12.12.13

"La sed de sal" en El Cultural








Firma la reseña Ángel Basanta, está muy bien escrita y es muy elogiosa, como era de esperar. La única extrañeza: que no haya sido Senabre quien se ocupara del libro en ese suplemento, según costumbre; al menos desde que Bayal empezó a publicar sus libros en Tusquets.
"Nada mejor para concluir que un elogio more cervantino para recomendar esta excelente novela a cuantos lectores busquen entretenimiento (lo tendrán, porque hay suspense y humor) y a los que prefieren lecturas que ayudan a conocernos mejor, buceando en la condición humana, en sus afanes, ansias, necesidades y carencias también serán satisfechos por la riqueza de pensamiento en esta novela imaginativa y llena de ingenio, escrita con gran capacidad de argumentación, en una prosa de suma perfección clásica, brillante (no solo en sus piruetas verbales y palíndromos: “las navajas sajaban sal”, p. 312, “etecé, eceté”), y de ritmo fluido y natural armonización de diversos registros estilísticos", escribe el crítico. 

11.12.13

La poesía de Manent

Bien pensé que por culpa de los dichosos recortes (esa manida excusa) no saldría ningún título más de la colección Voces sin tiempo, de la Fundación Ortega Muñoz (que sostienen Clemente Lapuerta y Antonio Franco). Creí que ésa sería la más efímera de las colecciones de poesía, y Jordi Doce y yo, los directores más fugaces de un proyecto poético. Me equivoqué. Nos equivocamos, mejor, porque mi buen amigo me ha confesado que él tampoco las tenía consigo. 
Tras los libros de Mario Luzi (Desde el fondo de los campos, traducido por Coral García) y Philippe Jaccottet (Aires, traducido por Rafael-José Díaz), llega Antología poética, de Marià Manent (Barcelona, 1898), en edición y traducción de José Muñoz Millanes.
Gracias al profesor y ensayista moralo residente en Nueva York, uno conocía los Diarios dispersos (1918-1984), que publicó Trieste en 1985. (En uno de sus fragmentos se inspiró mi poema "Veduta del Golfo di Napoli", que forma parte de Una oculta razón.) Y sus versos por mediación de José Agustín Goytisolo, tan pendiente siempre de los poetas catalanes, que publicó un florilegio en Marca Hispánica, aquella ejemplar colección tristemente desaparecida.
También tengo a mano las casi 1.400 páginas en papel biblia de La poesía inglesa, en la preciosa edición de Janés, fechada en 1958, regalo de un amigo, el bibliófilo José Manuel Fuentes, una obra fundamental para comprender su dimensión como traductor, tanto al catalán como al castellano.
Millanes, que ya se había ocupado de Manent por extenso en un ensayo publicado en la revista hispanomexicana Letras Libres hace ahora diez años, nos introduce con la claridad y el rigor que le caracterizan en la poesía del poeta catalán, de la que ha seleccionado veinticinco poemas. No se olvide que Manent tan solo escribió cuatro libros, uno de ellos inacabado. Con todo, se nos recuerda oportunamente, la calidad de la poesía poco tiene que ver con la cantidad. Es el caso. No estamos, recalca, Millanes, ante una poeta secundario o menor. La suya es una poesía de estirpe mediterránea en la que se unen la celebración y la elegía y que tiene en la naturaleza, en el campo, su centro de gravedad, algo íntimamente ligado a la poesía inglesa que tanto estimó. Y a poetas como Rilke, Yeats o Cernuda.
Una poesía de extrema sensibilidad, frágil y leve, atenta a la impresión y al detalle. No en vano Millanes se refiere a Manent como "un poeta de lo microscópico".
No falta el aire oriental ("Epigrama de abril a la manera china"), otra de las pasiones poéticas del autor de La ciutat del temps. Ni poemas memorables: "Junto al Rin un monja medita"; "La tumba de Rilke (Rarogne-Valais)": "Aquí descansa la frente que se inclinó a menudo / al silencio y la sombra"; "A mi hija María..."; "A Mercè Gaspar de Sunyer...", etc.
Transcribo, como botón de muestra, el premonitorio poema que cierra el volumen, "Bien sé...":

Bien sé que he de deciros adiós,
nube lila y de fuego, nieve de clemátide.
El tiempo del hombre es breve
y la puesta de sol se confunde con la claridad del alba.

