12.10.09

En el cine

Conmovidos aún por la excelente película argentina El secreto de sus ojos, vimos ayer la última, divertida comedia de Woody Allen, Si la cosa funciona. No es cosa de comparar lo que ni puede ni debe serlo. Nos reímos, que no es poco. No pude dejar de poner al director en el papel del actor principal, pero él sabrá. Nueva York vuelve a cobrar el protagonismo que merece en su filmografía, por más que uno no haya visto su desafortunada peli barcelonesa.
Al lado, cómo no, una parejita habladora. El tipo no dejaba de comentar todo y de adelantarse a lo que iba a ocurrir. Pero al contrario que una de las protagonistas del filme, ay, no era vidente. Llegó un momento en que cesó en su incómodo parloteo. Al acabar, salieron de la sala delante de nosotros. Él le decía a ella: "Al final me ha gustado, me ha gustado. Eso sí, no paraban de hablar". Ya.

11.10.09

Algo serio

Me alegro de que Soledad Gallego-Díaz no olvide, desde su retiro argentino, la actualidad de la política nacional española. Y que la distancia no le impida ser tan certera como siempre.

10.10.09

Palabreros

Eso, con perdón, me parecen personas como Eduardo Galeano que parece escucharse a sí mismo esta mañana en la SER mientras conversa (es un decir) con Monserrat Domínguez. (Hace un rato era peor: hablaba Floriano en la tertulia política de A Vivir...)
"Palabrero y laurolindo", creo recordar que escribió Felipe Núñez en un verso epatante que uno tiene perdido en su memoria. Sí, eso pienso de un puñado de escritores cuya facilidad de palabra es tan envidiable como la de sus respectivas poses de literatos cuando aparecen en escena. Poco importa que sea en la radio, en la tele o en cualquier otro tablao. No daré nombres. No me atrevo. No es que estén felizmente vivos muchos de ellos sino que son vivos, que es peor. Bueno, tengo a Neruda (que escribió algunos poemas memorables) como santón de todos ellos. Y es que entre el numeroso gremio de poetas abunda esta colorida especie. ¡Y qué bien recitan sus interminables versos canoros! Impostores hay en todas partes, no tengo dudas. A pesar de que, como recuerda en Babelia José Emilio Pacheco citando al ilustrado Mayans, "en la poesía, lo que no es excelente es despreciable". Será eso.

9.10.09

El blog de clase

Este año soy tutor del curso 6º B del Colegio Público "Alfonso VIII" de Plasencia. Hemos abierto un blog. Ojalá podamos aprovechar debidamente las posibilidades que esta herramienta (como dicen los teóricos de la cosa) nos ofrece. En lo educativo, claro. Y en todo lo demás, por supuesto.

5.10.09

Dedicado

Haikus

Juan Bonilla (al que conocí hace unos días en Jaén donde coincidimos en el jurado de un premio literario del que me traje una estupenda y divertida conversación con su adorado Fernando Quiñones al fondo) habla de "un fantasma que recorre la geografía española: el del haiku". Su favorito es... de Los Chichos: “Dame veneno/ que me quiero morir/ Dame veneno”.

