NOTA: Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL.
5.2.25
Poemas sin trucos ni trancas
21.11.24
Los curas de la familia
Quienes pasan por aquí habitualmente o sólo de vez en cuando ya saben que tengo un hermano cura, el que me sigue. Uno es del 59 y él del 61. Le acabo de enviar el fragmento de un poema del nuevo libro de Fabio Morábito sobre los "segundos", como él. Decía que Fernando, que así se llama (dedicatario, por cierto, del último poema de la antología de Pre-Textos que presentamos mañana), tuvo claro desde muy pronto que quería ser sacerdote y por eso se fue temprano de casa, demasiado, primero a los seminarios placentinos (Menor y Mayor), luego a Salamanca, para realizar allí sus estudios universitarios, y más tarde a numerosos lugares: Tarragona, Zaragoza, Roma, Guadix, etc. Ahora, por suerte, aunque nos vemos lo justo, es párroco en un barrio de Plasencia, rector del Seminario (aunque los escasos seminaristas estén en el de Salamanca por culpa de la crisis vocacional) y canónigo de la Catedral, entre otras tareas.
21.12.22
La lista. Las listas
He aquí la lista que envié a EL CULTURAL con los, para mí, mejores libros de poesía de 2022. Una lista única de autores españoles. Antes, eso sí, elaboré otras tres distintas, en función de las peticiones que iban llegando desde la redacción del suplemento. Primero, una de diez libros de autores extranjeros y otra con otras tantas obras de autores españoles e hispanoamericanos; después, una donde se fundían las tres categorías; y, por fin, la definitiva, en la que sólo debía incluir libros de poetas españoles. Ya que las tuve que confeccionar, ahí van. Por listas que no quede.
Maestro de distancias. Jordi Doce. Abada
De traslación. Pureza Canelo. Pre-Textos.
Azul el agua. Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Laberinto. José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Arqueología. Ada Salas. Pre-Textos
Lo inesperado. Antonio Moreno. Renacimiento
El campamento de los aqueos. Javier Velaza. Visor
Poesía completa. William Ospina. Lumen
La Tela y otros poemas. Mirella Muià. Pre-Textos
Mundo. Ana Luísa Amaral. Sexto Piso
Meadowlands. Louise Glück. Visor
Llueve en la taza. Henrik Nordbrandt. Nórdica
La insomne felicidad. Pier Paolo Pasolini. Galaxia Gutenberg
U.S. 1. Muriel Rukeyser. Ultramarinos
Combate espiritual. Gorazd Kocijančič. Vaso Roto
La poesía del siglo XX en Rumanía. Visor
Bondo. Menna Elfyn. Trea
Un puñado de tierra. Poesía y pintura de Ucrania. Reino de Cordelia
Maestro de distancias. Jordi Doce. Abada
La Tela y otros poemas. Mirella Muià. Pre-Textos
De traslación. Pureza Canelo. Pre-Textos
Mundo. Ana Luísa Amaral. Sexto Piso
Azul el agua. Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Meadowlands. Louise Glück. Visor
Laberinto. José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Poesía completa. William Ospina. Lumen
La poesía del siglo XX en Rumanía. Visor
De traslación, Pureza Canelo. Pre-Textos
Azul el agua, Amalia Bautista. La Bella Varsovia
Arqueología, Ada Salas. Pre-Textos
Laberinto, José Manuel Benítez Ariza. Renacimiento
Lo inesperado, Antonio Moreno. Renacimiento
Los inútiles, Maribel Andrés Llamero. Isla Elefante
Los planetas fantasma, Rosa Berbel. Tusquets
30.11.22
La poesía según Eugenio Montejo
3.6.22
Dichosos libros
22.4.22
El cielo es solo cielo
27.1.22
En Alejandría
30.10.21
Algunas sorpresas poéticas recientes
6.10.21
Morábito y Frayre
Rescata Igor Barreto una entrevista con el mexicano Fabio Morábito, del que hablamos aquí a finales de junio, a propósito del Premio Xavier Villaurrutia que ganó en 2018 con su novela El lector a domicilio (Sexto Piso). Allí, Mónica Maristain, la editora del medio que la publica, le comenta: "Los escritores dicen que quieren ser poetas", y él responde: "Es una frase que no me creo. La primera vez se la oí a Carlos Fuentes. Los novelistas venden muy bien, al contrario del pobre poeta que no vende nada y es un gran malentendido con respecto a la poesía. Se habla siempre muy bien de ella, es muy prestigiosa, los funcionarios culturales nunca olvidan la poesía, pero en el fondo es despreciada, nadie la lee, a nadie le importa, nunca ha habido un verdadero esfuerzo para quitarle a la gente miedo a leer poesía. Es como decía Octavio Paz, una secta secreta. La poesía nos devuelve a cierto estado de anonimato dentro de la literatura. Cuando la literatura no tenía autores, sino obras que pasaban de boca en boca, nos recuerdan que la palabra leída es una palabra compartida. No hay una sustancial diferencia entre las que la escriben y quien la lee. La poesía es una gran maestra de humildad".
