LA HONDURA DE LO TRANSPARENTE
Por Francisco Onieva
Reunir cuarenta años de creación poética es una decisión
crucial y compleja, pues el escritor se enfrenta a la exigencia de revisar toda
su producción. Además, supone una especie de reivindicación, que deviene en consagración
cuando se materializa en una impecable edición de más de setecientas páginas
aparecida en una editorial como Tusquets, dentro de su mítica colección Nuevos textos
sagrados.
Más allá de la belleza física del volumen, sobrecoge la
profunda coherencia y unidad de 'Territorio (Poesía reunida 1985-2025)'. No son
muchos los autores que pueden titular una obra de esta envergadura con el título
de su primer libro. Valverde lo hace y muestra cómo en su ópera prima bullía la
idea axial de toda su escritura: la identidad de un espacio que desborda la
coordenadas geográficas y deviene en un ámbito literario a través del cual
tantear el misterio de la existencia.
Como evidencias de estas cuatro décadas de creación
ininterrumpida, el poeta placentino reúne los trece libros publicados y tres
'plaquettes', a los que añade un inédito, 'Geografías del jardín', además de
siete poemas recuperados que aparecieron en di- versas publicaciones
periódicas; sin embargo, decide eliminar gran parte de las composiciones que
formaban su primer libro y los dos cuadernos siguientes, al considerar- las
simples ensayos o tentativas.
Bajo el título de 'Primeros poemas', nos ofrece el primer
poema en el que se reconoce, «Hojas de acanto y rosas», cuyo último verso,
«Hagamos de este lugar un territorio», es toda una declaración de intenciones; y
una exigente selección tanto de 'Territo- rio' (1985) como de 'Sombra de la memoria'
(1986)y 'Lugar del elogio' (1987), donde están presentes ya algunos de sus
ternas característicos: la mirada reflexiva, la melancolía, el arraigo a su
tierra y la escritura como ámbito de la evocación. Sobre estos ejes temáticos
articula 'Las aguas detenidas' (1988), con el cual inicia un proceso de depuración
estilística que busca liberar a la pa-labra del barroquismo y de la influencia culturalista
precedentes, al tiempo que aligera la sintaxis y la cadencia del verso blanco.
Así llegamos a un primer punto de inflexión, la aparición en
1991 de 'Una oculta razón', donde la mirada contemplativa brilla A través de la
palabra precisa, ofreciendo una apuesta poética en plenitud, en la que amplía
el espectro temático: la convivencia con lo inefable, la palabra como instrumento
para configurar el cosmos y para conocerse, la evocación de la infancia, la
lectura como lugar de encuentro, los paseos por la naturaleza o la familia.
Este universo poético se enriquece con 'A debida distancia' (1993), cuyo titulo
remite al poema XI de 'Las aguas detenidas', donde maduran nuevos temas como la
otredad y se consolida el camino de depuración estilística y de pulcritud
formal que llevará a otro de sus libros esenciales, 'Ensayando círculos' (1995)
-título tomado de un poema del libro anterior-, que apareció en la que será su
casa desde entonces, Tusquets. En este poemario, Val-verde se adentra en la
incertidumbre y en la orfandad que esta genera y tantea las limitaciones
lingüísticas para expresar lo absoluto. De forma paralela a este volumen es-cribe
la 'plaquette' 'Los marinos inmóviles' (1996), un poema en prosa construido a
base de fragmentos que abordan la incertidumbre, y 'El reino oscuro' (1999), un
extenso poema dividido en siete fragmentos o cantos, inspirado en la mítica
comarca alto-extremeña de Las Hurdes y otras comarcas vecinas, en el que ahonda
en los límites y obsesiones que sostienen su poesía.
La aparición de 'Mecánica terrestre' (2002) supone otro hito
en su trayectoria: profundiza en las claves planteadas en 'Ensayando círculos',
con variaciones formales y tonales, mostrando la actitud perpleja de quien
contempla y admira el mecanismo ci-frado del mundo. Además, aborda la escritura
como ámbito de la memoria, la reflexión sobre el hecho creativo, la búsqueda de
lo absoluto a través de espacios familiares como el jardín o la casa, la
otredad y el viaje vital y literario. Para ello su mirada reflexiva se abre a
lo visionario y aborda lo inefable cotidiano del amor.
