13.10.12

El creador del espejo

"Estos días llega a las librerías El creador del espejo, mi último libro de poemas. Este nuevo título, magníficamente editado por De la luna libros, es un viejo proyecto que por fin ve la luz.
En sus páginas dialogan el poeta portugués Fernando Pessoa y el mago inglés Aleister Crowley. Ambos entendieron la Identidad de un modo bien distinto, y cada uno fue, a su manera, cultivador de ese gran enigma que representa el espejo: cómo somos y cómo nos percibe
n los demás; quienes somos realmente y qué representa el Mundo que hemos creado a nuestra imagen y semejanza. De esta antigua inquietud, que abarca desde el speculum medieval hasta la Red de redes -ese espejo inabarcable-, surgen las imágenes que el poemario trata de proyectar en múltiples direcciones.
Una vez dentro nada será lo que parece y el lector encontrará las voces de Cioran, Borges, Baudelaire, Zweig, Jung, Remdbrant, Lewis Carroll… entre otras, no por anónimas menos importantes, sin dejar por ello de estar completamente solo. Frente a cada una de estas visiones, unas veces será espectador y otras protagonista; por momentos el retratado y a menudo el verdadero autor de estos poemas, que firmará con su experiencia.
Éste es el reto, amigos, asomarnos al espejo para dejar de ser quienes creemos ser, o aprender a ver con los ojos cerrados.
La eterna partida de ajedrez entre Crowley y Pessoa no hecho más que empezar".
Daniel Casado, autor, en Facebook.

12.10.12

En plata

"Hablar de música, como hablar de arte, o incluso de literatura, es una actividad con mucha frecuencia fraudulenta, en primer lugar, porque es muy difícil encontrar equivalencias en palabras para las impresiones acústicas y las visuales, en segundo lugar, porque son territorios en los que cuesta poco dar gato por liebre o envolver en una apariencia de sabiduría lo que es simple vaguedad o ignorancia. Por eso siente uno tanta gratitud cuando se encuentra con alguien que conoce un arte desde dentro y sabe contarlo con precisión y entusiasmo. El más alto prestigio intelectual se lo quedarán siempre los palabreros y confusos, los que enuncien vaciedades con solemnidad de oráculo —“gloria me ha dado hacerme oscuro”, que decía Góngora— , pero el aficionado que se acerca a una obra por la pura vocación de disfrutar de ella agradece el talento pedagógico que casi nunca falta a los verdaderos maestros."
Antonio Muñoz Molina, "Talento en el derrumbe", Babelia, El País.

11.10.12

El mar, la mar

Juan Malpartida (Marbella, 1956) dirige en la actualidad la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Podría añadirse que por fin, ya que ha estado en segunda línea durante muchos años, al lado de directores como Félix Grande, Blas Matamoro y Benjamín Prado. También ejerce la crítica en el Cultural de ABC, donde se ocupa con acierto del ensayo. Además, Juan Malpartida es narrador y ensayista, interesado por la poesía sudamericana, que conoce muy bien. Este mismo año ha dado a la imprenta unos diarios (que me gustaría leer) editados por Fórcola. También es poeta. Por encima de todo. De largo recorrido. Su poesía selecta está reunida en A favor del tiempo (FCE, 2007). Acaba de publicar A un mar futuro (Visor). Así se titula la primera parte del libro, acaso la más significativa y nuclear, donde la presencia del mar, del paisaje litoral y playero de su infancia y adolescencia sirve de fondo a dieciséis poemas (escritos, salvo uno, en prosa) densos, plenos de sentimiento y de pensamiento, donde prima lo memorialístico y, ya digo, lo reflexivo y que a veces recuerdan, siquiera de lejos, al S. J. Perse de Elogios, tan solar y marino, a quien por cierto pertenece la reveladora cita (de Vientos) que abre el libro. Se aprecia que la visión y la memoria, como subrayó Valente, otro de sus maestros confesos, son claves a la hora de definir esta poesía tan oscura (en el mejor sentido, por lo que deja entrever, sugiere y calla) como luminosa (por lo que describe y expresa). 
"Enredadera" es el título de la segunda parte. En ella, los poemas se adelgazan y orientalizan hasta hacerse haikus. No siempre. La ironía y la paradoja se deslizan entonces por entre pocos versos para enunciar palabras esenciales. 
"Recomienzo", la tercera parte de la obra, vuelve sobre el pasado para intentar fijar un rostro propio. "Memorial" se titula una extensa meditación que es, a su vez, uno de los poemas más logrados del libro, de esos que justifican por sí solos que éste exista, y que termina: "Yo perduro / sobre el punto que gira, / onda del mar que siempre rompe / sobre esta playa del presente. / Es todo lo que sé para estar vivo / después de tanta muerte."
La poesía de JM, muy precisa, dura, centrada en la metáfora del mar, que viene y que va como sus olas, avanza, a modo de balance vital, por poemas tan significativos como "Alquiler" que, como los últimos del volumen, se hacen acaso más claros y biográficos, sin llegar nunca a la simplicidad experiencial más explícita. Entre ellos, uno que evoca la Guerra Civil y otro la matanza del 11-M. "Hélice" cierra a la perfección un libro sinuoso y personal, sin concesiones a ninguna galería, el de un poeta genuino que sabe por dónde se anda.

