9.11.13

Suroeste, 3



Entrevistas

JAIME GARCIA / ARCHIVO ABC
El sábado pasado se publicó una nueva entrevista de Salvador Vaquero en su sección de El Periódico Extremadura. Esta vez con el poeta y periodista Santiago Castelo

-¿Dirigir la Real Academia de Extremadura es un reto para tu vida?

-Es un honor y una responsabilidad. Como todas las Reales Academias son instituciones no suficientemente conocidas pero que hacen una labor extraordinaria, quienes la conocen a fondo lo saben. Su labor es callada, profunda y rigurosa. Comprendo que en una institución de tan corto número de integrantes haya agravios comparativos, pero lo cierto es que los académicos son todos los que están y están todos los que son.

Por su parte, José María Cumbreño ha conversado con Álex Chico para Live CC, un excelente proyecto que sigue demostrando sobradamente su valía.
Por cierto, el placentino firma un interesante artículo sobre otro escritor de aquí, José Antonio Gabriel y Galán: "Gayga, veinte años después", dentro del dossier "Los olvidados", que la revista barcelonesa Quimera ha dedicado a unos cuantos escritores presuntamente arrinconados.

Estudios de Poética

Nace un proyecto concebido y puesto en marcha por Miguel Casado, Olvido García Valdés, Antonio Ortega y Pedro Provencio, que busca promover la reflexión sobre la poesía. Se nos informa de que "tiene su punto de partida en la convicción de que la poesía es el núcleo vivo de la lengua (y, con ella, del pensamiento y la condición humana); un espacio privilegiado de acción y de crítica, de generación de lo nuevo. Estudios de Poética quiere considerar cómo se produce esto en el campo plural de la escritura contemporánea, y cuáles son las relaciones y vínculos con las demás formas del pensamiento y el arte". 
Se organizarán cursos, seminarios y conferencias -que partirán siempre de la lectura y análisis de textos poéticos, ensayísticos y teóricos-, así como recitales de poesía. Ya están programadas las primeras actividades:
1.- De los efectos a los materiales del poema. Impartido por Olvido García Valdés. (Comienzo: Lunes 2 de diciembre de 2013)
2.- La reinvención del verso. Impartido por Pedro Provencio. (Comienzo: Lunes 2 de diciembre de 2013)
3.- La formación de la poesía moderna. El espacio del Simbolismo. Impartido por Miguel Casado. (Comienzo: Marzo de 2014)
4.-Ciencia y poesía: modelos y visiones del mundo. Impartido por Antonio Ortega. (Comienzo: Marzo de 2014).
Más información en la web de Función Lenguaje (Centro de Literatura Aplicada de Madrid).

