26.12.09

Solitarios

"La literatura, llevada a sus últimas consecuencias, impide las relaciones sociales. Por eso hay tantos solitarios entre los amantes de los libros. Leen porque son solitarios, pero se hacen aún más solitarios porque leen". Andrés Trapiello, Troppo vero.

24.12.09

Fiestas

Feliz Nochebuena. Feliz Navidad. Y que nos sea leve. Abrazos y besos.

E E

Aquí no hay impostor. Ni hay impostura. Llega de la mano de Leticia el número de Espacio/Espaço Escrito dedicado a Ángel (coordinado por Miguel Ángel Lama y Antonio Sáez) y uno comprueba con la debida tranquilidad, feliz por ello (preservar la memoria del amigo es una tarea a la que uno no está dispuesto a renunciar), que el índice está a la altura del muy exigente poeta y traductor y editor y profesor Ángel Campos Pámpano. Puede que falte alguien o algo, sin duda, pero, ya digo, nada sobra. No es poco. Gracias, Miguel Ángel. Es un precioso regalo de Navidad. ¡Lo que le habrá gustado al que te cuento!

22.12.09

Rico, Rico

Don Paco Rico vuelve a la carga con otra antología. Después de Mil años de poesía europea presenta ahora Mil años de poesía española. En La Vanguardia, una entrevista con Pedro Vallín.

Darwin y Extremadura

Así se titula el artículo que publica Chema Corrales en El Periódico Extremadura. Al fondo, nuestro Fernando Pérez.

21.12.09

Mi coolegio, mi caasa

"En la enseñanza, el poder pedagógico de la televisión se enfrenta a la debilidad de unas instituciones ya machacadas por las ocurrencias de Gobiernos sucesivos, la más destructiva de las cuales es la que prescribe que los contenidos de enseñanza sean aproximados a la condición y a las circunstancias personales del alumno, a lo que le sea más cercano y familiar: su pueblo, su comarca, sus costumbres... ¡Muy mal! Es el sujeto el que tiene que salir al encuentro del objeto, pues sólo en la separación y en el distanciamiento respecto de lo propio se experimenta el mundo como dueño de sí mismo y el objeto del conocimiento como ajeno, desobediente, inapropiable.
Jamás debió allanarse la separación entre la casa y el colegio, pues esa distancia podría hasta valer como figura del camino de todo conocer".

(De "Televisión para niños". El País.)

Un poema de Stasiuk

Iba sentado junto al conductor.
Catorce horas de viaje con una larga parada
para emborracharnos. Se nos venían encima nubes
de barro y luces irreales. El coche
era sabio y viejo. Agarraba las curvas a tientas.
De hecho, nosotros podríamos no haber estado.

El tabaco sabía a ciudad abandonada
al atardecer, en ese momento en que todos los viajes
parecen una huida. Nosotros también teníamos que poner tierra de por medio.
Teníamos que ponernos en marcha aún bajo los efectos del alcohol.

Gasolineras, una noche como el café
derramado sobre una mesa de color negro. La muerte se
acercaba y de nuevo volvía a alejarse. Éramos como
esos insectos de largas patas que se deslizan en la superficie del agua
demasiado ligeros para hundirse y al mismo tiempo sin alas.

(Traducción de Abel Murcia. En su blog)

20.12.09

Días

Llega desde Bélgica el calendario poético de Alhambra (editado por Shafiq Naz) y le echo un primer vistazo. El índice promete. Es una antología bastante completa de la poesía contemporánea en español (no faltan, por ejemplo, Rafael Cadenas y César Vallejo) con calas en la poesía clásica castellana. 
A uno le han adjudicado el 7 de enero (ahí se publica "El señor de la guerra. Homenaje a J. E. Cirlot") y el 25 de septiembre (donde aparece "Torre Tavira", el poema que dediqué a Susi y Fernando Pérez). Veo a otros extremeños (a uno, ya saben, le pierde lo del paisanaje): Ada Salas, Félix Grande (que es también madrileño, andaluz y castellanomanchego), Basilio Sánchez (que por un día no cae en el cumpleaños de Y.), José María Cumbreño y Elías Moro, que se incorporan este año a la lista. Ah, y don José María Gabriel y Galán. Puede que haya más pero aún no los he visto. Vamos, que es un placer estar rodeado de tantos y tan buenos... poemas. Bueno, y poetas. Entre 250...

19.12.09

Dialéctica

Es innegable que sube la tensión, semana a semana, entre Aramburu y Echevarría. Me refiero a la sección "Gatos ensartados" de El Cultural. Ayer le tocó al primero responder con un artículo lúcido y contundente a las delicadas opiniones (por decirlo de forma suave) expresadas por el segundo la semana pasada. Subí un párrafo a este blog y lo bajé de inmediato. El discurso del crítico no se sostenía. A mi parecer, claro. No hace falta decir con quién voy.

