18.8.05

Pormenores de uma casa Portuguesa ...


©
Helena Tiago

(Pulsar encima de la fotografía para verla mejor)

Arquilecturas

"La conciencia se articula en el silencio y es en el silencio donde el ser se hace presente" dijo Heidegger. Nos lo recuerda en una de las entradas de su interesante blog, Arquilecturas. Escritos sobre la ciudad, estado del arte y perspectivas, el arquitecto chileno Hernán Precht Bañados.

Rosa en Caracas

Por si a alguien le interesa, en Rebelión se encuentra el Discurso pronunciado en Caracas por Isaac Rosa al recibir el polémico premio de novela Rómulo Gallegos.

Paseos literarios

Así se llama el interesante blog de Gatito Viejo donde, como su propio título indica, se anotan lecturas de libros diversos.
Paseos, en fin, por algunos lugares amenos de la literatura.

17.8.05

Un poema de Milosz

Tan poco

Dije tan poco.
Días cortos.

Días cortos,
Noches cortas,
Años cortos.

Dije tan poco,
No llegué.

Cansó a mi corazón
El entusiasmo,
El desconsuelo,
El celo,
La esperanza.

La boca del leviatán
Se cerró sobre mí.

Yací desnudo en las playas
De islas desiertas.

Me llevó consigo al abismo
La blanca ballena del mundo.

Y ahora no sé
Qué fue lo verdadero.

Czeslaw Milosz [traducción de Gerardo Beltrán]

© Xavier Bru de Sala

"Que la globalización, más bien americanización en términos de mercado cultural, ha acentuado la tendencia al solipsismo de lo local, es algo poco resaltado pero evidente. Los fenómenos son tantos, que es posible que alguno de ellos se nos escape. Cada país pone todos los medios a su alcance para colocar a sus artistas y producciones más allá de sus fronteras. Al mismo tiempo, serían ridículos todo festival o programación basados sólo en grupos locales, hasta el punto que a menudo algunos de ellos se ven injustamente postergados. Lo que contribuye a fenómenos de protesta que encuentran enseguida un importante eco (a nivel local, claro).

¿A qué dedican las autonomías, abundando en el tema y cambiando de escala, sus presupuestos de cultura? A promover la cultura local, asumiendo además el riesgo de satelizarla en relación con el partido gobernante (riesgo mayor en aquellas donde menos alternancia se produce). Bien que hacen si la comunidad cultural local no tiene suficiente entidad como para imponer criterios objetivadores y apartar de los primeros puestos a los que están allí, no por el talento y el resultado de sus producciones, sino por su habilidad en el trato con los responsables de distribuir los recursos públicos. Ahora bien, lo que aún no se ha creado o no ocupa el lugar que merece son redes intermedias, a nivel europeo, mediterráneo, intercomunitario en España. ¿Qué sabemos de lo que ocurre en Andalucía o Galicia - dejando de lado que hubo un encuentro de gallegos en el Fòrum- o en ambas Castillas? Sólo lo que filtra Madrid, que no es mucho a pesar de los esfuerzos cotidianos de Georgina Cisquella en La 2, que encima siguen entrecortados. ¿Qué saben en España de la cultura producida en Catalunya? Cada vez menos, y a las cifras de intercambios en el puro mercado me remito, no sólo a la lectura de los periódicos de Madrid. La no comunicación directa equivale a la incomunicación, lo que incrementa el solipsismo de lo local y evita sobre todo el contraste o el encuentro de propuestas y estéticas, sin el cual no existen los movimientos, las tendencias, el reconocimiento o el rechazo de lo que hace cada cual".

(Fragmento tomado de su artículo "Capitalidad cultural", que ha publicado hoy el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia)

De ser.com

"Uno de cada tres hombres y una de cada cinco mujeres padecerán cáncer en España". Titulares así le ponen a cualquiera en su lugar. Son las cinco y veinte de la tarde de un tórrido día de agosto, he estado tomando cañas y vinos (cada cual a lo suyo) con Yolanda y Gonzalo por la plaza y, sin embargo, nunca he estado más espabilado.

Errata

No, no me refiero al título de las memorias de mi admirado Steiner sino a una que leí unos días atrás en un breve artículo de El País firmado por Ana Gabriela Rojas. Ponía en boca de Luis Muñoz -adalid de los jóvenes poetas españoles (eso sí, para joven cuando lo conocí, en 1991) y director de un curso de la UIMP titulado Poesía española reciente- la afirmación de que los predecesores de nuestros nuevos vates "necesitaban alienarse". Sí, quiso decir "alinearse" (en facciones, ya saben: los de la experiencia, los del silencio, esas memeces). Lo mismo le traicionó el subconsciente, por aquello freudiano (?) de la muerte del padre.
La errata, con todo, tiene su gracia, como casi todas. Antológica es, sin lugar a duda.