8.11.13

JMMJ: una conversación con los difuntos

"La misión de los libros sobre literatura consiste en explicar, ponderar y ayudar a penetrar en otros libros. Sin embargo, el prurito cientificista ha hecho que abunden cada vez más títulos que, pertenecientes a ese género, terminan mirándose el ombligo, como si las obras de que se ocupan fueran una excusa para mostrar la bondad del método. Ejemplos de ese nocivo amor propio, rigurosamente onanista, los hay de cualquier escuela: estructuralistas, defensores del “texto en sí”, deconstruccionistas, valedores de la semiosis infinita o, tanto monta, de la inexistencia de significado: en todas partes (y en todas las artes) cuecen habas.
El esoterismo terminológico prolifera como la mala hierba, aunque a veces solo sea cáscara de un fruto vano. Las gozosas incursiones en la literatura, donde el autor, por lo general un profesor o teórico literario, se dirigía al lector común y no a sus pares, han ido disminuyendo según aumentaban los productos de la erudición de acarreo, la bisutería pedagógica y la prosa mazorral." Fin de la cita. Cuando leí estas iluminadoras palabras de Ángel Luis Prieto de Paula en una tribuna de El País, "Conversación con los difuntos", uno aún no había leído Clásicos vividos (Acantilado), el libro del poeta, traductor y profesor José María Micó (Barcelona, 1961) al que hace referencia. Sólo ahora comprendo en su verdadera dimensión el encendido elogio que le dedica el crítico y profesor de la Universidad de Alicante. De catedrático a catedrático. 
El volumen, una auténtica joyita, publicado cuando su autor cumple la delicada edad de cincuenta años, reúne diversos ensayos literarios, elegidos cuidadosamente, sobre un puñado de escritores que "me han distinguido, dice Micó, con su amistad": Petrarca, Jordi de Sant Jordi, Ausías March, Ariosto, Mateo Alemán, Cervantes, Góngora, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Eugenio Montale. Autores, confiesa, a los que "he leído, releído, estudiado, editado, comentado, anotado y traducido". A éstos habría que añadir, para mi gusto, el mejor del conjunto: el dedicado al exiliado republicano e historiador de la literatura, Vicente Llorens (de Jalance, digamos, como él), profesor en Princeton, un maestro en lo filológico y en lo moral, como explica muy bien JMMJ a partir de sensibles materiales autobiográficos. En rigor, todas las páginas del libro son, según se comenta en el prólogo, "autobiográficas a su modo".
La voluntad es unitaria: de obra cerrada. Y eso se nota en el mero hecho de que cada ensayo lleva al frente un número romano que indica que se trata de un capítulo. 
"Yo no obligaría, en fin, a leer este libro a los filólogos en cierne que aún pueblan, altos de miras o quizá solo inconscientes, nuestras Facultades de Letras, pero sí le abriría un hueco para que pudiera llegarles algo de su luz", afirma Prieto de Paula al final de su artículo. Imagínense uno. Con todo, y en otro ámbito menos elevado, me atrevería a decir que Clásicos vividos no defraudará a ningún lector que se precie. Seguro.

7.11.13

Biblioteca Casa de las Conchas, 20 años



Camus, cien años

"En plena oscuridad de nuestro nihilismo, he buscado solamente las razones para superar ese nihilismo. Pero no las he buscado en absoluto por virtud, ni por una singular elevación espiritual, sino tan solo por fidelidad instintiva a la luz donde nací y donde, desde hace milenios, los hombres aprendieron a saludar a la vida hasta en el sufrimiento".

Wert o no Wert

Efe
¿Qué más puede pasar, se pregunta uno, para que Wert dimita o sea cesado? En el último barómetro del CIS saca la insultante nota de 1,46 sobre 10. Lo de las becas Erasmus, todo un símbolo, ha sido vergonzoso. Qué decir de esa nefasta ley que lleva su nombre y sobre la que pesa un acuerdo de todo el arco parlamentario, salvo el PP, para derogarla en cuanto éste pierda su temible mayoría absoluta. De la gestión cultural, ese apéndice de su ministerio, mejor ni hablamos. Supongo que ningún ministro de la democracia ha sufrido tal grado de desprestigio, ni siquiera los del gobierno de Zapatero.
¿Habrá, se dice uno, alguna oculta estrategia detrás de tanta y tan desafortunada medida, error va, metedura de pata viene?
Sólo la arrogancia de él y la indolencia de Rajoy pueden soportar tamaño disparate. Y me temo que a jactancia y a flema...

