10.12.14

Una lista perruna

A Fernando Aramburu le ha preguntado su alma si puede publicar la lista de sus libros preferidos del año. La respuesta ha sido inquietante. Ha leído 10, que son los que forman la nómina. Aquí.

Saxo en Badajoz

Mi madre, una señora de derechas, me afea que me meta con Monago, pero hay que reconocer que este hombre no tiene desperdicio. Vamos, que se lo pone a uno a huevo, que decíamos de chicos. Ayer, según costumbre, escuchaba la radio y salió su voz cantarina, la que gasta para las intervenciones solemnes (no me lo puedo imaginar hablando así en la intimidad o en el día a día) y contó que trae a Woody Allen (su gobierno, sí) para que dé un concierto en Badajoz el 30 de diciembre. No contento con eso, y dando por hecho que estamos ante un virtuoso del clarinete, aludió al cambio cultural en esta tierra y lo relacionó con un acontecimiento como éste. Copio lo que dice El Periódico Extremadura (convertido de un tiempo a esta parte en Boletín Oficial de Monago), que da la noticia en primera: «"Se trata de una iniciativa sin parangón, una actividad con repercusión en España y el resto del mundo", explicó Monago, que afirma que el Gobierno regional aprovechará la visita del cineasta para "vender" el patrimonio histórico, cultural, artístico y natural de Extremadura para "dar a conocer lo que se puede hacer aquí de cara al futuro". Monago explicó que con Woody Allen y su banda, Extremadura comenzará a celebrar conciertos institucionales de fin de año como hacen "otras grandes regiones y países del mundo", especialmente Viena.» No invento, lo juro. Nada debería extrañarnos de un gobierno del PP que patrocina a Extremoduro, pero hay que reconocer que se superan. Y nos superan. ¿Cuánto costará la broma? Poco importa. Modelo Ceres. 
Según el citado diario, otro de los listos del partido, mi paisano Cantero, «destacó ayer "los esfuerzos" del Gobierno autonómico para atraer a la región "referentes culturales" (...). El portavoz del Grupo Popular (...) consideró "extraordinario" que Extremadura pueda disfrutar de un concierto de Woody Allen y por ello ha animado "a todo aquel que quiera ir a que lo haga y a quien no, que no ponga palos en las ruedas", recoge Europa Press. Cantero mostró su satisfacción porque una de las tres ciudades elegidas por Allen para su gira europea sea Badajoz, por la oportunidad que supone tener conciertos "de este calibre".»
No sé a otras cosas, pero a paletos, ya se ve, no nos gana nadie. ¿Se imagina alguien, en estos tiempos de tribulación, al presidente de cualquier comunidad presentando un concierto del director de Manhattan? ¿No tienen cosas mejores que hacer? Los socialistas lo califican de "vergüenza" y se quejan de que se pague por esto "cuando hay extremeños que pasan hambre, largas listas de espera para pedir la renta básica, no se cumplirá el déficit y se ha tenido que recurrir al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA)". Demagogia, se dirá. O populismo, palabra de moda. Beneyto, otro paisano, califica el recital de "impresionante". ¿Y Podemos? ¿Qué dice Podemos? 

9.12.14

Juvenalia (o casi)