3.10.09

Colombianos en Barcelona








CRONICA ENCUENTRO DE ESCRITORES COLOMBIANOS EN CATALUÑA

Por Antonio María Flórez. Escritor

Por fin, y luego de transcurridos más de dos años desde el momento en que el historiador y poeta Arturo Bolaños me propusiera acompañarlo en la idea de organizar un encuentro de escritores colombianos residentes en Cataluña, hemos logrado un espacio y un tiempo para saludarnos y reconocernos, para indagar en las razones diversas de nuestro desarraigo, en la influencia que ha tenido Barcelona en la literatura colombiana, pero, además, para mostrar al público catalán en qué anda la escritura de los errabundos escritores de allá que aquí moran. Y ese lugar y momento se han dado y sucedido en Casa Amèrica de Catalunya, felizmente, los días 29 y 30 del septiembre reciente.
Pero la idea no contó con mucha credibilidad ni apoyo en un principio, se pensaba que quizás era en exceso ambiciosa. Pero poco a poco, se fueron venciendo resistencias. Primero de los propios creadores colombianos que en la medida que contactábamos con ellos, la secundaban sin ambages. Máxime porque el proyecto trasciende su propósito inicial y busca reunir, más tarde, a los autores colombianos residentes en toda España y, luego, en toda Europa. Por supuesto en Barcelona, pero por qué no en Madrid o París. Y aprovechar para hacerle el gran homenaje que le debe esta ciudad, y todo el ámbito del español, a la figura señera de García Márquez, paradigma de mutuas significaciones.
Se tocaron primero algunas puertas oficiales, con poco eco, hasta que Antonio Travería y Marta Nin, de Casa Amèrica de Catalunya, decidieron acoger la idea y acolitarla, prestándole todo su apoyo logístico y económico a este evento que hemos realizado con gran éxito en días pasados, en buena parte también gracias al importante apoyo mediático aportado por la Fundación Santillana en las últimas semanas.
Aparte de García Márquez, se cuentan por decenas los escritores de este país que han vivido en esta región, tal como lo documentaron en sus sesudas e iluminadoras conferencias, Ricardo Cano Gaviria y Arturo Bolaños. Barcelona ha ejercido una magnética influencia en los creadores colombianos que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, tal vez por su cosmopolitismo y mediterraneidad y, especialmente por ser, quizás, el más poderoso e influyente centro editorial de España. Aquí vivió y publicó José María Vargas Vila, el primer auténtico “bestseller” de la literatura en español del siglo XX. Aquí ejerció de cónsul Jorge Zalamea, el gran poeta amigo de los del 27 a quien Lorca dedicó algún poema del Romancero gitano, autor de El Sueño de las escalinatas y traductor excelso de Saint John Perse. En Tarragona vivió, y murió hace poco, Carlos Martín, uno de los más importantes “piedracielistas”, que fuera el rector del colegio de Zipaquirá donde Gabo cursó sus estudios de bachillerato y con quien se adentró en los misterios de la poesía, tan hondamente, que el aracateño tuvo una etapa lírica incipiente y le hizo afirmar en algún momento algo así como que la literatura era la poesía.
También moraron por estos pagos, más tarde, el médico Manuel Zapata Olivella (Changó el gran putas), que se casó con una catalana a la que llevó a vivir a Colombia, al igual que Óscar Collazos (Esta mañana del mundo) y Ricardo Cano Gaviria (El pasajero Walter Benjamin), que sí se quedó a vivir aquí, más concretamente en Montblanc. Así mismo, estuvieron radicados, Alba Lucía Ángel (Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón), R. H. Moreno Durán (Fémina suite), Luis Fayad (Los parientes de Esther), Carlos Perozzo (Hasta el sol de los venados), Miguel de Francisco (Armario de solterones), Antonio Ungar (Zanahorias voladoras), Orlando Mejía (Pensamientos de guerra), Ricardo Silva (Edificio la Gran vía), entre muchos otros.
Pero también se supo que uno de los primeros cónsules de Colombia aquí, fue un catalán americanista, nacido en Valladolid, que lo fue para la época de la Exposición universal de Barcelona; y se recordó que Ramón Vinyes, el famoso sabio de Cien años de soledad, era catalán, y que desde su librería de Barranquilla puso al día en la literatura mundial a los insaciables lectores del grupo de La Cueva (Cepeda Samudio, Fuenmayor, Meira del Mar y el mismo Gabo).
La primera jornada, con lleno completo y público de pie, fue moderada con justeza por José Antonio de Ory, antiguo agregado cultural de España en Bogotá, contó con la presencia de Ángela Becerra (El penúltimo sueño), Juan Gabriel Vásquez (Historia secreta de Costaguana), Luis Noriega (Iménez) y Ricardo Cano Gaviria (El pasajero Walter Benjamin). En el coloquio se indagó por las razones que han traído a todos estos escritores a Barcelona y la condición de su desarraigo, así como la naturaleza de su obra y su relación con Colombia. Becerra, publicista, significó que su traslado a esta ciudad se debió a motivos estrictamente laborales y amorosos, que reconoce muchas colombias en planos superpuestos y que prefiere identificarse con la nación positiva y alegre que también es su patria, que el odio es un concepto universal y no local y, finalmente, sobre el supuesto “idealismo mágico” de su obra aclaró que es un concepto que surge de los críticos y no de su intención creativa. Noriega recordó que cayó en Barcelona por descarte y porque era más barato vivir y más fácil para vivir de su obra, afirmó que su narrativa negra y crítica, se ha ido haciendo menos ácida desde la distancia, aunque conserva su tono irónico. Cano Gaviria, el que más tiempo lleva viviendo aquí, conoció y tuvo trato cercano con los artífices del boom, contó cómo la casa donde vivió y escribió García Márquez la Cándida Eréndira y algunos de sus cuentos, aún se conserva prácticamente intacta en la calle Caponata y que Vargas Llosa se pasó a vivir a una calle cercana para estar cerca de su entonces buen amigo. Vinculado a la desaparecida Hora de poesía de los Lentini, codirige con su esposa la editorial Igitur. No quiso entrar en polémicas por el uso político del catalán y dijo sentirse deudor de los escritores catalanes que escriben en español, como Marsé, Mendoza o goytisolo y que gracias a ellos pudo conocer a Ramon Llull. Reconoció Cano, además, que ahora escribe con menos amargura sobre Colombia y que en su nueva novela trata de recuperar algunos registros lingüísticos colombianos. Vásquez, después de vivir en Bélgica y Francia, reconoció que se decidió por Barcelona porque entendió que en ella podría vivir de lo que le gusta: la literatura y porque el mito de lo que hicieron aquí Gabo y compañía siempre pesa. Si bien Juan Gabriel escribe sobre diversos temas, extraterritorialmente, y reconoce una deuda enorme con otras literaturas, especialmente con Conrad, en su obra se nota una honda preocupación por su patria, más desde el deseo de entenderla y esclarecer su compleja realidad, que como tópico. Por supuesto, se tocó el tema del peso de García Márquez en la literatura nacional y universal, y la manera como se asumió ese magisterio en el país; el fenómeno de Gabo es irrepetible y las referencias e influencias sobre la obra de cada uno no necesariamente deben ser territoriales, concluyó el escritor bogotano.
La segunda jornada contó igualmente con muy buena asistencia de público, a pesar de también coincidir con partidos de la Champion League. Marta Nin y Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana, abrieron la noche destacando el ambicioso proyecto de cooperación que se abre con el acuerdo firmado por Casa América y la Fundación y su voluntad de apoyo a proyectos como el que cursa. Arturo Bolaños en su charla “El silabario que nos une” señaló que Barcelona ha sido para los escritores colombianos “archivo de cortesía”. Luego, Rosa Lentini, profunda conocedora de la poesía colombiana contemporánea, presentó con solvencia a cada uno de los poetas participantes en el recital de cierre del evento. Zamir Bechara (Voces mínimas) previo a la lectura de sus versos hizo énfasis en el fervor que ha mostrado Colombia siempre por la poesía y lo que “cuesta escribir versos ante los desmanes de nuestra época”. Arturo Bolaños (Sabor a ceniza), leyó densos textos de su última producción. Antonio María Flórez (Desplazados del paraíso) mostró algunos de sus nuevos poemas, algunos de ellos dedicados a Barcelona. Juan Pablo Roa (Basilisco), se decantó por presentar textos de varios poemarios. Y, finalmente, Anabel Torres (Poemas de la guerra) rescató algunos textos olvidados suyos y cantó al amor en Barcelona.
Buenas sensaciones de un Encuentro que nos muestra una literatura colombiana vitalista y dinámica, con deseos de seguir ocupando un lugar preponderante en el universo lingüístico del español y que seguro seguirá teniendo una estupenda relación con Barcelona y Cataluña.