10.10.12

Kavafiana (II)














De tierras desdeñadas por el tiempo
a quebrar nuestro orgullo habéis llegado.
Bien sabéis lo que velan las murallas.
Palacios que han alzado las leyendas
fundados sobre mármoles y jades,
con jardines colmados de unicornios
y fuentes hilvanadas entre flores.
A su lado en la tarde se solazan
muchachas marfileñas que se ofrecen
cual frutas de extraviados paraísos.
El ansia por forzar tales riquezas,
por gozar la belleza sin dolor,
os movió a enjaezar vuestros corceles
y volar en sus lomos hasta aquí.
Y ahora que al alcance las tenéis,
que de ellas os separan solo piedras
y rostros sudorosos y cetrinos
que espían con pavor desde el adarve,
os pido que volváis a la ancha estepa.

No sufráis que el embrujo de estos muros
cautive vuestras almas para siempre.

Néstor Hervás

9.10.12

London bureau

Sigue adelante la colección Luna de poniente. Con la letra E aparece London bureau, de Antonio Reseco (Villanueva de la Serena, 1973), que ya había publicado Jardín buscado, Un lugar conocido, Anotaciones del viaje, El otoño cotidiano y Geografías.
Londres -para él ese segundo país a que alude la cita inicial de Gertrude Stein- es el protagonista de este libro breve escrito en un tono coloquial, irónico, anecdótico a ratos, narrativo, prosaico incluso, muy acorde con la poesía más tópica de aquellas latitudes. Escrito a modo de cuaderno de viaje, lo que le acerca, ya se dijo, a la prosa (más de un poema aparece así escrito), por allí se pasea un turista como tantos que, sin embargo, observa las cosas de un modo distinto.
"Los viajes son ahora más que nunca / la diversión de los pobres", dice. Alguien que es consciente de su condición de pasajero: "Ser de un sitio o no ser de ninguno", escribe. O: "Nunca sabremos qué fue antes, / el lugar de donde partimos / o el lugar hacia donde vamos".
De los diecisiete poemas que componen la obra, destacaría "Librería de viejo", Vivir en provincias", London eye", "Clarence Pub" y "Lugar".
Desde el Londres más conocido, a través de las paradas obligatorias y las referencias ineludibles, Reseco ha levantando su propio edificio de sonido y sentido y le ha dado su forma definitiva. El libro termina con un extenso poema, "Thames River", que se aleja de ese tono medio a que aludía y, con ambición, aborda, desde lo meditativo (algo no menos british), asuntos más trascendentes.

8.10.12

100 poemas en un blog

País

Mientras que el tal Mario Vaquerizo cobre, por ejemplo, 180.000 euros por pinchar en una discoteca, 50.000 por hacer un anuncio, 3.000 por cada intervención en el programa de El Hormiguero (por cosas así no lo veo) y 20.000 por su libro Haciendo majaradas, diciendo tonterías (¡Espasa!), o que a la tal Tamara, hija de Isabel Preysler, le den 20.000 euros por amadrinar una marca y otros tantos por pasar tres horas en una fiesta (a razón de 111 euros el minuto), o que, en fin, un teatro público como el López de Ayala de Badajoz se preste a programar dos días de actuación del espectáculo Más allá de la vida (con los precios por entrada más altos de los últimos años: 75 euros) para que la médium Anne Germain gane 60.000, éste seguirá siendo, con perdón, un país de asco. Y uno, sin remedio, un derrotista.