Kim Manresa (fragmento)
No sin antes pedir disculpas por no dedicar a cada libro el espacio que a buen seguro se merece, traigo a este rincón un puñado de obras de poetas jóvenes (con una excepción) que, una vez leídas, conviene siquiera, ya digo, mencionar. Por ejemplo, La cuerda rota, del cordobés José Ignacio Montoto (1979), que publica Renacimiento y fue Premio de Poesía Andalucía Joven. Escrito en versículos, se trata de un intenso y fragmentario poema de amor escrito desde una voz femenina y donde encontramos aciertos evidentes en poemas como "Resistencia", "Escoria" o "Melancolía". 
Luis María Marina (1978), extremeño en Lisboa, publica en Papeles de Trasmoz (Olifante) Nueve poemas a Sofía, su nueva hija, y, por eso, estamos ante unos versos muy portugueses plenos de sentimientos (léase "Testamento", por ejemplo, o "Sofía") en los que la ciudad del Tajo y su aura cobran también un protagonismo significativo. 
Huir verano, del turolense Nacho Escuín (1981) es un libro intenso que publica La Isla de Siltolá, centrada ya en el empeño de dar a la luz obras de nuevos poetas a través de su colección Tierra. Poemas extensos, entre la prosa y el versículo, y otros de un solo verso (que se acercan al aforismo), coexisten para ofrecer una poesía de tono autobiográfico (léase el culturalista y viajero "Tema (Autorretrato con espejo)", que abre el libro) y línea clara que, tanto en lo extenso y discursivo como en lo conciso y silenciario, logran conmover al lector.
En la misma colección podemos leer Demo, del sevillano Jaime Sánchez Martín (1995), sesenta y cuatro poemas breves o muy breves, de marcado carácter aforístico, que desde la sugerencia de inspiración oriental consiguen dar que pensar y sorprender. 
De más largo aliento son los poemas que componen Además del llanto, del onubense del 77 Enrique Zumalabe Ramblado (un nombre artístico demasiado complejo al que, supongo, bastaría el primer apellido), que también edita Siltolá y donde sobresale una voz evocadora (la infancia, la memoria, los otros) que reflexiona o recuerda en primera persona. Se adelgaza en la sección "Erótica", aunque, como digo, se mantiene cavilosa entre lo confesional y lo memorialístico.
Uno de los poemas de ese libro se titula "Badajoz" y a Extremadura (Yuste, Jaraíz...) se refiere en alguno de los suyos Miguel Ángel Curiel (Korbach, Alemania, 1966, aunque el apellido suene muy verato) que publica Trabajos de purificación en Olcades Poesía, poemas en prosa o prosas poéticas, que uno nunca sabe, donde prima la visión, sin que eso obligue al poeta a prescindir del toque imaginativo e irracionalista. Lleva un prólogo de Rafael Escobar Sánchez que sitúa no sólo la obra, sino también al autor, con una ya extensa obra publicada y significativos premios en su haber.
También en la editorial sevillana que capitanea Javier Sánchez Menéndez aparece Transparente, de la gaditana Rosario Troncoso (1978), un título bien elegido que se adecúa perfectamente a una manera de decir clara y sencilla, en apariencia frívola (a pesar de que aborde temas vitales serios y complejos), muy cercana a los modos de la denominada "poesía de la experiencia" (hay citas delatoras, a modo de homenaje, de García Montero y Benítez Reyes), fresca y ocurrente y, en consecuencia, apta para lectores de este tiempo. 

8.12.14

"Tánger" por Irazoki

Ya se puede leer en versión digital la reseña de Francisco Javier Irazoki publicada el pasado viernes en El Cultural. Es una suerte contar con críticos así, Con lectores tan rigurosos y capaces, quiero decir. Si además se ocupan del libro de uno y la crítica es positiva... Doble fortuna, sí. Muito obrigado.

ΠΡΟΛΟΓΟΙ

Mi primera colaboración en la revista griega Φρέαρ (Frear) está dedicada a los prólogos, que es, como saben quienes me leen, una reciente obsesión. Como quiera que el texto se ha publicado en la lengua de Seferis, copio a continuación lo que allí dice.

Prólogos, prólogos, prólogos

Ya se puede afirmar sin temor a posibles errores: es una moda. En España, aclaro. Me refiero a la de colocar delante de cualquier libro de poemas publicado un prólogo. Esto, dirán algunos lectores, no es una novedad. Cierto, respondo, pero era raro que se le pusiera un delantal a un libro nuevo. Sin más. Otra cosa es que la obra fuera la poesía completa o reunida de tal o cual autor, vivo o muerto, más o menos consagrado. O una edición crítica de un título que iba camino de convertirse en clásico, o eso creía el editor. O que se tratara de una antología donde se reunían poemas de un determinado autor, ya fuese en edición anotada -esto es, académica- o no. O, en fin, que estuviéramos ante un libro traducido a nuestro idioma desde otra lengua y, por tanto, resultara pertinente presentar al autor y a su obra y, por añadidura, explicar algunos detalles acerca de la versión en sí. Con seguir siendo eso casi siempre así, las cosas, insisto, han cambiado. En la actualidad, el 90% de los libros originales de poesía llevan prefacio y no entiende uno bien el porqué.
Ya se sabe, además, que esos introitos están hechos para saltárselos. A uno, por ejemplo, le estorban la mayor parte de las veces. Lo confieso. O prefiero leerlos al final, después de hacer mi propia lectura; por mala, sesgada o deficiente que sea.
Todavía cuando estamos ante libros de historia, de ensayo, incluso de narrativa… Sin embargo, poner puertas al campo a un libro de poemas se le antoja a uno el típico deporte de riesgo. Sí, porque no deja de ser la lectura anticipada de alguien que conoce esos versos y al poeta que los ha escrito. Un lector, añado, que casi siempre es amigo (quién si no se presta a tal embrollo), lo que no garantiza a la postre casi nada. Y no aludo sólo a los fáciles elogios, tan fuera de lugar.
Es verdad que en ocasiones, por contadas que éstas sean, esas palabras preliminares nos ayudan a discernir mejor lo que viene detrás; suponiendo, eso sí, que la poesía sea materia de comprensiones y entendimientos, algo que dudo. Por ejemplo cuando lo que tenemos entre manos, o vamos a tener, pertenece a la facción oscura, experimental o hermética (que Eduardo Moga me perdone). Se agradece en esos casos, y no poco, que alguien nos ponga en situación y nos ayuda a enfocar, siquiera en parte, esos versos, que por intelectuales, vanguardistas u opacos, el lector parece de antemano incapaz de vislumbrar. Complicada tarea.
Vuelvo al principio. Excepciones al margen, le incomoda a uno la moda de poner delante de los libros de versos inútiles o entrometidos preámbulos. En especial cuando lo único que se busca es una firma de autoridad o de prestigio que acredite a esa poesía y a su autor. Cuando todos sabemos, ay, que los poemas que no se defienden por sí solos poco lejos van.