Barcelona, 1 de octubre de 2009

2.10.09

Estirpe triste

Lleva uno tiempo dándole vueltas al asunto de la relación entre la poesía y la tristeza. Lo dijo perfectamente W. Stevens: la poesía es una forma de la melancolía. Por eso me ha parecido tan pertinente el comentario de Julio M. Mesanza publicado con ese mismo título, "poesía y tristeza", en su blog. Como bien dice, ni el poeta ni el poema tiene por qué ser tristes para que el lector sienta tristeza al leerlo.
Anoté este verano en el cuaderno: "Sí, hay personas tristes. Uno seguramente es triste. Tiendo a la tristeza. A la melancolía, que queda mejor. Sí, también entre los poetas -en la poesía- hay una estirpe triste. Manrique y Vallejo son dos ejemplos entre muchos. Puede que todo sea, en fin, una simple cuestión de carácter. Y, por eso, de destino".
Dos días antes había cumplido cincuenta años.

30.9.09

De Muñoz Rojas

Sobre él escriben Manuel Alcántara y Andrés Trapiello, que tan bien le conocieron.

El nuevo círculo de Ceferino

El fotógrafo Ceferino López, fundador de Babia, ha iniciado una nueva aventura. Se trata de El círculo vicioso. Juan Domingo Fernández ha hablado con él.

29.9.09

X Congreso de escritores extremeños

Bajo el rótulo Lecturas hispanoamericanas, se celebrará en Cáceres durante los días 7 y 8 de noviembre. Los directivos de la Asociación de Escritores Extremeños han abierto un blog con toda la información. Por si alguien se anima.