6.11.13

Rendicción

A pesar de su juventud, Mario Martín Gijón (Villanueva de la Serena, 1979) tiene ya una bibliografía considerable que abarca obras ensayísticas (Una poesía de la presencia. José Herrera Petere en el surrealismo, la guerra y el destierro, Los (anti) intelectuales de la derecha en España. De Giménez Caballero a Jiménez Losantos y La patria imaginada de Máximo José Kahn. Vida y obra de un escritor de tres exilios), narrativas (Inconvenientes del turismo en Praga, Inconvenientes del turismo en Praga y otros cuentos, premio Tigre Juan) y poéticas (Latidos y desplantes). También es antólogo. 
El pasado mes de enero escribía aquí sobre uno de sus libros de relatos: "Qué distinto este estilo del que Martín Gijón gasta en sus versos, al menos en los de su libro Latidos y desplantes, publicado por Vitrubio en 2011, donde prima lo experimental (no me atrevo a denominarlo vanguardista) y se recurre a juegos de palabras y otras distorsiones sintácticas ("epigramas descompuestos"), así como a un minimalismo evidente (pleno de elipsis), lo que da como resultado la obra de un poeta que en nada o casi nada (el viaje y los lugares están también presentes) se parece al que escribió los cuentos reseñados. No conozco Rendición (sic), otro libro de versos que apareció el pasado año en la editorial Amargord y que tal vez nos diera más claves sobre su poesía". Ese libro no estaba aún publicado, como pude saber después. Ahora sí y en realidad se titula Rendicción, con dos ces, un gesto para anunciar que la materia que lo constituye es "el lenguaje", como bien dice Benito del Pliego nada más empezar su introducción: "Lo que cambia una letra". Soy de los que opinan que a un libro de poemas le sobra el prólogo. Más si se trata de eso: de un libro aislado y no de una antología o de la poesía reunida. Sin embargo, reconozco la pertinencia, la necesidad incluso de éste. (Por cierto, todos los de esta colección llevan el suyo: política editorial.) Un texto ejemplar, por otra parte, de alguien que, además de crítico, es poeta. (Por cierto, abro paréntesis, me ha gustado mucho su antología Extracomunitarios (Nueve poetas latinoamericanos en España), recién editada por Fondo de Cultura Económica, y donde uno ha encontrado, amén de poemas y poetas admirables -e incluso amigos: Viñals, Dávila, Campaña-, numerosas similitudes con los asuntos lingüísticos que en el libro de MMG se evidencian.)
Comentaba que el prólogo de Benito del Pliego me había resultado muy útil a la hora de leer Rendicción porque su lectura despeja parte de la indudable "complejidad" y "tensión (...) medular" que el libro soporta y la hace más llevadera. Como bien dice el profesor de la Universidad Estatal de los Apalaches, en Carolina del Norte, "Decir que no es posible decir es una parte fundamental del decir mismo". Y ya que lo menciono, poco más puede uno decir de aquello que sólo se justifica, al leerlo, como artefacto (en el mejor sentido) visual y lingüístico, como notable muestra de experimentación, algo que ya estaba muy presente en su entrega poética anterior.
Más allá, cito de nuevo al prologuista, "Rendicción puede pensarse como una meditación en torno a lo utópico, y en este sentido, como una reflexión en torno a lo germinal, en torno a la posibilidad de recuperación tras una derrota."
No hace falta añadir que estamos ante una obra para lectores avezados y atrevidos. Un libro al que la crítica, especialmente la académica sacará no poco partido. ¡Menuda fiesta filológica! 

5.11.13

Cernuda, 50 años


L. C.

Vedlo ajeno. Con la sonrisa
amable que no tuvo, el bigote,
el cabello hacia atrás,
‑muy bien peinado‑
la mirada perdida,
las arrugas.
                           Vedlo distante.
Lejos de todo, sí,
y de casi todos.
Dignamente mayor, con esa edad
que siempre hemos dudado que alcanzara.
Porque su rostro era en los libros
el del joven
                          poeta sevillano,
el del ausente
en la foto coral del veintisiete.
Del brazo de Aleixandre, y del de Bergamín,
del brazo fraternal de García Lorca.
Contra Guillén y Alonso, 
contra su fiel mentor, Pedro Salinas.

Ahora, al verlo retratado en el periódico
junto a otros escritores, se me antoja
aún mucho más lejano.

No encaja en mis esquemas
su imagen desvaída rodeada
de doctos académicos, poetas,
pintores de renombre,
de científicos...
                                   Su figura,
entre sutil y fantasmal, no me parece
que cuadre en esa escena bien sobrada
de rostros satisfechos, triunfadores,
cargados de laureles y prebendas.

Desdeñoso, atildado, puro, recto,
reticente, exquisito, seco, serio,
dicen ser adjetivos que le incumben.
Confunden la poesía y el poeta;
la tristeza mortal, con la leyenda.

