23.12.11

Dan

Mi alumno Dan Jacob se va. Vuelve a su Chile natal. La culpa, claro, de la crisis. Sus padres vinieron hace unos días a decírmelo. Lo comentamos después en clase y uno de sus compañeros no pudo evitar las lágrimas. Le echaré (le echaremos) de menos. Está en el colegio desde los cuatro años, lo que quiere decir que lleva seis años en ese grupo. Tres conmigo.
Es un chico sensible, curioso y capaz que por su calmada forma de ser y su peculiar acento -sobre todo por el seseo- daba a la clase, tan movida ella, un tono, digamos, agradable. O distinto.
Ya no podré bromear con él a propósito del desfase horario ni escuchar sus interminables y liosas explicaciones cuando algo no salía como él esperaba.
Nos hemos hecho una foto de grupo, para que se lleve un recuerdo, y le hemos entregado un cuaderno donde cada uno ha ido escribiéndole algo.
Con motivo de la concesión del Cervantes a Nicanor Parra, leí en clase tres poemas y él estuvo muy orgulloso de saberse paisano de tan insigne y anciano poeta. A partir de ahora los terremotos que sufrirá serán otros. No sé si más intensos que los de 4º A, pero sí más reales. Con todo, antes de ayer, al terminar la fiesta de Navidad, en la que estuvieron bastante tranquilos, su amigo Jorge, apenado, no tuvo más remedio que decirle delante de mí: "¡Jo, Dan, ahora que empezamos a portarnos bien, te vas!"