Pero espero que un día veré
renovada y más fresca la Tierra:
quizá siga estando, rosado, el melocotonero
y la miel de oro dormida en la jarra.

10.12.13

Política casera

Leo el periódico, esa vieja y sana costumbre, y me sorprende que eche flores a Wert el mismo que la semana pasada ponía a caer de un burro al ministro de Educación y Cultura. Me reafirma en mi antigua opinión de que el tipo es uno de los babosos más grandes del reino, una condición que lo mismo vale para seleccionar misses que para recomendar versos. 
También en el mismo periódico, me topo con otro indeseable que, contra todos, recuerda el turbio pasado de Mandela, ahora que su cadáver está todavía caliente. Que si mujeriego, que si aliado de los comunistas, que si simpatizante del terrorismo y de la Cuba castrista... Por si alguien no se ha enterado, parece decir; con una impostada altura moral que no le pega nada al exmaoísta.
Y ahí también (quién le manda a uno...), Montoro, que en el mismo estilo macarra de Pérez Reverte, otro académico, suelta en una entrevista con Graciano Palomo un "todo dios", un "gilipollas", un "de cojones", un "joder", un "con un par", y se queda tan ancho. No es cosa de rasgarse las vestiduras, lo sé, todo el mundo dice tacos (yo el primero), pero él es ministro del Gobierno. Luego nos extraña que traten como tratan a la educación y la cultura.
También por la prensa, y cambio de tercio, me entero de que en Plasencia se va a celebrar el año que viene la primera Noche en blanco. No deja de resultar llamativo que algunos pasos importantes para la cultura local (la creación de la Universidad Popular, por ejemplo, aunque las comparaciones no estén equilibradas) hayan sido dados por la derecha. Por el PP, quiero decir. Mal que nos pese. 

Palabras para ayudar

Por iniciativa del médico cacereño Damián Gallego -presidente de la ONG Extremayuda ("una asociación aconfesional y apolítica que tiene como finalidad trabajar para que los más necesitados disfruten de derechos tan básicos como Alimentación, Sanidad y Educación")-, la editorial Norbanova publica Letras para crecer. Antología de autores extremeños, que han coordinado Irene Sánchez Carrón y José Luis Bernal. 
Los ejemplares se venden al asequible precio de 10 euros.

