15.11.10

Wen fu

Supongo que nadie que escriba y se interese por la literatura o, más allá, por la poesía debería perderse esta extraordinaria obrita de aspecto modesto que publica Cátedra en su benemérita colección Letras Universales. Prosopoema del arte de la escritura es la traducción que ha elegido para Wen fu Pilar González España, que nos ofrece una obra modélica, debidamente prologada y anotada y, cómo no, en un castellano luminoso y preciso. El texto es de finales del siglo III d.n.e. y, como explica la editora, "es la primera obra de crítica literaria china que desarrolla el concepto de creación". Su autor es Lu Ji, un hombre de Estado y general "que pasó gran parte de su vida fuera de casa". Por los datos biográficos que se nos revelan, esa vida daría para una apasionante novela, y no precisamente como la de cualquiera.
Con una actualidad y una frescura que cuesta aceptar en un tratado escrito hace dieciocho siglos, nuestro contemporáneo Lu Ji dice cosas tan hermosas como estas: "A veces las palabras son sencillas y su mensaje profundo y complicado. A veces, es simple la estructura y su melodía ingrávida y ligera. Otras veces, partiendo de lo antiguo, es posible crear lo novedoso. O, incluso, tras lo opaco y lo confuso, sea mayor aún la claridad".
A uno le ha llegado al alma este comentario, casi una poética asumida: "Pero la Razón está oculta y sumergida, hundiéndose cada vez más y más. El pensamiento debe rescatarla, arrastrarla a duras penas hasta la superficie".
"En este mundo -anota Lu Ji- parecen proliferar las obras consideradas maestras, pero yo, sin embargo, puedo contarlas con los dedos de una mano". Esta es, acaso, una de ellas.

14.11.10

Por tontos

Es raro el día en que no sé da uno de bruces con un impostor, un figurón o cualquier personajillo semejante. No suele ser, por suerte, cara a cara. Tampoco tiene por qué ser uno nuevo. Más bien suele ocurrir lo contrario: estos tipos se repiten más que la morcilla. Abres el periódico y ¡zas! Estás viendo la tele y... O leyendo un libro. O navegando por internet. O... Duele más cuando encima conoces al sicofante. No digamos si, para colmo, el individuo (hombre o mujer, no quiero parecer machista) va de crítico o de escritor. O, ¡uf!, de poeta. Ya se sabe que en el mundillo de la poesía los fatuos abundan hasta la náusea. De fantoches hablaba uno aquí atrás. Alguien, sin mencionar nombres (estos no se andan con chiquitas), acude de nuevo a lo que uno -como cualquiera- ya ha recurrido otras veces: al cuento del emperador que va desnudo. Sí,  pretenden tomarnos por imbéciles. Una pena, porque a nadie le gusta que le tomen por tal. Y menos uno de esos don nadie.

13.11.10

Escarcha y fuego

Con indiscutible don de la oportunidad, el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Badajoz publica un libro con el título de esta entrada. Lleva, por lo demás, un subtítulo elocuente: La vigencia de Miguel Hernández en Extremadura. Por aquello de que estamos en el año del centenario de su nacimiento y, más allá, porque el poeta pasó por el pueblo extremeño de Castuera durante la guerra civil. La introducción y la coordinación son del profesor y crítico Simón Viola y en él se reúnen textos (de poesía, narrativa, ensayo y teatro) de un nutrido grupo de escritores extremeños actuales. Uno ha colaborado con un brevísimo poema de amor que se abre con una cita del autor de "Elegía a Ramón Sijé". Confieso que nunca ha sido el de Orihuela uno de mis poetas de cabecera y, en consecuencia, que lo que más me ha movido a  la hora de incorporarme a esta antología es, por una parte, el interés del citado Viola y, por otra, la buena compañía de algunos paisanos. Un acierto, ya digo.

