12.11.08

GHB lee "Desde fuera"

Anoche presentamos en Santa Ana Desde fuera, haciéndolo coincidir -un detalle de Nica Gil y Juanra Santos, cómplices de Santiago Antón- con la inauguración de las lecturas para este curso del Aula "José Antonio Gabriel y Galán". A pesar de la lluvia, nos reunimos no pocos. Dije en público que me alegraba de ver a tantos maestros. Puede que sea por mi feliz regreso al gremio. Más mérito tuvo que algunos vinieran de fuera: desde Mérida, Celes Pérez y una amiga; desde Cáceres, Miguel Ángel Lama; desde Jaraíz, Salvador Retana. Lo mejor de la noche fue, como se esperaba, la presentación de Gonzalo Hidalgo Bayal. Ha tenido a bien colgarla en su blog. Que cada cual juzgue.

LGM

Uno lamenta que pasen estas cosas. El País informa de que el profesor y poeta Luis García Montero podría abandonar la Universidad. Por medio, una sentencia por injurias.
Me he acordado al leerlo de Vicente Sabido, su compañero de claustro granadino. Y de su ex alumno Álex Chico.

11.11.08

Jordi Doce en la March

Hoy y pasado mañana interviene el poeta y traductor Jordi Doce en el ciclo Poética y Poesía de la Fundación March. La mejor señal para constatar que se ha convertido en una referencia insoslayable en el panorama poético nacional. Gracias, claro está, al buen olfato lírico de sus organizadores, con el musicólogo Antonio Gallego a la cabeza.

"Desde fuera" y lo portugués

En el blog del Departamento de Portugués de la Escuela Oficial de Idiomas de Navalmoral de la Mata. Muito obrigado.

10.11.08

Otra (disparatada) antología

Si alguien tiene curiosidad, puede consultar el índice de la antología Poesía española del '90, de Marta Beatriz Ferrari, aquí. A ella hacía alusión el último artículo semanal de José Luis García Martín en ABCD. Enrique Baltanás comenta en su blog una frase del crítico.

9.11.08

José María Valverde

Con motivo del décimo aniversario de su muerte, se organizó una exposición (que pudo visitarse en Barcelona y Cáceres) y se editó un catálogo de la misma. Compruebo con agrado que se puede ver y leer, al completo, en Google Book. La edición es de Montserrat Lavado Fau y Nemrod Carrasco. Está publicado por Edicions Universitat de Barcelona y contó con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta. Cuando sus responsables todavía mostraba interés por la literatura.

7.11.08

Baltanás lee "Desde fuera"

Acaba de llegarme el número 77 (septiembre-octubre) de la revista Clarín (la única, por cierto, a la que sigo suscrito) y, con él, la reseña anunciada de Enrique Baltanás. Ha hecho una lectura preciosa del libro. Generosa, sí, pero certera y muy bien escrita, que es lo que importa.

Invitación

Aquí.

La roca, de Wallace Stevens

Compré el libro en Murcia. Lo he releído ya varias veces. No me canso. Cuesta, no lo dudo, pero es muy gratificante esta poesía. La última del poeta norteamericano.
Uno vislumbra -me temo que sólo eso- la inmensa categoría del poeta que la escribió. Tiene la certeza de que pocas veces la poesía ha llegado tan alto. O tan hondo.
Jaime Siles y Ángel Rupérez, en ABCD y Babelia, lo han analizado muy bien.
Vuelvo a leer "El río de ríos en Connecticut", pongo por caso, y no puedo por menos que sentir me bien por ser lector de poesía. Por haber hecho de la poesía uno de los centros de mi vida. El que irradia al resto. Pura roca.

5.11.08

Moga lee "Desde fuera"

Mi hermano Fernando me envía un enlace con la revista Letras Libres donde aparece una reseña del libro firmada por Eduardo Moga. No lo sabía.
Mi primo Mon también me avisa desde Córdoba. Así da gusto.

