15.6.13

Morales en La Puerta

Esta tarde, a las 20:30, Álex Chico presenta en La Puerta de Tannhäuser la nueva novela de Javier Morales Ortiz, otro escritor placentino: Pequeñas biografías por encargo. La publica Huerga & Fierro en una pulcra edición de su colección Graffiti

Le piden a Samuel, que regenta un negocio de biografías, que escriba la del inglés David Blount. Hasta aquí se debería contar. Lo demás, leer. Añadamos, con todo, que se suceden (o se entrecruzan) tres historias a partir de ese encargo: la de las pesquisas en La Comarca y Ojalvo, donde se fue a vivir Blount, la de un accidente en una finca agrícola que le permite al autor recrear un mundo que conoce bien: el del tabaco (tan de estos lares) y la del regreso de Samuel a su ciudad natal, Isla, donde reencuentra un amor de juventud: Virginia.
Escrita con voluntad de síntesis, con un inevitable aire periodístico (en el mejor sentido) y una prosa efectiva, su brevedad no impide que se paseen por ella numerosos personajes ni que las distintas tramas, que se reúnen en una sola, deparen interesantes sorpresas. La final, por ejemplo.

14.6.13

Insumisión

Ningún título más adecuado para este nuevo libro de Eduardo Moga (Barcelona, 1962) que publica Vaso Roto. Imposible condensar lo que dice esta obra turbulenta, apasionada, desbordante, torrencial, híbrida -la prosa, el verso y ni una ni otro convencionales-, acaso interminable... Un libro excesivo, por qué no. O desmesurado. Que, en efecto, no se somete a (casi) nada ni a (casi) nadie.
 












Sorprende la capacidad lingüística de Moga, su forma de hacer literatura. No en vano cita a Wittgenstein: "Los limites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo".
La vida y las lecturas. La existencia más propia e íntima dialoga con lo que otros han escrito, pero el resultado no es eco de nadie (con estar Vallejo, Gamoneda, Paz, Whitman y algunos otros en la música de fondo), sino voz única. A ratos, en su ensimismamiento, en medio del envolvente monólogo, o del inspirado delirio, su voz parece intransferible: por hermética.
Poesía de abismos, de noches oscuras e infinitos insomnios, de soledades y silencios, de luces y sombras. Torturada o excelsa. Celebratoria o dolorida. No apta para estómagos delicados.
Poesía, con todo, de cálculos precisos, no escrita de cualquier manera, por mucho que lo experimental y hasta lo automático, un decir, tenga su importancia. 
Allí, informes de anatomía patológica, reseñas de libros (Gimferrer), referencias a escritores: Cioran y Cunqueiro, a políticos como Aznar y a mártires como Miguel de Molinos, ordenadas enumeraciones caóticas y un poema en prosa (cómo calificarlo) escrito con versos de numerosos poetas vivos y muertos se mezclan con poemas donde lo lírico se abre paso.
Palabras hermosas y desagradables para describir, digamos (revelar, mejor), realidades no menos escabrosas o sublimes. Para paisajes sórdidos o espléndidos. Del amor y de la muerte. Hasta el insulto hace acto de presencia: "Los incapaces del silencio". Pura vida, vamos. La insumisión de Moga contra la amenazante, veloz deriva. Un hombre en medio de la incertidumbre.

13.6.13

Dos revistas

Muy interesante el índice de Cuadernos Hispanoamericanos correspondiente al mes de junio. Así, en "Mesa revuelta", Tamara Djermanovic conversa con Rafael Argullol sobre “La literatura como viaje”; Nora Catelli aborda, en primera persona (se le encargó, aunque la empresa no llegara a buen término, la edición de esa obra), el análisis de Los Diarios de Alejandra Pizarnik, ahora que se cumplen cuarenta años de la muerte de la argentina; Julio César Galán, una confederación de almas, aborda el apasionante asunto de las heteronimias y otras alteridades (se detiene en Pessoa, Machado y Fonollosa); y Adolfo Sotelo publica “Azorín en La Prensa de Buenos Aires”. Además, entre otras colaboraciones, Carmen de Eusebio entrevista a Ricardo Piglia, con nuevo libro a la vista; Paco León rescata al poeta italiano Leonardo Sinisgalli, del que traduce algunos aforismos sobre poesía: "La poesía prospera en la disipación", "La tristeza impugna cada ilusión, es incurable. El poeta es inconsolable. El filósofo es cínico"; y Blas Matamoro se ocupa de Coetzee en "J. M. C: autorretrato del romántico". Culmina el número con un puñado de extensas reseñas.
Desde Carmona, editada por su Ayuntamiento, me llega Palimpsesto. Su número 28. Destacaría la entrevista que le hace su director, Francisco José Cruz, al poeta cubano Manuel Díaz Martínez (publicó en Biblioteca Sibila-Fundación BBVA de Poesía en Español su obra completa); el texto y la selección de poemas que realiza Jordi Doce de la uruguaya Circe Maia, una poeta menos conocida de lo que merece; y la antología de haikus (a los que dedicaba una reflexión Sinisgalli) de Susana Benet, acaso la mejor cultivadora del género en España. Ilustran el número fotografías de Karl Blossfeld. 

