Hasier Larretxea entrevista a Francisco Javier Irazoki para Koult.
“La muerte es una contracción de los paisajes”, reza el titular.
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| Fotografía de Barbara Loyer |
¿Qué añoras de tu infancia rural?, pregunta Larretxea. Irazoki responde: «No añoro ese mundo porque vive conmigo. Mi memoria me dicta olores, parajes, presencias humanas. Pero en la juventud comprendí que, para una relación equilibrada con la naturaleza de origen, debía alejarme de aquellos lugares. Me parecieron espacios tan bellos como posesivos. Necesitaba el oxígeno de otras culturas y el descanso de ser anónimo en una gran urbe. No son inocentes unos versos que escribí en el libro La miniatura infinita: “El paraíso sería insoportable / si no pudiéramos huir de él”».
