30.11.07

Aramburu en Zafra

Los que siguen este cuaderno recordarán que ya se habló aquí del escritor Fernando Aramburu, culpable de que uno conociera al poeta Irazoki (quien, por más que suene a poeta chino o japonés, es vasco y vive en París) y protagonista de una bonita historia que me contó en su día otro poeta (extremeño y colombiano), Antonio M Flórez, de cuando el de San Sebastián bajó (a dedo) a Extremadura allá por el 78 del pasado siglo en busca de los poemas de una muchacha en flor: Rosa Vicente. Pues bien, anoche tuve la suerte de conocer personalmente al autor de Los peces de la amargura, libro premiado con el premio "Dulce Chacón" de narrativa española. El coloquio con sus lectores fue memorable. Es, mejor, si se me permite la licencia temporal. Oui, je me souviens. Después vino el acto de entrega y las palabras. Del alcalde, de Rosa Regás (presidenta del jurado), de Isabel Pérez, del ganador y hasta de uno mismo. Destaqué algo que conviene saber: que es uno de los premios más importantes de cuantos se conceden en España (no exagero) y no digamos de cuantos se entregan, día sí y día también, en Extremadura. A estas alturas empieza a resultar cansino premiar lo de siempre y a los de siempre. O, si se prefiere, hacer lo mismo que llevamos haciendo desde hace demasiado tiempo. El salto cualitativo que dio la Junta, en lo que a los premios "Extremadura a la Creación" se refiere, puede servir de modelo para efectuar otros cambios no menos pertinentes.
Sería prolijo explicar el complejo mecanismo del premio, pero podría resumirse en que quince críticos literarios (de todos los medios importantes) y los ocho miembros del jurado proponen tres títulos de entre los publicados el año anterior y, una vez realizado el consiguiente cálculo, se seleccionan los libros finalistas. Este año eran cinco: El abrecartas, de Vicente Molina Foix. Anagrama; La piedra en el corazón, de Luis Mateo Díez. Círculo de Lectores; Llámame Brooklyn, de Eduardo Lago. Destino; Los peces de la amargura, de Fernando Aramburu. Tusquets y Ninguna necesidad, de Julián Rodríguez. Mondadori. Sobran los comentarios.
Dije también que un premio así no se improvisa. Zafra lleva siglos siendo, con naturalidad, una auténtica ciudad de la cultura. Lo explicó de maravilla Josemari Lama en su reciente pregón de Ferias. Y allí vive el alma pater del "Dulce Chacón", el poeta Luciano Feria. Y, en fin, todos los lectores que amparan un galardón que Zafra se merecía.
Uno reivindica un concepto algo gastado (que el ensayista Javier Gomá recupera para la reflexión): el de ejemplo. Y de ejemplar puede y debe calificarse al premio en sí, a la ciudad que lo promueve, a quienes lo organizan, a los que eligen las obras y las premian y, cómo no, a esos libros de cuentos o las novelas que se llevan el gato al agua. En lo personal, el mero hecho de ser finalista (mi segunda novela lo fue el año pasado) ya es un todo un premio.
Dulce puede estar tranquila, dondequiera que esté. Ninguna manera mejor de recordarla.
Por lo demás, como suele pasar, Fernando Aramburu, que bajó a lo humano para escribir su libro, es tan buena persona como escritor. Pero esto ya lo sabía.

29.11.07

Más Loewe

En la edición internáutica de El Cultural, han colgado un par de vídeos interesantes sobre el Loewe. En uno de ellos, Luis García Montero, Carlos Marzal y Juan Antonio Iglesias hablan de su premio, de la poesía y de la red. Además leen un poema del libro con el que ganaron. En el segundo, también lee poemas Vicente Valero y los poetas mencionados le hacen una pregunta al vencedor de la vigésima edición.

27.11.07

Sanz de Soto

Vicente Molina Foix y Diego Galán, cinéfilos empedernidos, han publicado en El País unas notas necrológicas sobre Emilio Sanz de Soto. Era la memoria viva (y oral) de Tánger. Es una pena que sus recuerdos de esa ciudad mítica quedaran reservados, en su mayor parte, a quienes tuvieron la suerte de escuchárselos. Con todo, su nombre -junto al de Ángel Vázquez, Haro Tecglen, Paul Bowles y otros- está unido para siempre a ese lugar legendario.