7.12.14

Simón Viola lee "Tánger"

Avenida de España, 1945
Simón Viola publica en su blog, Notas al margen, una breve reseña de Más allá, Tánger: «La sobriedad expresiva y la condición meditativa de estos versos ocasionan que el lector quede, como afirma uno de los más lúcidos lectores de Álvaro Valverde, Gonzalo Hidalgo Bayal, "perplejo y pensativo ante la hondura de la meditación, en el enigma de la melancolía, en lo que a pesar de la claridad permanece oculto e innominado"».

6.12.14

Todo es ahora y nada

Tot és ara y res es el hermoso y certero título que puso Joan Vinyoli (Barcelona, 1914-1984) a uno de sus libros de poesía, publicado en 1970, y que ahora, en el año de su primer centenario, rescata para sus lectores, en una preciosa y cuidada edición de Trea, la también poeta Marta Agudo (de la que acabo de leer, por cierto, dos intensos y logrados poemas en el último número de la revista Turia).
Su Preliminar es breve, pero minucioso, y nos informa, sí, de todo lo necesario. Otro tanto cabe decir de las notas finales, también del todo pertinentes. Se aprecia el conocimiento que tiene Agudo de la poesía de uno de los grandes poetas catalanes de todos los tiempos.
Traducido a partir del tomo de su Obra Poética Completa (Barcelona, Edicions 62, 2001), los versos de Vinyoli, entre el canto a lo Carles Riba, su primer maestro, y el tono conversacional a que la realidad obliga, vuelven a iluminarnos por su desolada claridad y su profundo seny. Basta con releer "Alguien que viene de lejos" o el poema que da título al volumen para percatarse de ello.
Son inequívoca señal de sus convicciones poéticas y por eso está escrito con "palabras sencillas, secretas, cargadas de sentido y misterio".
Agudo alude a su" cortesía por lo concreto", al sabio empleo del encabalgamiento, a sus frecuentes interrogaciones, al "tono sentencioso", a su "voluntad de distanciamiento" (a pesar de su notable carga existencial), etc. 
Me rindo, una vez más, ante una poesía que admiro y defiendo desde hace muchos años. Uno de esos descubrimientos que, además de capital en la vida de cualquiera, nunca deja de serlo por lo que tiene de inacabable hallazgo.

5.12.14

"Tánger" en El Cultural


Py dixit

© Carole Bellaïche
"Toda ficción es autobiográfica. No hay nada más autobiográfico que la ficción, ni nada más ficticio que la autobiografía. Más que un dramaturgo, me considero un poeta. Y un poeta siempre habla de sí mismo, de su aventura espiritual y del lugar en que se encuentra frente al mundo. Ahí es donde se halla lo más íntimo." 
Lo dice el actor francés Olivier Py, director del famoso Festival de Aviñón, en una conversación con Álex Vicente que se publicó en Babelia.
En otro momento de la entrevista, comenta algo (se declara católico y homosexual) que, por simpatía, me ha gustado: "Todavía hoy, cuando veo a un monje en sandalias por la calle, suspiro por el destino que no tuve."

