De cinco partes consta. En todas se aprecia las constantes
que marcan su voz. El sosegado ritmo que aportan los endecasílabos, su medida
más frecuente; “la lengua clara y precisa” a la que se refiere su maestro, Luis
Alberto de Cuenca; el misterio, que es, como explica Andrés Trapiello, “aquello
que se comprende únicamente si no hay necesidad de explicarlo”. Al fondo,
siempre, la cultura clásica; latina (el libro se abre con una cita de
Propercio) o inglesa (es traductora de Mary Shelley, Ruskin, Stevenson, Plath…).
En “Ruinas”, la primera sección, la más culturalista, menciona el mito de
Casandra, el silencio de Hamlet o el De profundis de Wilde (del que
vierte un fragmento). Y a la tristeza, otro motivo central de esta poética
melancólica. Léase “Lejana tristeza”. En las otras, ya se dijo, el amor domina.
En versos como “Todo es verdad en ti cuando me miras”, “Todo amor verdadero es
un asombro”, “Fuera del tiempo nuestras sombras se aman”… En poemas como
“Revelación”, “La belleza del mundo”, “Recuérdame”, “Quiero ir con aquel a
quien amo”, “Gratitud”, “Meditación” o “En silencio”. Sí, “la poesía es un
viaje / de vuelta de las sombras”. Luz.
Victoria León
Visor, Madrid, 2015. 60 páginas. 12,00 €
NOTA: Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL.