12.11.10

Poetas

Es lo que tiene ser poeta: se muere cerca de Amiens Carlos Edmundo de Ory y le dan en Madrid el Loewe a Joaquín Pérez Azaústre.
Nunca captó uno con la debida intensidad y sin la inoportuna torpeza esa poesía desmesurada y de pirueta vanguardista propia del gaditano. Más sus aerolitos. En cuanto a Azaústre -y no estoy comparando nada-, al que felicitamos desde aquí por este premio que ya ganó hace unos años en su versión "joven", leeremos sus nuevos poemas de Las Ollerías con todo el afecto y la atención que merece. Por cierto, una nueva saga, esta vez cordobesa, se perfila como sucesora de otra que aportó al ya veterano galardón libros importantes: la valenciana. Que sea para bien.

11.11.10

Amigos

Ayer por la tarde había quedado con Salvador Retana en la cafetería del hotel Alfonso VIII. Acudí a la cita, puntual como siempre, con la ilusión propia de alguien que va a ver a un amigo con el que hace tiempo que no se encuentra y al que echa, por eso, de menos. Uno de los pocos amigos "de verdad", por cierto, que me precio de tener y a los que hacía alusión hace poco en la entrevista de Álex Chico que publicó la revista Kafka. Nosotros, los solitarios.
Esta mañana, en el recreo (que no están las cosas para tonterías en los colegios), revisé mi buzón de correo y me encontré con un mensaje de Elías Moro que remitía a un enlace de su blog que intenté en vano abrir porque el servidor me denegaba el acceso. No sé qué verá de malo en una dirección url donde aparecen palabras tan sospechosas como juego y taba. Será, quizás, por la primera. Ahora, ya en casa, he podido leer su generoso comentario sobre mí y se lo agradezco de corazón, por supuesto. Que somos amigos es cosa que se aprecia a la legua y no voy a hacer nada por desmentirlo. No podrá uno presumir de enemigos, pero sí de amigos. Pocos, pero de una categoría excepcional. A los hechos me remito. Muito obrigado. A él y a quienes se suman al innecesario homenaje. ¿Me verán mala cara?

9.11.10

Zoki sobre Casanova

Alberto Ojeda y Francisco Javier Irazoki conversan con el poeta Félix Francisco Casanova al fondo. En El Cultural.

8.11.10

Gran Café

Sí, para uno, como para tantos extremeños -de Cáceres o no- el Gran Café es un lugar lleno de recuerdos. Ahora que lo cierran, vuelven algunos. Los primeros, por ejemplo, de aquellas noches que el noctánbulo que nunca fui compartió con algunos poetas y escritores en ciernes, mientras Felipe Núñez ejercía, sin querer o queriendo, de maestro de todos nosotros. O los últimos, sentado en uno de sus clásicos veladores con Gregorio Torres para pergeñar lo que acabaría siendo Literatura en Extremadura. En medio, muchos momentos más. No en vano ha sido durante años una especie de refugio en esa ciudad no pocas veces hostil, mi parada sin fonda particular entre viaje y viaje, arriba y abajo, por la N-630.