Ruido

En esta pequeña ciudad ruidosa, las molestias por esa causa se hacen cada vez más insoportables. Sobre todo, si como hace al caso, se vive en una calle céntrica con mucho tráfico. Los ciudadanos, es verdad, cada vez somos más sensibles a esa forma de tortura que no deja de ser un ataque directo e implacable contra nuestra salud. Como todo es susceptible de empeorar, al concejal del ramo se le ocurrió el pasado verano la brillante idea de transformar una calle (paralela a esta) de doble sentido en vía de sentido único (bajada) y la nuestra, ya de por sí cargada, se ha convertido en la única de sentido subida. Así, sufrimos en casa el ruido incesante de los coches, camiones, furgonetas y autobuses a los que hay que añadir el de esas deliciosas motos que suelen circular sin escape. Uno se levanta acordándose del concejal, experto, como tantos del gremio, en generar problemas donde no los había, y en el momento en que uno tenga que acercarse a votar en las próximas elecciones. O no. De momento, habrá que avisar a Fatela, por lo del climalit.

Obama

Escucho en directo el primer discurso de Obama en Chicago tras ganar las elecciones norteamericanas. Es emocionante, sí. Este es un día para la Historia. Por lo demás, y a los hechos me remito, es también nuestro presidente. Qué alivio, en fin, que ya lo no lo sea Bush.

3.11.08

Aramburu lee "Desde fuera"

UNA LECTURA DE ÁLVARO VALVERDE

Acostumbra Álvaro Valverde (Plasencia, 1959) insertar al final de sus libros en verso una o dos páginas de notas aclaratorias cuya finalidad no estriba en proporcionar claves posibles que aseguren el entendimiento cabal de este o el otro poema. Sirven para revelar la identidad de algún personaje real aludido anteriormente por sus iniciales; para referir las circunstancias en que fueron escritos determinados textos, aclarar una mención o consignar dedicatorias. Dan cuenta asimismo del tiempo que abarcó la composición del libro. No está de más saber que el trabajo de escritura de su última reunión de poemas, titulada Desde fuera (2008), se extendió por espacio de siete años. El dato es sintomático del cuidado riguroso que guía la mano del escritor en su empeño sostenido por elaborar un discurso poético cuyas características más ostensibles son la densidad de pensamiento y la expresión clara, concisa, limpia de adherencias retóricas.
Nacen los libros de poemas de Álvaro Valverde de una larga y honesta artesanía que casi no se nota. Resulta de ella una sencillez aparente que el lector recibe en moldes métricos irregulares, con un sustento rítmico generalmente endecasilábico, al cual se agrega en Desde fuera una sección, peculiar en el conjunto de la obra de Álvaro Valverde, de instantáneas poéticas escritas en arte menor e inspiradas, según lo declara una nota pertinente, en cuadros del pintor Godofredo Ortega Muñoz. Tras la tersura verbal de sus composiciones se esconde con frecuencia una rica variedad de matices significativos, de sutilidades sonoras, de finezas de toda índole que a menudo no se dejan desvelar sino mediante la repetición de la lectura. No nos parece la de Álvaro Valverde una poesía urdida para suscitar admiración por las habilidades y audacias del estilo, al modo del gusto barroco. Otra cosa, acaso más profunda para quienes no descartan de antemano que cierta suma de palabras bien compuestas contenga, además de sonidos, algún mensaje, prevalece en ella: la estrecha y afable comunicación con el posible lector, comunicación de un alto valor confidencial, de una naturalidad austera y de una belleza expresiva que no olvida descansar en la emoción.
Añadiendo algunas novedades relativas a los asuntos tratados, Desde fuera prolonga el complejo ejercicio de meditación que ya encontrábamos en títulos anteriores de Álvaro Valverde. Lo hace en secciones de tonos heterogéneos, lo cual importa poco en un arte que no tiene por qué sustentarse en simetrías; que, antes bien, halla por decisión del escritor su fundamento estético en la voz confesional, en las palabras privadas de un hombre que siente, que recuerda, que cavila, que hace en suma poemas con esas cosas no particularmente espectaculares ni solemnes (residuos las llama él) que la vida nos pone delante y luego nos quita sin dar explicaciones.
Tema frecuente en Desde fuera es el otoño de la existencia, abordado con serena lucidez. Predomina en los versos de Álvaro Valverde un tono de elegía a media voz. El poeta constata sin patetismo, sin desgarro, la caducidad natural de la existencia y celebra la vida desde la certeza de que eso, la vida, es todo cuanto hay. La poesía no nos proporciona el absoluto, pero rescata ciertos dones para el arte de la palabra (un espacio determinado, la mirada fugaz de una mujer hermosa en un tren paralelo, una escena pintada, un membrillo) depositarios de belleza y sabiduría. Y de tal modo, con breves y cotidianas esperanzas, y con saludable aceptación, el poeta pone por obra, sin quejumbre, sin ruido trágico, su ejercicio particular de dignificación de la vida.
El carácter reflexivo de la poesía de Álvaro Valverde no contradice el hecho de que en ella los elementos visuales tienen una relevancia primordial. Dicha dualidad contribuye a preservarla del exceso de abstracción. El poeta visita lugares y acompaña con pensamientos sus observaciones. No es, por lo demás, la de Álvaro Valverde poesía de un paisaje constante, a la manera de Antonio Machado, sino de muchos y distintos entre sí, lo mismo urbanos que rurales, próximos que lejanos, elegidos por el poeta de acuerdo con la movilidad y el gusto por conocer mundo de los hombres modernos, lo cual no excluye, ni tenía por qué, la elección ocasional de lugares de su región natal. Yuste, por ejemplo, acaso uno de sus predilectos, paradigma de espacio idóneo para el recogimiento tanto como para el juicio clarividente de quien no considera la vida terrena un estado provisional del ser.
Con frecuencia en los lugares que los sucesivos poemas convocan habitan figuras humanas. La evocación del padre fallecido suscita una serie de cuatro piezas elegíacas, en las cuales el lector hallará, acotada dentro de los límites de la contención y la seriedad, los poemas más sentidos y tal vez los más intensos del libro. Otras veces los versos dibujan un episodio protagonizado por algún señalado escritor: Ganivet en vísperas de arrojarse al río, Borges fotografiado, Stevenson que sueña con ver faros desde el mar, Lampedura, Andrade y tantos otros de quienes la inventiva del poeta se sirve para tender sobre la realidad concreta una mirada con ojos distintos de los suyos y, como si dijéramos, desde fuera de sí mismo, conforme a aquella certidumbre que Álvaro Valverde dejó escrita en Ensayando círculos (1995) y que entraña a un tiempo una declaración de fe en la poesía y de fe en el hombre: “Toda verdad, me dije, es un diálogo”.