9.12.13

Caleidoscópico Micó

José María Micó (Barcelona, 1961) pasó hace poco por aquí, en tanto que filólogo y ensayista, y ahora lo hace en su condición de poeta, que lo es, como de sobra se sabe. Por Caleidoscopio (Visor), que ganó el premio Generación del 27; un galardón, por cierto, que sólo han conseguido voces ya previamente consagradas. 
Tras leer el segundo poema, una palabra se me vino a la cabeza. O a la boca. "Elegante". Sí, "Ver a Marta nadar" está, ante todo, lleno de elegancia. Una elegancia, generalizo, que Micó despliega no sólo en su poesía, sino también en su tarea de impresor, en lo que él llama Papeles, y que se aprecia, por ejemplo, en la cubierta de este libro, ilustrado con una fotografía suya titulada "Negroni". Y en lo poético, que no sólo es elegancia formal (inseparable de su faceta de traductor y estudioso), también lo es intelectual; si pudieran separarse, siquiera forzadamente, ambos conceptos. 
Elegancia que uno observa en los cuatro primeros versos de "Mi rosa sin por qué", cuatro preciosos endecasílabos que me han recordado, sin afán comparativo, al maestro Mesanza, quien acaso mejor los ha escrito en nuestra generación. 
Como elegante es escribir un poema en catalán (un homenaje a su admirado Ausias March) y otro en italiano (no en vano vive a temporadas en Florencia, otro signo de distinción) y, más allá, traducirlos al castellano, que no deja de ser su lengua literaria. 
Elegancia por ser capaz de escribir poemas con uno ("Isla"), dos ("Agua", "Azadón") o tres versos ("Acantilado") y que no por eso dejen de serlo. Por expresar tanto en tan poco.
Y qué decir de la música. De la callada y de la otra, que suena más acá de las palabras en forma de tango (dulce o amargo: "Mi vida fue vivir, vicio corriente; / pero viví escondido: / no llamé la atención ni del olvido, / y me ignoró la gente."), de flamenco ("Diego del Gastor": "En mi vieja memoria no resuenan / bulerías más bellas que las tuyas.") o de adagio de Albinoni. Una música que tiene su correlato en el espectáculo Caleidoscopio, que forma parte del proyecto Marta canción y poesía, donde Micó pone la guitarra y las letras y Marta Boldú la voz.
Elegancia, la de Micó, a la hora de seleccionar los epígrafes que abren las distintas partes del libro, la misma que adopta el caminante que recorre las calles de la ciudad en la serie "Momentos". Y para escribir en prosa poemas resueltamente líricos.
Elegancia, en fin, por haber escrito "Hermanos", "Fin del mundo" (que hago mío) o "A · Ω", que no me resigno a dejar de reproducir aquí:
De todas las penumbras en que he estado,
ésta es la más profunda.
Por encima de mí duran los sueños.
Bajo el pulido envés de estas dos fechas
soy ruina de robadas esperanzas.
Lo que fui ya no es, y aquí os declaro
mi póstumo deseo: que esta muerte

a todos os parezca prematura.
Elegante, sí, la cortesía que Micó ofrece al lector, de estirpe borgeana, lo que nos permite leer sin estorbos, ni crípticos ni obvios. 
Termina el libro con un poema del que éste toma el título, "Caleidoscopio", y se cierra con otro titulado "Generación", lo mismo que el primero. Aquél está fechado en Barcelona el día 31 de octubre de 2008. Éste en Florencia el 24 de junio de 2012. Sólo les diferencian dos versos, los finales del segundo. 
"Las cosas están mal, y seguiré escribiendo", escribe JMMJ en otro sitio; otro delicado gesto que nos consuela.

8.12.13

Flaxman / Gañán















El viernes se inauguró en la Sala Hebraica del centro cultural Las Claras de Plasencia la exposición Clasicismo, Enigma y Abstracción, de John Flaxman / Emilio Gañán, y allí estuvimos. 
A quienes conocemos la obra de Gañán nos extrañó la primera visión del conjunto. Pero sólo fue eso, el primer golpe de vista. Según nos contó Emilio, un coleccionista le ofreció su almacén a cambio de obra. Y sugirió qué. Por eso le regaló las tragedias de Esquilo y La Odisea de Homero ilustradas por el artista neoclásico británico John Flaxman. Aunque en principio la idea no le convenció, en un momento dado Gañán empezó a trabajar sobre esos grabados y a ver el potencial que encerraban, pictóricamente hablando; una dulce batalla, un vigoroso diálogo, entre "la propuesta neoclásica" y "la abstracción moderna", entre Flaxman y él. De ahí surge el medio centenar de estampas, de distintas dimensiones, tratadas con gouache y tinta china (de un intenso negro total), y los lienzos trabajados con óleos que reproducen detalles de los grabados a una escala mucho mayor. El resultado es digno de verse. Y el paso adelante que este trabajo supone en la notable carrera del pintor placentino, también merece ser reseñado. 
Expuesta en Badajoz, Don Benito y Plasencia, la muestra es fruto de la complicidad de los ayuntamientos de las tres ciudades extremeñas y de la Consejería del ramo que, en lo que al Patrimonio se refiere, parece tener las cosas claras. Ya es algo. 
Hubo mucha gente en la inauguración. Además del alcalde Pizarro (no me extraña que todos los novios quieran que les case, por cómo habla) y de la directora general de Patrimonio (y en segundo plano, como siempre, el discreto concejal de Cultura, Ángel Custodio), unos cuantos colegas (Antonio Morán, Pedro Gamonal -su primer profesor en la Escuela de Bellas Artes "Rodrigo Alemán"-, los Juanes -Gila y Pérez-...), familiares (los Sequeira) y amigos, como César Velasco (director del Museo de Hervás, donde Gañán expone obra en papel hasta enero), Belén & Emiliano (hacía mil años), José Julio, Juanri, etc.
Como Internet es un mundo, se puede descargar el catálogo de la exposición. Un lujo tan moderno como clásico. 

