28.3.26

Volver a la vida

Jordi Doce (Gijón, 1967) es licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Oviedo. Fue lector de las universidades de Sheffield (allí obtuvo un Master in Philosophy y se doctoró con una tesis sobre la influencia del romanticismo inglés en la poesía española contemporánea) y Oxford. Llevó a cabo labores de edición en la revista Letras Libres, el Círculo de Bellas Artes de Madrid y la editorial hispano-mexicana Vaso Roto. Durante su juventud participó en la creación de varias colecciones de poesía en su Asturias natal y ha sido codirector de otra: Voces sin Tiempo, de la Fundación Ortega Muñoz. En la actualidad es coordinador de la de poesía de Galaxia Gutenberg y ejerce la crítica en el suplemento El Cultural.
Aunque su obra se centra en la poesía (es autor de los libros La anatomía del miedo, Diálogo en la sombra, Lección de permanencia, Otras lunas, Gran angular, No estábamos allí, Maestro de distancias y de las antologías Nada se pierde. Poemas escogidos, 1990-2015 y En la rueda de las apariciones. Poemas, 1990-2019 ―además de algunas publicadas en el extranjero con poemas suyos vertidos al inglés, rumano, francés, árabe o italiano―, y traductor de numerosos poetas en lengua inglesa, como W. H. Auden, Paul Auster, William Blake, Anne Carson, T. S. Eliot, Ted Hughes, Sylvia Plath, Charles Simic, W. B. Yeats y otros, entre los que se cuentan los de la muestra Libro de los otros), Doce es autor de una considerable obra en prosa que incluye volúmenes de ensayo (Imán y desafío. Presencia del romanticismo inglés en la poesía española contemporánea; Curvas de nivel; La ciudad consciente. Ensayos sobre T.S. Eliot y W.H. Auden; Las formas disconformes. Lecturas de poesía hispánica; Zona de divagar. Ensayos y fragmentos; y La puerta verde. Lecturas de poesía angloamericana contemporánea), diarios (La puerta del año, La vibración del hielo y La vida en suspenso. Diario del confinamiento) y los que forman parte de lo que podría denominarse “escritura miscelánea”: Bestiario del nómada, Hormigas blancasPerros en la playaTodo esto será tuyo. A esta última categoría pertenece La insistencia, un título que queda explicado en esta anotación: “El final de la página no acaba de llegar. Siempre hay sitio, extrañamente, para una nueva línea, y otra, y otra más. Esa insistencia”. De escribir se trata. El libro “hará todo lo necesario para existir”. No en vano la primera entrada reza: “Nadie me pregunta, pero no dejo de responder. Quiero decir: escribo”.
En la “Nota del autor”, explica que “durante el lapso de escritura de estas páginas, que fueron a la vez amparo y refutación de la oscuridad, tuve muy presente esta afirmación de Ramón Andrés: «Estoy persuadido de que todos, sin exclusión, por una cosa u otra, tenemos nuestros propios cuadernos negros» (Caminos de intemperie)”. Y de cuaderno negro cabe calificar éste, escrito entre marzo de 2022 y el mismo mes de 2024. En medio, en 2023, murió su esposa, la poeta Marta Agudo (“ahora que ella no está”) y el dolor por esa pérdida (que incluye el de años de padecimiento por culpa de su dura enfermedad) y el consiguiente duelo son inseparables del tono de estas páginas que, sin embargo, por su contenida sobriedad ―cuestión de carácter, sí, y una poética en sí misma: la valentiana de la cortedad del decir, la de “las virtudes de la elipsis”, de “la aridez […] fecunda, hacedora”― no se tiñen de sentimentalismo ni de lamentaciones.
Si bien abundan los aforismos (un género que Doce ha demostrado dominar con aportaciones genuinas y personales que le separan de la abundante mediocridad que su moda ha ocasionado), no faltan las reflexiones, las citas, las noticias de prensa, los autorretratos (a pesar de que, porque domina las paradojas, escriba, según dice, para perderse de vista y nunca use la palabra “yo”)… Breves reflexiones, fragmentos o “astillas”, sobre la escritura en general y de este tipo heterogéneo en particular; la poesía (que “sólo dice”, “una piedra que habla”), su propia poética (que llega a poner en práctica, como ocurre con el poema dedicado a la mensajera Wenzel), los poetas (siempre declarándose culpables) y los libros ajenos; la ecología, por generalizar, ya que lo suyo se ajusta sobre todo a las consecuencias del cambio climático; los otros (hay un componente moral inexcusable en el libro: la inmigración, la pobreza infantil…); los animales (perros, ballenatos, buitres, rinocerontes, etc.); o la figura del padre, acaso lo más duro y emotivo del conjunto, donde Doce desciende a lo confesional.
Se vale de las metáforas, a cada cual más brillante y sorprendente, para intentar explicar lo que le pasa. A él y, cabe precisar, a quien lee, pues que nada humano le es extraño.
Quien escribe es alguien ―lúcido, irónico e inteligente― que viene de lo roto y descompuesto pero que pronto atisba que no está ante un final inexorable, sino ante un nuevo comienzo. Alguien que está solo, a la intemperie y en el desierto. En medio del camino. Que negocia con el silencio: “te absuelve” y “te disuelve”. Que duda y vacila. Quien “tiene delante la inmensidad, puede verla, pero habla con ella mediante lo pequeño”. Que “observa más que piensa, y piensa más que escribe; no es gran cosa, pero basta”. Que cree que “la normalidad no existe más que en la imaginación” y que “todos hemos nacido en Ítaca” y, por eso, “lo importante es volver”. Que se niega a ser parte de gremios, clubes o logias sin renunciar a la amistad.
Esta lectura nos dignifica. Parafraseándolo, rezuma “sensatez o simple sentido de la medida, que es, por lo demás, la otra cara de la humildad”. Como el edelweiss: “Florecemos ―dice Cadenas― en un abismo”. Como esa “fuente antigua, algo apartada”, la del “aquí”.
“Me inquieta a veces la oscuridad de estas páginas, su falta de humor [lo hay: sutil, Arca y Diluvio], su desabrimiento. Entonces viene Tsvietáieva con las palabras justas: «La pureza del cuaderno es precisamente su negrura» (El poeta y el tiempo)”, leemos en la página 105. Sólo queda asentir.
 
Jordi Doce
Pre-Textos, Valencia, 2025. 134 páginas. 13,00 €

NOTA: Esta reseña se ha publicado en la Revista Cultural TURIA Número 157-158. 2026.