12.6.13

Cultura y crisis

"Casi nadie repara, con la suficiente convicción, en el valor de la cultura para resolver el problema de la crisis financiera que han provocado la mala gestión de grandes procesos especulativos, las formas más graves de corrupción (que deben combatirse por los Estados como supuestos de verdadero crimen organizado) y el olvido de una serie de valores que se encuentran presentes en los documentos fundacionales de la Unión Europea. Es cierto que se han vertido críticas muy razonables al incremento de algunos impuestos o a los recortes de indispensables servicios públicos que nos distancian de aquellos niveles en la atención que distinguen las sociedades avanzadas, pero nadie o casi nadie recuerda la importancia de la cultura para encontrar las raíces de la verdad y las soluciones a nuestra paradójica pobreza. No solo la poesía ofrece paradojas misteriosas. Las mismas entidades que niegan el crédito a jóvenes honestos y emprendedores, señalan indemnizaciones para sus administradores que ofenden a la dignidad más elemental. El olvido de la cultura como un rico yacimiento de empleo, de su virtud para encontrar soluciones en situaciones oscuras, se olvida sin que nadie o casi nadie recuerde la solvencia de este manojo de obviedades". 
"La solución olvidada de la cultura". Palabras de Jesús García Calderón con motivo del homenaje tributado por la UBEx. Badajoz, 11 de mayo de 2013.

11.6.13

Poesía en Cantabria

Qué sana envidia me da tener entre las manos el voluminoso Diccionario Bibliográfico de la Poesía en Cantabria (1970-2010), que publica la Fundación Gerardo Diego, número 4 de su colección Bodega y azotea
La elaboración es obra de Andrea Puente y Luis Alberto Salcines, acreditado crítico, antólogo y estudioso de la significativa poesía de esa región norteña. En opinión de Pureza Canelo, directora de la citada Fundación, “el manual de la cultura más importante de todos los presentados en Cantabria”.
En él, nos dicen, "se encuentran todas las referencias poéticas relacionadas con Cantabria en los últimos cuarenta años, con autores, premios convocados y entregados, revistas, publicaciones y también referencias a los ilustradores y fotógrafos que colaboraron en las portadas de los libros. También recoge, a través de sus diferentes secciones, el panorama poético de la comunidad en las últimas décadas y ofrece la gran variedad y riqueza de publicaciones poéticas y de autores regionales y nacionales que conviven en Cantabria. En total se recogen referencias de 171 autores, incluyendo poetas, investigadores y críticos; 68 antologías, 43 colecciones, 21 revistas y 16 premios".
Dije envidia y dije bien. Ya quisiéramos contar por estos lares con un proyecto semejante. Y mira que Extremadura, su poesía, lo merece.

10.6.13

Lo rural (y más)

Patricio Pron. A raíz del hecho de que has nacido en una pequeña población rural española (Ceclavín, en Cáceres) y que esto es, aparentemente, bastante singular en el contexto de los escritores españoles de tu promoción, me gustaría comenzar preguntándote acerca de la relación que tienes con el campo.
Julián Rodríguez ¿Con los animales del campo? [Risas] ¿Con el campo en general?
P. P. Bueno, si tienes alguna experiencia personal con los animales del campo que quieras contarnos, desde luego, será muy bien recibida.
J. R. Lo digo porque Fogwill siempre me decía: «¿Cuántas ovejas te tiraste esta semana?» [Risas] Me mandaba mensajes de dos líneas para preguntarme qué tal iba la zoofilia, porque creía que todos éramos rurales de ese paño.
P. P. ¿No lo sois? [Risas]
J. R. No, somos más convencionales. En realidad, en alguna parte de los libros que he escrito y he publicado hay un aliento importante, una línea de fuerza, y también de resistencia, que sería precisamente esa, la que trata de lo rural. En parte porque uno detesta ese territorio a una cierta edad y luego, cuando aparentemente le ha llegado el momento de ser cosmopolita, acaba dándose cuenta de que es muy provinciano. Cada uno de mis libros se ha ido haciendo, precisamente, en el pensamiento de ese territorio. Digamos que ese espacio ni siquiera es un espacio mítico ni ése adorable y paradisíaco de la infancia, sino un espacio en contradicción también.