7.12.13

Garrovillas, 1948

Ricardo Figueiredo
Gracias a José Julián Barriga Bravo, que nació allí, he podido ver un hermoso documental, Pueblerina se titula, sobre su pueblo, Garrovillas, donde está, por cierto, una de las plazas más bonitas del mundo.
Lo realizó Luis Jiménez Cerrada en agosto de 1948. Así era Extremadura. Un trabajo digno de elogio, sin duda. 

Encuentro literario

El día 13 de diciembre, a partir de las nueve y media de la mañana, tendrá lugar en la Sala Verdugo un Encuentro Literario para todos los interesados.
En el encuentro se presentará la Antología de Los Talleres Literarios del año 2012, se repartirán los ejemplares, se realizarán tres talleres literarios relacionados con la poesía, el relato y el teatro y se harán representaciones de los mismos. 
Estos talleres son gratuitos y la inscripción se realizará también en la Universidad Popular de Plasencia. En el teléfono 927421366 o en upplasencia@aytoplasencia.es

6.12.13

Judíos europeos

Amos Oz / Claudio Álvarez
«Hoy, todo el mundo es europeo, y el que no lo es está haciendo cola para serlo. Hace 80 o 90 años, los únicos que eran auténticos europeos en Europa eran los judíos como mis padres. Todos los demás eran patriotas búlgaros, patriotas irlandeses, patriotas noruegos… Los judíos eran europeos devotos. Eran políglotas, les encantaba que hubiera historias distintas, y los legados literarios, y los tesoros artísticos y, sobre todo, amaban la música. Y amaban los paisajes, los prados y los bosques, los torrentes y los bosques nevados, los estrechos callejones de las ciudades antiguas, las universidades y los cafés. Pero Europa nunca les quiso a ellos. Por ser genuinos europeos les tacharon de “cosmopolitas”, “parásitos”, “intelectuales sin raíces”.» Amos Oz, "Israel, árboles en la nieve". El País.

