14.9.10

Antiguo alumno

El sábado, en el Succo, se nos acercó un hombre todavía joven y, dirigiéndoseme a mí, dijo: ¿don Álvaro Valverde? Sí, respondí. La cara... No le reconozco, ¿usted?, vine a decirle. Me dio su nombre y apellidos, que tampoco me sonaban, y añadió que fue alumno mío en el Seminario Menor. Nuestro, precisó mirando a Y., porque también ella dio clases allí unos meses por la baja maternal de una compañera. De eso hace treinta años. Comentó anécdotas, recordó nombres, mencionó mi Mini amarillo... Para calibrar el  tiempo que había pasado, le comenté que daba clase al hijo de un antiguo compañero suyo. Luego, cómo no, hizo alusión a la famosa entrevista del Hoy. (¿Cómo puede haberla leído tanta gente?) Fue entonces cuando le pregunté a qué se dedicaba y, yendo otra vez al mismo sitio -esa amable conversación con Juan Domingo Fernández-, dijo que a algo que no me gustaba nada: "soy político". Alcalde de un pequeño pueblo de Badajoz, para ser exactos ¿De qué partido?, volví a preguntar. Del PP, respondió sonriente. Sonreí también. Se licenció en Derecho y, tras unos años en Madrid, volvió a su tierra. Está  también en la Diputación. Fue cuando Y. y yo citamos algunos nombres de amigos que militan en su partido -Fernando, Antonio-. Había vuelto a Plasencia para comer (al parecer es aficionado a la gastronomía). Al pronto, tipo dicharachero, simpático, sensato y razonable, sentenció que en su época de estudiante, a principios de los ochenta, sólo había un par de restaurantes en Plasencia donde ir a comer con la familia cuando venían de visita: el Km. 4 y el Florida 2. Cerrado hace años el primero, es lógico que estuviera en el comedor del local del hijo del dueño del segundo, otro David, aunque éste en aquel entonces no habría nacido. El rato se fue en evocaciones, en forzar la memoria con resultados desiguales. Me contó que hace unos años estuvo a punto de acercarse a Navalvillar de Pela donde uno leía poemas. Los dos citamos a Fulgencio Parralejo. Al despedirse (no sé qué estarían pensando quienes le esperaban dentro tras su ya larga ausencia), le dio tiempo a decirme que uno estaba mejor que cuando le daba clases, más joven y con mejor aspecto. Agradecí el cumplido con tono resignado. Se ve que la tristeza y seriedad que vestía a los veinte no me favorecían gran cosa. Eso y que este hombre no parece guardarme rencor. Por suerte, me suele pasar con los antiguos alumnos.

12.9.10

El blog de Medrano

Carlos Medrano ha abierto blog. Se llama Isla de lápices, un "espacio escrito", dice él, donde irá ofreciendo a sus lectores poemas, reflexiones, aforismos... Es una alegría que este poeta bartleby haya decidido salir de su largo silencio y de su aislamiento isleño. Larga y feliz travesía, amigo.

11.9.10

Azufaifo

Satta habla en su novela de las "bayas rojizas, un poco marchitas" del azufaifo. Añade que don Ludovico "llenaba con ellas los bolsillos de los nietos". Uno ha podido comprobar que ya están a punto -algunos incluso por el suelo- los humildes frutos que da ese exótico árbol de nombre tan hermoso. Y lo sé porque un ejemplar está plantado en el patio del colegio. Me cuentan que lo trajo un maestro de un viaje por Tierra Santa. Más de un compañero ha querido plantar, a partir de éste, uno en su huerto y al parecer ninguno ha prosperado. Todavía no he comido esas bayas que al madurar adquieren, al menos aquí, un tono marrón. De este año no pasa.