Este interesante diálogo forma parte -copio- del ciclo «Antología en movimiento», una serie de conversaciones públicas entre el escritor Patricio Pron y una selección de artistas de la escena madrileña contemporánea en la librería La Buena Vida. En este caso, el extremeño Julián Rodríguez. Está publicada al completo en el blog que el autor argentino tiene alojado en Revista de Libros.

9.6.13

Seferis, luz griega

La colección de Poesía de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores no podía cerrar mejor la etapa del que fuera su director, Nicanor Vélez, que publicando la obra poética completa de Yorgos Seferis (1900-1971), Premio Nobel en 1963, en ejemplar traducción de Selma Ancira y Francisco Segovia.
Griego de Esmirna, ciudad turca desde 1913, ese hecho va a marcar decisivamente su vida que es tanto como decir su poesía, pues ambas transcurren inseparables hasta su muerte. Por si fuera poco, ese sentimiento de permanente regreso, ese constante dolor por su querida patria, su desarraigo, se acentúa debido a su condición de diplomático, representante de un país golpeado por los mil avatares de su siglo: guerras, exilios, golpes de estado, dictaduras… Viajero por Europa (en París se formó y en Londres vivió largas temporadas), Asia y África, Seferis busca en vano el regreso, siempre a medio camino, entre dos puertos, como nos explican en el ajustado prólogo los traductores. Esa su condición, ese su destino: “Hemos vuelto / partimos siempre para volver a la soledad, a un puñado de tierra, a las manos vacías”.  No es extraño que escribiera: “No sé ya dónde he nacido”.
No es Seferis autor de una obra extensa. Reunida bajo el certero título de Mythistórima, los versos de Estrofa, La Cisterna, Novela, Gimnopedia, Cuaderno de ejercicios, Bitácora y El Zorzal dan cuenta de un perfecto engranaje vital entre mito e historia, un lugar “donde se funden el drama antiguo y la tragedia moderna”. Y al fondo, Grecia. El helenismo de Seferis (un humanismo) se funda en torno a su patria perdida: “Dondequiera que viaje, Grecia me duele”. Un dolor que es, además, gozo ante el paisaje en ruinas de su tierra (“eres tú la ruina”; “porque las estatuas ya no son añicos, / lo somos nosotros”) y la luz, metáfora perfecta (como la del mar, otro elemento indispensable para él), que todo lo domina: “En el fondo soy cosa de la luz”, escribió. Sobre la literatura griega, precisamente, levanta su meticuloso edificio de sonido y sentido, ya en lengua demotikí, y en sus poemas hay constantes alusiones, deliberadas referencias a textos de Homero, Eurípides, Esquilo, Erotócrito… También a los filósofos. Y a la Odisea y la Ilíada. Se da un diálogo constante con el teatro, la poesía y la filosofía griegas pero no como ejercicio retórico sino como vivo procedimiento lírico de alguien que es, ante todo, es un poeta moderno. Su culturalismo es genuino. Temprano traductor de Eliot (al que dedicó ensayos penetrantes), miembro de honor de la mejor estirpe de poetas europeos del siglo XX. Eso sí, desde el clasicismo: “En el fondo –anotó en sus Diarios- debo ser incurablemente antiguo”. Algo que no entra en contradicción, ya digo, con su manera de entender la poesía como “sentimiento de irrealidad del individuo” (Alcira/Segovia) y dar cabida en ella a otras voces en un juego de heteronimias que le emparenta con contemporáneos suyos como el citado Eliot, Pessoa o Machado. Fruto de ese proceder, Matías Pascal y Stratis Marinero, protagonistas de algunos de sus más logrados poemas: él y el otro, su álter ego. Y ahí el uso del monólogo dramático, otro recurso propio de la modernidad.
Sobrevolando, lo trágico, ese sentimiento griego por excelencia que le hace expresarse como ser doliente. Usa para ello un vocabulario esencial: mar, isla, luz, vientos, verano, sol, ruinas, Mediterráneo, pozo, aljibe, cisterna, estatuas, piedras… Su persona verbal favorita, el “nosotros”. Los griegos. Voz “vuelta hacia el foro”. Shelley afirmó: “Todos somos griegos”, y Borges matizó: “en el exilio”.
Por intertextualidades y otras elaboraciones que contenga, su tono es natural, cercano a la conversación: “Sólo quiero hablar sencillamente, que se me dé ese don”.
Poesía musical, en el más alto sentido (en sus diarios declara su amor por la música), con tendencia a la composición del poema extenso. También, por su proceder, cercana a lo popular y sencillo.
Ya disponíamos de ediciones con los versos, ensayos y diarios de Seferis. Esta nueva traducción de su poesía completa renueva el valor de las esclarecedoras palabras de Eliot quien, tras un encuentro con él que tuvo lugar en Londres en 1952, comentó: “He conocido muchos poetas o a personas que decían ser poetas. Me siento feliz de haber conocido a un verdadero poeta”.

