14.1.19

Juan Cueto

El Comercio/LVA
Para uno, Juan Cueto, que acaba de morir, además de un brillante articulista, siempre será el director de Los Cuadernos del Norte, aquella extraordinaria revista que leí con avidez durante mi juventud. Se publicaron 59 números a lo largo de una década, de 1980 a 1990. Estaba suscrito, como a tantas entonces. Esta era especial. O eso me parecía. Por su diseño, entre otras cosas, al que me recuerda la también asturiana Clarín. En esencia, algún parecido le encuentro con El Cuaderno, otra publicación made in Asturias. Revistas sobrias, sustanciosas, elegantes. Como el barrio de Gijón, Somió, donde vivía Cueto. Como esa ciudad norteña, por extensión. Le vi algunas veces durante mis veranos gijoneses. Tengo grabada una imagen en mi memoria. Una mañana fui a comprar, según costumbre, el periódico (el mismo que el suyo, El País) a un kiosco minúsculo que había en la esquina de la calle Aguado con la avenida Rufo García Rendueles, para mí, el paseo del Muro. Mi familia vivía en la calle Manso. Bajó de la moto para hacer lo mismo que yo. No me atreví a saludarlo. Como aquella parte de la ciudad está muy cerca de Somió, coincidimos por allí otras veces. 
Porque lo mío no es la bibliofilia, las mudanzas han sido muchas y la biblioteca no ha dejado de crecer, no he conservado la colección. Me pesa, sí. Tengo a mano sólo dos ejemplares de Los Cuadernos. Un monográfico, el número 3, titulado "El estado de las poesías" (está fechado en Jerte y en noviembre de 1986, donde descubrí a algunos poetas y encontré interesantes reflexiones críticas y poéticas) y el número 8, de julio-agosto de 1981, dedicado a María Zambrano. 
A mi amigo Santiago Antón le gustará que destaque que en las portadas se podía leer: "Revista Cultural de la Caja de Ahorros de Asturias". Qué tiempos. Qué Cajas. Qué Cueto.