4.12.14

"Tánger" en GQ (por Enrique Bueres)


Poemas del siglo XX

Foto de Sarabel Delgado
No suele uno volver sobre sus pasos, pero me veo en la obligación de hacerlo en lo que respecta a un libro ya comentado aquí, Mapamundi, del poeta asturiano residente en Iowa Martín López-Vega. Quienes se pasan por este rincón saben que nunca comento obras que no haya leído antes (y por entero) y que, de no ser así, lo dejo claro. Es el caso. Apenas hojeado cuando aludí a él, ahora, una vez disfrutado con toda la intensidad que merece, no puedo por menos que recomendar de nuevo su lectura, una de las más ricas y placenteras que recuerdo. A los poemas de los poetas conocidos (de Auden a Seferis, de Simic a Brodsky, de Bonnefoy a Salamun, de Andrade a Herbert, de Milosz a Frost), se unen los de un puñado de (para uno) desconocidos, autores de versos deslumbrantes, de poemas que son auténticos hallazgos. Así, Izet Sarajlić, Michalis Pierìs, Aleš Šteger, Lampros Porfiras, Tomas Venclova, Rui Knopfli, Ivan V. Lalić y Radmila Lazic (impresionante su "Dorothy Parker Blues"). O Nikola Madzirov, aunque éste sí sea un viejo conocido.
Escribo un nombre aparte, aunque me dé un poco de vergüenza venir a estas alturas con estas: el del serbio Vasko Popa. Ya estoy deseando volver como es debido sobre su poesía completa, publicada en España por Vaso Roto: El cansancio ajeno.
Es destacable la labor de López-Vega y no tanto por ser el traductor, sino más bien por haber logrado acertar en la elección de las piezas de este extraordinario puzle. Se constata que no es un lector nada común, además de un extraordinario divulgador de la poesía. Consigue, con la debida naturalidad, transmitir al lector la pasión que él mismo siente por ese arte pobre, pero poderoso.
Una de sus últimas salidas a escena es elocuente en este sentido. Se trata de una cerrada defensa de Ashbery que ha publicado en su blog, a partir de algunas maldades recientes sobre el poeta norteamericano; entre ellas, me temo que una publicada aquí.
Después de decir que "No hay soledad pequeña", Ritsos se pregunta: "¿Cómo hacen los hombres para vivir sin poesía?" Y Christianopulos, por su parte: "¿existe trabajo más fatigoso que la poesía?"
Destaco, en fin, la perspicacia del editor, Javier Sánchez Menéndez, que ha tenido el acierto de acoger en el catálogo de Siltolá a este pequeño gran libro. De esos que siempre hay que tener a mano. Porque nunca se acaban.

3.12.14

Extremeñidades (y más)

1. No deja de resultar irónico encontrarse en El Cultural y Babelia (no sé si también en ABC Cultural) publicidad del Gobierno de Extremadura presumiendo del arte actual en esta tierra. No seré yo quien ponga en duda la capital importancia del cacereño Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear y me alegro de que, por fin, se emprenda la segunda fase del museo que le da cobijo. Un Centro, no se olvide, que forma parte de la herencia recibida (de esa parte de la que no se habla). Para que esa obra culmine como estaba prevista, tampoco debe obviarse que la mitad del dinero destinado a la construcción del nuevo edificio (cinco millones de euros) corren por cuenta de la galerista y coleccionista alemana. Ahora, de eso a presumir de artísticos media un abismo. El MEIAC cumple 20 años bajo mínimos (y con exposición de Barjola) y el Vostell Malpartida subsiste, eso es todo. Ya quisieran contar con un presupuesto a la altura de los Ceres. ¿A qué entonces sacar pecho? ¿No está claro a estas alturas el nulo interés del Gobierno autonómico por la cultura? ¿Quién, salvo un ciego, no lo ve? ¡Viva la propaganda!

2. No es cosa baladí que a la entrega de los Premios "Extremeños de HOY" no asistiera ningún representante del citado Gobierno. Ni Monago ni otro u otros consejeros; la de Educación y Cultura, por ejemplo. Ni el Presidente de la Asamblea, otro habitual. Lo (casi) nunca visto (por más que, como haya explicado el periodista Alonso de la Torre, Ibarra faltó en alguna ocasión). Otra vez la ceguera. ¿Al fondo? ¿Los viajes galantes del jefe? ¿Noticias como ésta? Dicen que había votación en Mérida. ¡Viva la libertad de expresión! Y enhorabuena al periódico y a los premiados.
Hablando de premios, aunque no sea escritor de mi devoción, me alegro de que concedan el Cervantes a Juan Goytisolo, un autor que ya fue reconocido hace años en esta tierra (a la que califico de extrema y dura para enfado del mencionado Ibarra) con el extinto "Extremadura a la Creación".