(Nota: Los datos de este comentario proceden del diario El Mundo. De dónde si no.)

Eficiencia

Un amigo me cuenta que va a su librería habitual para pedir un libro de "nuestra Editora Regional" y el librero le dice que será "bajo su responsabilidad". ¿Y eso?, le pregunta mi amigo. "Muy sencillo", responde aquél, y le explica. "Al parecer, ahora se encarga de su distribución una empresa con sede en Madrid. Consecuencia: las librerías de Extremadura si piden un libro tienen que trasladar los costes de envío al lector de turno. De 8 a 10 € más. Además, ya no hay "servicio de novedades". Vamos, que los libros de la ERE es dificilísimo que lleguen a las librerías y a lectores extremeños salvo requerimiento expreso y sobrecoste cabreante añadido". Y concluye mi amigo: "Es o no es divertido. Para aplaudir con las orejas, diría yo".

7.10.12

Jardines y enigmas

Los aficionados al cómputo de libros lo tendrían difícil para numerar la nueva entrega del profesor, crítico y poeta José Luis García Martín. Son muchos los libros que ha dado a la imprenta el avilesino de Aldeanueva. Enigmas con jardín pertenece a un género sin género que le gusta especialmente. Mezcla de diario, cuaderno de viaje, autobiografía... Como viene siendo habitual, también incluye su dosis de narrativa, a través de cuentos o relatos breves que se cuelan entre todo lo demás.
Lo publica una nueva editorial, la gijonesa Impronta, y da gusto tenerlo en las manos, delante de los ojos.
"Coleccionista de instantes", "de amaneceres", "coleccionista omnívoro", JLGM nos franquea el paso a nuevas salas de su interminable museo, ese que lleva formando desde hace muchos años y que, sabemos, no dejará de ampliar. "Sí, todavía aprendo", confiesa. Un museo con piezas de distintas partes del mundo, entendiendo por mundo su particular biblioteca universal, tan portátil como flexible. Así, lo mismo nos sube a bordo de barcos de otra época, como el bacaladero Creoula o el bergantín-goleta Cervantes Saavedra, para dar cumplimiento a sus sueños de adolescencia (en forma de singladuras atlánticas) que nos lleva a Nueva York, Oporto o Venecia, no sin antes pasar por Avilés, su verdadera ciudad, donde comprendió que una biblioteca (la que le faltaba en su pueblo extremeño) "es el mejor refugio contra las inclemencias del tiempo".
"Racionalista y rutinario", no faltan en Enigmas con jardín ni sus obsesiones de siempre ni alguna que otra transgresión de esas costumbres en él tan acendradas; por ejemplo, cuando se toma un whisky, baila o deja de leer un par de días. Son las primeras, con todo, sus rutinas, las que abundan: esas escapadas a Venecia, las constantes visitas a Portugal, donde siempre encontramos a un hombre madrugador que nunca se acuesta más tarde de las 12, que escribe en cafés y odia el matrimonio, que visita cementerios y bibliotecas, que compra los libros que no lleva en las librerías (poco le importa que sean muy grandes) y que allá donde va encuentra una casa abandonada con jardín. Y con enigma, por supuesto. Eso le pasa desde que conoció, en Aldeanueva del Camino, ese hermoso pueblo a orillas del Ambroz que no deja de ser el origen de todo, el caserón de los Maside, al pie de la carretera nacional, la que conocimos asombrada por árboles, enfrente (o casi) de su casa natal. También alguien que, por culpa de una terrible equivocación, pasó unos días en la cárcel madrileña de Carabanchel, otro clásico de sus diarios.
Puentes (hay un elogio del veneciano de Calatrava), claustros, calles (a lo Camba), miradores, plazas, hoteles son vistos y paseados por este viajero con vocación de estable que, salvo en verano, abre cada poco la puerta de su casa y se acerca a cualquier habitación, para volver donde ya estuvo que, para él, es la única manera de ver ese lugar por primera vez. Tampoco falta en Enigmas con jardín un nuevo destino, en este caso Suiza (Laussane, Ginebra), donde fue a encontrarse, pongo por caso, con la tumba de Borges y con nuevas esculturas de su paisano Ángel Duarte.
No faltan sus habituales aforismos (quien siga su blog sabrá de su gusto por esos ingenios), sus chinoiseries y, ya se dijo, algún que otro relato, emboscado de encuentro fortuito, donde se nos cuentan historias tan fantásticas como verosímiles.
Turista en Avilés, viajero en Lisboa, JLGM vuelve a dar otra vuelta a su mundo particular y logra que algunos, como yo, propensos al mareo, le sigamos acompañando con gusto en su singladura. Aunque sea a distancia.