23.6.21
Fabio Morábito dixit
"Procuro ser muy claro y, dentro de lo posible y dentro de la poesía, muy coherente. No me gusta crear falsas incertidumbres o crear vaguedades. Siempre lucho por la palabra más adherente a la emoción que trato de expresar. Es una lucha sin fin y muchas veces sin éxito porque es difícil aprehender con palabras ciertas sensaciones y percepciones que son muy lisas y efímeras por naturaleza. Procuro que el poema juegue limpio con el lector, que diga las cosas que tiene que decir y no se encamine hacia un falso misterio. Desde ese estilo que trata de ser muy riguroso uno puede asomarse frente a lo completo y lo incompleto, tanto a lo abstracto como a lo concreto".
"El nómada siempre deja atrás lugares que fueron cruciales y fundamentales en su vida y tiene la sensación de que por más que se mueva nunca va a llegar a la tierra prometida. La imagen del departamento también es de fragilidad, porque convives con otras personas que están más allá del muro, más allá del techo, del piso, y eso te da una sensación de extrema fragilidad, de fugacidad. Y una lengua aprendida, por más que la aprendas, jamás va a sustituir tu lengua materna. La lengua materna se te da como un regalo y en ese sentido es más sólida que una lengua que tuviste que hacer el esfuerzo de aprender y nunca está totalmente adquirida, la estás aprendiendo todos los días, con la sensación de algo frágil que se te puede ir en cualquier momento".
"No puedo ser prolífico en el sentido de publicar mucho. Cultivo la prosa que es tan importante como la poesía. La consecuencia de eso es que no puedo escribir poesía todo el tiempo, lo cual agradezco porque creo que no sería, por lo menos en mi caso, muy sano. Hay que descansar de escribir poesía, porque la poesía es un lenguaje sumamente artificial, es mucho más natural la narración, porque se acerca más a nuestro modo de hablar y de pensar. La poesía siempre crea un laboratorio extraño para el lenguaje. Alguien que escriba poesía todo el tiempo, que lea todo el tiempo poesía se puede volver loco o simplemente desgastar sus herramientas. Y la prosa es, como decía Montale, el gran secreto fertilizante de la poesía. Es de la prosa de donde realmente se alimenta un poeta para crear más poesía. Cuando alterno estas dos, prosa y poesía, no soy ni un cuentista prolífico, ni un prosista prolífico ni una poeta prolífico".
"El tema de la lentitud es un poco vago. La poesía es velocidad pura porque te permite saltar una cantidad de nexos y de explicaciones que la prosa debe tener y la poesía se salta olímpicamente. En ese sentido la poesía es un género súper veloz, me gusta más esa interpretación que la de lentitud, que siempre viene acompañada de cierta idea de nobleza, de lo lento como sinónimo de un sentir más humano acerca de los demás, lo cual está bien pero puede significar muchas cosas. La mía es una mirada obsesiva, de laboratorio, que se mete y quita capas de algo que nunca se encuentra, pero lo importante es el viaje, el proceso".
Nota: Como precisa Balam, "a un ritmo de uno por década, la poesía de Morábito está contenida en Lotes baldíos (1984, FCE), De lunes todo el año (1992, Joaquín Mortiz), Alguien de lava (2002, Era) –estos tres reunidos en un solo volumen por el FCE en La ola que regresa (2013)–, Delante de un prado una vaca (2011, Era) y A cada quien su cielo (todavía inédito en español y que aparecerá en Francia bajo el sello Les Éditions du Seuil durante 2021 con el título de A chacun son ciel)". Además es autor de distintas obras narrativas y ensayísticas.