Así llegamos a su mejor libro, 'Desde fuera' (2008), cuyo
título es un homenaje a César Simón, con quien dialoga en el poema homónimo. El
yo poético contempla el alrededor y, al mismo tiempo, se asoma a las profundidades
interiores, acudiendo a la palabra parca y sobria, contenida eficaz,
sencilla y reveladora, esencialista y existencialista, callada y significativa.
Con estos mimbres tantea nuevas aproximaciones a sus temas característicos: la
otredad, el viaje-unido al amor a su familia-, el recuerdo de los familiares
ausentes, los lugares que forman parte de uno, las lecturas y los autores que
configuran la propia interioridad, su tierra como elemento modulador de su mirada
y de su pensamiento.
Esta tierra será el magma de 'Plasencias' (2013), una
declaración de amor y de dolor a la ciudad que lo vio nacer y en la que ha vivido
siempre, que, aunque haya estado presente en todos sus libros, es la primera
vez que aparece de forma explícita tanto a través de diversos enclaves
intramuros como de los parajes colindantes, que sirven de asidero al poeta,
quien evoca distintas peripecias emocionales al hilo de los mismos.
Con más 'Más allá, Tánger' (2014), cuyo título remite al
cierre de un poema de 'Desde fuera', el estilo valverdiano alcanza una parquedad
y austeridad casi impresionista, a pesar de ser su libro más narrativo. Nacido del
gusto del poeta por las ciudades decadentes, en él se entrecruzan dos voces: la
de una mujer que regresa a la ciudad donde nació y la de un sujeto poético que
la visita por primera vez. Este proceso de depuración se acentúa desde 'El
cuarto del siroco' (2018). Pese a que sus poemas hayan sido escritos a lo largo
del nuevo siglo y muchos hayan ido viendo la luz en distintas revistas
literarias, el conjunto presenta una profunda unidad de tono, de pensamiento y
de estilo, lograda a través de un sosegado proceso de relectura y corrección. A
partir de la imagen de una estancia de las casas patricias sicilianas que servía
de cobijo frente a dicho viento, construye toda una metáfora de la poesía y de
su apuesta estética.
En la misma línea se encuentran 'Extremamour' (2022), un proyecto con el
fotógrafo suizo Patrice Schreyer, quien visitó distintos lugares de Extremadura
para sacar 68 instantáneas que se publicaron acompañadas por sendos pareados; y
'Sobre el azar del mapa' (2023), titulo tomado de un alejandrino de su primer
libro, que se articula en dos cuadernos inspirados en sendos viajes: «Cuaderno
de Sofía», donde celebra la belleza decadente de la capital búlgara y su
mestizaje cultural, y «Cuaderno suizo», dedicado a las ciudades de Grandson y
Ginebra, en el que, además del asombro ante la nueva realidad, homenajea a distintos
poetas que vivieron o tuvieron relación con la capital helvética (Borges, María
Zambrano, Valente, Costafreda, Gimferrer o Aquilino Duque).
Semejante parquedad y concreción alcanza su máxima expresión
en el inédito 'Geografías del jardín', cuya incorporación refuerza la idea de
obra en marcha. Son cuarenta y ocho poemas breves, cercanos al haiku -algunos lo
son-,en los que la sugerencia y el silencio se imponen. La aparición de
'Territorio' es, pues, un motivo de celebración para el lector, que va a
encontrar entre sus páginas una de las voces más personales de la actual poesía
española, que ha conseguido construir desde la periferia, libro a libro, con
humildad y honestidad, un poesía contenida, reflexiva, de expresión diáfana,
con una clara dimensión moral, que transmite con naturalidad el misterio de la
experiencia poética a través de una palabra cercana, cotidiana, despojada, en
cuya prosodia resuenan las inquietudes del hombre tranquilo que observa con la
mirada perpleja aquello que lo rodea y de lo que se sabe parte.
Suplemento Cuadernos del Sur, diario
Córdoba, 18 de abril de 2026












