4.3.26

Isabel Sánchez Fernández lee "Territorio"



Creo que la primera vez que leí un poema de Álvaro Valverde tenía yo veintitantos años. Me gustó tanto que lo copié en una de las pequeñas libretas que siempre acompañan mis lecturas. Volví a aquel poema muchas veces para consolar mi incertidumbre y seguí leyendo poemas suyos, escritos por él, que inmediatamente hacía míos.
Sus poemas me han acompañado desde entonces, y sus críticas literarias, ya sea en la prensa o en su blog, siempre me han servido para conocer nuevos autores y disfrutar de sus recomendaciones.
Acabo de terminar esta hermosa reunión de su poesía. Me he adentrado de nuevo en ese territorio que también ha sido mío durante tantos años.
Me ilusiona pisar terreno conocido y me emociona reconocer paisajes comunes.
Me consuela comprobar que nada, de lo que yo valoro, ha cambiado en su poesía en todo este tiempo: su verdad, su honestidad, su claridad, la dificilísima sencillez, la belleza de los pequeños rincones escondidos entre sus versos, el amor y el asombro por los pequeños destellos, la luz que pone a mis tardes oscuras alumbrando mi mirada.
Para mí, los poemas de Álvaro son mi tierra extremeña: las encinas, los alcornoques y olivos de mi niñez; los viejos castaños y los húmedos alisos de mi juventud y los poderosos robles de mi madurez. Son las casas en las que viví, los caminos que recorrí, el blanco de las jaras y el rojo encendido de los cerezos.
Nunca me han defraudado. Siempre he podido contar con ellos.
Han sido siempre, desde que tengo memoria poética, el lugar al que volver cuando, descreída de tantas cosas, me sentía infeliz y decepcionada o buscaba poner palabras a las emociones que me ahogaban.
Ahora tengo todo este Territorio entero, para moverme por él a mis anchas, para crear tiempo sin tiempo, para confirmar muchas de mis pocas certezas, para constatar la inutilidad de tantas cosas y confirmar mi seguridad en lo que verdaderamente importa.
Gracias amigo. Por todos estos años de compromiso con la poesía, por tu mirada y por tu forma de estar en el mundo y ser en él.
Y gracias por compartir con tanta generosidad tu territorio que ya también es nuestro.

(En su muro de Facebook)