(Reseña publicada en el nº 354 de la revista Quimera)

8.6.13

Entrevista a Zoki

Hasier Larretxea entrevista a Francisco Javier Irazoki para Koult

Fotografía de Barbara Loyer













¿Qué año­ras de tu infan­cia rural?, pregunta Larretxea. Irazoki responde: «No añoro ese mundo por­que vive con­migo. Mi memo­ria me dicta olo­res, para­jes, pre­sen­cias huma­nas. Pero en la juven­tud com­prendí que, para una rela­ción equi­li­brada con la natu­ra­leza de ori­gen, debía ale­jarme de aque­llos luga­res. Me pare­cie­ron espa­cios tan bellos como pose­si­vos. Nece­si­taba el oxí­geno de otras cul­tu­ras y el des­canso de ser anó­nimo en una gran urbe. No son inocen­tes unos ver­sos que escribí en el libro La minia­tura infi­nita: “El paraíso sería inso­por­ta­ble / si no pudié­ra­mos huir de él”».

7.6.13

30 Poetas y 60 Poemas

En 2004, hace casi diez años, fue uno invitado por la Fundación Juan March a la presentación de un nuevo ciclo en su sede madrileña de la calle Castelló, en el madrileño Barrio de Salamanca: Poética y Poesía. Mi cometido, apuntar a la prensa allí convocada algunos datos acerca del conocido poeta que iba a inaugurar esa aventura, Antonio Colinas. Una empresa, por cierto, concebida por el director de la Fundación, el pensador Javier Gomá, y el musicólogo Antonio Gallego, director por aquel entonces de actividades culturales, quien, en un posludio publicado en el primer cuadernillo de Colinas, explicaba la larga y ejemplar trayectoria a favor de la poesía llevada a cabo por la March.
La idea era volver a escuchar la voz de los poetas españoles y el ciclo se planteó de la siguiente manera: cada poeta hablaría en una primera jornada de su poesía (poética) y en otra (al principio, con un día de por medio) leería sus versos. Ambas sesiones son grabadas y están a disposición de los aficionados, casi de inmediato, en la página web de la Fundación. Asimismo, se edita el citado cuadernillo, disponible tanto en papel como en Internet.
El libro del último participante, Jenaro Taléns, acaba de llegar a casa. Poco tiene que ver con los primeros, tan delgaditos. Su conferencia es enjundiosa y ocupa casi setenta páginas de las 173 del volumen.
Por aquello de que hace el número 30, la Fundación Juan March ha reunido a los poetas y sus poemas, 30 Poetas, 60 Poemas, en una publicación virtual que no deja de ser un homenaje a la poesía y, más allá, a quienes han ido pasando por ese respetado ciclo. Se incluyen dos poemas por autor: uno manuscrito (abunda la letra redondita entre los vates) y otro leído, además del libro en versión pdf. y el audio de charla y lectura.
Larga vida a la Fundación, a la Poesía y, cómo no, a los pobres poetas, que bien lo merecen. Félix Grande leerá en noviembre. ¡A por los 60!

