9.3.13

Loewe, 25 años

El Cultural dedicó ayer su portada y algunas páginas a los XXV años del premio Loewe de poesía. Un reportaje de Nuria Azancot, "Memoria de un premio", al que se suma una antología de poemas inéditos de algunos galardonados, así como un artículo de Luis Antonio de Villena, "El Loewe cumple 25 años".
El próximo martes tendrá lugar en la sede del Instituto Cervantes de Madrid una lectura poética conmemorativa. Esta es la invitación.

8.3.13

El hilo de Irazoki

Que un libro empieza por la cubierta puede parecer una obviedad, pero no lo es. En éste, Francisco Javier Irazoki (Lesaka, Navarra, 1954) escribe su primer poema en el título: Retrato de un hilo (Hiperión) y elige un dibujo de Yves Loyer -tan cerca- para ilustrar su poética: apenas un trazo de aire oriental, tan sereno como preciso. A eso me refiero. Y a que, antes de leer sus primeros versos, uno se encuentre con este haiku de Issekiro: "Mientras lo corto / veo que el árbol tiene / serenidad". Mucha hay en este libro de apenas treinta poemas cortos en verso (en el anterior, Los hombres intermitentes, publicado también por Hiperión, estaban en prosa) que nos llevan a Benarés, las calles de París y a ciertos interiores que pueden estar en cualquier parte.
Antes de entrar en materia, conviene recordar que no es extensa la obra de Irazoki. Al libro aludido habría que añadir Cielos segados (Universidad del País Vasco), su poesía completa hasta 1990, que incluye los tres volúmenes de versos escritos hasta esa fecha: Árgoma, Desiertos para Hades y La miniatura infinita. También es autor de La nota rota (Hiperión), cincuenta semblanzas de músicos de épocas muy variadas. No en vano su formación es musical y a la música se ha dedicado. Por eso sus lectores, ávidos de poemas, celebramos la salida de esta nueva entrega, compuesta por poemas escritos entre 1991 y 1998, lo que vuelve a darnos una pista fiable acerca del poeta que tenemos delante, alguien que, quién lo duda, tiene todo menos prisa. "¿Qué importa el tiempo en la literatura?", se pregunta Irazoki en su reciente entrevista con Nuria Azancot. 
Decía antes que su libro nos lleva a India, en un viaje a Benarés, a las calles extranjeras de París y a los cuartos donde se celebra, en la intimidad, el amor. Son significativos los títulos de las cinco partes que lo componen: "Equipajes", "Calle de los viajeros", "Viandantes", "Lindes" y "Canciones extranjeras". En todas ellas encontramos a "un hombre" que observa, reflexiona y después habla. Alguien dotado, ante todo, de compasión; de un profundo respeto hacia el otro que, como nos enseñó Emmanuel Lévinas, nos muestra su verdadera humanidad al cruzar con nosotros la mirada. 
Su relato, digamos, es cercano, nos acompaña, nos sugiere. Proviene más de la duda que de la certeza. Irazoki escribe con palabras sencillas, sin alardes, con el tono de lo dicho en voz baja, de la confidencia, de la conversación. Sus versos son tan "de verdad" como él mismo. Al leerlos, quiero decir, tocamos al hombre, percibimos su condición de pasajero y nos identificamos con su alegría, con su malestar. Ninguna parte mejor para comprender cuanto digo que la segunda del libro: "Calle de los viajeros". Sus protagonistas son mendigos, transeúntes, inmigrantes y, en fin, esos seres que viven en ese inhóspito no-lugar a que alude el título donde, a pesar de los pesares, se encuentran chispazos de felicidad y de esperanza. 
En contraposición, o complementariamente, la calidez, el deseo, las sensualidad y el discreto erotismo de los poemas de amor destinados a esa "joven parisina que redactaba su tesis doctoral de Geopolítica sobre el País Vasco" a la que Irazoki conoce en San Sebastián y con la que va a París. La misma a quien ahora, muchos años de convivencia después, dedica Retrato de un hilo: Barbara Loyer.
La obra concluye con dos poemas escritos originalmente en francés, una de las lenguas del poeta, junto al euskera (de sus tempranos, infantiles afectos) y el español (de su escritura).
Aunque los poemas suelen ser breves, destacaría algunos largos. Así, el que da título al libro. Como el viejo del Ganges, Irazoki también "bebe despacio su vaso de tiempo". O "Citas con el dictador" (de él dice su autor: "uno de los que más aprecio de la obra, describo al dolor como un déspota senil contra el que he construido un humilde refugio de resistencia. El dolor es ahí un tirano que ha perdido la fuerza del misterio"), "Hotel Abismo" y "Miguel de Cervantes viaja a sus dos espejos".
Irazoki se declaró hace tiempo a favor de la alegría, contra el "ceño fruncido", y eso es algo que agradece el lector. Sí, porque salimos de esos versos -tan hospitalarios, tan sosegados, tan hondos- renovados; como si el tedio, la tristeza, el miedo o la indolencia no existieran, como si hubiéramos conjurado su amenaza de una vez y para siempre. "Ves en cada árbol / el resumen de un hombre: / el tiempo erguido". Sí, eso.

