgo Bayal sobre la poesía de Valverde. 

La fotografía es de Francisco García Castro.