A medio hacer

Copio y pego las primeras líneas de la crónica que publica hoy El Periódico Extremadura a propósito del fallo del premio Felipe Trigo:
"Fulanito de tal-----.. y menganito de cual----.. se alzaron anoche con el premio literario Felipe Trigo en las categorías de novela y narración corta respectivamente. Sus obras "----" y "---" fueron elegidas ayer por el jurado entre las 9 novelas presentadas a concurso y las 6 narraciones corta. El fallo se hizo público en una cela-velada a la que asistieron 300 personas de todos los ámbitos sociales, culturales y políticos celebrada en el Hotel Cortijo Santa Cruz".

18.12.09

Espacio/Espaço escrito

Antes de anoche se presentaron en el Meiac los dos últimos números de Espacio/Espaço escrito, uno dedicado a la memoria de los editores Fernando T. Pérez y Herminio Monteiro y el otro a Ángel Campos Pámpano. De paso, se inauguró una exposición sobre la revista que es también un homenaje al que fuera cofundador (junto a Diego Doncel y a uno) y director de la misma hasta su muerte. 
Lo de últimos me temo que va en serio. Vamos, que la intermitente revista en dos lenguas (como imaginó Pessoa) acaba con él. Me dicen que vendrá otra cosa, en la misma estela y con semejante espíritu, pero será distinta. No me parece mal. 
Aunque el diario Hoy no se ha hecho eco (hasta ahora) de la noticia (lo dejará para Trazos), ayer publicó El Periódico Extremadura una reseña del acto, que en la edición de La Crónica de Badajoz firma Fernando León.
Espero a tener en mis manos los ejemplares para comentar, si hace al caso, sus contenidos. Doy por hecho que sin espontáneos. 

15.12.09

Sahara, 1974

Antonio Gómez estuvo allí.