Fernando Aramburu

Publicado en Territorios, de El Correo (1/11/2008), y en Trazos, de Hoy(2/11/2008)

2.11.08

Juan Domingo

El periodista de Hoy, Juan Domingo Fernández, se despide de su columna en "La rotonda". Tres años han pasado desde que la inaugurara, los mismos que llevamos sus lectores disfrutando de esos concisos artículos. Los vierte en su blog, donde también se recoge el millar largo de comentarios que han ido suscitando esos valiosos textos.
Una de las frustraciones de mi breve trabajo como editor ha sido no poder publicar el primer libro del de Ibahernando. Pude hacerlo con su compañero de periódico, Alonso de la Torre, pero con él... Bastaría con reunir sus entrevistas con escritores, por ejemplo, o las columnas de estos últimos años. Llegará.
Menos mal que no nos deja del todo. Quiero decir que anuncia una nueva sección para los viernes, "Ruta abierta". Gracias, maestro.

1.11.08

Respuesta

Ni poderes ni influencias, qué va, pero ha sido preguntar retóricamente en este humilde blog por el responsable (perdido) del Plan de Fomento de la Lectura y... ¡ya está aquí! Hice la pregunta adrede. Sabía desde hace semanas que el poeta Serafín Portillo se iba a hacer cargo del asunto. Vamos, que incluso estaba trabajando. Pero en la clandestinidad. O algo así.
Lo del nombramiento me lo dijo él, que para eso es amigo mío. Le di la enhorabuena, todos mis ánimos pero también le advertí -vengo de ahí, le tengo afecto- que tuviera cuidado. Mucho cuidado. Y santa paciencia, cómo no. Eso es la Junta.
La elección es acertada. La nota de prensa, ridícula. Da cuenta de la escasa importancia que en esa Consejería se le da al Plan y a quien lo va a coordinar. De la que se da, en general, a todo lo que tiene que ver con los libros y la lectura. Su lema: "¡Con la música a otra parte!".