6.6.13

Aires de familia

El pasado sábado, a la vuelta de Segovia (fue un día complicado), escuché cómo Ignacio Elguero, en La estación azul, hacía alusión a Estado de emergencia, un libro de Guillermo Molina Morales (premio «Claudio Rodríguez») y lo comparaba con Podría ser peor, de Antonio Rivero Machina (premio «Antonio Carvajal»), ambos publicados por Hiperión.
No he leído el primero, pero sí el segundo. Lo ha escrito un pacense de Pamplona becado en la Universidad de Extremadura. Coincido con Elguero (y con Lama, que habló de él en su blog): tienen, por lo que parece, un mismo aire de familia. Hay desparpajo, frescura, crítica social, cotidianidad a mansalva, humor, sexo, realismo (no sé si limpio o sucio), amor, ironía (con tendencia al sarcasmo)... Puede que lo formal, hablo del libro de Rivero, el filólogo deje paso al joven poeta inspirado, pero no cabe duda de que éste conoce bien la literatura, el cine y cuanto forma parte de la cultura de este tiempo, lo que incluye, por supuesto, el fútbol.
Ah, el dibujo que ilustra la cubierta es de Rivero. ¿Me comprenden?
El modo, en fin, no es nuevo. Entre los contemporáneos, podría citar, de los mayores, a Luis Alberto de Cuenca; de los del medio, a José Luis Piquero; y a Aitor Franco y su Igloo, entre los más jóvenes. Son los nombres que me vienen ahora a la cabeza. Hay más, sin duda.
Uno, por seguir con las concordancias, ve un tono semejante en la obra édita e inédita de, pongo por caso, un par de paisanos: los Víctor, Martín Iglesias y Peña Dacosta. ¿Poesía pop? ¿Postpop? Algún crítico se monta pronto una tendencia. Al tiempo.

5.6.13

Los apuntes de Moya

Manuel Moya (Fuenteheridos, Huelva, 1960) ganó con Apuntes del natural el III Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado. Publica el libro la Fundación José Manuel Lara en su colección Vandalia. No es Moya un recién llegado. Tiene en su haber numerosos títulos, tanto de poesía como de prosa, que le acreditan de sobra. 
El que nos ocupa es un libro lleno de serena sabiduría, con poemas espléndidos y una gran dignidad poética. Sin alharacas, con una sobriedad aprendida de los clásicos, deja caer su verdad y quien lee no puede sustraerse a lo que, con naturalidad (de ahí lo pertinente del título), allí acontece. Un "allí" que es la vida. La de Moya y la de cualquiera.
La mayor parte de los poemas de Apuntes del natural utilizan el recurso del monólogo dramático. Diálogos con Hopper, Milosz, Ospina, Celan, E. Dickinson, Hölderlin, Pessoa (y su confederación de almas heterónimas), Wolf, Juan Ramón, Chirico, Benn, Kafka, Rilke... Poemas que son lecturas, porque, en lo sustancial, somos los que leemos.
De otro tipo es el poema que copio; el más emocionante, para mi gusto, del conjunto:

NO LOS HOMBRES

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,

no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador que volvió a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos tantos se encomiendan,
 

sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo, deslumbrante.

4.6.13

Política regional

Cuna
Habla el inefable Celdrán, exalcalde del PP de Badajoz, de otro ex, Vara, y le dice a Antonio Cid de Rivera, periodista del Hoy: «Pero si el primero que tiene que estar da disgusto es Vara. Ese ambiente no es el que él ha vivido ni la formación que ha recibido ni el estatus de donde viene. Eso fue un compromiso de amistad con Ibarra que él acepto.». Elocuentes palabras. Lo dicen todo. Esta es la derecha genuina, no hay duda.
«Vine porque tengo unos valores, que nada tienen que ver con tu ambiente ni con tu estatus. Efectivamente pude tener una formación de calidad mientras mis amigos de Olivenza abandonaban la escuela prematuramente para llevar a casa algo de dinero. Hoy los hijos de aquellos son compañeros de los míos en las aulas de la universidad. Y eso no ha sido fruto del síndrome de la amistad sino del compromiso con una sociedad más libre y más justa», responde éste.

Incongruencia
Que llega el Festival de Mérida, pongo por caso, pues se saca un suplemento en el periódico y lo abre un sesudo artículo sobre el asunto escénico a cargo de alguien, un tal Monago, que de teatro (del de verdad) sabe lo justo, por no decir nada. Pero para eso es el presidente. Que viene el Womad o Contempopranea, otro tanto. Anejo al canto (con lo que cuesta, ¿o eso era antes, cuándo lo hacían los otros?) y texto de especialista, esta vez sobre música moderna o indie. Lo mismo podría pasar con la novelística de Sánchez Adalid o con el flamenco de Porrina de Badajoz. No hay palo que este hombre no domine. Bueno, miento. Sacan un encarte publicitario, esta vez sobre el Plan Infoex, el que se refiere a los incendios, y Monago, que era bombero, y de eso sabe, va y se calla. No lo entiendo.