5.12.13

Verdades de Méndez Rubio

Hace poco, escribía Eduardo Moga en su espléndido blog (pocos, por cierto, conozco que hayan empezado con tanta fuerza y tan alta calidad literaria) lo que sigue: "... el hermetismo, en poesía, no existe, o, a lo sumo, solo existe para aquellos que no saben, o no quieren, abrir la puerta. Si una poesía nos capta, por su vigor sensorial, por su música o su color, por la exaltación y el misterio a que nos conducen sus ecos y sus asociaciones, es que ya hemos entrado en ella; y si no lo hace, no es porque no resulte diáfana, sino porque nosotros preferimos otra suerte de accesibilidad. Además, el hermetismo está demasiado cerca del insulto: algunos lo han utilizado para descalificar, aunque lo único que han descalificado con ello ha sido su capacidad para entender que la poesía, como decía Vicente Aleixandre, es una casa con muchas puertas". Son palabras contundentes, duras incluso, y dan que pensar. En cuanto me enfrenté a la lectura del nuevo libro de Antonio Méndez Rubio (Fuente del Arco, 1967), recordé lo de Moga. Reconozco que he usado el término, quizá con demasiada alegría en alguna ocasión. En mi descarga, a veces por sintonía con el ermetismo italiano, que a uno siempre le ha parecido luminoso. Aquí, precisamente, lo he usado una vez a propósito de la poesía de AMR. Y tampoco en sentido negativo, como especifiqué. No hace falta, por lo demás, que demuestre mi aprecio por ella. En 2007 publicamos en la Editora Regional de Extremadura, donde paraba entonces uno, Todo en el aire. Poesía 1995-2005, primera entrega de sus versos reunidos.  
Va verdad se titula su nuevo libro y lo publica, con la coherencia que la viene caracterizando, Vaso Roto. 
Ya hice alusión en su día a la originalidad de los títulos de AMR y éste no le va a la zaga. 
A la verdad se refieren los epígrafes que abren la obra, de cummings (sic), Zambrano y Cage; un músico, por cierto, que se acercó, acaso como ningún otro, al silencio. No es la única referencia a esos extremos, a esa débil frontera entre lo que se dice y lo que se calla, entre el balbuceo y lo que no se puede decir. 
Los poemas (setenta y dos), sin título, agrupados con números romanos, siguen fieles a esa poética de depuración que ha venido caracterizando la exigente obra de AMR. Una obra de estirpe silenciaria, ya se dijo, desnuda y esencial, donde toda palabra parece imprescindible. 
El poeta, o la voz o voces que protagonizan los poemas, se dirige a un tú que es individual y colectivo a un tiempo. Lo real se embosca. Entre uno y los otros.
"Escribir no es una forma / de ver", escribe.
El poema XLIX, tal vez uno de los más logrados y significativos de Va verdad, puede, en su demoledora elocuencia, ofrecer al lector claves de un libro del que uno no se atreve a decir nada más:

Nunca es nunca
por el tiempo perdido.

El mundo de antes
se puede ver no muy lejos.
¿Quién no sabe mirar?

Se puede
vivir sin comprender nada.
Se debe
vivir sin comprender nada.

4.12.13

Bonnefoy

CNNMéxico
Hay libros memorables que nos marcan de por vida. En lo que a mí respecta, recuerdo, entre otros, Antología, de Yves Bonnefoy (Tours, 1923), publicado por Lumen, uno de aquellos libros marrones e intonsos de la colección El Bardo. Mi ejemplar está fechado en Cáceres el día 8 de mayo de 1984. En la primera página tiene el sello de la librería Quevedo. Me viene a la memoria al ver en el periódico al poeta francés, uno de mis preferidos, mientras recibe de las autoridades mexicanas el Premio FIL de Literaturas en Lenguas Romances. Tiene 90 años y buen aspecto. Aún conserva parte de su melena. Es de baja estatura, o eso parece, lo que, con permiso de Eduardo Moga y Elías Moro, le hace más humano. Lo dice uno, que siempre ha sospechado que el éxito, lo que quiera que eso sea, está de parte de los altos. En poesía y en todo. 
De sus libros, como otros lectores suyos, prefiero Principio y fin de la nieve. En la traducción de Jesús Munárriz (Hiperión) que compré justo diez años después (en marzo) que la mencionada antología, cuyas versiones pertenecen, se me olvidó decirlo, a Enrique Moreno Castillo. 
De su discurso de aceptación del premio, pronunciado en Guadalajara, extraigo algunos párrafos traducidos por Dulce María Zúñiga:
"Es verdad que las grandes obras de la poesía –las cuales no son sólo poemas, y sitúo en primer lugar  entres ellas a un Shakespeare o un Cervantes- se arriesgan mucho antes por los laberintos de la conciencia de sí  mismos. Es en las dudas angustiadas de Hamlet donde la modernidad del espíritu encontró su suelo más fértil."
"Porque la existencia, esta vida humana que nace y debe morir, que es finitud, que se topa incesantemente con los imprevistos del azar, es, antes que nada, una relación con el tiempo; ¿y cómo acceder a la comprensión del  tiempo sino escuchando los ritmos, esa memoria del tiempo, actuando sobre las palabras fundamentales de la  lengua? Hay en la poesía una relación específica y fundamental con el tiempo, es lo que hace que ella sea el acercamiento más directo con la verdad de la vida."
"Está por debajo, en la vida misma de las palabras, y es en esa profundidad de la palabra donde hay que encontrar la acción de la poesía y, a partir de ahí, comprender su importancia. Comprender que la poesía es el fundamento de la vida en sociedad. Comprender que la sociedad sucumbirá si la poesía se extingue, poco a poco, en nuestra relación con el mundo."
Saúl Ruiz
"Pronunciemos la palabra “árbol” o la palabra “río”, o con Mallarmé, “fleur”, o esas otras palabras que evocan seres y no cosas, y que llamamos nombres propios. ¿Qué veo cuando digo “árbol” o “río”? Ninguna figura precisamente definida que propone el diccionario. Pienso en el árbol tal como existe, con sus ramas, sus hojas, pero también en que está sembrado al borde de un camino, en su posible lugar en mi vida. Y esta idea es evidentemente imprecisa, pero lo que sé, en todo caso, lo que siento en lo más profundo de mí es que ese árbol, cualquiera que sea, está en un lugar donde puedo caminar, él es como yo, como cada uno de nosotros, es presa del tiempo que permite nacer y morir."
Como Steiner, que habló de la "bendición de babel", Bonnefoy exclama: "¡Qué maravilla que la Torre de Babel se haya derrumbado!"
"De entrada lo que más me impactó en su lengua -concluye- es la belleza de los grandes vocablos, la piedra, el viento, el fuego, la sierra, soledad, o dolor, para retomar palabras de un soneto famoso del Siglo de Oro sobre las ruinas de Itálica."