6.10.12

Desde Gredos. Sobre "Un centro fugitivo"

Allá por el año 1991, cuando uno todavía asistía a inauguraciones de exposiciones de arte, acudí a la cita de la muestra espacio para tres, era en la iglesia de san Martín de Plasencia, un espacio ya en aquellos años religado a mejor culto. Fue allí, donde disfruté por vez primera de la voz del poeta Álvaro Valverde. Él abría la vernissage con una lectura de sus poemas. Como la exposición era local, había tal cantidad de público que ni siquiera alcanzaba  a ver al poeta que leía. Aún no nos conocíamos. Casualidades de la vida, hoy es uno de mis mejores amigos.  Fue suficiente el oído para captar que lo que escuchaba era poesía, no es que uno entendiera mucho de ella, pero es lo que tiene la palabra, si estás iniciado disfrutas y si no lo estás, o te abre la puerta al disfrute que no es poco. Venido al caso, no conocer al poeta era irrelevante, el poeta no es la poesía. Entre tanta solemnidad, ni lo que allí se mostraba, ni los presentes en el acto, alzábamos una cuarta del suelo en aquel espacio tan imponente; sin embargo, la voz del poeta se elevaba, subía e inundaba todos los espacios. Fue la voz sola del poeta, y la música de un cuarteto que amenizaba el acto, no la imagen, la que abrió aquella realidad, dimensionó el espacio de la exposición. Lo que demuestra dos cosas. Una, que el arte no siempre armoniza el espacio (o el espíritu) como lo  hace  la poesía y la música, pero que las tres  son inseparables. Otra, que Valverde tan cercano a los pintores, transita esa convergencia de las artes desde su aventura personal.
Anoto este recuerdo,  a esta pequeña nota que viene a celebrar su primera Antología poética (1985-2010) Un centro fugitivo, edición y prólogo de Jordi Doce, publicada en la colección Arrecifes de Ediciones de La Isla de Siltolá. El libro da gusto a los sentidos, y no asusta, quiero decir que no es voluminoso, pero sí exquisito. La edición está tan cuidada, que se nota las manos que han intervenido en la construcción del libro, continente y contenido, es de poetas. Aquí mi enhorabuena.
En torno a la obra poética de Álvaro Valverde, como no soy crítico de poesía, doy un rodeo, lo de uno es otra poética.  Con cierta modestia, hablo como lector y en todo caso con la deformación plástica del arte, a sabiendas de que los pintores debemos mucho a la poesía, o viceversa, quizá la materia original sobre la que trabajamos sea la misma. Su poesía siempre la he visto como un espacio interior, un paisaje, una mirada honda, una voz reconocible que esconde una secreta complejidad, se embosca y nos embosca. Es lo que sucede con ese movimiento de retracción de su poesía que te embarca a mirar un paisaje, confundirte con él, hace que su fondo sea distinto en la profundidad de su lectura. Su mirada es una hoguera meditativa, en esa persistente “volición”, mantiene la llama reflexiva quemando lo sobrante, “adentramiento” en suma. Valverde sigue haciendo un dibujo, el mismo y diferente dibujo, no nos engañemos, aquí su lucidez, su sabiduría, como Hokusai, toda la vida meditando un dibujo, ensayando un círculo. Los poetas son una voz y un dibujo. El dibujo de Valverde es un centro, círculo, elipsis. Algunos de aquellos primeros poemas que le oí de viva voz en san Martín se incluyen en esta Antología poética, Un centro fugitivo, podríamos decir que ya era núcleo y médula, en torno a ella como  anillos en el tronco de ese árbol han crecido nuevos poemas. Valverde no se entiende sin el árbol, sin la parquedad y dicción de su corteza, la textura de los días, su  viaje interior, va y viene de la raíz a la raíz, que no es otra cosa más que la de leer y escribir el mundo como solución existencial, canto, luego existo, esto es la poesía desde los tiempos de Homero. Álvaro Valverde, de la ciudad murada de Plasencia, es un poeta que vive dentro de sí extramuros, como el árbol es árbol, a la intemperie. Un centro fugitivo es la forma de su universo, circular y expansivo. A modo de cierre, sus palabras: “Veinticinco años pueden dar, ya se ve, para bastante”. ¡Celebrémoslo!