10.9.10

Satta

Arrastra uno como puede, ay, ese complejo de mediocre lector de novelas del que ya he dado cuenta más de una vez aquí. Tal vez por eso me hace tanta ilusión dar con una obra que me permite si no serlo del todo al menos acercarme el máximo posible al lector ideal del género, siendo consciente de que lo de género es mucho decir, ya que pasan por novelas lo que ni siquiera son libros pertencientes a eso que denominamos, en el más amplio sentido, literatura. En estos tiempos, me atrevería a decir, demasiados. La alegría del complejo superado, siquiera por un rato, me la ha dado esta vez El día del juicio, de Salvatore Satta, un isleño de Cerdeña -de Nuoro, para ser del todo exactos, el lugar donde se desarrolla la historia- que como su paisano Lampedusa, otro isleño pero de Sicilia, no llegó a ver su novela publicada. Adelphi la editó en 1979 y Satta, un gran jurista, murió en el 75. Aquí publica el libro Anagrama en su nueva colección Otra vuelta de tuerca pues la primera edición española en esa casa barelonesa data de 1983, que es cuando a buen seguro la leyó mi amigo Gonzalo, con el que quiero comentar un día de estos, entre vino y caña, mi humilde y tardío hallazgo. Aunque Javier Rodríguez Marcos escribió este verano sobre la necesidad de contar los finales (un ingenioso artículo, por cierto), no cometeré la torpeza de contar de qué va la novela. Bueno, va de lo van todas las que merecen tal nombre. De lo que va la literatura que de verdad lo es. Con eso está dicho todo. O casi.  José Luis de Juan  ha escrito una bonita reseña sobre ella. Según Steiner, autor de un prólogo entusiasta, se trata de una "obra maestra". Uno, desde la modestia, también se atrevería a utilizar tan gastado término. Y ahora sí que estaría todo dicho.

9.9.10

Amigos que escriben

Para mi felicidad, se me amontona el trabajo de leer. Llegan libros de amigos. Por orden de aparición: Tríptico y Santos que yo te pinte (errata naturae), dos libritos de Julián Rodriguez que inauguran su ciclo "Piezas breves", y Piedras al agua, de Antonio Cabrera, que pasa a formar parte del club de autores de la colección Nuevos Textos Sagrados de Tusquets. Ya hablaré de ellos. Tiempo al tiempo.

8.9.10

Entrevista verde

El periodista y escritor Javier Morales Ortiz publica en su blog Mecánica terrestre (EFE: verde) una entrevista donde habla uno de asuntos relacionados con la naturaleza, el paisaje y el medio ambiente.

7.9.10

Silencio

En previsión del mucho ruido que uno tendrá que oír cuando empiece, la semana que viene, el curso escolar (vuelvo, ay, con mis queridas "fieras" de hace dos años), llevo unos días enfrascado en un libro muy recomendable del que, por cierto, daba cuenta el domingo El País. Me refiero a No sufrir compañía (Acantilado), del musicólogo, ensayista y poeta Ramón Andrés. (Recuerdo, por ejemplo, lo mucho que me gustó La línea de las cosas, que ganó el premio Ciudad de Córdoba un año después que A debida distancia y, en consecuencia, fue publicado por Hiperión, y he venido echando de menos que no haya insistido más en la poesía.) No sufrir compañía lleva como subtítulo Escritos místicos sobre el silencio. He leído aún poco -la lectura de estos textos debe hacerse con el debido sosiego, meditándose-, pero lo suficiente para volver sobre uno de mis paisanos más queridos, Pedro de Alcántara (aquí el tratamiento de la santidad sobra). O sobre Luis de León, uno de mis poetas de cabecera. El prólogo, conviene decirlo, también es de lectura obligatoria ya que se trata de un ensayo de calado donde Andrés demuestra su ejemplar sabiduría. En estos tiempos de tribulación, bienvenida sean obras como ésta y editores valientes como Vallcorba. Sí, para quedarse mudo.

6.9.10

Zoki y su web

Francisco Javier Irazoki ya tiene web. Está llena de datos biográficos, cubiertas de libros, resúmenes de críticas, poemas, entrevistas, fotos (se puede pulsar encima de cada una para saber más), artículos de prensa, etc. Pasen y vean y, sobre todo, lean.