6.11.10

Zagajewski dixit

Desde que uno tuvo ocasión de leerlo (gracias a editores de cuerpo entero como los de Pre-Textos y Acantilado), no he dejado de mostrar mi fervor (una palabra muy suya) por los libros de Adam Zagajewski. En eso al menos no estoy solo. He terminado Solidaridad y soledad y también me ha gustado. Por muy apegado a la realidad polaca que esté. "En esta obra, mi búsqueda adoptó la forma de una apología de algo que definí a la antigua usanza como vida espiritual, individualidad, soledad y poesía".
Copio uno de los párrafos que uno ha subrayado: "Por eso creo que, después del fin del mundo, hay que vivir como si no hubiera pasado nada. Naturalmente, es preciso recordar lo que ha ocurrido y pensar en lo que ocurrirá, pero, así y todo, hay que vivir como si no hubiera pasado nada. Dar largos paseos, Contemplar las puestas de sol. Creer en Dios. Leer poesías. Escribir poesías. Escuchar música. Ayudar al prójimo. Hacer la pascua a los tiranos. Alegrarse del amor y llorar la muerte. Como si no hubiera pasado nada".
Zagajewski presenta, precisamente, el imponente libro de otro escritor polaco: Mi siglo, de Aleksander Wat, que ya he empezado a leer. "El autor no es un político -dice Wat de sí mismo-, es decir, no hace historia. Ni tampoco es historiador, es decir, no describe hechos históricos. Es poeta, y cuando dice esto no se refiere al hecho de componer poemas, algo que en sí mismo probablemente no le interese a nadie, sino a una manera muy peculiar de experimentar vivencias y, por lo tanto, el flujo de la Historia. Relaciona los fenómenos, los hechos y las cosas de un modo particular y se expresa de un modo particular".
1.072 páginas después, les contaré algo más de estas "confesiones (a Czeslaw Milosz) de un intelectual europeo". Prometen.

À la mode

Hasta ahora, lo lógico en literatura venía siendo apuntarse de joven a un grupo, a una escuela, a una capilla, a una tendencia (mejor la dominante), y a cierta edad -pasada, por ejemplo, la treintena-, con un lugar al sol canónico, algunos premios y varios libros por delante, declararse y, de poder ser, hacerse de una santa vez "independiente". Esto era, ya digo, lo normal. Por eso le parece a uno tan patético que algunos maduritos -que casi culminan la cuarentena y más- se adscriban con tanta alegría y tan a destiempo a uno de los clubes de moda. Y que, además, se dejen llamar de según qué forma e incluso se uniformen de según qué otra. Para uno, sí, de pena.

5.11.10

Un padre

"Un padre es algo que existe entre nosotros y la muerte. He visto morir a mucha gente, en el hospital, en la guerra, y siempre llaman a la madre, pero la referencia sigue siendo el padre", dice Antonio Lobo Antunes en su conversación con Alberto Ojeda (El Cultural). Hoy el mío hubiera cumplido 81 años.

Por alusiones

De Zoki, en su sección Radio París de El Cultural.

4.11.10

Valcorchero

















Aquí se puede firmar contra la descatalogación de parte del monte público de Valcorchero y, por tanto, en defensa de ese espacio natural protegido que rodea la ciudad de Plasencia. Ojalá se pare el disparate.

3.11.10

Derrotas

"El espíritu y el arte nunca les tocan en suerte a los vencedores, les tocan a los perdedores", dijo Gottfried Benn, según recuerda Adam Zagajewski. Y Vila-Matas, en su artículo "Fracasa otra vez", esto otro: "¿Para qué afanarse en estériles luchas, si al final del camino se encuentra como todo premio un sepulcro profundo y una nada infinita?", escribe Arlt. Muchos años después, en la misma Argentina, César Aira cerraba así un diálogo con Graciela Speranza: "Tal vez se trate de una resignación: resignarse a ser escritor y seguir escribiendo". Pues eso.

2.11.10

Las huellas del equilibrista

De equilibrios sabe mucho mi amigo Jordi Doce. Será por eso que le tengo por un tipo equilibrado, sobre todo en materia literaria y poética. Editado por Trea, en una de su Entregas a cuenta, acaba de salir una mínima colección de aforismos con el título de esta entrada. No es nuevo en esa plaza.  Al revés, es uno de los mejores en ese género tan ambiguo como necesario. Como en el caso del recién citado Baltanás, quienes frecuentamos su blog sabemos bien de su fineza y lucidez a la hora de anotar sus meditadas impresiones. Dos ejemplos:
"No está solo. Le acompañan todas sus renuncias".
"El regreso es siempre a otro lugar".

1.11.10

Un canto

Sí, me ha gustado este "Canto Utópico a la ciudadanía", de Antonio Garrigues Walker, que publicó ayer ABC Cultural.