17.9.11

A vuela blogger

1.- El día que Gonzalo Hidalgo Bayal salga de la penumbra donde dicen que habita y sus libros sean leídos por un público mayoritario (sea esto lo que quieran que sea) este país ya no será el mismo, pero será el mío.
2.- Por cierto, el título de su último libro se les resiste a críticos, comentaristas y reseñadores. Se empeñan en ponerlo en plural. Será, me digo, porque en singular se les hace de menos.
3.- Jaime Siles escribe en el Cultural de ABC sobre la antología de Milosz traducida y editada por Farré. Uno confiaba en que al final lo haría.
4.- Rafael Fombellida publica en el mismo sitio un poema memorable: "Blues del hombre muerto". Marca un antes y un después en su poesía. Una de las mejores de su generación, que es la mía. Cosecha del 59, Elías. 
5.- Eduardo Moga comenta Poesía ante la incertidumbre, la ya famosa antología de Visor.

Amistades literarias

"Bienaventurado el escritor que no está solo con los frutos frecuentemente defectuosos de su inventiva; que tiene quien se los juzgue en privado, sin pelos en la lengua, cuando aún hay tiempo de mejorarlos mediante la sugerencia de rectificaciones y cambios; un cómplice que es, además, la otra parte de un abrazo". Fernando Aramburu, El Cultural.

16.9.11

En el programa de mano del Real

Como es bien sabido, la Fundación Loewe no se ocupa sólo de la poesía. La música está en el centro de sus intereses. Entidad colaboradora del Teatro Real de Madrid, lleva años aportando poemas de poetas "de la casa" (a veces sólo versos sueltos) para los programas de mano. De Vicente Valero, Juan Antonio González-Iglesias, Carlos Marzal, Antonio Cabrera, Lorenzo Oliván, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, etc. Me dicen que se tiran varios miles de ejemplares, mucho más que cualquier edición relacionada con la pobre poesía. En el de esta temporada, va un poema mío: "Bailarina". Teniendo en cuenta que no había publicado nada sobre danza o música, lo escribí ex profeso. Me inspiré en el breve encuentro que tuve, hace ahora diez años, con la bailarina cubana Alicia Alonso. Quedó, al parecer, demasiado largo. Recorté, que es lo que se lleva. Al final, espero que poema al fin y al cabo, resultó lo que puede leerse en el citado impreso. Y en el blog de Carlos Manrique.
Mi amigo Clemente Lapuerta me ha comentado que fue una sorpresa descubrirlo al asitir a la representación de los Ballets de Monte-Carlo.
Por deferencia a mis lectores (acaso una ilusión, pero suena bien), ofrezco aquí la versión original e íntegra del poema en cuestión.

CON ALICIA ALONSO

Aquella mujer ciega me miraba
desde un país donde la luz no existe.
Hablaba y al hacerlo se movía
como si sus palabras fueran música.
Las manos, al compás de su relato,
sugerían un cuerpo en plena danza.
Allí, en el escenario, sola, erguida,
en medio de las sombras donde oculta
cualquier misterio su pasión abstracta,
bailaba sin bailar como si hacerlo
fuera tan natural como estar quieta.
Venía de otro sitio, de muy lejos.
En su sensualidad vibraba el eco
de lo que es sublime y por eso humano;
de lo frío y a la vez de lo cálido;
de lo que es intuición y lo que es técnica.
Inmóvil y perdida, acaso frágil,
su apariencia engañaba: Alicia era
la misma bailarina que en La Habana,
Madrid, París, Moscú o Milán,
interpretara Carmen o Giselle,
Cascanueces o La Bella Durmiente;
la misma que en cualquier lugar del mundo
un entendido asocia a la leyenda.
Donde ella puso el pie, el ballet vive.
Porque la danza es más que ritmo y forma:
es un alma librándose de un cuerpo.

15.9.11

Poemas de "Estudios de la luz"

Pablo Anadón ha publicado en su blog la nota introductoria y unos cuantos poemas de su libro Estudios de la luz, comentado aquí.