7.3.13

Ex Libris, 12

Acaba de llegar el número 12 de la revista de poesía Ex Libris, vinculada ahora al Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, de la Diputación de esa provincia. Creo recordar que antes dependía de la Universidad de Alicante. En él, un abundante puñado de poemas de distintos autores, jóvenes sobre todo. Por citar a unos cuantos, sin menoscabo para el resto, del grupo de los seniors, diré que abre el número un poema crepuscular de veterana Pureza Canelo (lo que no significa que sus versos en prosa lo sean), le siguen cuatro (todo un festín) de mi admirado y comedido Julio Martínez Mesanza (un muchacho de mi edad), dos del argentino Osvaldo Picardo y otros tantos (muy metapoéticos) de Javier Bozalongo, otro de mi no menos admirado Fermín Herrero (del que hablaremos pronto)... No faltan entre los jóvenes autores que conozco (la inmensa minoría) y que he citado más de una vez en este blog: mi paisano Daniel Casado (excelente su "Avatares") o el ovetense José Luis Sevillano (por corto, pero certero). Digno de elogio es también el poema machadiano de uno de los directores de la revista, Luis Bagué. Le sigo la pista con gusto al divertido Aitor Francos, uno de los liliputienses de Cumbreño, autor de Un lugar en el que nunca he escrito
Al final de la entrega, tras unas cuantas reseñas (una de ellas sobre el último libro de Fombellida, a cargo de Álex Chico), se publica una entrevista de Jorge Fernández Jaén con Juan Vicente Piqueras, flamante premio Loewe (por más que la conversación tuviera lugar antes de ese acontecimiento: está fechada en abril de 2011). La acompañan tres poemas de ese valenciano de todas partes.
Espera uno que se cumpla el pronóstico del editorial y siempre haya un Ex Libris que llevarse a los ojos. Y que nosotros, claro, los leamos.

6.3.13

Marzal dixit

"El escritor vive por obligación. No creo que haya vivido más un cazador de leones que un señor que no ha salido de su habitación. No ha vivido más Hemingway que Pessoa o Proust. Ni Bruce Chatwin que cualquier poeta que no ha salido de su ciudad. Creo que lo que se vive es una interiorización de la experiencia propia. Se puede hacer a través de la aventura, un método maravilloso, o a través del sedentarismo más puro". 
Carlos Marzal. “No me gusta la realidad, sino pertenecer a ella”. Ferrán Bono. El País.

