14.9.26

Del amor ido

Catorce títulos forman el exigente catálogo de la colección de poesía de Editorial Milenio, dirigida hasta el pasado año por Josep M. Rodríguez y ahora por Carlos Marzal.
Cuestión de fe, del director del Cervantes de Tánger, se publica tres años después de su anterior entrega, Cerezas, que como otras consiguió premio: el Ciudad de Lucena Lara Cantizani. Eso ocurrió con Atenas, que se alzó con el Loewe; Adverbios de lugar, distinguido con el Ciudad de Melilla; y La hora de irse, con el Jaén.
De éste dice Marzal: “Algunos libros parecen querer edificarse sobre arenas movedizas: por la tradición a la que escogen pertenecer, por la dificultad de sus asuntos, y por la variedad de tonos”. No, fácil no era narrar en verso “la propia historia matrimonial” (el matrimonio, “Más que un contrato es un misterio”) y algo de “suicidio literario” sí tenía a priori. Por suerte, Piqueras sale indemne del desafío, a pesar de que el componente terapéutico de este tipo de operación lírica suele dar en catástrofe. Pocas cosas más difíciles que la poesía amorosa (ese “canto caníbal”), donde casi siempre descuella el desamor.
“Hoy me he muerto para nacer de nuevo” es el primer verso del libro. Elocuente. Al fondo, “la lluvia lenta de lo que ya no”. Y en medio, el desconcierto: “voy de ninguna parte a ningún sitio”. Y aquí y allá la levedad del aforismo: “Solo el amor se atreve a pronunciar / esa palabra que nos sueña: siempre”.
El libro no deja de ser una conversación. Con la amada y consigo mismo. Un diálogo donde se pone en cuestión la propia identidad: ser o no ser, tú o yo.
Escrito entre Roma, Atenas y Argel, confirma, ay, que “En el amor todo es cuestión de fe”. Que basta “amar y ser amado”.
  
Juan Vicente Piqueras
Editorial Milenio, Lérida, 2026. 114 páginas. 15 €

NOTA. Esta reseña se ha publicado en EL CULTURAL.