3.12.13

Errata

Doy fe del disgusto de GHB al caer en la cuenta, y por azarosa culpa mía, de la errata que aparecía en la cita o epígrafe inicial de su último libro, La sed de sal. De Lucrecio. Con el latín que se sabe en esa casa. Lo cuenta, y con qué gracia (y con qué detalle y con qué pena) en su blog: "Propterea"

Irene

Salvador Vaquero, en su sección Letras desnudas de El Periódico Extremadura, entrevistó el pasado sábado a la poeta Irene Sánchez Carrón. Elijo tres preguntas y sus correpondientes respuestas.

-¿Vivimos la edad de oro de las letras extremeñas?
-Creo que vivimos un gran momento, con estupendos escritores en primera línea a nivel nacional. Hay mucha gente intentando crear obras de calidad, lo que resulta muy positivo. Creo que las semillas de la Facultad de Filología, de las Aulas Literarias, de los Talleres de Creación, de los Clubes de Lectura, etc. están dando buenos frutos. No sabemos qué pasará a partir de ahora con la crisis.

-Un recuerdo de la infancia.

-En mis poemas aparecen muchas veces sensaciones de la infancia en el Valle del Jerte. En el poemaAmanecer hablo del prado debajo de la espalda, de los pies mojados en los charcos, de los bolsillos llenos de objetos, de los dedos en la masa de los dulces que hacía mi abuela. Un recuerdo muy vivo es el que cuento en el poema De senectute . En él intento retratar a esas señoras mayores a las que venían a peinar sus hijas cada día. Llenaban la palangana, echaban en ella las peinas y las horquillas y trenzaban los largos cabellos grises para acabar recogiéndolos en un moño.


-Una canción que recuerdas con cariño.
-Las coplas de ronda y de boda que se cantan por el norte de Cáceres. Fueron mi iniciación a la poesía.