El Portugal de Torga

Ya dije más abajo que había leído el Portugal de Torga. Lo ha publicado Alianza (que no es la que era, por cierto) en traducción de Eloísa Álvarez. Por lo señalado en los "títulos de crédito", la primera edición es de 1950. Este dato es importante. Me temo que hace mucho que desapareció el Portugal que aquí se muestra por más que al vecino país, como a Extremadura, también le haya preservado la pobreza. Con todo, es tal la fuerza con la que Torga (des) escribe las distintas regiones y ciudades que lo componen que dan ganas de pensar que su Portugal es eterno.
Recomiendo su lectura, para bien y para mal, a quienes amen, como uno, esa tierra irredenta que ahora arde en más de un sentido.
Para quienes amen Portugal y a Miguel Torga, añado. Es mi caso. Sus diarios, sobre todo. Su poesía, sin embargo, no me llega. Puede que a falta de que Cámpano la traduzca. Por desgracia, no he leído sus novelas (o así) y cuentos.
Sólo una cosa más. Decía para bien o para mal por algo. La implicación personal del autor y el vigor de su palabra me temo que ya no se llevan. Por ejemplo, ojeé en la librería el segundo tomo de la Iberia de Manuel de Lope, lo referente a Extremadura, y el tocho se me cayó de la manos. No hay aquí "lugares comunes", o eso me parece. O sí, pero de esos que no están fundados en el tópico sino en la verdad. Y de eso bien sabía nuestro cervantino y unamuniano Miguel Torga o, lo que es lo mismo, Adolfo Correia da Rocha, el médico de Coimbra nacido en São Martinho de Anta, Trás-Os-Montes.

Nostalgia

No sé si, como decía aquél (de cuyo nombre no quiero acordarme), la nostalgia es un error, pero eso sentí ayer cuando escuché las viejas canciones de Juan Bautista Humet. Se le echan a uno treinta años encima de golpe y lo menos que puede sentir es nostalgia. Hacía mil años que no escuchaba a este cantante que, al parecer, acaba de desempolvar sus temas y los ha puesto a la venta en dvd.
Uno, con una gran incultura musical contemporánea (y no sólo), escuchaba a este hombre cuando era joven (de verdad). También a Víctor & Diego, pongo por caso, a los que también vimos la otra noche en la tele, como espectros, cantando aquello de "hay un parque aquí en mi barrio que esto ni es parque ni es ná".
Cito a estos por no mencionar a los que escuchábamos todos (los que los escuchábamos): los cantautores famosos, con mi paisano Pablo Guerrero a la cabeza.
Estaba, lo que son las cosas, mientras atardecía, en lo alto del Puerto de Tornavacas (donde hacía un fresquito maravilloso), y debo confesar que más que escuchar a Humet me lo imaginaba porque la cinta se oía de pena. Para mí que Juan Bautista me cantaba desde allí. Desde la Barcelona de finales de los setenta.

16.8.05

Cantina

Al hilo de sus interesantes anotaciones sobre la lectura de la última obra de Hidalgo Bayal, Paradoja del interventor, que nos viene ofreciendo en su blog Miguel Ángel Lama, me apetece anotar, desde el recuerdo, que uno conoció la cantina ferroviaria que, es un decir, sirvió de inspiración a Gonzalo para su memorable novela. Existe todavía, aunque está cerrada a cal y canto (con su puerta tapiada).
Allí estuvo el pintor Gutiérrez-Solana como queda reflejado en su libro La España negra.
Si se me permite la licencia, la lectura gana si uno puede situar al protagonista en aquel ámbito intemporal y sombrío, por más que este detalle, gracias a la legendaria solvencia narrativa de Gonzalo, no sea sino eso.

Gañán de nuevo

Bajo el título Una emoción milimétrica apareció en Babelia el pasado 6 de agosto una reseña firmada por Javier Rodríguez Marcos sobre la exposición madrileña de Emilio Gañán. Excelente noticia.

Un e-mail desde Shangai

Estimado Alvaro,

solo unas lineas para agradecerle su escrito en el diario
Hoy sobre la Casa Sacerdotal Diocesana de Plasencia.
Nuestro objetivo principal como arquitectos del proyecto
es que la Casa Sacerdotal llegase a formar parte de la
realidad de la ciudad, y poder leer su opiniom en estos
momentos es una confirmacion de que en parte es un
objetivo cumplido.

Espero que podamos conocernos en alg'un momento. Un
saludo,
Andres Jaque
www.andresjaque.net

Siento las incorrecciones gramaticales, escribo desde
shanghai con un teclado con caracteres chinos.

Constatación

De vacaciones uno vuelve siempre más viejo. No juego a filósofo (malo). Ni a (vulgar) aforista. Es simple y sencillamente que cumplo años el 8 de agosto.

De vuelta

Ayer tarde, tras un tedioso y largo viaje, llegamos de nuevo a casa. Tan cansados como nos fuimos, supongo. Y más morenos. Mi hijo, después de un mes de sol y playa, podría pasar perfectamente por un saharaui de vacaciones en España.
De la quincena traigo poco, la verdad, aunque suficiente. Aparte de los recuerdos del viento (sopló poniente y levante, como está mandado), los baños (en aguas frías o tibias, dependiendo de la dirección del aire) y los paisajes (rurales y urbanos) distintos (qué hermosa la reflexión de Ferlosio sobre lo mismo que publicó ABC el pasado 7 de agosto), me acompaña en el regreso Octavia, la memorable y muy salmantina película de Basilio Martín Patino; las lecturas en el porche conileño (las previstas, que no me han decepcionado, al revés, y las nuevas: Elogios y celebraciones de Jiménez Lozano, Soy vuestra voz de Anna Ajmátova -que leí de un largo tirón en una terraza gaditana de la calle Ancha-, Portugal de mi admirado Miguel Torga...) y otro tipo de baños, los de masas (para eso ha releído uno a Canetti), en los veloces pasillos del centro comercial Bahía Sur de San Fernando, donde tanto abundaban las muy arregladas y coquetas muchachas en flor.
Lo mejor: en quince días no hemos visto a nadie conocido, ni de Plasencia ni de otra parte.
Lo peor: que en nuestros vagabundeos por las librerías de Cádiz no haya podido acompañarnos esta vez Fernando Pérez. Otra vez será.