Salvador Retana. La Revista de la Comarca de Las Vera.



5.10.12

De vuelta

Me imagino que el primer día de trabajo de mi hermano en el hospital habrá sido intenso. La vuelta a sus orígenes, en general, lo estará siendo. Las circunstancias le ha traído de nuevo a casa después de muchos años dando tumbos (un decir) por ahí fuera: Tarragona, Salamanca, Roma, Granada, Zaragoza... Una de las tareas encomendadas es la de atender a enfermos y familiares en la Residencia, que decimos por aquí. Como cura, que es su oficio. No les faltará una sonrisa, sentido del humor, palabras sensatas y confortadoras a los que busquen consuelo. Humanidad le sobra. Con todo, en lo que pensé al evocar su primer contacto con ese lugar y con quienes allí penan, sanan o trabajan fue en mi padre. En nuestro padre. En las horas, mejores y peores, hasta la definitiva, que pasó allí, acompañado por él, por nosotros, días y noches, en medio del paraje de Valcorchero; cerca, muy cerca, de su Puerto querido.

4.10.12

Intervista a Giorgio Caproni


Pre-Textos ha rescatado esta interesante entrevista con el poeta Giorgio Caproni (YouTube). Tratta dalla trasmissione "L'approdo" (6 dicembre 1965), racconta le proprie origini di uomo e di poeta. Alla fine recita una sua poesia, "Ultima preghiera".

Memoria histórica

Diez años lleva celebrando la Universidad Popular de Plasencia las Jornadas "Memoria Histórica de Plasencia y comarcas". Como siempre -la edición, todo hay que decirlo, ha ido a más- se publican las actas del encuentro donde figuran ponencias, entre otras, de conocidos expertos de la historia local: la archivera Esther Sánchez; los profesores Jesús López, José Antonio Sánchez de la Calle, Fernando Flórez del Manzano y Alfonso Párraga; los arquitectos municipales Fernando Serrano San Pedro y Antonio López-Mateos Orantos; el arqueólogo Pedro Matesanz; la musicóloga Pilar Barrios; la historiadora Lidia Regidor; el investigador José Antonio Pajuelo,etc. 
Me ha llamado la atención, especialmente, la presencia entre ellos de Santiago Antón Gallego, a quien tenía uno por ágrafo (en la segunda acepción del diccionario), que dedica un amplio y documentado texto al histórico Salón de Otoño placentino, del que fue (y sigue siendo) el alma.
Al alma de esas Jornadas quiero recordar también aquí: Julio Pérez. Enhorabuena.

Lugares

José María Ridao. Pero no solo hay amor hacia las personas en su novela.
Pascal Quignard. Cada uno de nosotros comienza su vida en un lugar, y ese lugar es importante. Existe una dependencia con respecto a todo lo que conocemos en los primeros momentos, los campos, los olores, la música. Existen, por otro lado, los flechazos, y el psicoanálisis vendrá a decir que son como cortocircuitos, y que esos cortocircuitos se pueden producir con personas que no nos convienen. Por mi parte, pienso que también se pueden producir flechazos con los lugares. Serán historias de amor dudosas. Inhabituales, si se quiere. Pero pueden ocurrir, y despertar una pasión más profunda que la que provocan los seres humanos. Es un amor de absorción, como el que siente Claire por el lugar donde pasó su infancia.