24.11.07

Spender releído

Como bien dice el maestro Siles, "Spender es un poeta de momentos". Uno abordó con todo interés Ausencia presente y otros poemas y de esa lectura, ay, sólo rescato los tres o cuatro "momentos" que se habían salvado la primera vez que lo leí. Spender es, para mí, el autor de World Within World (Un mundo dentro del mundo). Sin duda, Jaime. Pura poesía.

23.11.07

Loewe, 20 años

Más allá de los agasajos (marca de la casa) que nos dieron a los sucesivos ganadores del premio Loewe ayer en Madrid, lo mejor de la celebración de su veinte aniversario fue que ganara un libro de Vicente Valero. No me pierde el antiguo afecto le tengo, es un gran poeta y su libro, Días del bosque, será excelente. Allá por el 92, estaba uno en el jurado que le concedió el premio a la Creación Joven y para entonces ya era un poeta con una voz y un mundo propios.
En la cena del Teatro Real supe que habían quedado finalistas otras obras excelentes, algo que suele pasar, ay, en este certamen de referencia al que se presentan más de mil libros por convocatoria. Lo dijo Víctor García de la Concha en la comida, premios hay muchos, pero prestigiosos... Habrá que dar la enhorabuena a todos: jurados, poetas y, muy especialmente, al mecenas del premio, don Enrique Loewe, que, junto a su equipo, ha conseguido unir el efímero lujo de la moda con la pobreza intemporal de la poesía.

Poesía y traducción

Hace unos días, me afeaba un amigo en plena calle algunos comentarios escritos aquí a favor de ciertos poetas en lengua inglesa. Él, que conoce ese idioma, me decía que sus originales, llamémosles así, no merecían la pena. Abrumado, salí del embrollo como pude. Al fin y al cabo, uno iba de cañas (siquiera sean "sin alcohol"). Es mérito, pues, de los traductores que a mí me gusten los poemas de esos poetas. Sí, porque yo los leo en español o castellano. Una vez dicho esto, viene a cuento citar un librito (sólo por su tamaño) que ha publicado el Círculo de Bellas Artes con el título Poesía en traducción; feliz consecuencia de unas jornadas sobre ese asunto que coordinó Jordi Doce, editor del volumen. No tiene desperdicio. Y, para colmo, incluye una breve antología de poemas.

21.11.07

Jardines placentinos

 



 












El colectivo Vicente Paredes (que toma su nombre de un visionario arquitecto placentino de hace cien años) nace para defender algunos vestigios del patrimonio placentino. Esta ciudad se lleva a la perfección con las ruinas. Se trata de salvar valiosas muestras arquitectónicas de principios del XX: jardines, veladores, pabellones, miradores, etc. Lo explica muy bien A. S. O. en el Hoy. Un antepasado suyo construyó uno de los cenadores amenazados. Al parecer, los restos están comprometidos, más allá de por la propia desidia que nos define, por culpa de una obra de circunvalación. Sería una pena que se perdieran y ésta una buena ocasión para rescatarlos.
Uno les dedicó hace muchos años unos versos. Cierran el poema "Memoria de Plasencia" (que dediqué a mi paisano José Antonio Gabriel y Galán, quien no llegó a verlo impreso) y dicen: Los rojos pabellones derruidos/ fueron un día/ el límite del mundo. Tal vez lo sigan siendo.

20.11.07

Trieste

"La triestinidad existe en la literatura, su única patria verdadera, no localizable en ningún otro lugar de forma clara. Trieste, quizá más que cualquier otra ciudad, es literatura, es su literatura". Esto lo dicen Angelo Ara y Claudio Magris en Trieste, otra joya de la colección Cosmópolis, de Pre-Textos.