14.9.11

Cumbreño, editor

Era sólo cuestión de tiempo. Uno veía venir que José María Cumbreño se acabaría convirtiendo en editor. En parte ya lo fue, al lado de Antonio Reseco en la colección Litteratos de Littera Libros. Un tipo como él, con criterio (remito a su blog) e inquietudes (que no acaban con la escritura de poemas), tenía que fundar su propio sello. Y eso ha hecho. Se llama Ediciones Liliputienses, por aquello de seguir con una de sus obsesiones favoritas. Su primera colección: La Biblioteca de Gulliver. Antes de sacar el primer libro, declaraba que "tratará de ofrecer una muestra de la producción de algunos de los poetas contemporáneos más interesantes de la lengua española. En ella serán los propios autores los que seleccionen los textos que mejor representan el conjunto de su obra.
La elaboración de los cuadernos será totalmente artesanal y las tiradas estarán reducidas a cincuenta ejemplares numerados, lo que sin duda, los convertirá en piezas de coleccionista". Por suerte, soy uno de ellos. Ya tengo encima de la mesa (y bien bonitos que son) Lo demás queda al azar, del mexicano residente en Salamanca Luis Arturo Guichard, y ¿Por qué hay un plato que gira dentro de un microondas?, del ubetense Manuel del Barrio Donaire. Los dos nacieron en los años 70 y son, por tanto, de la misma generación de su editor. Diría más, también de su misma cuerda poética, lo que no deja de ser algo normal. El editor es un crítico. Como cualquier lector, aunque éste no se arriesgue a publicar libros de otros.
He leído ya la primera entrega, la de Guichard (que, por cierto, ya publicó en Litteratos) y me ha gustado. Hay poemas excelentes: "Un libro italiano", "Retrato aéreo", "El camino hacia arriba y hacia abajo", "Ya no hay caminos" o el memorable "El orden de las cosas".
La suya es una poesía de línea clara, irónica y a ratos divertida, bastante prosaica, apta para todos los públicos. Y tan americana como española, lo que empieza a ser también corriente.
Por lo poco que he ojeado del libro de Del Barrio, se ve que hay entre los dos, salvando las distancias, un aire de familia. Ya se dijo que el editor cuenta y más si se apellida Cumbreño. ¡No lo tiene claro ni este hombre!
Sólo queda desear a su pequeña editorial larga vida. Que no termine siendo invisible. Él me entiende.

13.9.11

Vila-Matas responde

El escritor barcelonés de todas partes ha tenido a bien colgar en su página web, sección Una vida absolutamente maravillosa, mi comentario de esta mañana. Muito obrigado.

Vila-Matas ensaya

Ningún vilamatiano debería perderse esta selección de ensayos que, editados por Andreu Jaume, publica, bajo el título Una vida absolutamente maravillosa, Debolsillo.
Ya he dicho más de una vez, y de dos, que el Vila-Matas que prefiero es éste, el ensayista que relata o el cuentista que ensaya. El V-M más borgeano, el que inventa, pero nunca miente. El lector. Sí, porque de todas las almas que su pessoana confederación contiene, sobresale el alma lectora. La más genuina. Acaso la más perdurable. La que le hace distinto y casi único (si ello fuera posible en literatura), tan raro, no-español y extranjero como quería ser cuando era joven y decidió hacerse escritor.
Quienes le vienen siguiendo se encontrarán con textos ya leídos. Da igual. Al menos es lo que me pasa a mí. Ni me canso de leerlos ni mi memoria es perfecta. Están tomados de sus libros El viajero más lento, El traje de los domingos, Desde la ciudad nerviosa y El viento ligero de Parma. De revistas como Letras Libres y de suplementos como Babelia. Para colmo de bienes, se incluye una segunda entrega de Diario voluble y un libro completo (que en su día publicó Pre-Textos): Para acabar con los números redondos. De retratos está compuesto, entre los que no faltan los de sus autores de cabecera: Walser, Joyce, Gombrowicz, Céline, Roussel, Kafka, etc. El volumen se completa con un apéndice de Notas (tan extensas que son ensayos en sí mismos) y un índice onomástico. No se puede pedir más por 14,95 euros.

12.9.11

Metáfora














La fotografía es del diario HOY y en ella aparece Gazpacho, un lince que acaba de llegar al centro de cría de Granadilla, junto a un conejo. Para uno, más allá de la imagen, toda una metáfora.