Protocolo

Esta noche se entregan en Badajoz los premios Extremadura a la Creación. Entre otros, a mi amigo José Antonio Zambrano. Como no he sido invitado, no iré. Si lo hubiera sido, lo más probable. Más allá de otras consideraciones posibles pero ahora innecesarias, ni siquiera se ha tenido en cuenta la tradicional deferencia hacia un antiguo premiado. Se ve que el responsable de ese protocolo tiene las cosas claras. Por lo demás, si no pasaran cosas así, ¿quién iba a creer en las listas negras?
El otro día Manu Leguineche calificó a los periodistas de quejicas. Se ve que también puedo aplicarme el adjetivo.
José Antonio, Isabel, ¿qué voy a contaros que no sepáis? Recurriremos a artes más nobles para poder estar juntos y celebrarlo debidamente. Abrazos.

5.9.10

Recordando a Fog

Pola Oloixarac colgó hace unos días en su blog un precioso homenaje al desaparecido Rodolfo Fogwill. El escritor argentino lee en el Festival de Poesía de Rosario (2008) su "Llamado a los malos poetas".

4.9.10

Aforismos de Eder

"A los tímidos no les queda otro remedio que ir de audacia en audacia".
Es uno, sólo uno, de los certeros aforismos que publica Ramón Eder, bajo el título general de "El árbol del viajero", en el último número de la revista Clarín. Por cierto, la publicación mensual que dirige García Martín viene cargada de contenidos interesantes, como los poemas inéditos de Enrique Baltanás o el análisis sobre la poesía moderna firmado por Alejandro Bekes.

3.9.10

Casas

Una obsesión televisiva. O las que se caen llenas de goteras y grietas (a lo que se ve, las de media España) y las imponentes y lujosas que la gente enseña, unas veces para presumir (a veces no sé de qué: dan miedo) y otras (las más) para promocionarse (las enseña el arquitecto) o para venderlas (lo más frecuente, como en el caso Barcina). Uno comprendió el verdadero alcance de esta moda (con programas en varias cadenas) cuando vio la casa de la cacereña Rosa Perales. Muy bonita, por cierto.

2.9.10

Primicia: "Voces sin tiempo"

Uno desesperaba con respecto a la colección Voces sin tiempo que por fin va a lanzar (es un decir) la Fundación Ortega Muñoz (pinchar en "Publicaciones"). Hace ya años que me llegó la propuesta de Antonio Franco (alma, junto a Clemente Lapuerta, de la mencionada institución), a partir de un comentario mío en una de las primeras reuniones del Patronato (al que entonces pertenecía) donde quise  que quedara constancia de la relación existente entre la pintura paisajística del sanvicenteño y la poesía. Le dije que sí con la única condición de que me acompañara en la aventura un amigo (por eso y por competente): el poeta y traductor Jordi Doce. Dicho y hecho. Hasta ahora, claro. Pero problemas y demoras al margen, los dos primeros libros están a punto de ser distribuidos por las librerías. Se trata de Aires, de Philippe Jaccottet (en traducción de Rafael-José Díaz), y Desde el fondo de los campos, de Mario Luzi (traducido por Coral García).
Son, no está mal decirlo, dos pequeñas joyas que bastan y sobran para justificar la colección, llegue o no a más. Por los poemas que encierran -abiertos a cualquier lector- y por la edición en sí misma, cuidada por Julián Rodríguez y Juan Luis López Espada para Inmedia.Vaya reservando sus ejemplares.

1.9.10

Manguel dixit

"Vivimos en una época en la que valores como brevedad, superficialidad, rapidez y simpleza son absolutos. Nunca lo habían sido. Los valores que desarrollaron nuestra sociedad fueron los de la dificultad (para aprender a sobrellevar los problemas), la lentitud (para reflexionar y no actuar impulsivamente) y la profundidad (para saber adentrarse en un problema). Si se prescinde de esos valores se obtienen reacciones banales fácilmente manipulables".
Hoy, en "Cuando la ficción sirve de defensa". Javier Rodríguez Marcos, diario El País.

Por Valcorchero

Nace una plataforma ciudadana para salvar lo que queda de este monte público placentino. Una buena idea. Que cuenten conmigo.