Ahora, Muñoz Rojas

No quisiera uno parecer necrófilo, pero me sorprende de nuevo la muerte de un poeta al que estimaba, José Antonio Muñoz Rojas. Estaba a punto de cumplir, era cosa de días, cien años. Mis primeras lecturas vinieron a través de la edición facsímil de la revista Cántico, donde colaboró de joven, y de las páginas de otra revista, la extremeña Capela (del inolvidable Carande), donde era asiduo. Su libro más conocido, Las cosas del campo, me lo trajo Gonzalo de la madrileña Cuesta de Moyano, en la edición de Destino. Luego llegó el momento del reconocimiento, de la mano de Pre-Textos. Gracias a Manolo Borrás y a sus socios tenemos Muñoz Rojas para rato. Una suerte.
Crucé alguna carta con él. Antes debí contarle que el último poema de mi primer libro lo escribí gracias al artículo que publicó en la citada Cántico donde relataba su visita a Eliot en su despacho de Lloyd's en Londres.
Precisamente con Borrás hablé hace poco del viejo poeta. Con la vista puesta en la celebración del centenario. Y con mi paisano Juan Luis Hernández Mirón, profesor en la Universidad San Pablo CEU, que dedicó al de Antequera su tesis doctoral.
En la antología preparada por el profesor Soria Olmedo para conmemorar el 40 aniversario de Tusquets se publica de nuevo "Cambridge, 1936" donde me tomé el atrevimiento de convertir a Muñoz Rojas en personaje poético.

28.9.09

Jeanette

Viene la cantante Jeanette a Cáceres para recoger un premio y por eso me acuerdo de que durante el curso 1976/77 me desperté cada mañana con su canción "Por qué te vas". En el Colegio Menor "Donoso Cortés"... de Cáceres.

26.9.09

Hemeroteca de ABC

En efecto, el diario ABC ha puesto a disposición de los lectores su impresionante hemeroteca. Una auténtica "isla del tesoro", como la califica Antonio Astorga, con documentos publicados en el periódico madrileño desde 1891 hasta hoy. Según se informa, "el fondo documental que alberga ABC.es, disponible para todos los públicos de manera gratuita, cuenta con cinco millones de páginas que incluyen, además de los más de 60.000 números del diario que se han editado hasta hoy en las ediciones de Madrid y Sevilla, todas las páginas de las revistas y suplementos de la histórica cabecera".¡Menudo botín!

25.9.09

Carreteras

Unos cuantos parroquianos evocaban en un bar placentino los viajes de antes. Trayectos en coche a lugares relativamente cercanos. A Béjar, a Salamanca, a Ávila, a Cáceres... Por carreteras nacionales o secundarias. Mencionaban los innumerables sitos donde se paraba. Cada poco. Lo del alcoholímetro, claro, no existía. Todo empezó cuando uno de ellos comentó un rápido viaje a Salamanca la tarde anterior por la autovía. Escuchaba uno los nombres del pasado: el Roma, el Solitario, Cuatro Calzadas, la Perala... El del mesón, el puticlub, el ventorro, el restaurante... Lugares de parada habitual situados en pueblos por lo que ya casi nadie pasa (Cañaveral, Baños, Piedrahita, Guijuelo...) o levantados en enclaves significativos (el puerto de Vallejera, el de los Castaños, el de Villatoro...) o en medio de la nada.
Ayer, en un rapto de nostalgia, volví de Cáceres por la N-630. ¡Cuántos recuerdos! Grimaldo me pareció más bonito que nunca, las curvas del Tajo (sin camiones ni cosechadoras) una seca delicia. Vi nuevas casas de campo, árboles que han crecido cerca del cruce de Garrovillas y, sobre todo, una película que con recurrencia remitía a los años perdidos entre sus rectas y sus curvas. Si se me permite el exabrupto, llegó un momento en que podría haber realizado ese camino con los ojos cerrados. O casi. Alguna vez quizás lo hice. Seguramente era de noche.
Hace unos días bajé a Jaén. Salvo unos pocos kilómetros entre Torrijos y Toledo, siempre por autovía. De haberlo hecho por las viejas carreteras, el largo viaje habría sido, sin duda, del todo distinto. Sólo en Despeñaperros (que para un vecino de Monfragüe puede parecer un Salto del Gitano a lo bestia) pude atisbar aquella épica. O cuando la vía rápida te acerca al tradicional cementerio de Santa Cruz de Mudela (donde está enterrada nuestra querida Pilar). Poco más.
Por cierto, Jaén ya ha dejado de ser aquella imagen de su catedral en el cromo de un álbum infantil. Es verdad que llegué, poco o nada vi (me alojé en la parte nueva, abajo) y me marché. Vamos que, a pesar de que estaba deseando visitar esa hermosa ciudad del Sur, sigo sin conocerla. Será. O eso espero.