10.9.11

Colonias

Sin que sirva de precedente, pongámonos frívolos. A partir de una anécdota. Estábamos sentados a la mesa de uno de los comedores del Palace de Madrid para asistir al fallo del Premio Loewe. No me acuerdo del año. Conmigo, el poeta Marcos Ricardo Barnatán, el diseñador Ángel Schlesser y un directivo del Museo Thyssen-Bornemisza. En un momento de la conversación, éste hombre afirmó, sin venir a cuento, que nunca había usado colonia o perfume alguno y que creía que hacerlo era una "mariconada". Así, como suena. El silencio que sucedió a esa radical declaración fue, como es normal, denso. Schlesser, a quien acababa de conocer, pero que ya había demostrado su exquisita educación y su tono amable, vestido con su habitual, impoluta camisa blanca, siguió comiendo sin decir nada, como el resto de comensales. Me miró, le miré, nos miramos... y a otra cosa. El ejecutivo museístico, ya mayorcito, siguió con la especie hasta que, esta vez sí, comprendió que a nadie le interesaba. No hace falta decir que el discreto modisto, además de ropa y joyas, tiene su propia línea de perfumes. Me acordé del sucedido cuando el domingo pasado la quiosquera me espetó: ¿Lleva usted Vetiver? Sí, contesté azorado. Entonces ella añadió que le gustaba mucho y que lo había reconocido. No es la primera vez, mi amigo Castelo lo detectó en otra ocasión, tras uno de esos abrazos tan imponentes y cariñosos que suele dar. Uso esa colonia de Adolfo Domínguez desde que me la regaló una cuñada (para que luego diga Forges). Huele bien, es fresca, nada empalagosa y, lo que también cuenta, su precio es asequible, al menos para un maestro de escuela.
Si echo la memoria atrás, puedo detallar las sucesivas marcas de colonias o, más raro, perfumes que he gastado. Por imitar a mi tío más joven, la primera fue Agua Brava. El frasco era muy pequeño y el tapón, de madera. Por copiar a otro tío, estuve durante años usando Yacht Man. El tarro de cristal era de un añil precioso. Hoy se sigue fabricando, pero ni sombra de lo que fue. De forma intermitente, pero con la fidelidad de una costumbre, he utilizado desde joven la colonia de Loewe. Por eso, cuando vi en El País el primer anuncio de la convocatoria del citado premio de poesía (el de la edición que ganó Juan Luis Panero), lo primero que pensé fue: "me huele bien". Cuando a uno le tocó en suerte, fui obsequiado, entre otros detalles, con un frasquito de Esencia. A día de hoy, sigo guardando uno en el cajón del baño. Para las ocasiones especiales, que cada vez son menos. Con todo, ya digo, prefiero la clásica colonia de la casa, más discreta y llevadera. Tampoco he olvidado, en fin, otro de esos fortuitos olores que forman parte de mi vida: el de una exquisita fragancia de Givenchy (Gentleman, si no me equivoco) que me regalaron in illo témpore y que conduré cuanto pude.Y lo recuerdo bien porque nada como un olor o un aroma, ya sea natural o elaborado, para evocar momentos que consideramos perdidos para siempre.
Mencioné al principio la frivolidad, pero uno es de los que piensan que elegir el olor por el que los demás te van a reconocer, siquiera en parte, no es algo del todo baladí. Los demás y tú mismo, que te identificas con él antes que nadie. No en vano la obtencion de perfumes, y su uso, forma parte de nuestra humana condición. Desde la noche de los tiempos. A pesar del intempestivo troglodita de mi anécdota.

Los de la plaga

Es lo que tiene elegir a un alcalde culto. Como en Plasencia. Por eso, ya se contó aquí,  tenemos una concejalía competente que llevan personas con criterio. Se hará poco, ¡la crisis!, pero al menos se hará bien. Es lo ideal. Retomando una vieja idea de otra concejala de Cultura digna de tal nombre, Lidia Regidor (que no nos duró nada), se ha presentado una nueva edición de EncontrArte, la primera del nuevo equipo. Según el periódico, "el sábado 17 'EncontrArte' llegará a su fin a las 20.30 horas en la plazuela de San Martín de la mano de la literatura. Cinco jóvenes autores leerán sus obras en el marco de una actividad titulada 'La plaga lírica', en referencia al blog del consagrado Álvaro Valverde que destaca el florecimiento poético que ha tenido lugar en los últimos tiempos en Plasencia". Bien, dejando a un lado lo del "consagrado" y lo del "florecimiento", Álex Chico, Víctor Martín Iglesias, Juan Francisco Fuentes, Víctor Peña Dacosta y José Manuel Chico Morales leerán, en efecto, sus poemas al aire libre, en una placita tranquila ganada al botellón y a los coches (que, por cierto, está a un paso de la plaza mayor), a las puertas de una iglesia pequeña con tablas del mismísimo Luis de Morales, donde durante años se colgaron los cuadros del Salón de Otoño. Y lo harán, que conste, por decisión de Juan Ramón Santos, que tiró de mi irónico comentario. He escrito, a petición suya, un breve texto sobre las buenas relaciones de vecindad entre Plasencia y la poesía que irá en el cuadernillo con poemas inéditos que se editará para la ocasión y que recibirán, o eso creo, los asistentes. Lo colgaré aquí cuando pase la lectura.