Chirbes, el suelo y la culpa

«En 1992, ese año, Chirbes publicó La buena letra, una novela corta que, protagonizada por una mujer represaliada durante la posguerra, se adelantó una década a la ola de ficciones sobre la Guerra Civil. “Una voz de mujer que le devuelve el pasado al hijo que quiere convertir la incómoda casa familiar en un solar”, así ha descrito La buena letra su propio autor, al que le gusta “bromear” diciendo que, en el fondo, era un libro contra el Decreto ley de Ordenación y Medidas Económicas aprobado el 30 de abril de 1985 y bautizado popularmente como ley Boyer, por el ministro de Economía de Felipe González. Aquel decreto permitía, por una parte, transformar las viviendas en locales comerciales independientemente de la calificación que tuvieran en los planes urbanísticos; por otra, suprimía la prórroga forzosa de los contratos de alquiler. “En 1991, poco antes de que se publicara la novela apareció en EL PAÍS un artículo que hablaba de esa ley”, cuenta Chirbes. “Lo escribió Isabel Vilallonga [entonces portavoz de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid], y si lo lees ahora ves cómo anunciaba todo lo que vino luego: subida de los precios, expulsión de los pobres del centro de las ciudades, especulación”.»
"La gran novela de la crisis en España", Javier Rodríguez Marcos, El País, Babelia. 
(Nota: Dedico la cita a Pedro Burgos Montero, que la estará leyendo.)

5.3.13

Últimas voces

Me contaba el otro día Marino González que la idea de abeZetario, colección de poesía de la Institución Cultural "El Brocense" de la Diputación de Cáceres, dirigida por Teófilo González Porras, fue suya; que él mismo dibujó todas las letras del alfabeto, mayúsculas y minúsculas, para el proyecto; que, como en La Centena de Antonio Gómez, decidieron que se iría hacia atrás, desde la Z hasta la a y, en fin, cómo se quedó fuera como quien dice antes de empezar, por más que el invento esté a punto de terminar sin que cambiaran nunca la primera letra que se le puso en la cubierta al libro inaugural de la serie: la Z, a pesar de que el citado Marino se ofreciera a regalarles el abecedario completo. Bien, la entrega correspondiente a la b lleva por título Matriz desposeída (Últimas voces de la poesía en Extremadura) y los editores son los profesores Rafael Morales Barba, de la Autónoma de Madrid, y Mario Martín Gijón, de la de Extremadura. La elección de unas palabras de Ángel Campos Pámpano para titularla es, al tiempo, un homenaje al poeta extremeño que nos dejó demasiado pronto y al que aquí (y no sólo) seguimos echando de menos, así como a lo que él y otros hicieron por la poesía en Extremadura, por su madurez y actualización, para decirlo pronto. No todas herencias recibidas van a ser malas. 
Los poetas elegidos son: Javier Rodríguez Marcos, José Antonio Llera, José María Cumbreño, Antonio Reseco, Daniel Casado, Mario Lourtau, Elena García de Paredes, Julio César Galán, José Manuel Díez, Álex Chico, Luis Darío y Urbano Pérez Sánchez. El primero nació en 1970 y el último en 1981.
Hace mucho que está uno tranquilo en lo que respecta a la poesía escrita aquí o por extremeños; una parte significativa de la poesía española, ni más ni menos. La pobreza de esta tierra (nada nuevo) y la aproximada forma de ser y de estar (en el mundo) de sus habitantes dan para mucho. Para poesía también. Así ha venido siendo desde hace décadas, por no remontarnos al pasado más remoto. Cambió el tono (que se hizo moderno, en el mejor sentido), el número (ya no eran islas), las circunstancias (de donde proviene buena parte de lo que está ocurriendo, mal que les pese a algunos. Aulas, Talleres...), etc., pero la sustancia (lo pongo en cursiva para que no se me malinterprete: más nacionalismos no, por favor) permanece.
Entre los seleccionados para esta antología con criterio hay poetas que se quedaron y otros, la mayoría, que viven fuera de la región (siete de doce), algo que se agudizará a partir de ahora. No es bueno que los escritores se marchen siquiera sea porque dejan de realizar tareas adicionales a las meramente literarias que redundan en beneficios para la comunidad; con todo, sí, lo que importan son los poemas y de eso hay mucho y bueno en estas páginas. En lo que se refiere a los poetas (todos menores de 40 años en el momento del corte), son todos los que están, aunque me gusten más unos que otros. Echa uno en falta, si se me permite la licencia, a Antonio Sáez, coetáneo de Javier Rodríguez Marcos -un perfecto cabo de fila-, que acaba de publicar un libro magnífico, y a una mujer: Carmen Hernández Zurbano, la autora de Géiser, otro libro espléndido; una extremeña de Salamanca que vivió su adolescencia en Plasencia (uno es de dónde hizo el bachillerato, dijo Aub) y que trabaja en esta tierra.
Me han gustado las poéticas, algunas ya conocidas, y, como decía, encuentro en las apuestas una solidez, en algunos casos, aplastante. Prefiero, eso sí, no entrar en detalles. Para no herir susceptibilidades. Las líricas son de las peores.
Es digno de elogio el trabajo de Morales Barba y Martín Gijón. En lo que respecta al prólogo -donde se ve la escritura a dos manos- y a la idea en sí. Después del magno florilegio de Miguel Ángel Lama, al que se reconoce la labor de desbroce, hacía falta un libro como éste.
¿Lo peor? la constatación de que nos vamos hacemos viejos, algo que tú, querido Ángel, lograste evitar.