Sin embargo,
                             al leer sus poemas,
una sombra
señala genuina, insobornable,
de qué remota luz su procedencia.

(De Mecánica terrestre)


3.11.13

Trío de Álogos (y más)

Microsoft
«El término "álogo" fue acuñado por Javier Sánchez Menéndez y definido como "el comentario a una entrada de blog". Dicho término acabó dando nombre a una colección específica de las Ediciones de La Isla de Siltolá, donde se vienen publicando -en unos hermosos y manejables volúmenes- unas selecciones de entradas de determinados blogs», nos contaba en el suyo, El juego de la taba, Elías Moro, que ahora publica en esa misma colección Manga por hombro; un libro, conviene destacarlo, que se abre con un cariñoso prólogo del periodista y escritor Antón Castro titulado "Fotografía de un escritor en libertad", un vivo retrato de cuerpo entero que le hace justicia. Como las palabras que el londinense Eduardo Moga dedica a la escritora Olga Bernad: "La tristeza iluminadora", al frente de Algunos cisnes negros, donde se recogen "setenta y cinco prosas aparecidas en el blog Caricias perplejas durante el período que va desde mayo de 2008 a mayo de 2013"; prosas que pierden la fecha, como en el caso de Elías Moro, quien ha sacrificado incluso el orden cronológico, y cualquier otro, porque quería "caos, un poquito de caos". No es el caso de José María Cumbreño, que en La temperatura de las palabras reúne algunas vigorosas e insumisas entradas de (Casi) diario de JMC, escritas entre enero de 2009 y septiembre de 2011. 
Hace tiempo José Luis García Martín me pidió algunas del mío para publicarlas en la revista Clarín. Ante mis dudas, me advirtió que, una vez en papel, no serían lo mismo. Y así fue. O eso me pareció. Lo que sucede tras (re)leer las páginas de estos volúmenes que uno ya leyó en su día, cuando se fueron colgando en la red. Lo mismo que me ha pasado con las reunidas por el citado Martín en Línea roja, la última entrega de sus diarios, editada exquisitamente por Impronta, donde sus lectores habituales encontramos una vez más al profesor vocacional, al viajero reincidente, al impertinente tertuliano, al lector incansable, al crítico acerado, al rutinario paseante... 
Termino, pero vuelvo al principio. Para mencionar otra vez al editor Javier Sánchez Menéndez y su nueva entrega literaria, con ecos cernudianos, El libro de los indolentes (1. Encuentro en Camarinal), que publica Imagine Cloud Editions, otra obra en la que el yo, lo reflexivo y lo memorialístico marcan el tono. 