2.12.13

Regalos

Y todos en el colegio donde trabajo. El primero, de la mano de María Jesús Manzanares, el mismo día que Emilio Antero hubiera cumplido setenta y siete años: un ejemplar de mi novela, digamos, Las murallas del mundo, el suyo, con las anotaciones a lápiz, subrayados, flechas, citas... Una letra minúscula, pero legible, que da cuenta de hasta dónde llegó, minucioso, con su lectura. Le cuesta a uno abrir el libro y escuchar a Emilio. Ayer subí a su pueblo, Guijo de Santa Bárbara, para mirar por él lo que ya no ve pero contempló tantas veces, y así agradecerle esas señales. En La Puente, donde siempre paro, asomado a las aguas limpias de la Garganta Jaranda. 
El segundo, el Día del Maestro, también la semana pasada. Todos los años, según costumbre, el equipo directivo regala un detalle a los compañeros. Éste han elegido mi último libro, Plasencias. Cuando llegué esa mañana, la del 27, el director repartía los paquetes envueltos en papel color plata. Fue una sorpresa -con algo de sobresalto- ver que se trataba de mi librino. A uno le tocó otra cosa: un bolígrafo. Muy bonito, por cierto. Para una doble misión: "para que sigas escribiendo", me dijo el secretario. Y "para las dedicatorias", añadió la jefe de estudios. En eso andamos. 
Y el tercero, de mi querido amigo Salvador Retana, un pintor -o un artista- que me deja pasmado con sus incisivas reflexiones sobre la vida, que tanto ha vivido, dignas de un sabio chino retirado a las montañas. Un resistente que apuesta por el futuro cada día. En forma de libro o de cuadro o de fotografía o de aforismo. Un paseante, sí, y un lector exquisito. De donde más y mejor piensa y lee, su casa de Gredos, donde cultiva un huerto y tiene árboles frutales, me trajo unos higos pasos que cuando como me recuerdan su dulzura y su apego a la tierra, donde está lo que importa. Una lección de humanidad y nobleza que sana.
Se presentó en el colegio con los higos y apenas si pudimos saludarnos. Bien sabe que nos lo tenemos casi todo dicho. Que la amistad es eso. 
Gracias.

1.12.13

Turia, 30 años

Con el número 108 celebra la revista Turia su trigésimo aniversario. En una nota editorial se nos recuerda la "esperanza en el papel civilizador de la lectura", su carácter plural, integrador y abierto, "el triunfo de la obstinación", que se ha hecho y se hace en Teruel, "territorio del interior de España", y, en fin, que la política y lo público pueden ser algo más que mero descrédito. 
Con gran sentido de la oportunidad, Raúl Carlos Maícas, su fundador y director, ha decidido dedicar el Cartapacio a la escritora Ana María Navales, codirectora de Turia desde 1990 hasta 2009. No deja de ser el mejor homenaje posible. El que a ella más le hubiera gustado. Un dossier donde no falta su reflexión, en tono memorialístico, bajo el acertado título de "Turia, una aventura compartida". Porque ella, nos cuenta, hizo también suyo el proyecto. Y así fue hasta que la muerte se la llevó, hace ahora cinco años. 
Recuerdo las cartas de Navales, como las puntuales solicitudes de Maícas que en estos años han ido llegando a casa. Antes en papel y ahora por correo electrónico. 
Basta con echar un vistazo al sumario para calibrar el alcance de esta publicación periférica. Tan universal como de las apartadas tierras turolenses donde se concibe. Escritores y editores como Magris, Herralde, Siruela, Villoro, Merino, Mateo, Puértolas, M. de Pisón... Poetas como Nuno Júdice (traducido por López-Vega, que escribe una sagaz introducción), Gamoneda (que recuerda a Diego Jesús Jménez), Margarit, De Cuenca, Trapiello (que rescata un poema del 89), García Montero, Doce (que vuelve a dar un arriesgado salto hacia delante), Ferrer Lerín, Azaústre... Entrevistados como Auster y Savater. Y un montón de críticos que comentan las novedades.
Uno está agradecido y contento por su colaboración, en forma de poema, en un número tan especial. Ojalá vengan otros treinta años para Turia, esa suerte de río que nos lleva. Y que los leamos.

POÉTICA

La poesía,
sus elucubraciones,
los asedios
que gravitan en vano
―teóricos, abstrusos­­―
sobre ella.

La poesía
que hoy sólo se me antoja
tan sencilla
como el gesto de alguien
que da un vaso de agua
a otro con sed.