18.11.07

Carta de Arroyo

Anoche estuve en Arroyo de la Luz. Por razones laborales. Se celebraba alí la gala de entrega de los premios "Hermanos Caba". Pedro y Carlos Caba Landa. Naturales de esa localidad extremeña, famosa en el mundo entero por el magnífico retablo de la iglesia de la Asunción con sus veinte tablas de Luis de Morales. Personajes creativos y polifacéticos y, para los más, dos perfectos desconocidos. La Editora publicó, por ejemplo, Filosofía del libro. Biología, biografía y muerte de un libro (en edición de Marcelino Cotilla), una de las obras más representativas de Pedro. Renacimiento, con el patrocinio del Ayuntamiento (que tiene, por cierto, una seria colección de temas locales), está a punto de reeditar Andalucía: su comunismo y su cante jondo. Me pareció oír que se recupera con el título completo y, por tanto, se suma a la palabra "comunismo" el término "libertario", lo que cambia por completo el sentido de un libro tan alevosamente copiado.
Después de diecinueve convocatorias, asistió al acto un miembro de la familia Caba. Uno de los hijos de Pedro, Rubén. Escritor, como su padre. Casado, por cierto, con otra escritora, también presente, Eloísa Gómez-Lucena.
Fue un placer escuchar de viva voz algunas de las mil peripecias que pasó su padre, uno de tantos intelectuales españoles arrollados por la Guerra Civil. Tras tres años de cárcel, eligió el exilio interior. Le detuvieron en la ermita de su pueblo, mientras leía a Unamuno en aquel paraje tranquilo; un sitio al que volvía cada poco para leer y escribir. Llegó un camión con guardias civiles y falangistas y...
Al conocimiento de Rubén, y al redescubrimiento de los Caba, la velada dio para confirmar una sospecha: que el alcalde de ese pueblo, Santos Jorna, es uno de los políticos más interesantes del panorama extremeño. Tiempo al tiempo.

17.11.07

Taramundi

Sospresas te da internet. Como este texto de X. L. Méndez Ferrín, de su libro Contra Maquiero, que lleva por título Profecía de Taramundi. Allí quisiera esta uno ahora. O en Mondoñedo, a un tiro de piedra de aquella tierras altas.

16.11.07

Genius loci

Uno, como siempre, a vueltas con sus obsesiones. De ahí que haya leído con intenso placer el libro El espíritu del lugar (Abada). Lleva por subtítulo Jardín y paisaje en la Inglaterra moderna. La edición es de Paula Martín Salván y los textos de Francis Bacon, Joseph Addison, Alexander Pope, Horace Walpole y William Chambers. ¡Menuda tropa!

15.11.07

Cuestiones naturales

No me queda más remedio que decir aquello de "más vale tarde que nunca". No sabía, y ya es delito, que el poeta Julio Martínez Mesanza tuviera blog. Sí, dirá el ocurrente, ¿y quién no? Para leer, pinche aquí.

Viajes de invierno

Ya quisiera uno poder hacer viajes de invierno... Lo digo porque dice mi admirado Félix de Azúa que "el viaje de invierno está regresando. De momento sólo entre espíritus abrumados y líricos, pero no tardarán en sumarse los espíritus prácticos y voluptuosos". No sé si sería pertinente que aterrizara en los cuerpos para precisar que éstos, salvo excepciones, y más allá de la Semana Santa y las Navidades (donde el turismo abunda tanto o más que en verano), se deben a un determinado calendario laboral con sus (casi) forzosas vacaciones estivales.
"Contaba Robert Kaplan -concluye Azúa- en su bello libro Mediterranean Winter, la impresión magnífica de los desolados paisajes sicilianos, tunecinos o adriáticos, opalescentes y verdinegros, los templos lejanos cercados por nubes bajas, la lluvia veneciana que lava los mármoles, todo ello desde un café recoleto cuando ningún turista osa asomarse al invierno marino y las olas parecen solfataras. En esos delicados momentos dejas de sentirte como un turista y vuelves a ser humano".

13.11.07

Una poética y un culebrón

Martín López-Vega recoge en una interesante entrada, que titula Una poética y un culebrón (el lector curioso ya verá el porqué), algo que tiene que ver, oh paradoja, con un asunto muy poco poético. Lo moral no quita lo valiente.

Nota: M. L-V. ha retirado de su blog la entrada a que se hacía mención. Normal. Quién quiere culebrones.

Siquiera este refugio

El novelista Gonzalo M. Tavares le decía en Lisboa a Miguel Mora: "Primero, me parecía fundamental el aislamiento. Ir viviendo y, al mismo tiempo, leer y escribir. Durante 10, 12 años, me levanté muy temprano. Me levantaba a las cinco y media y a las siete estaba en mi escondrijo; leía y escribía. Kierkegaard decía que sólo es posible llevar una buena vida si tenemos un buen escondrijo, y que tener un buen escondrijo es tener una buena vida. Siempre he intentado encontrar un buen puesto de vigía del mundo". Eso me recordó aquello que dijo Juan Goytisolo en Cáceres, lo de que Extremadura era "un buen acechadero". Entonces me sentí momentáneamente feliz por vivir aquí. En este escondrijo, en este acechadero.