2.11.13

Palabras de Muñoz Molina

El Roto
"En nuestro país, la ineptitud general y la negligencia de otras épocas ha dado paso, con este Gobierno, a una beligerancia vengativa. (...) Desde hace años, metódicamente, con toda la saña del ignorante hacia el saber y todo el resentimiento casi genético de las clases dominantes españolas hacia la ilustración, el Gobierno central, y los Gobiernos regionales y Ayuntamientos que le son afines, parecen empeñados en debilitar y hasta eliminar cualquiera de las formas de creatividad y de conocimiento que se hacen en nuestro idioma. Han arruinado los teatros y los cines subiéndoles insensatamente los impuestos. Han castigado a los maestros y a los profesores de la enseñanza pública reduciéndoles los sueldos y obligándoles a dar clase en aulas superpobladas. Han destruido una gran parte del tejido de investigación científica que costó tanto levantar. Han ahogado a las revistas culturales eliminando suscripciones a las bibliotecas públicas, tan castigadas en sus presupuestos que muchas veces ya no pueden permitirse la compra de libros nuevos. Han seguido permitiendo la impunidad de la piratería, sumiéndonos más aún en un descrédito internacional que perjudica más aún la imagen ya penosa de nuestro país, y que además contribuye al enriquecimiento de esas compañías de telecomunicaciones que ofrecen luego puestos tan bien remunerados a los exministros. (En esto hay que reconocer que el mérito no les pertenece en exclusiva: la izquierda es tan culpable como la derecha de cultivar la demagogia de lo gratuito). Subvencionan el fútbol, las corridas de toros, las fiestas más brutales, los casinos, la fabricación y la venta de coches: pero no hacen nada por defender una industria del libro que es la más importante del mundo en español y por lo tanto crea riqueza y puestos de trabajo. En Francia la izquierda y la derecha se unen para poner límite a los abusos insolentes de Amazon y defender las librerías: en España, el presidente de la Comunidad de Madrid inaugura oficialmente el almacén de Amazon." Así escribía hace poco Antonio Muñoz Molina en el suplemento Babelia de El País, en su artículo  "Grandes borrascas de palabras". El pasado sábado, el novelista fue entrevistado, precisamente, por el principal diario francés, Le Monde. Francisco Javier Irazoki me ha hecho llegar, traducidas por él, algunas frases que a continuación transcribo: "En política, hay que ser moderado porque los deseos de los unos deben respetar los deseos de los otros. Yo soy radical en pocas cuestiones: la igualdad entre el hombre y la mujer, el derecho a la educación y a la sanidad, y la separación entre la Iglesia y el Estado. Ser moderado es reconocer la complejidad del mundo. Las instituciones políticas deben tender hacia la moderación. Y moderado no significa ser tibio. Se puede ser apasionadamente moderado. La moderación no es la indiferencia. Un moderado también se indigna. Intenta observar racionalmente, y después pone la observación por encima de la opinión. Camus era un moderado furioso. Orwell o Conrad, también. Ponían la realidad concreta de los seres humanos delante de los fantasmas ideológicos. La ideología corrompe el lenguaje. En una democracia, el lenguaje es fundamental".

1.11.13

Discursino

Así lo denomina el propio GHB. En su blog: "Vivimos tiempos de desventura económica, de desánimo civil y de penuria cultural, en un contexto de sustantivos adversos y adjetivos intercambiables: tiempos de incertidumbre estructural. Pertenecemos, además, a una región acostumbrada a los rigores estadísticos, con experiencia histórica en sinsabores y estoicismos. Todo ello, sin duda, conduce a la melancolía y también, quizás, al ensimismamiento. Así las cosas, no sé si la literatura sigue teniendo algún valor, más allá de los alivios analgésicos que a menudo proporciona, o si se hunde cada vez más hondamente en los índices de la insignificancia. No obstante, siempre he creído no sólo que la literatura es necesaria, sino que, a pesar de todos los pesares, prevalecerá: porque dice lo que no puede ser dicho de otro modo y porque es la manifestación más singular de la especie humana, inexorablemente unida a su origen, su sentido y su destino. De ahí que empeñarse en su pervivencia, aunque con pocos frutos y muchos titubeos, sea un alto privilegio y una labor continua en el estruendo y la oquedad de la hojarasca. Que se considere además tarea digna de honores y de un galardón cuyo ingenio gramatical combina el territorio y el tiempo presente con la palabra de cada día es una distinción que, más aún por gratuita e inmerecida, no cabe sino agradecer y un estímulo que viene a corroborar antiguas y perennes certidumbres. Gracias, pues: al diario Hoy, a sus trabajadores y a sus lectores. Gracias y buenas noches."

Nómada

Sofía Moro
«Aquel verso de Hugo Claus es para él como un relámpago. Un hombre feliz sorprendido por la duda. “Hugo era un hombre de éxito, él también era un relámpago, un autor teatral celebradísimo, pero la duda existía para él. Si uno es inteligente sabe que siempre puede pasar algo, y efectivamente sucedió con él, atacado por este Alzheimer que combatió hasta que ya no pudo más…”.
Hugo Claus era diferente, “yo soy nómada”, dice Nooteboom. “Para él, el lugar no era nada, vivir en cualquier sitio era un accidente. La esencia de mi nomadismo es que tengo una casa a la que vuelvo. Para mí sería una catástrofe perder el lugar. Yo me mudo, pero la casa sigue”». Cees Nooteboom con Juan Cruz. El País Semanal.