19.5.21
El subrayador, de Fabio Morábito
Cada vez más a menudo, en lugar de leer un libro, lee los subrayados que ha hecho en tantos años de lectura. Ha subrayado libros desde la adolescencia y son pocos los que se han salvado de tener alguna marca hecha a pluma o a lápiz. Cuando le da por observar los estantes de su biblioteca, siente orgullo, más que por los libros, por tantos subrayados que encierran. Representan una biblioteca dentro de otra, que ha ido creando con esfuerzo. No ha vacilado nunca a la hora de poner un subrayado. En tantas cosas ha sido tibio y negligente, pero no en esto. Aun cuando ha tenido el ánimo por los suelos, ante una frase o un pasaje notables se ha puesto religiosamente de pie para buscar un lápiz y cumplir su deber. Puede decirse que el día que no se levante, se habrá acabado todo. Mientras no renuncie a subrayar, habrá esperanza. Ahora, cuando se acerca la vejez, empieza a beneficiarse del fruto de esos innumerables sacrificios. Sea cual sea el libro que tome de sus estantes, sabe que le brindará, a través de sus subrayados, de diez a veinte minutos de una lectura intensa y selectiva. Ha llegado el momento, por así decirlo, de que los libros le devuelvan parte de aquello que él les dispensó a lo largo de tantos años de lectura. Le ofrecen sus subrayados, haciéndose ellos mismos a un lado. Al repasar esos surcos dejados por su pluma o su lápiz, no sólo extrae una preciosa savia de conocimiento, sino que profundiza en su introspección, pues no hay como leer los propios subrayados para conocerse. En un gesto tan simple y espontáneo, uno se descubre sin tapujos, pues decimos más profundamente lo que sentimos cuando lo decimos con palabras de otros. Mira con lástima a muchos amigos suyos, poseedores de espléndidas bibliotecas que casi carecen de subrayados. Por permanecer cómodamente sentados, en vez de levantarse a buscar un lápiz, ahora, cerca del final de sus vidas, no saben quiénes son y buscan en vano en los libros leídos una marca cualquiera hecha de pasada, al descuido, para intuir algo de lo que eran, algo de lo que han sido.
4.4.21
Dos poemas de Antonio Deltoro
POEMA
puede ver, con los ojos cerrados,
una duración,
una existencia.
23.12.20
Unas cuantas revistas
Parece que no, pero sí, las revistas literarias en papel siguen gozando de buena salud y uno se alegra de poder tenerlas en las manos; de verlas, tocarlas y olerlas como si de un libro se tratara. Son varias las que han llegado en estas últimas semanas, las que abrochan este penoso año que será difícil de olvidar.
28.8.20
Sibila 61
Abril de 2020 es la fecha que encabeza este nuevo número de la lujosa revista sevillana de arte, música y literatura que dirigen con tanta pasión como acierto el matrimonio formado por Juan Carlos Marset y Patricia Ehrle. Da gusto tenerla en las manos y ante los ojos. Por su impresión en papel de Amalfi y por los contenidos que ofrece. No es extraño que patrocine esta ya larga aventura la exigente Fundación BBVA.
6.6.19
Mi biblioteca en El Ciervo (II)
Jorge Luis Borges
Emecé, Buenos Aires, 1972
Nota: En la carta de El Ciervo decía: "En la revista tenemos una sección titulada "La Biblioteca de..." en la que diferentes colaboradores y amigos (escritores, académicos, críticos, poetas, profesores....) nos explican cuáles son los libros más queridos de su biblioteca y por qué". Luego me explicaron que "la selección de libros es muy personal, mejor si son fuera del canon para que no se repitan siempre los mismos". A eso me atuve.
Agradezco a Alejandro Duque Amusco su mediación. Al parecer es el instigador de esta bonita experiencia.
También quiero expresar mi gratitud a Eugenia de Andrés, que ha coordinado todo el trabajo desde la veterana revista barcelonesa. Un placer.