3.6.13

Hölderlin no estaba loco

Así se titula el libro de José Ignacio Eguizábal (1957), doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca con una tesis sobre María Zambrano.
Ha publicado La huida de Perséfone, El exilio y el reino y Zambrano-Valente, la destrucción y el amor.
El ensayo se publica en la colección Levante de La Isla de Siltolá
"La cuestión es Hölderlin", afirma tajante su autor, no sin antes reconocer que a los filósofos la obra les parecerá literatura y a los literatos, filosofía.



















"El viajero que acude a Tubinga buscando la torre junto al Neckar en la que Hölderlin vivió recluido los últimos treinta y seis años de su vida, se encuentra con un curioso grafito escrito en la pared y en agreste dialecto suabio: Der Hölderlin isch et verruckt gwa. Hölderlin no estaba loco".
"¿Posee esa frase –parafraseando a Hegel- siquiera un momento de verdad?", se pregunta Eguizábal. A eso responde en la primera parte del libro, que lleva también ese rótulo, donde constata con datos que, en efecto, el poeta alemán sufrió una demencia y recorre el camino biográfico que desembocó en su alejamiento del mundo, acogido en casa del carpintero Zimmer.
Dedica el segundo capítulo a las relaciones de Hölderlin y Nietzsche, que nació un año después de la muerte del poeta y con el que mantiene numerosas concordancias, más allá de la común locura o, como se diría ahora, de su padecimiento maniaco-depresivo. Los dos, personajes dionisíacos, fueron hijos de pastores protestantes que murieron cuando ellos eran niños; tuvieron relaciones tempestuosas con sus respectivas, influyentes madres; amores intensos, contrariados y difíciles; les gustó la música, otra pasión compartida... 
"Nietzsche se adelantó medio siglo a la rehabilitación holderliniana", precisa Eguizábal. Ambos, añade, abandonan el concepto "del tiempo lineal, cristiano, de principio a fin". 
El tercer capítulo trata de las relaciones de Hölderlin y Hegel, otro filósofo. Aunque éste era mayor, se conocieron en el Stift de Tubinga, donde compartieron habitación y amistad.
"Casa de citas" incluye fragmentos de cartas, poemas y textos de Hölderlin, tan importantes como Hiperión y Empédocles.
El breve ensayo concluye con un apéndice dedicado a la belleza. En realidad todo en este precioso libro se acerca a la belleza y a la verdad; esto es, a la poesía.

2.6.13

No fue un día cualquiera

Uno escucha desde casa a las mujeres radiofónicas (son varias y en distintos medios) y, sin conocerlas, se dice: muy distantes, muy estiradas. Hombre, con Pepa Bueno, ahora en la SER, compartí mesa, charla y mantel hace años y me pareció bastante normal. Fue, eso sí, antes de que se pasara a la tele y le llegara la fama. 
Otra Pepa, Pepa Fernández, de RNE, me dejó ayer de una pieza. Por su cordialidad, por su afecto, por su cercanía. Y lo que es más importa: por su profesionalidad. Pocas veces le han entrevistado a uno con tanta hondura, respeto y cuidado. Y lo que es más raro: tras haberse leído el libro (y más) del que íbamos a hablar. No es sólo cosa suya, aunque sea quien dirige el programa. Y su voz. Virginia Hernández y Mari Cruz Hernández, de su equipo, demostraron también de sobra su competencia. Así da gusto. 


Lo cierto es que el Evohé de mi querido Pablo Guerrero (¿a quién iba a elegir?) me puso rápidamente en onda y durante toda la conversación, cara a cara con la periodista, no dejó uno de sonreír, otra rareza. A la foto me remito.
Agradezco a todos su acogida y al público que asistió en directo, su complicidad. También doy las gracias al instigador de ese encuentro, mi paisano Urbano García, delegado -dos en uno- de los Centros Territoriales de RNE y TVE en Extremadura. No, no fue un día cualquiera.

1.6.13

Otra entrevista

La publica El Periódico Extremadura en la sección Letras desnudas, de Salvador Vaquero. "Los sentimientos van de la mano de los pensamientos", reza el titular.












La fotografía que ilustra la conversación es de Alberto Valverde Gómez de Mayora. Que conste, siquiera aquí.