Los portugueses

“Contrariamente a la pueril fidelidad a una convicción, la fidelidad a un amigo es una virtud, tal vez la única, la última”, ha escrito Milan Kundera. Uno también lo cree así. Conocí a Ángel Campos Pámpano muy a principios de los ochenta, en un momento decisivo para ambos: cuando empezábamos a publicar nuestros primeros poemas. Primero lo leí. En la Muestra de Poesía Extremeña que publicó García Martín (otro lusista) en Jugar con fuego y en revistas salmantinas de las que fue artífice: Zurguén y El callejón del gato. Un poco más tarde, en Zafra (una ciudad capital para la poesía de nuestra generación), lo conocí en persona. Hasta su prematura, incomprensible muerte, nunca dejamos de tratarnos y de ser amigos. Por fortuna, emprendimos no pocas empresas juntos.
Aunque siempre admiré su poesía (desde aquel deslumbrante poemita, “Las palabras”, con el que ganó el premio Residencia de Cáceres en el 81) y nuestras lecturas fundamentales, sobre todo en esos primeros años, los que de verdad importan en la formación de un poeta, fueron casi las mismas (Valente, ante todo), por lo que más agradecido le estoy, más allá, ya se dijo, del lujo de su amistad, esa interminable conversación que ni su marcha ha interrumpido, es por sus traducciones del portugués, una lengua que amó como niño rayano, que aprendió como alumno de Filología en la Salamanca de su admirado Aníbal Núñez y que acabó interiorizando durante su, digamos, exilio dorado en Lisboa.
Porque estaba suscrito a la revista madrileña, descubrí al Campos traductor en Nueva Estafeta, donde apareció “Lluvia oblicua”, de Fernando Pessoa. Luego llegaron las Odas de Ricardo Reis (en la preciosa edición vallisoletana de Balneario escrito, de 1980 también) y El Marinero, tres obras de un poeta indisolublemente unido a él. Tradujo su poesía, a mi modesto entender, de forma excelente. Es una pena que no pudiera culminar (junto a un pequeño equipo y para Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg) la esperada edición de su poesía completa. Por el camino, eso sí, dejó un reguero de libros esenciales publicados con esmero por la valenciana Pre-Textos (que también publicó al Campos poeta) y luego por la citada editorial barcelonesa.
Ya advirtió tempranamente el recordado profesor Rozas que la poesía de uno le debía no poco a la del heterónimo más clásico de Pessoa, Ricardo Reis. Sólo por ese puñado de poemas de Reis (que luego amplió para la edición de Pre-Textos) ya hubiera bastado para reconocer mi permanente deuda literaria con Ángel. Pero la cosa fue a más. Y a mejor. Llegó, por ejemplo, la antología Los nombres del mar, que algunos disgustos le dio pero que tanto bien nos hizo a algunos lectores ávidos de conocer la poesía portuguesa contemporánea. Salió en 1985, un año después de que firmáramos juntos otra antología, ésta de poetas extremeños, Abierto al aire. Allí leímos poemas, inéditos para mí, de Sophia de Mello Breyner (de la que acabó editando para Círculo/Galaxia Nocturno mediodía. Antología poética (1944-2001), obra por la que le dieron el premio “Giovanni Pontiero”), Jorge de Sena, Carlos de Oliveira (del que tradujo Micropaisaje y cuya obra era objeto de su inconclusa tesis doctoral), José Bento, Fiama Hasse Pais Brandao, Joaquim Manuel Magalhães, Al Berto (del que tradujo Una existencia de papel), Nuno Júdice, etc.
No fue Ciclo del caballo, de Ramos Rosa, un libro fácil de digerir, a pesar del brillante ensayo que le dedicara Gonzalo Hidalgo Bayal. Mi deslumbramiento llegó –ya había llegado- con Eugénio de Andrade, un poeta solar, de la materia y del sur al que nunca he dejado de leer. Y de nuevo a Ángel le debo lo sustancial de ese acercamiento, que ha hecho posible que el autor de Todo el oro del día acabe pareciéndome un poeta de mi propia lengua. La alegría de Ángel cuando le concedieron el Premio Extremadura a la Creación fue inmensa y con él nos congratulamos sus agradecidos lectores.
Es cierto que Campos Pámpano no ha sido el único traductor del portugués (esa noble estirpe es numerosa); puede que ni siquiera el mejor, pero la afinidad personal y, más que nada, su forma de verter al español lo escrito originalmente en la lengua de Camõens, unido a mi particular manera de leer, han convertido los libros traducidos por él en referentes cardinales de mi educación poética. Lo que para uno no es poco.
A falta de otros reconocimientos merecidos, el acreditado premio “Eduardo Lourenço” llegó a tiempo de hacerle justicia.
Hay una anécdota que explica muy bien la relación literaria que mantuve con Ángel Campos Pámpano a lo largo de los años. En uno de los primeros inventos del genial Antonio Gómez, la colección Arco Iris, allá por 1986, Ángel publicó un cuadernillo titulado “Materia del olvido” y yo otro con el rótulo “Sombra de la memoria”. Sin haberlo previsto, habíamos tomado cada cual lo suyo de unos versos del poeta mexicano José Emilio Pacheco: "La poesía es la sombra de la memoria / pero será materia del olvido."

(Publicado en Alborayque, número 3, Badajoz, 2009)

14.12.09

Presentación

OLIFANTE EDICIONES DE POESÍA se complace en invitarle a la presentación del libro Avanti Poetas españoles de entresiglos XX-XXI. Edición de Pablo Luque Pinilla.
Intervendrán, además del editor literario, Ramón Miranda –Director General de Cultura del Gobierno de Aragón- y Antón Castro –escritor y crítico-. Con la colaboración de Geraldine Hill y Octavio Gómez Milián.
Viernes 18 de Diciembre de 2009 a las 19:00 horas en el Salón de Té del Teatro Principal (Plaza Sinués Urbiola, 2 ). Zaragoza.

Un poema de Dana Gioia

AGOSTO EN LAS COLINAS
DE CALIFORNIA

Me puedo imaginar a alguien que encuentre
Insoportables estos campos
Y que al subir bajo el calor la cuesta
Maldiga el polvo y triture
Bajo sus pies la mala hierba y desee
Unos árboles más para dar sombra.

Alguien llegado de la costa atlántica que desdeñe
La pobreza de estos veranos, las formas
Secas y retorcidas del olmo negro,
Malezas, chaparrales, un paisaje
Que agosto ya ha drenado de cualquier verde.

Alguien que se apresure bajo los cardos,
Las amapolas y las colas de zorro,
A sabiendas de que todo es mala hierba;
Alguien incapaz de entender que estos árboles
Y algunos matorrales amarillos
También tuvieron vida.

Odiará el resplandor del mediodía
Cuando nada se mueve y no sopla el viento.
Sólo verá otra cosa viva: el halcón
En busca de su presa, suspendido
En el azul solar y cegador.

Sin embargo, para alguien
Crecido en un país escaso en lluvias,
Qué apacible parece la silueta
De una colina, interrumpida apenas
Por no más árboles
De los que uno puede contar,
Cielo vacío, deseo de agua y pasto.

Versión de José Emilio Pacheco