J. A. Llera, E. García de Paredes, L. Darío,
Martín Gijón  y  Morales Barba en la presentación madrileña del libro

Irazoki habla con Nuria Azancot













Ya tengo encima de la mesa Retrato de un hilo, el anunciado libro de F. J. Irazoki (fotografiado arriba por Barbara Loyer). Nuria Azancot le entrevista para El Cultural. Seguimos.

4.3.13

Zoki











Francisco Javier Irazoki está a punto de publicar un nuevo libro. Será en Hiperión y bajo el título Retrato de un hilo. El periódico Bilbao le hace la primera entrevista.

Plasencias en Canal Extremadura

Apenas 1 minuto le dedicaron al libro en el informativo del mediodía de Canal Extremadura. Menos es nada. A partir del minuto 24. 

2.3.13

Las Plasencias de Aramburu

Como sospecha el autor de Años lentos, algunas de las fotografías de su tira son de sitios nombrados (o evocados) en mi Plasencias















Ésta, hecha por Juan Ramón Santos, nos sitúa a los dos en el bar del Alfonso VIII durante aquella corta visita. Se ve a las claras quién es el escritor. Vielen Dank, Meister.

En Almaraz














La fotografía es de Antonio María Flórez, que ejerció anoche de reportero gráfico. En ella, además de Álex y yo, aparecen Juan Ricardo Montaña, al fondo, y Marino González, a la derecha. Estamos tomando el fresco a las puertas de la antigua Casa de Cultura y hoy Ayuntamiento de Almaraz. Lo pasamos bien.

1.3.13

Fernando Aramburu lee "Plasencias"

Escribe el novelista a propósito del libro en su blog, Años lentos. Qué puede uno decir salvo "qué he hecho yo...". Gracias. Con lectores así... Las inminentes presentaciones provinciales, que diría GHB, me serán más leves. Serio que es uno.

Aramburu dixit


Malo, peor, pésimo

Nuestros abuelos padecieron la guerra y sus consecuencias. Nuestros padres se mataron a trabajar. Los siguientes disfrutamos de la época más apacible en la historia de Europa, hemos arrasado con las provisiones de bienestar y a los chavales de hoy les hemos dejado el desorden y los desperdicios de la fiesta. Ah, y las deudas. ¿Es eso lo que nos están diciendo diversos intelectuales entrados en la melancolía de los años? ¿Vargas Llosa cuando diagnostica la trivialización de la cultura? ¿José Luis Sampedro, quien, sin mencionar a China, Suiza, Escandinavia, declara muerto el actual sistema económico? ¿Stéphane Hessel llamando a la indignación? ¿O Zygmunt Bauman anunciando por carta el fin de la felicidad? ¡Qué tiempos aquellos en que no había tiempo ni para problemas psicológicos! En que las guerras continuas, la penuria, las epidemias, el analfabetismo, simplificaban la existencia humana. Cada día están más lejos los jardines.  

Fernando Aramburu, El Cultural

Olga Bernad lee "Plasencias"

Lo comenta en su blog de lectura, Los otros. Muy agradecido.