3.10.12

La poesía de Caproni: una verdad

Antonio Muñoz Molina publicaba hace unos días un merecido y elogioso artículo dedicado a los traductores. Como lector de poesía que, por desgracia, no conoce tantas lenguas como el sabio Gimferrer (citado pero no mencionado por AMM), nunca agradeceré bastante a esos seres benéficos la posibilidad que me han dado de acercarme a tantos poemas que de otra manera no hubiera podido leer. Gracias, pues, a Juan Carlos Reche y Juan Antonio Bernier que, en este caso, me han permitido disfrutar in extenso de la poesía de Giorgio Caproni y, cómo no, a Pre-Textos que ha editado, con el gusto de siempre, su Poesía escogida. 
Hace ahora cien años que nació en Livorno y es, sin duda, uno de los importantes de la poesía italiana del siglo XX, la de los tres Nóbeles. Un raro, conviene añadir, de la generación "de en medio", la de otro trío de grandes: Luzi, Bertolucci y Sereni. Alguien que dijo: "El poeta no tiene nada que ver con la persona física, la figura del poeta es una figura puramente mental". (Uf, no me resisto a imaginar lo que ganaríamos si algunos vates de por estos lares se aplicaran el dicho.)
En Génova hizo el bachillerato (o pasó la adolescencia, tanto da), lo que, según Max Aub, le convertiría en genovés. La ciudad de uno era, para él, "donde se crió". Lo cierto es que, a pesar de residir en Roma desde joven, nunca dejó de volver a su tierra natal, donde pasaba los veranos. Ni de escribir sobre ella. Livorno es una palabra que se repite en sus versos. Y son no pocos los lugares que o se mencionan o que dan título a éste o aquél poema, relacionados también con su geografía del alma.
A la predilección que siento por su poesía debo añadir un dato biográfico que lo hace aún más cercano: se ganó la vida como maestro de escuela  (maestro elementare, dirían allí).
En el origen de la poesía, y de su vida, estuvo la música, "eje fundador y razón", según Reche, que firma un prólogo iluminador.
Descreyó a partes iguales del hermetismo (aunque apreciara a Ungaretti) y del neorrealismo y, por eso, le cabe el calificativo de "inactual" (Mengaldo). En su último libro (ya póstumo, de cuya edición se encargó Giorgio Agamben) escribe: "Vivir en desarmonía / con la época (ir / contra los tiempos a favor / del tempo) es nuestra manía. / Creemos en el anacronismo. / En el rayo. No en el futurismo".
"Hosco" poeta de la "antihistoria", a pesar de haber luchado en la Segunda Guerra Mundial que no deja de ser un acontecimiento sobrecargado de Historia. A ella, a la guerra, dedico poemas; nada bélicos, por cierto."Todo", por ejemplo.
En los primeros que publicó encontramos lo que seguiremos hallando en los últimos: sencillez, brevedad, fragilidad, palabras usuales... Y amaneceres, atardeceres, pueblos, playas, muchachas, veranos, infancia... Al fondo, acaso, la sutil influencia del ligur Montale de Ossi di seppia.
Por aquello de la música, sus poemas tienen mucho de canciones. Populares a veces (así me suena "La taravilla", por ejemplo).
Creía en la necesidad de conocer la técnica a la hora de abordar un poema. Y defendió y usó la rima. En sus sonetos, pongo por caso. Y digo "sus" no tanto porque fueran suyos cuanto por lo novedoso de sus construcciones y las variaciones que hizo sobre esa composición clásica.
Elevó a su madre, Anna Pichi, a "nombre de leyenda" de la poesía italiana del Novecento. Y nunca dejó de mencionar a su mujer, Rosa Rettagliata, la Rina de sus poemas.
Fue cazador y a la caza dedicó algunos versos también (uno de sus libros de titula El francocazador).
A medida que fue pasando el tiempo su poesía se fue adelgazando (como él), esencializando, haciéndose cada vez más clara y sencilla, sí, pero más honda si cabe. "Palabras" dice: "Las palabras. Ya. / Disuelven el objeto. / Como la niebla los árboles, / y el río el velero."
Dejó dicho: "Mi ambición, o vocación, ha sido siempre la de conseguir, a través del verso, encontrar, buscando la mía, la verdad de todos. O, para ser más modestos y precisos, una verdad (una de tantas verdades hipotéticas) que pueda servir no sólo para mí, sino también para todos los otros mézigues (o “yo mismos”) que forman el prójimo (que también llamamos el Otro), del que yo no soy más que una de tantas células vivas."
Si tuviera que elegir entre todo lo bueno de esta antología extraordinaria, elegiría el extenso y memorable poema "Me quedo", o con "Palabras (tras el éxodo) del último de Moglia", dos cantos a la permanencia, de lucha contra el abandono. Rastros o restos de un mundo que murió hace tiempo. Todo lo contrario que su poesía, tan actual y moderna como la que más; atenta a lo que importa, que nada tiene que ver con la actualidad y la moda. Por eso, ay, sigue tan viva. 

Caproni en la escuela