9.9.11

Un poema tangerino

Un candelabro semejante a éste,
el olor familiar de las especias,
el sonido lustral de esa palabra
de antigua jaquetía,
bastan para volver
a una edad derrotada
donde mienten las fechas
y nunca, jamás marcan
una medida exacta.

8.9.11

JRJ: un aforismo y una ilusión

Tenemos la seguridad de que no gustaremos nunca del todo a los demás. Seamos, pues, plenamente de nuestro gusto.

Mi idea perpetua de la “aristocracia de intemperie”, tan en contraste en España, en Europa, es aquí [América] más natural. La ilusión de mi vida ha sido y es ser un aristócrata de intemperie, un hombre sencillo en lo económico, rico en lo espiritual, y vivo, moral y físicamente, en el aire del mundo.

He tomado estas palabras del blog del juanramoniano Andrés Trapiello.

7.9.11

Houellebecq

No he leído nada de este hombre al que, día sí y día también, me encuentro en los papeles. Ahora con motivo de la publicación por Anagrama de su novela El mapa y el territorio (el título me gusta), premio Goncourt. La tuve en mis manos el otro día, pero, después de hojearla, no la compré.
Gente a la uno lee con el máximo respeto (Fernando Aramburu, Andrés Ibáñez, Alberto Manguel...) no parecen ponerse acuerdo sobre si sí o si no. Bueno, la verdad es que unos dudan más que otros. Con todo, la mayor parte de la crítica coincide en que esta es su mejor novela. Cuando echan la vista atrás, el panorama se le antoja a uno desolador. Menudo historial, qué opiniones. Aumentan mis reticencias. Además, uno sólo compra los libros que sabe que va a leer.
Por instinto, detesto a cualquier escritor con vocación de provocador. En cualquier género, a pesar de que la palma se la lleven los poetas, malditos por excelencia, eternos amigos de la pose. Todo lo que suene a escándalo me da grima. Da igual el palo, ya sea el místico o el pornográfico. Por eso he venido huyendo del tal Houellebecq, que de discreto tiene poco. Y me temo que seguiré haciéndolo.

6.9.11

Céspedes en internet

Alejandro Céspedes (Gijón, 1958) ha publicado su último libro, Topología de una página en blanco, en abierto y en internet, para que cualquiera pueda leerlo. "Todo escritor escribe para ser leído y a medida que me adentro en este mundo digital más me parece que, hoy por hoy, es la forma menos complicada de que eso suceda", comenta en la carta de presentación que me envía. Y continúa: "¿Cuál es la diferencia con la edición tradicional en papel? No sé. Económica no, desde luego, hace tiempo que prácticamente ninguna editorial paga derechos y cuando se cobran no son más que una limosna.
No sé si tendré más lectores que antes, lo que sí sé es que será muchísimo más fácil para quien quiera serlo. En cuanto a la crítica... para ellos será también más fácil deshacerse de este archivo que abrir un sobre. Y si por alguna causa –cada vez más rara- alguien quisiese hacer una crítica ¿qué se lo impediría? ¿Quién puede decir que esto no es un libro?". Céspedes concluye: "He disfrutado -y me he angustiado- tanto con su escritura como con su edición, pero estoy contento con el resultado y cuanto más tiempo pasa más me gusta la idea de que el libro salga así". Ahora sólo queda esperar que cada lector obre en consecuencia. Enhorabuena y suerte.

García Martín opina

"La mayoría de los poetas de los que nadie hace caso no merecen que se les haga ningún caso (tampoco algunos a los que se hace mucho caso, pero esa es otra historia)".
"Sin el apoyo de la Administración, parece que nada puede subsistir en este país, empezando por los partidos políticos. La poesía sí puede. Aunque desaparecieran todos los premios de poesía y todos los editores, seguiría escribiéndose poesía y seguiría encontrando la manera de llegar a los lectores".
"Si los enfrentamientos entre poetas no existieran, habría que inventarlos. La poesía, ya se sabe, es otra cosa. Pero no se puede ser sublime a todas horas".
Estas afirmaciones forman parte de una conversación de José Luis García Martín con Ignacio Peiró publicada en el blog Crisis de Papel. En el mismo lugar donde aparece otra entrada: "Poesía y demás: un cuestionario para "Marinero", que comienza con esta pregunta: ¿Hasta qué punto un poeta se encuentra capacitado para ser crítico de poesía? ¿No será siempre un crítico poco objetivo que se dedica solo a defender su propia concepción de la poesía?, y esta respuesta: "Lo único que incapacita para ser crítico de poesía es no ser un buen lector de poesía. Y un buen lector, si es poeta, aprecia muchas más diversas maneras de la poesía que la que él es capaz de escribir".