3. No había tenido ocasión de ver y escuchar a Monago balbuceando un poema de Lorca. Y anoche en El Intermedio... Si el pobre poeta levantara la cabeza... Cómo se puede destrozar la poesía de tan mala manera. Aunque son de todos, duele esa torpe utilización, tan mal traída, de unos versos ajenos. Y con esas artes.

4. Por echar la vista por ahí fuera, no vaya a ser que me acusen de paleto, está siendo muy comentado que la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, reconozca que no ha leído nada del último Nobel de Literatura, Patrick Modiano, ni ningún libro, ni de él ni de nadie, en los dos años que lleva al frente de esa cartera. Por falta de tiempo, claro. Si eso pasa en la culta Francia... Lo decía el pintor Eduardo Arroyo hace unos días: "Murió el gran editor Vallcorba y ni dios de Cultura fue al funeral. El embajador francés rindió homenaje a los liberadores de París. El Estado no fue".
Me hizo gracia (un decir) ver en la tele al desaparecido ministro Wert, con ropa informal, opinando sobre la muerte del hincha (o lo que fuera) del Depor. Menos mal que está para algo. Mientras, su improvisada ley educativa empieza a hacer estragos. Pregunten.
Como para no ser pesimistas. 

2.12.14

Un detalle

No le ha pasado a uno desapercibido un detalle que tiene que ver con una de las mejores colecciones de la poesía hispánica. Me refiero a Nuevos Textos Sagrados, de Tusquets Editores. Desde su creación, ha estado dirigida por el poeta y profesor Antoni Marí con un acierto -no creo exagerar- digno de encomio. Pues bien, hasta ahora nunca se había publicado ahí un libro traducido, ni siquiera desde una de las otras lenguas oficiales de España. Abre el círculo una obra escrita originalmente en catalán, El castillo de la pureza, de Pere Gimferrer, y el encargado de verterla al castellano ha sido otro poeta y reputado traductor, José María Micó, quien también forma parte de la nómina de autores de NTS.
No sabemos si se trata de una excepción o si a partir de ahora tendrán cabida obras traducidas en ese acreditado catálogo. En todo caso, el significativo punto de inflexión queda anotado. 

Tres ciudades

"Tres ciudades, tres, recorridas en el mismo día. Vuelvo a Tánger con Álvaro Valverde (Más allá, Tánger se titula su último libro de poemas), acompaño a Amador Vega (que es catalán, aunque tenga nombre de cantaor flamenco) mientras da un curso sobre Ramón Llull y la mística en la Université Saint Joseph de Beirut, me encuentro súbitamente con Perugia hojeando el repertorio de ciudades de Ignacio Jáuregui. Tres ciudades, tres libros, tres viajes sin fatiga en un domingo en el que no pasa nada. Y como colofón la habitación de un hotel de lujo, el Meurice, en el París de 1944, una habitación en la que dos hombres deciden el destino de la ciudad." José Luis García Martín, Café Arcadia.

1.12.14

Ante Glück

Tras leer algún libro de poemas, uno se queda sin palabras. Puede parecer un tópico, pero no lo es. O no necesariamente. Sí, dirá alguno, lo inefable no existe. Lo que no se puede expresar... A pesar de eso, me ha vuelto a suceder con Vita Nova, la última entrega de la estadounidense Louise Glück (Nueva York, 1943), una obra con la que ganó el Premio Bollingen de la Universidad de Yale. 
Hasta ahora, he leído con creciente interés todos los libros suyos que ha venido publicando con fidelidad Pre-Textos, lo que redunda en mi opinión de que se trata de una editorial ejemplar y coherente. Éste ha sido traducido por Mariano Peyrou y me atrevo a precisar que muy bien. Lo digo porque es ya, como diría López-Vega, un libro en castellano. 
Poco más puedo comentar. Puede que sea mejor así. A veces tantas letras... Si alguien confía en mi criterio (que se suma al de muchos otros, más capaces que yo, como Jordi Doce), puede que termine acercándose a estos poemas sutiles, elegantes, inteligentes, ligeros (por lo que parecen frágiles), magníficamente construidos, clásicos (y no sólo por la frecuente aparición del mito) y modernos a la vez, privados pero habitables que, tal vez por eso, dejan en silencio a este lector, perplejo ante tan sabia como sencilla verdad; ante la asombrosa presencia de un mundo donde el matizado brillo de la luz importa tanto como la equilibrada oscuridad de la sombra.

Escribe Glück en "Canción con laúd":

Pero mi verdadera angustia
sigue siendo la lucha por la forma

y mi sueño, si hablo con sinceridad,
menos el deseo de ser recordada
que el deseo de sobrevivir,
que es, creo, el deseo humano más profundo.